Etiqueta: verdad

  • Vuestros abuelos el Jueves Santo…

    Os verán vuestros abuelos desde el cielo,
    y vuestro abuelo mirando sonreirá.

    A la vez que el llanto de la abuela,
    el Jueves Santo de grises teñirá.

    La obligaron a no estar junto a vosotros,
    pues a vosotros la hicieron renunciar.

    Fue la avaricia convertida en asesina,
    su misma hija quien la quiso ejecutar.

    Ya desde el cielo los dos están alerta.
    A vosotros os verán procesionar,

    Jueves Santo en estación de penitencia,
    con la hermandad de la Cruz de la Verdad.

    Cuando deslumbre el brillar de alguna estrella,
    vuestra fe os ayudará continuar.

    Pensad que la luz de Jesucristo,
    jamás nunca os dejara de iluminar.

    Y sabed que allá arriba los abuelos,
    para siempre junto a Dios descansarán.

     

  • Bastante Cuaresma

    (Mc 1, 12-15) “BASTANTE CUARESMA tenemos algunos ya. Lo que necesitamos es resucitar”. Tal que así podríais decir algunos a los que la enfermedad, el paro, u otros problemas os tienen bastante castigados. Y tendréis razón ; pero, tened en cuenta, que la esperanza no es planta que sin cuidados florezca y dé fruto.

    A veces las dificultades nos hacen arrugarnos y cejar en nuestro esfuerzo cotidiano por vivir conforme al bien. Comenzamos a compadecernos a nosotros mismos, a buscar algún consuelo y a mendigar compasión. Y todo esto, en vez de hacer que vivamos personalmente en paz, nos llena de tristeza y vacía de esperanza.

    La Cuaresma nos prepara para acoger la alegría y el amor de Dios.  Mirar, cara a cara, las ideas auto-destructivas que nos angustian; contemplar el alimento sencillo y cotidiano como signo del amor de Dios; encontrar tiempo para encontrarnos con nosotros mismos y con quien da consistencia a nuestra propia realidad; redescubrir lo que da verdadero sentido a nuestra vida acallando los ruidos que nos ensordecen cada día; acoger la inmensa verdad de que somos hijos y hermanos… ¿Quién dijo que es triste la Cuaresma?

    Si es austera es para que descubramos los bienes que disfrutamos; si es silenciosa es para que escuchemos la más delicada armonía. Es invitación a compartir generosamente lo que tenemos, sin que nos venzan las excusas que tantas veces ponemos. Si es verdad que somos ceniza, y lo somos; también es verdad que nuestros ojos pueden contemplar la sinfonía de colores con que, el sol y la llovizna,  adornan, callada e inesperadamente nuestros cielos.

     

  • Representantes

    (Mateo 5, 13-16) TODOS LOS CRISTIANOS estamos llamados por Jesucristo a ir anunciando con nuestras palabras y nuestras obras la Buena Noticia de que Dios es Padre de todos. Pero hay unos “representantes cualificados” de esa tarea, que es la tarea de la Iglesia. Esos representantes somos los sacerdotes.

    Muchas veces no estamos a la altura de la llamada que se nos hizo. Representar a Cristo ante la comunidad cristiana es tarea harto difícil, que excede las fuerzas de cualquier persona. A veces estamos muy por debajo de esa llamada. ¿Qué podéis hacer los cristianos “de a pie” para ayudarnos a vivir esa vocación especial?

    Lo primero es no creer que estáis en la verdad plena, y que el sacerdote de turno está completamente equivocado y es sólo él el que tiene que cambiar. La prepotencia no es exclusiva de los clérigos. Y siempre cercena caminos de crecimiento y comunión. Lo segundo es tener paciencia con nosotros. Somos personas, unos pecan de jóvenes; otros de viejos; otros de estar cansados; otros de no tener las capacidades que serían necesarias… Pero ni ser viejo, ni ser joven, ni estar cansado, ni ser un poco “torpe” es “pecado” que no se cure con el tiempo.

    Después de estos dos requisitos previos, usad de la sinceridad aderezada con la prudencia, del testimonio constante y sencillo de vuestra bondad, de los ánimos en todo lo bueno que veáis en nosotros, y de la exigencia perseverante en todo lo que sea auténticamente evangélico (la búsqueda de la oveja perdida, la atención a los que más sufren, el anuncio del evangelio de Jesucristo…).

    Aunque quizás todo esto sirviera también al revés. ¿Verdad?

  • Shi ru po zhu

    (Lucas 1,26-38) TODA UNA época de la historia de China se llama la época de los Reinos Combatientes. Como os podéis imaginar las guerras se sucedían año tras año. El Emperador estaba decidido a unir en su mano los tres reinos que entonces conformaban la extensa meseta china. La oportunidad vino cuando el Reino del Sur y el Reino de Wu se estaban desangrando mutuamente. Inició una campaña victoriosa en la que ciudad tras ciudad iban cayendo en su poder.

