Etiqueta: vivir

  • Horóscopo de la semana del día 5 al 11 de noviembre

    ARIES: Quizás estés pensando que las diferencias con tu pareja se han vuelto insuperables, pero si os sentáis a hablar con tranquilidad de la situación puede dar un giro muy positivo.

    TAURO: Tendrás la vitalidad que necesitas para hacer frente a los obstáculos. Te sentirás muy segura/o y con las ideas muy claras. Triunfarás. En el amor todo marchará viento en popa.

    GÉMINIS: Necesitas comprometerte más en el amor y vivir nuevas emociones y ahora es el momento de conseguirlo. Tendrás suerte en el ámbito profesional, conseguirás los objetivos que esperas.

    CÁNCER: Tu sensibilidad más a flor de piel que nunca y cualquier gesto o comentario inoportuno puede herirte. Intenta rodearte de los tuyos y no te aísles. Ten paciencia todo pasará.

    LEO: Te sentirás diferente y con prioridades nuevas, las decisiones que tomes serán acertadas. Elige bien tus compañías y haz caso a esa primera impresión que siempre tienes.

    VIRGO: algo con lo que no contabas te va a preocupar, sobre todo porque no está en tus manos solucionarlo, pero no te desesperes y confía al final todo saldrá bien.

    LIBRA: Te enfrentarás con decisión a las situaciones que te agobian y tu fuerza interior no permitirá que te dejes abatir por el desánimo, al final todo irá mejor y conseguirás estar tranquilo/a.

    ESCORPIO: Felicidades si cumples años, el sol se encuentra en tu signo. La energía astral será fuerte y potencia tus ganas de vivir y de liberarte de culpas o remordimientos. Pasión por el amor.

    SAGITARIO: Una situación incómoda te va a ayudar a descubrir todos los recursos que posees y vas a salir con gran éxito. Tendrás nuevas ideas para ponerlas en marcha.

    CAPRICORNIO: En estos días la suerte te ayuda a olvidar todo lo que te agobia y estresa. Algo nuevo irrumpirá en tu vida y te hará sentir ilusionado/a. Disfruta del momento y no lo dejes pasar.

    ACUARIO: Tendrás que hacer uso de tu brillante inteligencia para solucionar problemas que sólo tú puedes afrontar con éxito. Tienes que estar alerta sobre posibles traiciones. Ve con pies de plomo.

    PISCIS: Puede que las cosas no hayan salido como esperabas y te sientas desanimado, pero tu sabes que si pones toda tu energía al final lo consigues. La luna te concederá un deseo.

  • Una fe que merece la pena

    (Juan 2, 13-22) Llevamos demasiado tiempo viviendo un cristianismo vergonzante y acomplejado, como si tuviéramos que hacernos perdonar el hecho de tener fe, y de ser cristianos. Y así no vamos a ninguna parte.

    Mientras tengamos esa vivencia de la fe apocada y entristecida, aunque nos propongamos evangelizar, será  imposible. Nadie da lo que no tiene. Si no tenemos la alegría del evangelio, no la podemos dar. Una de las causas más importantes del éxito de la primera evangelización fue que, mientras los paganos habían perdido la confianza en su enjambre de dioses y su laberinto de mitos, el cristianismo aparecía a los ojos de todos como una fe que merece la pena vivir, porque es también una fe por la que merece la pena morir. Ese fue el testimonio de las comunidades cristianas y el testimonio apostólico que funda nuestra fe.

    Hemos de pedir que salga de nosotros ese «demonio mudo» y permitirnos recuperar aquel atrevimiento de los primeros testigos del resucitado que les permitía decir sin arrogancia, pero con la mayor naturalidad, de lo que habían visto y oído. Ni nuestros pecados ni los pecados de la iglesia debe frenarnos a la hora de anunciar con nuestra vida, con nuestros gestos y con nuestras palabras que vivir en comunión con Jesucristo es la vida verdadera.

    El mayor problema de la Iglesia es que muchos bautizados han convertido su fe en religión, y han sustituido la experiencia del encuentro con Cristo por unos ritos y costumbres que no son dañinos, pero que no son fuente de evangelio, ni de evangelización. Ni tú ni yo somos uno de ellos, ¿verdad?

