Etiqueta: dios

  • Siendo humanos

    SIENDO BARRO el barro, con él se construyeron hace siglos torres, que obligan, todavía, a levantar la vista. ¿Quién puede negar su propia debilidad? ¿Quién puede negar que el paso de los años y el tiempo nos hacen más humildes y realistas?

    ¿Quién puede resistirse a la evidencia de que nuestro corazón de hombres y mujeres es frágil y quebradizo? El orgullo y el fracaso, la intolerancia y nuestras obsesiones circulares y recurrentes… Día a día nos vemos encarados con nuestros pecados, con nuestra fragilidad.

    Pero, también día a día, nos vemos fortalecidos en un amor que nos desborda y sorprende. Dios es amigo de la vida. También de la tuya, de tu libertad y tu felicidad. Dios es amigo de dar las fuerzas necesarias para que cumplamos nuestros buenos deseos. Dios nos entregó a su Hijo para que Él fuera nuestra gloria, y nosotros fuéramos gloria para Él. Ninguna de las oscuridades que de vez en cuando se apoderan de ti es más fuerte que su amor y su entrega. ¿Quién no encontrará amor en la fuente misma de la vida? ¿Si la Vida espera en nuestra puerta a que salgamos, quién no encontrará vida con sólo salir a buscarla?

    Los ladrillos son sólo barro, y como nosotros debilidad, pero el calor, el fuego y la fuerza de apoyarse unos en otros los hace edificar construcciones que admiran durante siglos.

    Mira cerca de ti y verás corazones que, siendo frágiles, merecen admiración por los siglos de los siglos. Tal vez el tuyo también.

     

  • Corazón sencillo

    Siempre nos llama la atención la gente con un corazón sencillo; gente no complicada, ni retorcida, sino transparente; cuando habla, convence, llega al corazón, uno se siente atraído. ¡Da ganas de sentarse con esa gente! Ellos no buscan complejidades, no desconfían por las buenas, tienden a creer y confiar, ven en la gente lo bueno. Su sencillez de corazón se opone a esa otra postura, la de buscar siempre motivos para no creer, la de dudar de todo, la de complicar las cosas, la de plantear siempre dificultades, la de encontrar algo que nos dé la excusa para descalificar.

    Esta actitud frente a la vida, la de hacer lo complejo algo sencillo, la de creer, confiar, de poner una sonrisa y un deseo de hacerse comprender y querer por el prójimo, es una parte importante del amor. Porque el amor es sencillo y humilde; por eso Dios es simple, humilde y pobre. Él hace las cosas de su Reino sencillas para nosotros y se las revela a los sencillos. Pero, a la vez, se pone una nube entre su misterio y nuestra razón. Es por este motivo no querer ver y saber más allá de lo que somos capaces de ver. ¡Sólo creer en Él! Esta actitud, la de creer, proviene de un corazón sencillo. Creer, con un espíritu abierto a las cosas del Reino, más allá de que la mente, nuestro intelecto, no alcance a comprender lo que percibe. Es muy difícil tener fe en Dios, si queremos procesar todo a través de nuestra razón. La soberbia, origen de todo pecado porque proviene de quien quiso ser como Dios en los inicios de los tiempos, nos arrastra a querer ver donde no podemos, y finalmente a creer sólo si nuestra razón comprende. ¡Sólo Dios puede comprender sus cosas!

    Cuando veo tanta gente sencilla en los lugares donde se expresa la fe en Jesús y María, no puedo dejar de admirarme de la sencillez de esos corazones que creen, no preguntan, no se hacen planteos más allá de la fe o las enseñanzas que Jesús nos dejó a través de su palabra. ¡Benditos esos corazones plenos de sencillez y fe, bienaventurados los sencillos y humildes de corazón!

    Es por este motivo que da grandes alegrías ver gente con dones intelectuales y buena educación, que también tiene un corazón sencillo, y cree en las cosas de Dios sin preguntarse. Esos hermanos han pasado una prueba muy importante, han llegado a rozar la verdadera sabiduría, la de hacerse pequeños y aceptar con corazón agradecido el misterio de Dios revelado en Jesús de Nazaret sin preguntarse, ni querer encontrar razones, ni demostraciones para legitimar el modo de actuar de Dios. Sólo aceptar, orar, adorar al Señor, y disfrutar de los pequeños detalles que Él nos permite ver de su maravilloso Reino.