    La época de las lluvias comenzaba en el sur, y las enfermedades y el calor amenazaban con hacer enfermar a la tropa. La mayoría de los comandantes de su ejército se manifestó contrario a continuar con la campaña. Sólo uno de ellos, el gran Duyu decidió proseguir hasta conseguir la victoria. Su argumento ha pasado a la cultura china: Una vez que el bambú está abierto hay que seguir hasta el final, lo difícil está hecho (Shi ru po zhu).

    El bambú es una planta durísima y fibrosa en su tallo, que ciertamente una vez que la hoja del machete ha abierto una brecha, se desliza abriéndolo con facilidad.

    Nuestra historia ya ha comenzado a abrirse al Reino de Dios. La brecha fue abierta por su Hijo, gracias a la fe y la entrega de la Mujer que acogió su plan de salvación para toda la humanidad. Una vez que el bambú de la historia está abierto, a nosotros sólo nos queda continuar la tarea de anunciar con nuestra vida y nuestras palabras la verdad del amor de Dios. La Navidad, irrupción irrevocable de Dios en la historia del hombre, resuena a las puertas. Que las dificultades con las que te enfrentas cada día no te impidan ver la luminosa verdad de que Dios sigue impulsando la historia y a cada persona hacia su amor.

     

  • Si falta el amor

    (Mateo 22, 34-40) – El Señor nos manda amarnos unos a otros y amar a Dios; pero, ¿puede el amor ser un mandamiento?, ¿alguien puede mandar amar? El amor o nace espontáneamente o es falso…

    – Tienes razón, María, el amor si no brota de dentro es falsa impostura y hasta hipocresía. Pero hay muchas formas de amar a las personas. El amor de pareja, el de amistad, el aprecio sincero a los vecinos, el respeto a quien no conocemos, los deseos de ayudar a los pobres… Hay muchas clases de amor; todos ellos hemos de desearlos y prepararnos para vivirlos. Cuando amamos de verdad a las personas también hemos de estar atentos a no tener sentimientos o comportamientos que dañen ese amor. Eso sí se puede y se debe procurar; y eso no es falsedad alguna.

    Tú tienes que alentar sentimientos de bondad y aprecio hacia los tuyos, hacia los que te necesiten; así serás sincera y veraz.

    – ¿Y si me falta el amor hacia alguien?, ¿y si me hacen algo que no puedo perdonar?, ¿y si tengo deseos egoístas y no se me apetece ayudar a los demás?

    – Nuestra vida no puede depender de que se nos apetezcan los comportamientos o no. Si ves algo bueno y justo tienes que buscar vivirlo y hacerlo. Pero es verdad que a veces es sólo Jesús quien puede despertar en nosotros el amor que nos permita ser buenos y felices a la vez. Ese es un don grande que ojalá tú recibas. Tu vida puede ser un canto hermoso al amor, y tú disfrutarlo cada mañana y noche en tu interior…

    – Y los que hacen tanto daño a los pobres, pero quieren a sus hijos, ¿se puede decir que tiene amor o que no?… ¿Y si una persona… [María es inquieta e inteligente, no sabemos dónde llegará].

  • Cambiar el Evangelio

    (Mateo 20,1-16 ) NADIE HABÍA estado de acuerdo con aquellas palabras. Habían sido duras, innecesariamente crueles, poco prudentes.Es cierto que los fariseos nos desprecian por ser ignorantes y por vivir sin respetarla Ley; es cierto que los escribas se aprovechan hasta de las viejas que les piden oraciones por sus difuntos. Pero decir que los publicanos y las prostitutas están por delante de ellos en el Reino de los Cielos…, nadie lo vio bien.

    Aquella mañana, todo empezó normal. Jesús comenzó a predicar como muchas veces con una parábola sencilla y bonita, fácil de comprender: dos hijos de un padre, uno obediente sólo de palabra, el otro respondón pero en el fondo bueno y leal… Pero cuando aplicó la parábola a nuestra realidad y dijo aquello de que los ladrones de los publicanos y las prostitutas están por delante de la gente bien vista en el Reino de los Cielos, muchos se fueron ofendidos, otros enfadados. A Jesús, algunas veces, le traiciona lo radical que es. Tendría que ser más prudente, menos incisivo.

    Es verdad que hay gente devota de una imagen que parece que no cree en Dios, sino en la escultura a la que reza. Es verdad que algunos usan la devoción de la gente sencilla para enseñorearse y aparecer como gente principal. Es verdad que hay quien sustituye la religión del amor por leyes que condenan a los que más sufren, y por tradiciones que sin la fe verdadera están vacías y no dejan de ser mero folclore; y que hay quien pone una vela a la Virgen y mira sólo porque engorde su capital. Todo eso es verdad. ¿Pero había que decir así las cosas?

