Etiqueta: vuestras

  • ¡Muchas felicidades a las niñas más preciosas!

    ¡Muchas felicidades a las niñas más preciosas!

    Por vuestra actuación flamenca con la que tanto hemos disfrutado. De parte de vuestras madres con todo nuestro cariño.
    ¡Os queremos!

  • ¡Felicidades!

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    Rafael y Araceli en vuestras bodas de oro. De vuestros hijos y nietos. Sin vosotros no seríamos nada. Gracias por todo.

  • ¡Felicidades Lore y Frede!

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    Os deseamos un feliz cumpleaños de parte de todas vuestras amigas. ¡¡¡Os queremos, guapísimas!!!

     

  • ¡Felicidades, abuelos!

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    Para los abuelos más buenos del mundo.Os queremos un montón. De parte de vuestras nietas.
  • ¡Felicidades, pareja!

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    Por vuestras bodas de plata, que sigáis así de felices. De vuestras hijas, padres, hermanas, sobrino y de tu hermana «la barbi» que os quieren mucho, mucho.

  • Piden a los Reyes Magos un pabellón cubierto

    2004El Instituto Jesús del Gran Poder, a través de su Departamento de Educación Física, ha escrito la tradicional carta a sus majestades los Reyes Magos.

    Asegurando haber “sido buenos” durante el año, el departamento pide a los magos de oriente un gimnasio o pabellón cubierto, “lo que vuestras excelencias prefieran”, ya que es una reivindicación que el centro viene realizando desde hace varios años.
    La carta culmina afirmando que “no queremos carbón, sino un pabellón”.

     

  • «Así, no»

    «Así, no» dice el cartel
    que han colgado sobre el puente,
    para que vea la gente
    como logra un mentecato
    liberarse de la quema,
    demostrándole al sistema
    lo que curra un sindicato.
    «Así, no» fueron palabras
    nunca dichas; nunca oídas
    contra prácticas suicidas
    que a tantos empobrecieron,
    a muchos aniquilaron,
    a todos perjudicaron
    y a ellos enmudecieron.

    Así, no. Siempre a dos bandas:
    ayer mudos y discretos,
    y hoy regando de panfletos
    las empresas y fachadas,
    con un verbo innecesario,
    mucha bronca de escenario
    y consignas trasnochadas.

    Así, no. Claro que no.
    Así, parando al país,
    lo hacéis jugar al parchís
    lanzándolo contra otro muro,
    que las fichas, son ajenas,
    vuestras cábalas, de arena,
    y vuestro pan, bien seguro.

    Así, no. Claro que no.
    Y al final, nos llegó el pitido.
    Muy grande os viene el partido
    pues, en tiempo de descuento,
    sólo mostráis estridencia,
    bronca amarga y prepotencia:
    simple falta de talento…

  • Hasta cuándo?

    (Lucas 13,1-9)¿Hasta cuándo estaréis entretenidos estúpidamente en vuestras contiendas de pacotilla, haciéndoos daño unos a otros, mientras tantos hermanos vuestros necesitan vuestro tiempo, vuestra creatividad y vuestro corazón?

     

    ¿Hasta cuándo jugaréis a sacristanes trasnochados dando más importancia a la ceremonia de vuestras oraciones que al Espíritu que llama a la puerta de vuestra vida en cada eucaristía?

    ¿Hasta cuándo seguiréis dando largas a mi llamada ante el clamor de tantos como sufren el hambre, la marginación, el sin sentido, la injusticia, y que hiere mis oídos de Padre?

    ¿Creéis que vuestras vidas valen más que las de mis hijos de Haití o de Chile? (…) Entonces, a qué estáis esperando para dar el fruto de solidaridad, de justicia y de valentía que de vosotros espero.

    Ante el poderoso calláis cobardemente; ante el débil os hacéis los importantes. Os dejáis comprar por una seguridad que está aniquilando vuestra vitalidad y vuestra ilusión. ¿Tanto miedo os da la libertad de educar con sensatez a vuestros hijos, y pedir sensatez a quienes los educan?, ¿tanto miedo os da decir que nos está matando la morfina de la subvención, el subsidio y el clientelismo? ¿No habrá nadie que se enfrente con sinceridad al neo-lenguaje que llama paz a la guerra, verdad a la mentira, derecho a la muerte, y justicia al partidismo, si es en propio beneficio?   

    Es cierto, nunca perderé la paciencia con vosotros porque os quiero, y siempre os querré más que a mi propia vida.  Pero por eso me duele que vuestros jóvenes parezcan viejos antes de empezar a vivir; y que estén hastiados de todo por no haber experimentado la hermosura y el riesgo de vivir amando. Por eso me duele ver a tantas familias incapaces de comunicarse y entenderse, perdiendo amor a raudales. Por eso me duele tanto conformismo con la marginación, con el hambre, con el aborto, con la ilegalización de hombres y mujeres con dignidad de personas.
    ¿Hasta cuándo llamaré sin que tú me escuches?