Categoría: Cartas a la redacción

  • Mi queridísima amiga Rosario:

    En nuestro periódico La Semana leí tu mortuoria.
    Rosario Pérez Gallego falleció el pasado día 23 de junio y estabas de cuerpo presente el día de San Juan Bautista. Día tan señalado y además doloroso por ser el cumpleaños de tus hijas y la onomástica de una de ellas. Estas casualidades suelen ocurrir y nunca se olvidan.

    Hacía muchos años que no veía a una persona fallecida, me resistía a ello. Y no quería nada con el tanatorio ni cementerio hasta que a mí me llegara la hora. La última vez fue cuando falleció mi hermano Antonio, y sólo fue eso, estar con él, no llegué a verlo.
    Rosario, dejé mi fobia, tenía que estar contigo y los tuyos.
    Antes iba a verte, pero no siempre. No me parecía bien interrumpir el cuido y la contemplación de tus hijos hacia ti. Veía mejor solo preguntar, ya que en estos casos todo el sosiego es poco para atender y querer a su madre.

    Mi querida amiga, no puedo olvidar cómo te vi allí, rodeada de tantas flores. No me imaginaba cómo sería ese sitio, relax para siempre, que no se me cae de mi retina.
    Quería recordarte andarina, simpática y ocurrente, así como bondadosa con todos los que te conocimos. Ejemplar alumna y socia puntual de ANAMA, descansa en paz.

    Siempre me pregunto por qué nos regalan flores cuando morimos si ya no podemos coger un bonito jarrón para ponerlas. Es de agradecer, y algunas veces lo he hecho, pero prefiero hacerlo en vida. Perdóname mi querida amiga, hay veces que se nos van las mejores.
    Como te dijo el sacerdote en tu misa, pasamos de la muerte a la vida eterna, bonitas y esperanzadoras palabras.

    Somos flores deshojadas que volamos al cielo. Eso es lo que yo imagino. Veo en lo más alto un interminable jardín a donde llegamos todos poco a poco, con sus horas y sus momentos desiguales, y a donde con nuestra llegada damos jugosidad a ese hermoso jardín. Lo regamos con nuestra presencia, después de acogernos Dios con sus brazos siempre abiertos.
    Ya solo decirte que nos esperes siempre, porque allí pasearemos todos juntos algún día. Permíteme que te tire un beso fuerte para que te llegue pronto.

    Tu amiga que te recordará siempre. Te fuistes muy pronto. Otro besito Rosario, amiga mía. Hasta luego.

  • Seguridad Ciudadana

    Soy una comerciante del centro de Dos Hermanas y quiero denunciar públicamente, a raíz de un robo que sufrí recientemente, la falta de seguridad y protección que tenemos por parte de la policía. Como ciudadana y comerciante, exijo más protección y seguridad para que en cualquier momento no tengamos que pasar por el mal trago de que nos coloquen un cuchillo en el cuello o de que nos desvalijen nuestro comercio.

    Todos pagamos nuestros impuestos y es de ley, según la Constitución, que estemos protegidos por las fuerzas de seguridad del estado.

    También quiero agradecer la colaboración vecinal, ya que gracias a ellos no consiguieron robar la mercancia. Gracias a Todos.

     

  • Las manos del timón

    Las manos del timón fueron las de Don Rafael. De él, desconozco su apellido. Fue algo de lo que nunca necesitó presumir, pues él hablaba por sus actos.

    El Don, se lo pongo yo, y otras muchas personas, ya que tampoco él lo solicitó nunca, quizá porque sabía que no le hacía falta.

     

    Él fue el presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados El Timón.
    Para los que creen en Dios, tras la muerte, estar cerca de él se convierte en su mayor aspiración. Si existe, seguro que Don Rafael está justo a su lado.

    Para los que no creemos, lo único que queda tras la muerte, es nuestro recuerdo, el recuerdo de nuestros actos. El recuerdo de Don Rafael estará no sólo en sus familiares, sino en el de todas las personas y familias a las que guió para alejarse del infierno del alcohol.