  • Comienza a mostrar su garra

    1901

    Primera victoria de la PD Rociera en su nueva categoría, por 2-0, ante el gallito Arahal

    La PD Rociera saca por fin garra y demuestra su poderío e intenciones en su asalto a la Primera Andaluza con la victoria por 2-0 ante el Arahal, un gallito del grupo.
    Y más loable es aún el triunfo de los nazarenos en su casa ya que contó con dos jugadores menos que su rival, que no arriesgó nada y llegó a puerta tan sólo en dos ocasiones en la segunda mitad.

    El conjunto rociero saltó al terreno de juego en el arranque del partido mostrando su buen hacer, aunque muy pronto se dio de bruces con el fatídico minuto 12, en el que el colegiado onubense Martínez Domínguez expulsó de roja directa al defensa nazareno Andrés por propinarle una patada en el pecho a un contrario.
    Esta cartulina fue tan sólo el inicio del festival tarjetero del árbitro que dejó en notable inferioridad numérica (que se supo suplir con esfuerzo) a los de Emilio López.

    Y dicho y hecho. Los locales no se amedrentaron por contar con uno menos. Enfrente, el Arahal no supo aprovechar la ocasión. Tan sólo uno de sus efectivos, precisamente el nazareno Sema, intentó poner un poco de orden y criterio en sus filas, a lo que le acompañó Uriel, pero la férrea defensa rociera no dejó resquicio alguno a internadas arahalenses, respondiendo con peligrosos contrataques al meta visitante Nico, al que la Rociera le dio más de un dolor de cabeza.

    Tras el descanso, el Arahal se replegó atrás, con varios efectivos pegados a su área, mucho control de medio campo y escasas ocasiones de peligro. Pedro Illanes, el técnico visitante, arriesgó muy poco con tal de tratar de inaugurar el marcador.
    Así se fue desarrollando el juego, hasta que en el minuto 68 llegó la segunda expulsión para la Rociera, la de Yoni, por doble amarilla. Esto no hizo sino enfurecer aún más a los locales, que tuvieron que recomponer su defensa. Por ello, el técnico de la Rociera De la Rosa dio entrada al terreno de juego a De Dios, Miguel, Barros y David Antón. Los nuevos refuerzos consiguieron avivar el peligro de los contragolpes.

    El Arahal parecía seguir dormido en los laureles. Mientras, enfrente, la Rociera pisó el acelerador y fue a por todas. Ataques contínuos de Gordi, Miguel y De Dios y falta a favor de su equipo en el minuto 88. La suma del lanzamiento de Miguelito y la confusión creada entre el cancerbero y un defensa arahalenses terminaron con el esférico alojado al fondo de las mallas. Primer gol rociero en Primera Andaluza y explosión de júbilo para su afición.

    Poco tardó en llegar el segundo. En el 91, una loable internada de Gordi por la izquierda, seguida de un pase a De Dios, dejó el segundo en la cuenta a su favor.
    La Rociera comienza a mostrar su armas. Ahora toca hacer lo mismo esta semana ante el conjunto cordobés La Voz.

     

  • La jugada de la vida

    (Lucas 15,1-32) La vida nos la jugamos en el día a día. Ni el pasado ya es, ni el futuro ha llegado. Es en el presente donde hemos de sacarle todo el partido a nuestra historia, todas las posibilidades a lo que nos han entregado y hemos amasado. Es en el presente donde hemos de vivir con el rostro alzado hacia un horizonte que nos reta a vivir «de paso» y a sentir cada paso que nos hace avanzar.

    Tu horizonte no son los tres euros que hoy te quitan el sueño; ni la discusión que ayer tuviste con el mismo de siempre; ni el desplante altanero que soportan los que de verdad te quieren. Tu horizonte es más grande y más cercano. Es ser padre o madre, y dar vida, y dar la vida. Tu horizonte es ser hijo de un Dios que siempre te mira con ojos de misericordia. Tu horizonte es ser fecundo, y vivir tu verdad sin mirar de reojo lo que dicen los demás (eso que llamamos humildad). Tu horizonte es vivir como discípulo de un solo Maestro, como hijo del Padre de todos.

    Acoge en el día a día ese horizonte que ves tan claro cuando alzas la cabeza. Que no te esclavicen ni las cuatro «perras», ni los cuatro «aperreos» de costumbre. Mira que por no alzar la vista, muchos se perdieron (ser padre o madre de verdad, ser hijo acogido en misericordia, ser sacerdote según el evangelio, ser hermano de manos tendidas).