     

  • Una tarde monstruosa previa a Halloween

    Espectáculo infanfil MonstruosEl teatro municipal acogió ayer martes una doble función de la obra de teatro infantil Monstruos, organizada por la Delegación de Cultura. Una cita con el teatro familiar en la que  se rescató todo un clásico de este género, como el Conde Drácula, para vivir una cena terrorífica.

  • Una tarde monstruosa previa a Halloween

    Espectáculo infanfil MonstruosEl teatro municipal acogió ayer martes una doble función de la obra de teatro infantil Monstruos, organizada por la Delegación de Cultura. Una cita con el teatro familiar en la que  se rescató todo un clásico de este género, como el Conde Drácula, para vivir una cena terrorífica.

  • Invitados

    (Mateos 24,1-14) CUANDO VIVIMOS desde la verdad profunda de ser hijos de Dios y que Dios es Padre y nos acoge y nos protege, vivimos de una manera distinta, como invitados a un banquete. Eso nos dice el Evangelio.

    Podemos quedarnos con una mirada superficial sobre lo que vivimos y nos pasa. Entonces la enfermedad será sólo un problema serio; la crianza de los niños, una tarea exigente; hasta la amistad la viviremos con distancia porque sabemos que nadie es completamente fiel…

    Pero podemos asumir una mirada distinta, la mirada de la fe. Desde esa mirada cada amanecer se convierte en un regalo; el gesto amable y cada caricia de quien nos aprecia en una llamada de Dios mismo a vivir en amor y alegría; cada dificultad que se nos presenta en un reto, en una oportunidad para superarnos, para mantenernos firmes, para mostrar que nos sentimos hijos de Dios, o para acogernos a su bondad si nuestras fuerzas flaquean.

    Sin esa mirada de profundidad en la que descubrimos los ojos de Alguien que nos mira y se nos entrega con cariño, nada es bastante bueno, nada es suficiente, nada nos satisface. Nuestro mundo está entretejido con hilos de limitación y pobreza, pero esos mismos hilos mirados con perspectiva, resaltan el arcoíris que se dibuja en cada trozo del paño.
    Hemos de aprender a vivir sin alienarnos en la inmediatez de lo que sentimos, ni de lo agradable ni de lo desabrido. Vivir desde la fe convierte nuestra vida en una invitación inesperada e inmerecida a un banquete. Esto nos lo dice quien sabe de dificultades y problemas; quien sabe de ellas es quien lo dice con más convicción.

  • Tarde te amé

    (Mateo 20,1-16)  “Tarde te amé, Hermosura tan antigua y siempre nueva”, decía San Agustín en sus Confesiones, haciendo una oración sentida y llena de verdad.

    “Me llamaste y clamaste, y se rompió mi sordera; brillaste y resplandeciste, y me curaste de mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me tocaste, y me abraso en tu paz”.
    Los creyentes tenemos la tentación de comprender nuestra respuesta de fe, en lo concreto de nuestra vida, como un compromiso hecho desde nosotros mismos. Y cuando vienen dificultades y problemas, cuando las fuerzas nos faltan para afrontar aquello que decidimos, nos asalta una pregunta: ¿para qué me habré metido yo en este asunto?

    Otras veces vivimos ciertos aspectos de nuestra rectitud moral como exigencias exteriores a nosotros mismos, como leyes que se nos imponen desde lo alto. Y nos cansamos de cumplirlas, y nos sentimos atados y esclavos de algo que no tenemos asumido del todo.  En esos momentos nos muerde un sentimiento sordo: si no fuera cristiana tendría una vida más feliz. En vez de vivir la fe como encuentro y como amor, la vivimos como ley y compromiso. No es extraño que queramos renegar de ella en muchos momentos. La grandeza y la hermosura de Jesucristo son un océano que rodea al creyente. Que nada te robe esa experiencia honda de vivir respondiendo al Amor, con amor; a la Paz, con bondad; a la Bondad, trabajando humildemente por los pobres y los que sufren allí donde estés.

  • ¿Por qué habla en parábolas?

    (Mateo 13,24-43) Las parábolas del evangelio nos remiten al Jesús más primigenio y auténtico. Cercano a su pueblo, hablando con sus palabras y sus experiencias, anunciando una esperanza tan deseada como necesaria, mostrando a los sencillos el camino nuevo que él mismo estaba transitando en comunión profunda con el Padre.