    Si sus nietos pueden leer algún día estas líneas, que sepan, que la bondad de su abuelo se vislumbraba a través de unos ojos pequeños y transparentes, como él, y de una gran sonrisa.
    Su cercanía inspiraba la confianza necesaria para contar un problema tabú. ¡Qué sabiduría la de la experiencia!.

    En los tiempos egoístas en los que vivimos, dedicó su esfuerzo para el bien de los demás, junto con su esposa y colaboradores, en una actitud altruista digna de admiración. Los avances de los demás, se convirtieron en sus triunfos, y las recaídas, en un motivos para seguir hacia delante con mayor intensidad. Y todo ello, sin recibir nada a cambio, sólo la satisfacción de ayudar al prójimo, que no debería parecernos poco a los demás. Gracias a los que seguís su labor, de corazón.

    No pude despedirme de él, ya que supe de su pérdida demasiado tarde. Por eso, desde estas líneas quiero dar un adiós, pero sobre todo un GRACIAS, a un gran hombre y a una mejor persona.

     

  • Una odiosa comparación

    Carril bici en avenida Adolfo SuárezSe construyen nuevas avenidas en Dos Hermanas como la aenida Adolfo Suárez y se reurbanizan nuevas avenidas en Montequinto, como la avenida de Montequinto, a consecuencia de las obras de la línea 1 del metro de Sevilla. Es entonces, cuando surge la comparación, tan inevitable como odiosa, pero creo que necesaria, para que se actúe siempre con unos mínimos criterios de igualdad.

    En Dos Hermanas se planta una abundante arboleda en ambos acerados que en pocos años dará una espléndida sombra, llenando de fragancia y color la avenida, mientras que en Montequinto no, somos más de sol.

    En Dos Hermanas la nueva avenida lleva un carril bici asociado con el que realmente si se promociona el uso seguro de la bicicleta, mientras que en Montequinto no, a pesar de que la avenida que se reurbaniza tiene un perfil prácticamente llano, en ella estarán ubicadas las estaciones del metro (subterráneo), e incluso se construirá próximamente una residencia universitaria cerca del Cinequinto que dependerá de la UPO, como digo, aquí en Montequinto, no se aprovechan estas obras para construir carriles bici, somos más de coger el coche para todo.

    Y por último, en Dos Hermanas para separar los dos sentidos de circulación, se construye una mediana peraltada con vegetación, que es más segura pues obliga a los peatones a cruzar por los pasos de cebra, mientras que aquí en Montequinto no, las medianas son de hormigón como las de toda la vida y va que chuta, somos más de cruzar por cualquier parte sin matojos que nos estorben.

    Bueno, después de todo esto, espero que alguien tome nota y los vecinos de Montequinto, después del tiempo que llevamos padeciendo las obras del metro, tengamos la avenida que merecemos, igual que el resto de los vecinos de Dos Hermanas. 

    Publicado en: http://montekinto.blogspot.com 

  • ¿Dónde estaba la policía?

    Es la 1:30 de la madrugada del 3 de julio. Acabo de entrar a mi casa tras haber asistido a una improvisada reunión de vecinos en mi calle (Picolimón, en la Zona Sur) debido a nuevos actos de vandalismo contra vehículos. Unos 15 vecinos hemos llamado a la Policía Municipal, Policía Nacional y al 112, y las respuestas han sido: “Ahora los compañeros se dan una vuelta por allí”, no apareciendo, o “No tenemos patrullas suficientes”. Se les aclaró que varios vecinos corrían detrás de los individuos y podía formarse un buen revuelo, pero tras una hora y media de espera, hemos desistido. Quiero denunciar públicamente algo que administrativa o judicialmente es ineficaz en esta ciudad.

    Hace escasamente dos semanas acuchillaron las ruedas de más de diez vehículos, y la semana anterior abrieron con palancas otros cuantos. Pero “no tenemos patrullas suficientes”; eso sí, para hacer controles en la esquina del Palacio de Deportes y multarnos que no falten.

