Categoría: Cartas a la redacción

  • Carta a un amigo

    Sr. D. Antonio Jesús Echeverría Campos. Urbanización Ntra. Sra. de los Dolores. Calle: Virgen de la Esperanza. (El Cielo)

    Querido Antonio Jesús:

    Espero que Ana sepa el franqueo que le tengo que poner a esta carta para que llegue a su destino.
    Me atrevo a escribirte para contarte lo mucho que te echamos de menos. No pasa un solo día donde no nos acordemos de ti.

    Quisiera poner en orden mis recuerdos, pero sin querer se me agolpan en la mente y he de elegir los más importantes. Aunque para mí, los son todos.

    Nos conocimos muy jóvenes y hasta tu última hora nos honraste con tu amistad. Sé bien el cariño que le profesabas a Inés y a Rafael Alberto, a quien enseñaste todo lo relacionado con el mundo del costal, le inculcaste cómo tratar a los hermanos costaleros y le enseñaste la forma tan particular y elegante de llevar los pasos que tú tenías.

    ¡Cuántas noches de ensayos de costaleros!¡Cuantos momentos compartidos! Primero de costalero, después de contraguía y más tarde de capataz. ¿Recuerdas el día que te dije que tenías que sacar el paso de Palio de nuestra Virgen de los Dolores? Y así fue. Con valentía y maestría lo sacaste y con la misma valentía y maestría lo aceptaste cuando te llegó el relevo.

    ¿Recuerdas el día que te hice medir los cables del itinerario del Miércoles Santo? Yo decía que el paso no cabía y tú, haciendo uso de tu santa paciencia, te recorriste todas las calles midiendo cuantos cables encontrabas. Al final ninguno estorbaba y el comentario que hiciste me lo guardo para mí, pero cada vez que veo un cable bajito me acuerdo de ti. ¡Perdóname gordo, pero no puedo dejar de reír!

    ¿Recuerdas Antonio Jesús aquellos Lunes Santo en los que ibas de costalero en el paso de Cristo de tu Hermandad del Museo? Tenías el relevo en el banco de España. Te esperábamos y acompañábamos a tomar un refresco, comentando como iba todo.

    ¿Recuerdas aquel año que queríamos ver la Cofradía del Beso de Judas pero un ligero incidente casi nos dejas sin verla? Sé que ahora cuando estés leyendo este párrafo te estarás partiendo de risa. Lo mismo nos pasa a los dos amigos que te acompañábamos ese día cuando lo recordamos pues la cosa tuvo su mijílla de guasa.

    ¿Recuerdas Antonio los almuerzos de los Domingos de Ramos? Yo siempre metiendo prisas y tú siempre igual: “Tranquilo, que sobra tiempo”. Un año le dijiste al camarero: “A Rafael le pones el primero, segundo, el postre y el café todo junto que tiene prisa”.

    Este último Domingo de Ramos, que ya estabas enfermo, por prudencia no te dije nada, y fuiste tú el Viernes de Dolores en nuestra casa de Hermandad quien me dijiste : “Nander, el domingo almorzaremos, ¿no?. No sabes la alegría que siento por haber compartido contigo y tu familia esa comida, sin saber que sería la última. Ya en la puerta del restaurante nos despedimos y haciendo gala de tu buen humor dijiste: “Bueno ustedes al Rocío y nosotros a Valme”, pues ingresabas de nuevo esa misma tarde.

    ¿Recuerdas Antonio Jesús las veces que decíamos a tu hijo Rafa? “Cuando llames al martillo toca fuerte, y la voz de mando que sea fuerte y clara para que se enteren bien”. El día antes de tu partida salió nuestra Virgen de Rosario y él ocupó durante bastante tiempo tu lugar de capataz en el paso. ¡Qué te hubiese gustado verle, amigo! Y eso que las noticias que nos llegaban de tu salud no eran nada buenas. Por cierto, la primera marcha que interpretó la banda es la que tanto te gusta: Virgen de la Palma y nuestro Capataz Mayor me comentó su intención de que se escuchara todos los Miércoles Santo en tu honor.

