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  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • La verdad es sinfónica

    (Juan 10, 27-30) La verdad es sinfónica, no monocorde. No hay nada más aburrido, ni agobiante, que una música que repite machaconamente ritmo y melodía sin parar. La belleza de una pieza de música está en armonizar “frases” melódicas distintas y la diversidad sonora de distintos instrumentos musicales. Por muy bueno que sea el solista, aun si de Plácido Domingo se tratara, si no calla para que podamos escuchar los instrumentos de viento, o el coro de violines, o simplemente el silencio que ordena rítmicamente y va dando pauta a la composición, su voz sería monótona y cansina. ¿Por qué te empeñas, entonces, en hablar y hablar sin escuchar la interpelación que los otros te ofrecen?

    Jesucristo, el Señor, te habla al corazón. A veces desde los principios que te has amasado lenta y laboriosamente. A veces desde los más cercanos que te animan y te apoyan. Otras veces desde los más pobres, que no sólo son presencia de Dios que te pide conversión, sino sujetos de evangelización. Otras desde los que, sin estar de acuerdo contigo, plantean alternativas o, incluso te critican. El discípulo nunca se abroga la sabiduría del maestro. Y los cristianos somos siempre discípulos; todos. Por mucha experiencia y años que tengas en la vida; por mucha razón que tengas en muchas cosas.

    Mira qué hermoso lo que el propio Jesucristo dice de ti: “Mi discípulo escucha mi voz, y yo lo conozco, y me sigue, y yo le doy la vida plena y definitiva”. Es verdad que vendrán momentos duros, en los que tantos ruidos nuestros y de los demás nos dejarán sordos. Pero Cristo nos promete que nadie nos arrebatará de su mano, porque es Dios y nos quiere.

    Todos tenemos que aportar nuestra melodía a la sinfonía de la verdad, que nadie te calle; pero que tu silencio te permita escuchar la melodía de los otros, y sepas cuándo hace falta la dulzura de tu flauta travesera (o quizás seas un profundo violonchelo… o un brillante conjunto de trompetas).

  • Segundo podio de Campano en 2010

    1804El piloto nazareno Carlos Campano consiguió la pasada semana en el circuito ‘El Calvario’ de Osuna, en la segunda prueba de la temporada su segundo podio, colgándose la medalla de bronce, por detrás de Lozano y Jonathan Barragán, con quien el nazareno se intercambió varias veces en la pole position.

  • Más de lo mismo

    1501¿QUÉ FUE DE LOS MORGAN?

    Lo de la comedia romántica americana empieza a tomar un cariz ciertamente peligroso y a presentar síntomas que demuestran (salvo contadísimas excepciones) un agotamiento del género más que palpable. Al menos en cuanto a ideas se refiere porque en cuanto a taquilla, la cosa sigue funcionando (lamentablemente, el público parece que sigue apoyando unas historias que dejaron de tener sentido y dejaron de ser originales hace ya bastantes años).

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009 (103’)
    Título original: Did you hear about the Morgans?
    Escrita y dirigida por: Marc Lawrence.
    Producción: Martin Shafer, Liz Glotzer.
    Fotografía:  Florian Ballhaus.
    Música: Theodore Shapiro.
    Montaje:  Susan E. Morse.
    Intérpretes: Hugh Grant (Paul Morgan), Sarah Jessica Parker (Meryl Morgan), Sam Elliott (Clay Wheeler), Mary Steenburgen (Emma Wheeler), Elizabeth Moss (Jackie Drake), Michael Kelly (Vincent), David Call (Doc D. Simmons), Kim Shaw (Enfermera Kelly), Wilford Brimley (Earl Granger), Gracie Lawrence (Lucy Granger).{/xtypo_code}

    Esta ¿Qué fue de los Morgan? es un claro ejemplo de ello. La cinta está dirigida por Marc Lawrence, quien ya ha dirigido otras varias películas del mismo estilo; y protagonizada por Hugh Grant (¿qué vamos a decir de él, tan acostumbrados como estamos a verle balbucear, gesticular, enamorarse y enamorar a la prota de turno en numerosas ocasiones?), y los gags son reiterativos, mil veces vistos (el de Grant con el oso es tan previsible que más que carcajadas llega a provocar bostezos).
    Porque esta historia, no nos engañemos, no es nueva. Las vicisitudes de una pareja de urbanitas con problemas, un matrimonio de pijos de la gran ciudad a los que el departamento de protección de testigos traslada a la América profunda y rural, y sus consecuentes ‘enfrentamientos’ con un medio que desconocen y temen (el silencio de una noche sin gritos ni sirenas, los animales de cualquier tipo, la ausencia de luces de neón…) ya lo hemos visto otras veces (en las diversas cadenas televisión ya han emitido cien veces ese filme con Tim Allen y Kirstie Alley que se llama A las duras y a las maduras que viene a contarnos lo mismo).