    Dos Hermanas, una ciudad para vivir, ¿y no hay suficientes policías para cubrir una zona? ¿Ni una sola patrulla? Lo siento, señores, pero no me lo creo. Y me apoyo en pruebas como el pasar por la comisaría y ver los aparcamientos reservados para coches patrulla sin hueco alguno.

    Seguimos siendo el culo de Dos Hermanas por mucho que intenten adornarlo. Y recuerden que una vez, hace unos veinte años, ya nos pusimos en pie. Actúen y eviten que volvamos a hacerlo, porque la paciencia se agota.

  • Enseñanza concertada. ¡Mos partió!

    Guardo en mi memoria una jugosa anécdota que escuché en mis años estudiantiles de boca del sacerdote salesiano D. Rafael Infante de Cos. Nos relataba en clase el ameno profesor que, en cierta ocasión, se proyectaba en el cine del pueblo una película sobre la Biblia. La sala estaba llena hasta el gallinero. Transcurría la escena de la tentación a Eva, junto al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, reflejando en su rostro la lucha entre la duda y la soberbia. La escena se alargaba provocando la tensión del respetable: la mujer, ora se acercaba, ora se alejaba, alargaba su mano y luego la retraía, miraba a su alrededor y luego a la fruta prohibida, su rostro se iluminaba y a la vez se contraía. Por fin agarró la manzana con decisión y la mordió, preciso instante en el que atronó todo el patio de butacas con el vozarrón de un parroquiano que gritó desilusionado: ¡Mos partió! Y desde entonces los pobres humanos cargamos con la lacra del pecado original.

    La misma sensación sentí en mis carnes el pasado día 2 de julio cuando me encontraba en casa atento a un informativo local en la televisión y me merendé la noticia, no por esperada y asumida menos triste y descorazonadora: “La Consejera de Educación, las Patronales y los Sindicatos habían firmado un acuerdo por el que los docentes concertados se equiparaban a los públicos”.

    Cualquier profano o incauto que la oyese hasta podría creérsela. Nada más lejos de la realidad ni más cerca de la falacia y el engaño. Lo cierto es que los docentes concertados seguimos discriminados y en el año 2011, cuando culmine este acuerdo, lo estaremos más porque las distancias se habrán agrandado. Es decir, estos negociadores ineptos y acomodados a su liberación sindical han mordido la manzana que nos condena a la discriminación.

    Pero, insisto, no todos son iguales. Hay quienes se rebelan, siguen creyendo en su derecho y en su dignidad y, contra viento y marea, confían que llegue el día en que brille la justicia. Un grupo notorio de estos valientes, irreductibles e insobornables, se integran en la Plataforma por la Homologación.

  • Quiero trabajar

    Soy un chaval de 19 años que vive en Dos Hermanas. Acabo de terminar mis estudios en concreto un grado medio, ya que cuando intenté trabajar antes de hacer este curso no encontraba trabajo  por no ser una persona titulada. Mi problema, por el cual escribo esto, es porque ahora sí soy una persona titulada pero por más que busco trabajo nadie me da una oportunidad, así que mi gran pregunta es ¿tiene derecho a trabajar un chaval de 19 años?

     

    Yo creo que no, ya que mi currículum está en todas las empresas de Dos Hermanas que se dedican a lo que estudié y además lo tienen varias empresas que no pertenecen al mismo sector ya que no encuentro trabajo. Lo único que me gustaría es tener una oportunidad para trabajar. Es lo único que quiero. Ya que siempre nos han dicho que estudiemos, que sin estudios no vamos a encontrar trabajo, pues no sé qué pensar, amigo, porque a mí tampoco me ha servido de mucho. Con esto no quiero decir que los jóvenes no estudien, sólo quiero informar a los jóvenes de que encontrar trabajo es igual de difícil sin estudios que con estudios y de paso, a ver si me dan una oportunidad. En fin, que quiero trabajar.