    Todo esto Jesús lo dice más claro y rotundo: «No puedes servir a Dios y al dinero».

     

  • La verdad mayor

    (Lucas 15,1-32) La mayor verdad de tu vida no son tus virtudes, ni tus capacidades. Tampoco son tus errores y dificultades que a veces te avergüenzan. La mayor verdad de tu vida no es la imagen que te devuelve el espejo. La mayor verdad de tu vida es que Dios te quiere. Repítela para que no se te olvide nunca: El Señor me quiere. Podemos decirla, así, en impersonal: El Señor me quiere; pero es menos verdad que si a él mismo se la decimos: Tú, Señor, me quieres. Y estas verdades quedan palidecidas si escuchamos del mismo Dios en la quietud de nuestro corazón: Yo te quiero a ti.

    El corazón siempre es adolescente y busca, naturalmente, el amor. Siempre seremos desvalidos y débiles como niños de pecho que necesitan arropo y cuidados. Siempre necesitaremos, como una oveja que se extravió, escuchar la voz del pastor cuando la encuentra, que se alegra al verla, que la recrimina suavemente; experimentar que nos agarran, que nos levantan y que avanzamos sin caminar.

    Te preguntarás cómo escuchar esa declaración definitiva del Padre. Jesús nos mostró el camino. Buscando amar de verdad a todos, especialmente a los que más sufrían, lo enredaron entre zarzas y espinas, le hicieron compartir el sufrimiento de quienes él buscaba liberar. Lo convirtieron en cordero degollado. Pero consiguió abrirnos el camino de la vida y acompañarnos siempre.

    ¿Te merece la pena acercarte a quien sufre, sabiendo que vas a compartir sus dificultades, para escuchar sólo esas 5 palabras?

     

  • “Paz a esta casa”

    (Lucas 10, 1-20) No era una estrategia, sino el resumen de lo que aquellos pescadores y obreros sencillos, convertidos en predicadores ambulantes, tenían que mostrarles a todos sus vecinos.

     

    “Paz a esta casa”—es el saludo con el que Jesús recomienda a sus primeros discípulos que comiencen todas las conversaciones en las que van a ir anunciando el Reino de Dios.

    Jesús no entendía el Reino como algo para los muy santos, ni los muy escogidos, ni los muy esforzados. Todos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, cumplidores y menos cumplidores de la ley judía estaban convocados a vivir de una forma nueva: la mirada confiada y viviendo el presente, el gesto apacible y sereno como quien está a gusto consigo mismo y con su vida, la voz alegre de agraciado, la mano tendida de hermano, el corazón confiado de hijo.

    ¿Por qué no íbamos todos a poder vivir la gracia y la paz que el Padre nos desea? En nuestra cultura se han perdido los saludos. Se redujo el “vaya usted con Dios”, y se quedó en un incomprensible “adiós”.

    En los muchachos jóvenes se reduce a un “eh!”, o incluso a un leve movimiento de cejas, como si se fingiera una sorpresa no sentida.

    Los saludos son importantes, sobre todo cuando ya se hacen rutinarios, cuando no necesitamos pensarlos para ser educados y corteses, para transmitirle al otro que cuenta con nuestro aprecio y respeto, que le deseamos que la paz del Padre, que sabemos que es amado por el Hijo.

    En las misas sí que se saluda bien: “Que el Señor esté con vosotros”; “Y con tu espíritu”—se responde… Pues quedaos, toda esta semana, con la paz de Dios (dicho sin rutinas, de corazón).

     

  • Leyes o Evangelio

    ¿Y ESE tal Jesús es como los fariseos que siempre te están recordando lo que no haces bien y que debes cumplir todos los mandamientos? Uno de esos maestros de la ley que van de condena en condena…

    – Pues la verdad es que no. Jesús nunca hace sentir a nadie que es indigno de su amistad. Al contrario, quien más pecador es considerado por los demás, más cuenta con su comprensión y su cercanía.

    -Total que va de moderno. ¿No? Uno de los que para contar con la aceptación de la gente calla los mandamientos de Dios y deja que se condenen sin ni siquiera saberlo.

    – Contigo no se acierta nunca. ¿Verdad? Si hace una cosa: malo; y si hace la contraria, peor. Pues ni una cosa, ni la otra.