    ¿Recuerdas el día que nuestra Hermandad de Cautivo me ofreció un almuerzo homenaje cuando decidí dejar el martillo por mi problema de voz? Me dijiste, y escrito por ti está, que continuara de capataz todo el tiempo que quisiera, que tú estarías de segundo, trabajando y organizándolo todo.

    ¿Recuerdas los buenos momentos vividos en el coro de nuestra Hermandad de la Oración en el Huerto? Los ensayos, los viajes, en el teatro, cantando en los nacimientos de nuestro pueblo, en la Paraliturgia de la Nochebuena, cantándole a nuestra Esperanza, en la comida de Navidad.

    Tu cántaro no dejará de sonar, ni tu contestación a: “¿Qué cantamos ahora?”. “El himno de los Campanilleros”, decías. Siempre te gustaba terminar con él.

    El último de mis recuerdos es para la etapa de tu enfermedad. Me alegro de haber sido tu costalero y ayudarte a subir las escaleras de tu casa cuando ya sólo no podías. Me decías: ”Despacio”, y poco a poco subíamos los escalones hasta llegar arriba.

    Me imagino tu llegada a las puertas del cielo. Habría una larga cola para recibirte. No todos los días llegarán personas como tú. Ya tendrás tu cuadrilla igualá pues con tantos buenos cofrades y costaleros no te habrá sido difícil conseguirla. Tendrás lugar de reunión, seguro una tabernita y habrás encontrado a la persona ideal para atender a tan distinguida clientela. En las reuniones se hablará como aquí, un poquito de todo, pero siempre de Semana Santa. Todo esto tomando una cervecita con una tapita de caracoles o boquerones en vinagre.

    Antonio Jesús, querido amigo, un favor te tengo que pedir. Como se que tendrás bastante influencia, a ver si hablas con el máximo responsable y le dices que cuando llegue mi hora me abra la puerta, aunque sea la más pequeña, y me lleve contigo para seguir hablando de las cosas que tanto nos gustan.

    Bueno, ya termino. Me quedan bastantes cosas por contarte, pues desde que nos dejaste, como imaginarás, han pasado muchas, así que me he comprado un cuaderno para apuntarlo todo y que no se me olvide nada cuando te vea. Espero encontrarte con el mismo buen humor que tenías aquí en la tierra y con las mismas ocurrencias. No sabes cómo las echamos de menos.

    Un abrazo de tu amigo que te quiere y te recordará siempre.

     

  • Marcha de la dignidad

    El pasado 22 de marzo, dos millones de personas exigimos dignidad en Madrid. De entre ellas, centenares de vecinos y vecinas de esta ciudad, la Columna Dos Hermanas, que acudimos con orgullo y alegría al encuentro con el Pueblo más numeroso de nuestra reciente Historia.

    Nadie, ningún poder político corrupto, ningún siervo mediático, ningún silencio cómplice de la indignidad, pudo ni podrá acallar las voces que allí reivindicamos los derechos sociales y los servicios públicos, el empleo decente, la renta básica, la vivienda digna y la exigencia de un gobierno al servicio de la soberanía popular, de la clase trabajadora, y no de la Troika.

    Las diez columnas que partieron de diversos puntos del Estado confluimos a mediodía en Atocha. La Columna Andalucía, fue recibida con enormes muestras de cariño por las gentes de Madrid, que nos recibían emocionadas, que nos aplaudían desde los balcones de sus casas, con banderas y hasta con lágrimas, puños levantados y gritos de aliento.

    Luego fueron llegando el resto, desde Asturias, desde el Mediterráneo… Todas unidas en una única columna que, cuando la cabecera estaba en la Plaza Colón, el final aún seguía en Atocha.