  • La Esperanza

    Bellísima palabra que todos tenemos que llevar siempre con nosotros. ¿Qué haríamos sin esperanza? Esperanza de que no mueran tantas personas, de que no haya hambre, de que hermanos y hermanas nos queramos, de que una buena amiga que está malita se ponga bien, de que un hijo que toma porquerías las deje, de familias que tienen alguno de sus hijos con una enfermedad de esas raras para que pueda curarse…

    Y también de estar más guapa y no estarlo a base de sufrimientos y ¿por qué no? de que nos toque una buena Primitiva para poder pagar un buen Podólogo y que nos cure los pies que tanto nos duelen porque en la Seguridad Social no nos hacen ni puñetero caso. ¿Qué más os digo de la esperanza que siempre tenemos que tener? ¿Y qué haríamos sin ella?

    Soy una incondicional oyente de Radio Cinco hace muchos años, todo cultura de sus locutores. Me encanta esperar la noche para asearme y tranquilamente acostarme. Pero antes escuchar La noche menos pensada que dice así: La noche menos pensada brillará más la luna y bajo las estrellas se escuchará una radio, y sonará en el aire como una dulce brisa la melodía suave de la noche menos pensada.

    Todo curiosidades y noticias vivas y duras. Duras por ser casi siempre malas y muy repetidas, pero todos los días aprendo algo, ya que nunca es tarde para saber algo nuevo. Y me gusta aprender de los que saben tan bien hablar.

    En último lugar quiero hacer una petición muy particular: os pido, a hombres y mujeres, humildemente que nos respetemos todos, que no haya más muertes en esta etapa tan penosa que estamos viviendo. No desesperemos, debemos tener grandes esperanzas de que todo ésto pare.

  • Me hizo gracia el otro día

    Me hizo gracia el otro día / Que presencié un caso extraño / caso que antes no ocurría, / vi a un chaval con pocos años / que a un anciano le decía. / Al verle esparciendo estiércol.

     

    Que eso era cosa de puerco / hacer aquello que hacía. / Y le siguió asegurando / que él jamás se comería / lo que aquel estaba sembrando.

    Y con calma el hombre dijo/ para dárselo a entender / ¡Pero vamos a ver hijo! / si esto que me ves hacer / y que tú no comerías / es la pura (ecología) / que se empezaba a perder.
    Y esto que tú no ves lógico / y te causa repugnancia / díselo a tu ignorancia / que es lo criado ecológico.

     

  • Carta al alcalde

    Estimado Señor Toscano:
    Hoy desperté como todos los días y abrí mi ventana para ver ese parque, parque en el cual me he criado. Parque en el cual he vivido toda mi infancia. Y cual fue mi sorpresa al despertar… Usted ha dado la orden de quitar el parque. Entonces, ¿por qué dio tanta vara para que esa zona se convirtiese en verde y ahora usted mismo, el que luchó por ello, lo quita?

    A veces percibo que la Democracia no existe. Tengo 21 años y soy de izquierdas, pero ya no importa ser de izquierdas o de derechas porque esa democracia que tanto defendéis no existe. Qué triste… es sentirse engañado. Así me siento.

    Usted tiene hijos pequeños y como todo padre quiere que sus hijos jueguen, disfruten, rían, se relacionen con los demás niños. ¿Sabe la alegría que me daba ver a esos padres con sus hijos, sus abuelos con sus nietos en ese parque? ¿Y ahora, qué hacer…? Dígamelo usted…

    Pero claro, también me doy cuenta de que esa libertad que tanto defiende no existe. ¿Dónde está la libertad de esos niños que hasta ayer día 29 de junio de 2008 jugaban en este parque? Usted les ha quitado esa libertad. Igual que a mí.

    Pero nada se puede hacer, ni recoger firmas ni nada de nada. Triste Democracia. ¿Poder del pueblo?.. Deja mucho que desear.

    Por favor, devuélvanos esas tardes de risas de niños jugando en el Parque de San Rafael.