    Las parábolas saben a brisa de los campos de Galilea, huelen a la sal de los puertos fenicios de Tiro y Sidón, evocan las piedras en las que se sentaban los pobres de Israel a escuchar al profeta que les predicaba. Unos lo escucharían con ansia de verdad, otros con la suspicacia de quien teme encontrarse con un mero charlatán.

    Pero las parábolas interpelan a todos. En la sencillez de su lenguaje nos pone frente a nuestra propia inmadurez y pecado, a todos nos sitúan frente a la llamada radical de Dios a vivir de un modo nuevo.

    Las parábolas nos hablan de una religión que no quiere convertirse en ley, sino en invitación; de una experiencia de Dios que no busca definirse en frases estereotipadas, sino que abre a una esperanza siempre nueva. Las parábolas no nos dicen qué, en concreto, debemos hacer; respetan nuestra libertad de adultos que han de afrontar con responsabilidad su propia vida. Y sin embargo, siempre dejan el ánimo en búsqueda, en el reconocimiento de tanto como nos falta para vivir en autenticidad. Se exponen a ser manipuladas, a que se las apliquemos a los otros antes de pensarlas para nosotros mismos, a reducirlas al reductivo horizonte de nuestra ideología. Pero el Padre de Jesucristo es así: invita con un amanecer, interpela con la presencia de quien sufre, consuela con una oración, abre nuestros oídos con una parábola.

  • ¡A mis compis!

    ¡A mis compis!

    Mil gracias por vivir conmigo estos momentos tan felices para mí. Os quiero muchísimo.

  • 1969. Regresa el primer nazareno que hace la ‘mili’ en Guinea

    1969. Regresa el primer nazareno que hace la ‘mili’ en Guinea

    Ya ha regresado a casa, tras 18 meses, Francisco Blanco Jiménez, primer nazareno que realiza el servicio militar en la colonia de Guinea Ecuatorial. De oficio carpintero y electricista, el sueño de Francisco era ver mundo a bordo del Juan Sebastián Elcano.

    Pero por diversos azares llegó en diciembre de 1967 al puerto de Santa Isabel, en Fernando Poo, y ha sido en otro barco, la “Fragata Pizarro”, en el que ha conocido lugares tan exóticos como Isla Príncipe o Nigeria. También tuvo que vivir el duro trance de la independencia de Guinea, el pasado 12 de octubre.

    Entre sus anécdotas, este nazareno que ahora tiene 24 años cuenta que, en el reemplazo posterior al suyo, llegaron otros dos nazarenos. A uno de ellos, Vicente, tuvo que llevarle una lata de leche condensada con miga de pan para que no se muriera de desnutrición.

     

  • Sobre el tiempo y el momento

    (Lucas 24,13-35) Nadie vive de recuerdos, pero sin recuerdos no se puede vivir.

    Las experiencias fundamentales de nuestra vida se apoderan con tanta fuerza de nosotros que pasan sin que podamos en ese momento asumirlas ni pensarlas. Es después, al hacerlas pasar otra vez por el corazón –cuando las recordamos- cuando descubrimos la profundidad que nos hicieron vivir. Recordamos nuestras experiencias compartidas con el ser querido; recordamos los momentos en los que luchamos por la vida y la dignidad; recordamos los momentos duros en los que fuimos fieles a lo que creíamos…; y esos recuerdos consolidan lo que somos, nos dan identidad.

    La vida es sucesión de momentos. Momentos aparentemente anodinos y sin importancia; momentos que parecen importantes y que no lo son; momentos, que creíamos de sombras y eran luces para nuestra vida. Recordar, volver a pasar por el corazón nuestra propia vida, es lo que nos hace personas. Recuerda aquellos momentos en los que ardía tu corazón, como les ocurre a los dos que iban de Jerusalén a Emaus y se encuentran con Cristo; recuerda esos momentos en los que parecía que las sombras iban a devorarte y, por el contrario, comenzaste a vislumbrar una luz como de amanecer.

    Recordar necesita serenidad, y un compañero con el que compartir. No te propongo que hagas “bucle” con las memorias que te atormentan, ni que te llenes de melancolía por el pasado. Recordar es poderoso; concede poder sólo a lo que sabes que da sentido. Recuerda tus momentos de luz, de encuentro, porque en ellos encontrarás el ritmo del tiempo que con el Padre te invita a caminar.