    El 22 de marzo, en Madrid, no sólo hubo una manifestación: fue una toma de conciencia colectiva, un punto de inflexión a partir del cual una mayoría social dijo ¡basta!, señalando a los culpables de la crisis, de los recortes, el robo, el cinismo, la indigencia moral y la represión de trazo grueso.

    La Columna Dos Hermanas, todos y cada uno de sus miembros, denunciamos que la Marcha de la Dignidad mostrada por los medios de comunicación de nuestro país fue una farsa. Basta echar una mirada a la prensa europea, a los telediarios de la BBC, a los periódicos franceses… Por desgracia para los manipuladores, las redes sociales están repletas de vídeos en los que se demuestra quiénes, cómo y por qué se provocaron los altercados que aparecieron en televisión. Quiénes, cómo y por qué los poderosos, los enemigos del Pueblo, no podían permitir una muestra de indignación masiva y pacífica.

    Su provocación no silenciará nuestra queja, no evitará que sigamos andando el camino, no impedirá que nos abramos paso por las avenidas. La criminalización de la protesta, como en los tiempos del franquismo, se volverá en contra de los represores, porque no hay peor violencia que despojar al Pueblo de sus derechos más elementales. No hay peor problema de orden público que negarnos el pan, el trabajo y el techo.

    Por todo esto, quienes formamos parte de la Columna Dos Hermanas, sabemos que el 22 de marzo sólo es el principio de un movimiento global, unido y pacífico, que romperá las costuras de un sistema corrupto, indecente, aturdido e incapaz.  

    La próxima vez seremos más millones, y tú estarás a nuestro lado. El futuro es nuestro: es tuyo.

     

  • Manifiesto por la igualdad. 25 de marzo

    Natalie C. Barney, escritora norteamericana feminista decía “nos han llamado Amazonas, pero lo cierto es que nuestra gran aventura es con la vida, no con la muerte”.

    Sin embargo, el hecho de nacer mujer supone en sí mismo un riesgo añadido a la posibilidad de perder la vida, no digamos el país donde se nace.

    Coexistimos horrorizadas con gobiernos permisivos ante situaciones de terror: crímenes en nombre del honor, mutilaciones genitales en pro de una tradición cultural, violaciones que son armas de guerra…

    Esa “guerra contra las mujeres” está extendida por toda la tierra, pues no existe lugar en el que se haya alcanzado la igualdad real y efectiva.

    La violencia contra niños, niñas y mujeres es una de las violaciones de derechos humanos más frecuentes en todo el mundo, países en desarrollo y desarrollados; la violencia recorre Europa, España, Andalucía y Dos Hermanas.

    Se trata de un “virus” a erradicar con carácter urgente, que sigue mutando y adquiere formas variadas, para perpetuar un daño social gravísimo, una epidemia que debería despertar la alarma social.

    Dos de cada tres casos de violencia de género permanecen invisibles en las cifras oficiales. Se estima que más de 600.000 mujeres viven acorraladas por la violencia de género en nuestro país, que ha acabado con casi 700 vidas en los últimos diez años. .

    Este manifiesto quiere realizar un llamamiento a toda la ciudadanía, debemos reflexionar sobre nuestro comportamiento pasivo o nuestro grado de implicación.

    Lamentablemente, en muchas ocasiones comprobamos cómo la noticia sobre la muerte de una mujer en manos de su pareja o expareja no altera el estado emocional de quien la escucha, cuando debería herir su sensibilidad, provocar su indignación y su necesidad de actuar.

    Por cotidiana ¿no estaremos asistiendo a una normalización peligrosa de esta violencia y a su aceptación como algo irremediable?

    Las leyes de nuestro ordenamiento jurídico son firmes en su posicionamiento igualitario pero la sociedad sigue manteniendo esquemas de pensamiento patriarcales incompatiblescon los avances planteados.