    Estamos ante una película simple, con muy pocas pretensiones, aburrida en múltiples momentos, con una dirección plana, y una Sarah Jessica Parker en estado de desgracia, arruinando todas las secuencias en las que aparece. Su pareja en la pantalla está más o menos como siempre, gustando a quien ya le gustaba, desagradando a quien no podía verle. Aunque los mejores momentos los ofrecen los secundarios, sobre todo los encontronazos de los ayudantes, demasiado breves en pantalla. Esos sí que provocan la sonrisa, porque carcajadas, lo que se dice carcajadas, no hay ni una sola en toda la película.

  • Alienígenas de este planeta

    1301PLANET 51

    Lo que inevitablemente hará que Planet 51 pase a la historia de nuestra cinematografía es que es, de largo, la película de animación española con mayor presupuesto y con mayor visión comercial de la historia, y ya cuenta incluso para los Oscar del próximo mes de marzo, para los que ya ha sido preseleccionada en la categoría de mejor película de animación del año.

    España-Reino Unido, 2009. (91’)
    Dirección: Jorge Blanco, Javier Abad, Marcos Martínez.
    Producción: Guy Collins, Ignacio Pérez Dolset.
    Guión: Joe Stillman .
    Música:  James Seymour Brett.
    Montaje: Alex Rodríguez.
    Intérpretes: Dibujos animados.

    Y lo cierto es que la cinta española destaca, fundamentalmente, por su comercialidad, su búsqueda (nada desinteresada) de llegar a todo el mundo, aunque para ello haya tenido que ceder y capitular para crear una historia más propia del cine hollywoodiense que del europeo. Con todo lo que ello implica.

    Planet 51 parte de una premisa original (en principio), ya que cambia lo que hasta el momento era lo habitual (lo cierto es que tampoco es tanta novedad que se cambie el tópico). Lem es un joven, apasionado de la astronomía y enamorado de su vecina (Neera), que ha empezado a trabajar en el planetario. Un día, llega al planeta una nave alienígena pilotada por Chuck, un astronauta americano que llega esperando encontrar un páramo desolado pero que se topa con una ciudad con numerosos toques a los Estados Unidos de los años cincuenta habitada por un montón de criaturas verdes que le miran con sorpresa y pánico. El ejército se lanza a su captura, mientras Chuck, con la ayuda de Lem, tratará de volver a su nave y regresar a la Tierra.

    Y es que esta es la novedad, precisamente: los humanos son los alienígenas ‘invasores’. Planet 51 es una película divertida, con un humor simpático que recorre todo el metraje, aunque a veces no parece más que un batiburrillo, un conglomerado de homenajes, citas y remedos que otra cosa (unos más ocultos que otros) de películas basadas (aunque sea ligeramente) en temática extraterrestre. Desde 2001 (Chuck tarareando la música al llegar al planeta), a Alien (el ‘perro’ es la viva imagen), pasando por Mars Attacks! o Wall-E (el robot es una mezcla entre los dos protagonistas de esa gran cinta), ET, Encuentros en la tercera fase, entre otras muchas (algunas de temáticas tan diferentes como Cantando bajo la lluvia). Incluso podría decirse que el nombre del joven protagonista, Lem, no es casual (homenajeando así a Stanoslav Lem, autor de una de las obras de temática espacial más conocidas, Solaris).

    Planet 51 es una buena cinta, con momentos mágicos, muy divertida en ocasiones, pero a veces da la sensación de ser sólo un conglomerado, una unión (a veces con calzador) de materiales diversos, de distintas películas, incluso puede dar sensación de ya visto.

  • Alienígenas de este planeta

    1301PLANET 51

    Lo que inevitablemente hará que Planet 51 pase a la historia de nuestra cinematografía es que es, de largo, la película de animación española con mayor presupuesto y con mayor visión comercial de la historia, y ya cuenta incluso para los Oscar del próximo mes de marzo, para los que ya ha sido preseleccionada en la categoría de mejor película de animación del año.

    España-Reino Unido, 2009. (91’)
    Dirección: Jorge Blanco, Javier Abad, Marcos Martínez.
    Producción: Guy Collins, Ignacio Pérez Dolset.
    Guión: Joe Stillman .
    Música:  James Seymour Brett.
    Montaje: Alex Rodríguez.
    Intérpretes: Dibujos animados.

    Y lo cierto es que la cinta española destaca, fundamentalmente, por su comercialidad, su búsqueda (nada desinteresada) de llegar a todo el mundo, aunque para ello haya tenido que ceder y capitular para crear una historia más propia del cine hollywoodiense que del europeo. Con todo lo que ello implica.