    – Es verdad que de los maestros de la ley no me fío nada. Me hablan tan mal de ellos…

    – Y si no lo conoces, ¿porqué lo juzgas y lo condenas? Lo de Jesús es distinto. El no pone leyes, su testimonio es lo que más te compromete a cambiar de vida y a respetar de verdad a las personas que te rodean. Su forma de hablar te convence de que tienes que tratar a todos como hermanos, que cada persona está hecha, en verdad, a imagen de Dios.

    – ¿Y cada uno puede hacer lo que le dé la gana con la ley del sábado, con las oraciones, con los ayunos, son todos los preceptos de la religión?

    – Él nos dice que la ley está hecha para la persona, no la persona para la ley. Pero seguirlo a Él, vivir siguiendo su testimonio es muy exigente. No porque Él te exija nada. Viviendo con Él tú sabes que no puedes servir a Dios y al dinero, que ninguna tradición está por encima del mandamiento del amor, que no puedes permanecer indiferente ante la injusticia. Siguiéndolo a Él, sin darte cuenta, cambias.

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.

     

  • Ángeles contra humanos

    1901LEGIÓN

    El apocalipsis se está convirtiendo en un género más dentro de la industria debido a la ingente cantidad de películas que están surgiendo en los últimos años y que tienen la destrucción de la vida y del planeta como tema fundamental de su trama. Las causas de dicho armagedon son muy variadas: desde asteroides que llegan del espacio para asolarlo todo a su paso, a enfermedades variadas, terremotos y demás desastres naturales o climatológicos. Pero lo de esta Legión es nuevo (o al menos poco tratado).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original: Legion.
    Director: Scott Stewart.
    Producción: David Lancaster, Michel Litvak.
    Guión: Peter Schink, Scott Stewart.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: John Frizzell.
    Montaje:Steven Kemper.
    Intérpretes: Paul Bettany (Michael), Lucas Black (Jeep Hanson), Tyrese Gibson (Kyle Williams), Adrienne Palicki (Charlie), Kevin Durand (Gabriel), Jon Tenney (Howard Anderson), Willa Holland (Audrey Anderson), Kate Walsh (Sandra Anderson), Charles S. Dutton (Percy Walker), Dennis Quaid (Bob Hanson), Jeannette Miller (Gladys).{/xtypo_code}

    El asunto es que Dios se ha cansado de la humanidad, de su comportamiento, de su actitud, y en vez de enviar un diluvio (como hizo la anterior ocasión que le sucedió lo mismo) envía a su ejército de ángeles para acabar con un bebé que espera una camarera de un tugurio de carretera en medio de ninguna parte, y que es la única esperanza de la humanidad. Allí, en aquel lugar perdido, dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) se originará una batalla campal en la que unas pocas personas tratarán de salvar al pequeño, con la ayuda del arcángel Miguel, que desobedece a su jefe ya que aún confía en la humanidad.

    El por qué es este niño en concreto y no otro el que puede salvar a la humanidad y, lo más fundamental, cómo va a hacerlo, no se explica en ningún momento. Así como por qué motivo los ángeles enviados deciden tomar los cuerpos de las personas que se encuentran en ciudades lejanas (y tener que trasladarse después a ese bar perdido) en vez de ocupar los de las personas que ya se encuentran en el restaurante en cuestión (lo que sería mucho más fácil).

    Pero claro, si esto fuera así, la historia se acabaría antes de que acabaran los créditos iniciales, y tampoco es eso, ¿no? Habrá que amortizar el presupuesto y poner cientos de coches estrellándose y explotando, miles de balas y decenas de cuerpos atravesados por ellas, y escenas y más escenas de seres de dientes afilados sedientos de sangre, que trepan por las paredes, muerden cuellos y comen carne cruda, y que supuestamente son un  ejército de ángeles celestiales…

    Legión es una mezcla de cine de terror casi sin sustos, con numerosos toques cómicos, pero que se las quiere dar de inteligente con una trama cuasi circular, que comienza con la misma frase con la que termina, pero con cambios sustanciales entre ambos puntos.

    Algunos efectos son buenos, pero el argumento es aburrido, repetitivo, y en muchos momentos absurdo (el accidente del final del filme y el resultado del mismo, por ejemplo). Legión es el ejemplo perfecto de película que se olvida con la misma facilidad con la que se ve, al encenderse las luces de la sala y salir de la misma, uno ya no recuerda lo que acaba de ver. Aunque tampoco importa lo más mínimo.