    Necesitamos reaccionar con más contundencia, necesitamos la presencia de nuestros vecinos y vecinas en concentraciones como esta, nuestros políticos y políticas, sindicalistas, deportistas, artistas, escritores y escritoras, empresarios y empresarias, profesionales…

    En definitiva, es preciso que personas con liderazgo social en distintos ámbitos se unan a nuestra causa y prediquen con su ejemplo, movilizando conciencias, para que de una vez por todas, la violencia de género sea considerada un problema prioritario de enorme magnitud y deje de estar en muchos casos oculta a los ojos de la sociedad.

    Es el momento de plantear algunas preguntas para comprobar el papel que están desempeñando:

    – Como político o política, ¿te definirías públicamente como feminista con la misma decisión con la que defiendes a tu equipo de fútbol?

    – Como periodista, ¿incluirías esa pregunta en una de tus entrevistas para profundizar en la calidad política del candidato o candidata?

    – Como profesional de la medicina, ¿has sentido frustración por no saber responder a las demandas de una paciente maltratada?

    – Como jurista, ¿harías uso de la objeción de conciencia en la defensa de un maltratador?

    – Como docente, ¿te preocupa la utilización del lenguaje inclusivo y la visibilidad de las mujeres en los libros de textos?

    – Como futbolista ¿dedicarías tu mejor gol a quienes luchan para paralizar la reforma de la ley del aborto?

    – Como artista, ¿eliminarías de tu repertorio musical aquellas canciones que lanzan mensajes discriminatorios?

    – Como sindicalista, ¿plantearías la necesidad de que las mujeres de tu empresa tengan presencia en los puestos de dirección?

    – Como policía, ¿crees igual de importante tu entrenamiento físico a tu conocimientode los protocolos de actuación en casos de violencia de género?

    – Finalmente, como ciudadano o ciudadana, ¿te implicarías en el auxilio de una vecina que está siendo maltratada?
    Debemos posicionarnos a favor del feminismo y su defensa de la igualdad o tendremos que admitir nuestra responsabilidad en la muerte de más mujeres.

    El pensamiento feminista es nuestro mejor aliado porque no es sinónimo de lucha contra los hombres, sino contra todos los esquemas y estereotipos que perpetúan la desigualdad y sirven de alimento a la violencia de género.

     

  • No somos súbditos, somos ciudadanos

    “Por fin mi alegría de estar en un partido político democrático y con valores se ha cumplido”.

    El día 18 de enero del presente tuve la oportunidad de acudir al Auditorio Fibes y escuchar a Albert Rivera, líder del partido ciudadanos que está liderando a través de Movimiento Ciudadano  una esperanza para muchas personas como yo cansadas de la política que se ha estado haciendo en este país en los últimos años.

    Ideas con muchísimo sentido común es lo que oí allí:

    1.-Democratizar los partidos políticos, abrirlos a la sociedad, someterlos al principio del mérito, hacerlos transparentes e implacables con la corrupción.

    2.-Generalizar el mecanismo de las elecciones primarias, conseguir un sistema de representación que devuelva el poder a los ciudadanos, pudiendo los representados escoger a partidos y también directamente a sus representantes a través de listas abiertas, de acuerdo con una ley electoral justa y proporcional.

    3.-Asegurar una separación real de poderes del Estado, alejando a los partidos del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, de los órganos reguladores y de supervisión del sector financieros y de los medios de comunicación.

    4.-Reformar las administraciones públicas poniéndolas realmente al servicio de los ciudadanos y de las empresas, asegurando servicios públicos esenciales y suprimiendo burocracias y duplicidades.

    5.-Pacto Nacional por la educación que mire a una generación, no a una legislatura o a un gobierno y que garantice un sistema educativo de calidad para todos.

    En este país estamos con el agua al cuello, sólo tenemos que mirar el día a día de los ciudadanos de a pié. Yo no estoy dispuesta a vivir resignada y a mirar los toros desde la barrera. Pero depende de nosotros que no nos dejemos seguir controlando indefinidamente. Porque somos un montón de gente los que estamos cansados. Tenemos que mirar al futuro sabiendo que podemos construirlo entre todos, que el cambio es posible y depende de nosotros. Hay que pasar de la indignación a la ilusión.