    Planet 51 parte de una premisa original (en principio), ya que cambia lo que hasta el momento era lo habitual (lo cierto es que tampoco es tanta novedad que se cambie el tópico). Lem es un joven, apasionado de la astronomía y enamorado de su vecina (Neera), que ha empezado a trabajar en el planetario. Un día, llega al planeta una nave alienígena pilotada por Chuck, un astronauta americano que llega esperando encontrar un páramo desolado pero que se topa con una ciudad con numerosos toques a los Estados Unidos de los años cincuenta habitada por un montón de criaturas verdes que le miran con sorpresa y pánico. El ejército se lanza a su captura, mientras Chuck, con la ayuda de Lem, tratará de volver a su nave y regresar a la Tierra.

    Y es que esta es la novedad, precisamente: los humanos son los alienígenas ‘invasores’. Planet 51 es una película divertida, con un humor simpático que recorre todo el metraje, aunque a veces no parece más que un batiburrillo, un conglomerado de homenajes, citas y remedos que otra cosa (unos más ocultos que otros) de películas basadas (aunque sea ligeramente) en temática extraterrestre. Desde 2001 (Chuck tarareando la música al llegar al planeta), a Alien (el ‘perro’ es la viva imagen), pasando por Mars Attacks! o Wall-E (el robot es una mezcla entre los dos protagonistas de esa gran cinta), ET, Encuentros en la tercera fase, entre otras muchas (algunas de temáticas tan diferentes como Cantando bajo la lluvia). Incluso podría decirse que el nombre del joven protagonista, Lem, no es casual (homenajeando así a Stanoslav Lem, autor de una de las obras de temática espacial más conocidas, Solaris).

    Planet 51 es una buena cinta, con momentos mágicos, muy divertida en ocasiones, pero a veces da la sensación de ser sólo un conglomerado, una unión (a veces con calzador) de materiales diversos, de distintas películas, incluso puede dar sensación de ya visto.

  • Alienígenas de este planeta

    1301PLANET 51

    Lo que inevitablemente hará que Planet 51 pase a la historia de nuestra cinematografía es que es, de largo, la película de animación española con mayor presupuesto y con mayor visión comercial de la historia, y ya cuenta incluso para los Oscar del próximo mes de marzo, para los que ya ha sido preseleccionada en la categoría de mejor película de animación del año.

    España-Reino Unido, 2009. (91’)
    Dirección: Jorge Blanco, Javier Abad, Marcos Martínez.
    Producción: Guy Collins, Ignacio Pérez Dolset.
    Guión: Joe Stillman .
    Música:  James Seymour Brett.
    Montaje: Alex Rodríguez.
    Intérpretes: Dibujos animados.

    Y lo cierto es que la cinta española destaca, fundamentalmente, por su comercialidad, su búsqueda (nada desinteresada) de llegar a todo el mundo, aunque para ello haya tenido que ceder y capitular para crear una historia más propia del cine hollywoodiense que del europeo. Con todo lo que ello implica.

    Planet 51 parte de una premisa original (en principio), ya que cambia lo que hasta el momento era lo habitual (lo cierto es que tampoco es tanta novedad que se cambie el tópico). Lem es un joven, apasionado de la astronomía y enamorado de su vecina (Neera), que ha empezado a trabajar en el planetario. Un día, llega al planeta una nave alienígena pilotada por Chuck, un astronauta americano que llega esperando encontrar un páramo desolado pero que se topa con una ciudad con numerosos toques a los Estados Unidos de los años cincuenta habitada por un montón de criaturas verdes que le miran con sorpresa y pánico. El ejército se lanza a su captura, mientras Chuck, con la ayuda de Lem, tratará de volver a su nave y regresar a la Tierra.

    Y es que esta es la novedad, precisamente: los humanos son los alienígenas ‘invasores’. Planet 51 es una película divertida, con un humor simpático que recorre todo el metraje, aunque a veces no parece más que un batiburrillo, un conglomerado de homenajes, citas y remedos que otra cosa (unos más ocultos que otros) de películas basadas (aunque sea ligeramente) en temática extraterrestre. Desde 2001 (Chuck tarareando la música al llegar al planeta), a Alien (el ‘perro’ es la viva imagen), pasando por Mars Attacks! o Wall-E (el robot es una mezcla entre los dos protagonistas de esa gran cinta), ET, Encuentros en la tercera fase, entre otras muchas (algunas de temáticas tan diferentes como Cantando bajo la lluvia). Incluso podría decirse que el nombre del joven protagonista, Lem, no es casual (homenajeando así a Stanoslav Lem, autor de una de las obras de temática espacial más conocidas, Solaris).

    Planet 51 es una buena cinta, con momentos mágicos, muy divertida en ocasiones, pero a veces da la sensación de ser sólo un conglomerado, una unión (a veces con calzador) de materiales diversos, de distintas películas, incluso puede dar sensación de ya visto.