    “Los publicanos y las prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos”… No puede ser. Tengo que hablar con él para que cambie algunas cosas del Evangelio que predicamos…

     

  • Hablando a solas

    (Mateo 18, 15-20) ¡Qué difícil es hablar a solas con alguien! Incluso con alguien a quien quieres. En nuestras conversaciones hay tantos “acompañantes indeseables” que perturban nuestra comunicación… Las historias del pasado, los comentarios de la gente, lo que creo que el otro va a sentir, lo que creo que debería yo decir por ser quien soy, lo que pienso que va a pasar cuando acabe aquella conversación… todos estos son personajes indeseables en nuestras conversaciones que malean y perturban para hablar a solas con alguien.
    Todavía es más difícil cuando buscamos hacer ver a quien queremos algún error que está cometiendo, alguna actitud personal suya que está perjudicando la convivencia, que lo está perjudicando a él. Entonces vienen otros “acompañantes indeseables” a quienes nosotros invitamos: el “pues tú también”, el “yo tengo derecho”, el “tú no sabes nada”… Y no es la otra persona sola la que aporta personajes indeseables, también nosotros.

    ¿Habremos hablado alguna vez, con quien queremos, a solas de verdad? Puede ser que no; y puede ser que nunca lo consigamos; así de limitados somos. Pero el amor no se para en dificultades, y quien ama de verdad a su hijo, a su esposo o a su esposa, a su madre o a su amigo buscará una y otra vez la forma de hablar con él sinceramente, buscando la verdad, acogiendo sus sentimientos y sus razones, expresando con dulzura y autenticidad lo que pensamos y sentimos.

    Por último una pregunta, si me permites: ¿con quién tendrías que hablar en este momento a solas y con sinceridad?; o  también, ¿de quién aceptarías que quisiera hablar a solas contigo?

  • Comunicado de ANFI

    Ha llegado al conocimiento de nuestra asociación, que en Dos Hermanas se está produciendo en la vía pública, semáforos, puertas de bares y cafeterías, etc, la venta de productos varios, con el argumento fácil y sentimental de que los beneficios económicos son para niños con ciertas discapacidades, de la Asociación Nazarena por un Futuro de Igualdad «ANFI».

    Comunicamos a la ciudadanía, que cuando los socios y/o voluntarios de ANFI colaboran en la captación de recursos económicos, no elegimos estos métodos, y siempre nos identificamos legalmente con ficha sellada, y acompañando trípticos impresos.

    Lamentamos que utilicen el nombre de nuestra asociación para fines lucrativos particulares, basándose en el sentimiento solidario de los demás, y rogamos a todos los nazarenos que se esfuercen en distinguir cuándo somos nosotros de verdad los que solicitamos su apoyo, que nunca nos han negado, y sin el cual nos costaría mantener nuestra tarea.
    Agradecemos a socios usuarios, socios colaboradores, entidades municipales, entidades sociales colaboradoras, y a todas las personas que desde el anonimato, no han dejado de apoyarnos durante más de una década.

    Gracias, y por favor, pidan que nos identifiquemos.

     

  • Espe-lanza

    (Mateo 13,1-25) La persona con esperanza siempre es lúcida, porque sólo el que es consciente, en concreto, de los peligros de la deshumanización que nos amenaza, espera y anhela profundamente un cambio que transforme nuestro mundo hacia la humanidad. La persona con esperanza es consciente de las piedras del camino, de lo dañino de las intrigas y la cizaña de los nuestros, de la falta de autenticidad de la palabra de muchos…

    La persona con esperanza siempre ve más allá de la frustración y la debilidad del presente porque atiende a la fuerza intrínseca de la verdad y del amor en el corazón humano. Podemos engañarnos durante mucho tiempo, pero llega la hora en que cada persona ha de sincerarse consigo mismo y responderse a preguntas que lo enfrentan con la verdad de lo que ha ido amasando en su vida.

    La persona con esperanza es siempre paciente. No se desalienta ante las primeras dificultades, sino que espera activamente (trabajando, exhortando, luchando…), hasta que el tiempo llega a su sazón, hasta que llega la hora de recoger los frutos o de contemplar cómo lo sembrado, aunque todavía bajo tierra, late con ansias de brotar.

    La persona con esperanza es siempre optimista. No con un optimismo simplón que cree que mañana todos los problemas estarán arreglados, sino con el optimismo del que sabe ver las posibilidades concretas que se presentan. El optimista ante las situaciones de oscuridad no cierra los ojos, al contrario, los abre para poder ver las luces pequeñas que iluminan el futuro.

    Salió un sembrador a sembrar… y sembró semilla buena en tu corazón; mantén la esperanza que merece quien te hizo tal don.

  • Azahar me llega al alma

    Los naranjos de la carretera
    desprenden olor a azahar.
    La brisa de la primavera
    está empeñada en deshojar,
    los ramilletes de fina fragancia
    que en el suelo derramaran,
    pequeñas y blancas hojas
    que una alfombra han de formar.

    Los naranjos de la carretera
    perfumando el aire a azahar.
    Me despiertan tantos recuerdos
    que hasta llego a imaginar,
    a mi padre con su sombrero
    intentando la calle cruzar.
    Con él otra vez me encuentro,
    y solamente oliendo a azahar,
    yo me creo que estoy a su lado
    aunque sepa que no es verdad.

    Los naranjos de la carretera,
    que apiñados están de azahar,
    parece que están esperando
    que mi padre se vuelva a sentar,
    en su sillón y bajo sus ramas
    intentándose refugiar,
    del sol bello de su mañana
    que no me deja de iluminar.