    Venimos a hacer una política diferente donde se escuche al ciudadano y se le devuelva al lugar que nunca debió perder.
    Venimos a gestionar recursos (recuerden que son de todos) de forma eficaz y eficiente.

    Les animo a que participen como ciudadanos. Que no nos dé miedo dar nuestra opinión.

     

  • El cambio empieza por Europa

    Un fantasma recorre Europa, y esta vez no es el comunismo, sino el populismo trasnochado y de tintes muchas veces xenófobos. Lo estamos viendo en el surgir o resurgir de partidos de extrema derecha en todo el continente.

    Es un fantasma que no es difícil relacionar con la pérdida de seguridad en su futuro de las clases medias, la creciente precarización laboral, la obscena desigualdad en el reparto de la riqueza, la sensación que tiene la mayoría de que la llamada globalización sólo beneficia a unos pocos.

    Muchos de esos movimientos populistas ultraconservadores –los hay también de izquierdas– propugnan la salida más fácil, como sería el abandono del euro y la recuperación de la competitividad perdida mediante la depreciación de las monedas nacionales, que sustituiría a la actual devaluación de los salarios.

    Es una salida compleja y peligrosa en un mundo en el que, querámoslo o no, todo está interrelacionado, y los capitales –eso que llaman los mercados financieros- campan a sus anchas sin que nadie desde la política parezca decidido a llamarlos al orden.

    Los socialistas europeos no podemos seguir asistiendo casi impasibles a un proceso de desmantelamiento del tejido productivo, acelerado por la deslocalización de las empresas, siempre a la búsqueda de nuevos horizontes donde generar el máximo de beneficios para sus accionistas sin que parezcan importarles las consecuencias sociales y económicas de esos actos.

    Una política realmente democrática no puede seguir tolerando una situación en la que las empresas, en lugar de reinvertir muchas veces sus beneficios en la producción, se dedican a repartirlos entre sus directivos y accionistas, o recompran sus propias acciones para aumentar únicamente su valor bursátil.

    Como critica acertadamente un pensador de izquierdas como es Étienne Balibar, la revolución conservadora en curso, impulsada –decimos nosotros, desde la Alemania de Angela Merkel y seguidas al pie de la letra por otros como la España de Rajoy– tiene que tener enfrente un «auge simultáneo de las opiniones públicas mayoritarias a favor de una reestructuración de las prioridades europeas».

    Prioridades que para los socialistas deberían ser el empleo, la mejor formación de los jóvenes para su posterior inserción en el mercado de trabajo, la reducción de las desigualdades y un reparto de las cargas fiscales mucho más equitativo que sirva para financiar nuestros Estados sociales.

    El problema, como apunta también Balibar al analizar las causas de la crisis, es que Europa se ha puesto a «funcionar deliberadamente como un instrumento de penetración de la competencia mundial en el corazón» de su espacio, «prohibiendo las transferencias entre territorios, rechazando toda armonización desde arriba de los derechos y los niveles de vida, y haciendo de cada Estado miembro un depredador potencial de sus vecinos».

    Y esa Europa conservadora, egoísta e insolidaria, esa dictadura de los mercados financieros, tolerada e impulsada por la mayoría de partidos conservadores como el PP de España, a los que hemos elegido los propios ciudadanos, es la que hay que empezar a combatir desde las urnas y no desde la abstención en las próximas elecciones europeas.

     

  • Represión o seguridad para los ciudadanos

    Cuando un gobierno elabora una ley que pretende poner límites al derecho de manifestación de los ciudadanos ¿a quién se pretende proteger, a la sociedad o a ellos mismos? El Gobierno dice que la Ley de Seguridad Ciudadana se ha elaborado para dotar de mayor libertad a la ciudadanía pero parece que busca proteger los derechos de esa mayoría silenciosa que no se manifiesta y de la que tanto habla Mariano Rajoy.
    Según los miembros del Gobierno, con esta ley pretenden que los que no acuden a las concentraciones tengan asegurado su derecho al descanso, a pasear por la ciudad o a circular libremente con su vehículo.

    El problema es que los derechos de reunión y manifestación son derechos fundamentales de especial protección según nuestra Constitución y, por tanto, deben primar sobre este supuesto derecho al descanso. Por todo esto, no queda muy claro si lo que pretende el Gobierno es proteger a su mayoría silenciosa o intentar evitar cualquier tipo de protesta.

    La Ley de Seguridad Ciudadana nace rodeada de polémica. Cuando se dieron a conocer los principales artículos de la ley, vimos con asombro que se incluían sanciones, por ejemplo, de hasta 600.000 euros por alterar el orden público en ceremonias religiosas o sanciones económicas y administrativas por tomar imágenes de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

    Ante la presión de distintos sectores de la sociedad, el Ministerio del Interior ha dado un paso atrás y ha rebajado las sanciones más escandalosas. Sin embargo, la ley sigue siendo tremendamente represora.

    Por ejemplo, será una infracción muy grave, sancionada con una multa de entre 30.000 y 600.000 euros, la perturbación muy grave de la seguridad ciudadana no constitutiva de delito en actos públicos, espectáculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones numerosas; entre muchas otras.

    Entre las infracciones graves sancionadas con multas de entre 1.001 y 300.000 euros se encuentran la participación en “alteraciones públicas” llevando capuchas o cualquier prenda que tape el rostro e impida la identificación; impedir (como en el caso de los desahucios) que cualquier autoridad, empleado público o corporación oficial realice su trabajo; no identificarse cuando un miembro de la policía lo requiera; escalar edificios públicos en señal de protesta, o las ofensas a España, las Comunidades Autónomas y Entidades Locales.

    Rajoy y los suyos dicen que estas medidas otorgan de mayor libertad a los ciudadanos porque regulan materias antes no contempladas en la ley.

    Pero en la práctica, las nuevas formas de protesta, como los escarches o los cordones humanos que intentan impedir que las comisiones judiciales accedan a un domicilio para ejecutar un desahucio, serán motivo de sanción.
    Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas queremos reivindicar el derecho de la ciudadanía a manifestarnos libremente. No podemos permitir que la derecha nos recorte también este derecho sólo porque no quiera oír lo que tenemos que decir. En estos dos años muchos hemos perdido nuestro trabajo, hemos tenido que dejar la universidad… pero lo que no podemos perder es nuestra voz. Lo único que nos queda ante este gobierno opresor que utiliza su mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados para hacer y deshacer a su antojo es nuestro derecho a manifestarnos. Tenemos el derecho de poder mostrar nuestro desacuerdo con las medidas adoptadas por el PP.

    Lo único que tenemos es la calle y es en ella donde debemos combatir las injusticias que estamos viviendo.

  • Necesitamos el apoyo de todos para hacerlo grande

    Ser una Hermandad que renace, con ganas de crecer e ir con pie firme caminando hacia el futuro tiene cientos de aspectos positivos. Pero también tiene la necesidad de la colaboración de sus hermanos, del barrio, de los feligreses de su parroquia y de sus vecinos porque esta colaboración siempre es poca para crecer. Este es un proyecto sustentado en la fe que necesita del apoyo de todos para hacerlo grande. La Hermandad de la Sagrada Cena necesita del apoyo de muchos para hacerse grande y participar dignamente de la Semana Mayor de nuestro pueblo.

    En estos días en que comienzan las noches de ensayos, en nuestra Hermandad, donde tanta ilusión hay, faltan hombres que se preparen para llevar sobre sus costales a nuestros titulares. No se llegará a agradecer nunca la ayuda de las decenas de jóvenes que han acudido a ayudar a la Hermandad porque la fuerza de la juventud es imparable pero insuficiente si no se apoya en la experiencia de aquellos que llevan años viviendo semanas santas de faja y costal. Por ello, hacemos una petición a quienes movidos por la fe y el gusto por nuestras tradiciones quiera compartir con nosotros la vivencia de un Jueves Santo que nace en La Hacendita, apoyando en su costal el peso de nuestros Sagrados Titulares.

  • En memoria de ‘La Dolores’

    ‘La Dolores’ se ha ido luchando hasta el final, hasta el último aliento, sufriendo en voz alta y en silencio, despues de una cruzada de más de 2 años.
    Si es verdad que hay algo esperándonos, se llame como se llame, espero que a ella le toque un paraiso donde sufra menos que aquí.
    Tu marido, hijos, nietos, nuera y yerno te echan de menos. Allá donde estés, un beso. A la abuela Loli.

  • Si no es hoy ¿cuándo?

    -No puedo más, no tengo ni para pagar la luz. Este no es el momento.
    – No puedo hacerle esto a mi hija. Este no es el momento.
    – No tengo trabajo y tal y como están las cosas. Este no es el momento.
    – No puedo hablar, no me dejan. Este no es el momento.
    – ¿A quién me dirijo? ¿Dónde me llevarían? Este no es el momento.
    – Me duelen las amenazas y los silencios. Este no es el momento.
    – Me dice que va a cambiar y que es la crisis. Este no es el momento.
    – Me pide que regrese con él, que no le separe de su hijo ni de su hija. Que este no es el momento.
    – No puedo denunciarlo otra vez. Irá a la cárcel. Este no es el momento.
    – Mi familia me dice que espere, que todo cambiará cuando encuentre trabajo. Que este no es el momento.
    – Me animan a denunciar,  pero que hago con mi madre dependiente. Este no es el momento.
    – Si continúo así moriré de tristeza y si decido irme ¿me encontrará? Este no es el momento.
    – No puedo tener otra criatura ¿donde voy? Este no es el momento.

    Los momentos existen en el día a día, crecen, llegan, aparecen. Solo nosotras mismas, podemos  decidir cambiarlo y optar porque sea distinto.

    Somos libres para decir “sí” y/o “no”. Si continuamos esperando, el momento se convertirá en horas, días, meses, años y nuestras vidas solo serán la sombra de lo que deseamos y de lo que nos merecemos por ser personas, mujeres, únicas, distintas, especiales e irrepetibles.

    Este siempre será un buen momento para decir sí a nuestra vida, si no lo consideramos, solo estaremos aplazando vivir.
    Apuesta por ti, apuesta por mí, por nuestras decisiones, nuestros cuerpos, nuestras vidas. Si tu eliges, nosotras elegimos, no podemos permitir que sigan decidiendo por nosotras.

    Desde el espacio propio cambia, este sí es tu momento. Nuestro momento.
    Desde el espacio público  participa, este sí es tu momento. Nuestro momento.
    Desde el espacio político decide, este sí es tu momento. Nuestro momento.
    Si no es hoy, ¿cuándo?

  • ¿Qué será de ellos?

    La sensación general que esta calando en la sociedad española es, no solamente que no hay trabajo y el poco que existe es precario y mal retribuido para los jóvenes; sino lo que es peor, no hay futuro.

    Es imposible que los jóvenes puedan no ya plantearse crear una familia con empleos a tiempo parcial con una media de ingresos de 450 euros, ni siquiera pueden vivir independientemente del seno familiar. No pueden pagar un alquiler aunque sea en un piso compartido, pagar luz, agua, comunidad, teléfono, comer, divertirse, ir de vacaciones, viajar.

    Por consiguiente, centenares de miles de jóvenes entre 20 y 30 años que deberían ser autosuficientes, están viviendo vidas prestadas de sus padres como única opción posible. Los padres dan esta cobertura con dificultades y amor a la vez; sin que se les vaya de la cabeza una pregunta: ¿Qué será de ellos cuando no estemos?…