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  • Pone de su parte pero hace falta un milagro

    En la última jornada vencieron 1-4 al Guillena  

    El Dos Hermanas CF está poniendo toda la carne en el asador para evitar el descenso pero bien es cierto que, pese al esfuerzo ímprobo sobre el terreno de juego, los nazarenos necesitan casi de un milagro para no perder la categoría. Esta semana vencieron por un contundente 1-4 al Guillena, aunque el Paradas, su rival fundamental en la carrera por la salvación, también ganó esta semana cuando sólo su derrota hubiera favorecido a los de Bohórquez.

    Ahora su reto es quedar por encima del Tomares, que tiene 45 puntos frente a los 42 de los nazarenos, aunque ambos equipos, empatados en gol average, se la juegan esta última jornada.

    Con respecto al encuentro de este pasado fin de semana, los chicos de Javier Bohórquez dominaron de principio a fin el partido. Sólo basta mirar el resultado final. El primer gol de los nazarenos tuvo lugar en el minuto 8 de la mano de Fali del Valle. Poco después José amplió distancias. Con el 0-2 en el marcador. el Dos Hermanas redujo la presión pero no cesaron sus acercamientos a la meta rival. Aunque antes de llegar al descanso los rojiazules vivieron un susto en el 43 al marcar el defensa José Bueno el 1-2 en propia puerta.

    Tras el descanso, el choque continuó por los mismos derroteros que en la primera mitad. El Dos Hermanas controlaba el partido pero los locales intentaban acercarse a la portería defendida por el joven Iván. Aunque el tesón nazareno dio sus frutos en el minuto 55 con el segundo gol de Fali del Valle, que puso el 1-3. Carrillo se encargó de sentenciar la contienda en el minuto 75 con el 1-4 definitivo.

    Ahora tan sólo cabe cruzar los dedos y esperar este domingo. A las 12:00 horas en el Miguel Román se medirá al ya descendido Brenes. Además de en el terreno de juego, la mente del Dos Hermanas también estará puesta en el campo del Tomares, que se enfrentará al último del grupo, el Guillena. Queda todo por decidir.
     

    Asamblea general
    Por otro lado, el pasado día 21 tuvo lugar la asamblea general del Dos Hermanas CF en la que, entre otros, se aprobaron las cuentas de la temporada pasada y el presupuesto de la próxima. También se acordó la rebaja de los abonos de la nueva campaña a 20 y 30 euros. Asimismo, se dio luz verde a la auditoria interna correspondiente a los años 2000-2010.
    De igual modo, se aprobó por unanimidad que de manera progresiva y escalonada se vayan creando equipos del filial Atlético Dos Hermanas CF y se le vayan quitando al Dos Hermanas CF con el objetivo de sanear administrativamente un club que mantiene numerosos contenciosos de su etapa en  2ª División B.

     

  • Amor imposible

    Película The Grandmaster

    THE GRANDMASTER

    Este es el ejemplo perfecto de película que se publicita con una frase que define lo que es, pero que a la vez puede llevar a equívoco a un alto número de personas que vayan pensando que se van a encontrar con algo totalmente distinto a lo que, en realidad, van a ver. Cierto que esto es un biopic del maestro del icono de las artes marciales Bruce Lee. Pero Lee ni aparece, ni se le menciona. Y los que vayan esperando encontrarse con multitud de peleas espectaculares van a llevarse un chasco. A ver, peleas hay, y son espectaculares, pero no es ese el asunto principal.

    {xtypo_code}Hong Kong-China, 2013 (130′)
    Título original: Yi dai zong shi.
    Dirección: Wong Kar Wai.
    Producción:  Jacky Pang Yee Wah, Wong Kar Wai
    Guión:  Wong Kar Wai, Jingzhi Zhu, Haofeng Xu.
    Fotografía:  Philippe Le Sourd.
    Música: Nathaniel Méchaly, Shigeru Umebayashi.
    Montaje: William Chang.
    Intérpretes: Tony Leung Chiu Wai, Zhang Ziyi, Qingxiang Wang, Elvis Tsiu, Cung Le, Hye-kyo Song, Chia Yung Liu, Chiu Yee Tsang, Hoi-Pang Lo, Chun Lau, Xiaofei Zhou, Mancheng Wang, Ting Yip Ng, Mang Keung Cho.{/xtypo_code}

    Dos maestros de kung fu, Ip Man, del sur de China, y la bella Gong Er, del norte, se reunen en Foshan, ciudad natal de Ip Man, en la víspera de la invasión japonesa de 1936. También acude el abuelo de Gong Er, gran maestro de renombre, para su ceremonia de jubilación. Durante los años tumultuosos en los que cayó la última dinastía de China, Ip Man y Gong Er se verán envueltos en una historia de traición, honor y amor.

    Casi todas las películas de Kar Wai cuentan (unas más claramente que otras) historias de amores imposibles, que se enfrentan a mil y un obstáculos (y que en ocasiones ni siqueran llegan a ser). Esta no va a ser menos. El proyecto, en el que el director lleva trabajando más de quince años, y cuyo rodaje le ha ocupado los últimos cinco, incluye algunas de las secuencias de peleas más estilizadas, estéticas y bellas que jamás se hayan visto en pantalla (el enfrentamiento en la estación es fantástico), pero lo que de verdad le importa al director es otra cosa. Y llena la cinta de melancolía, de sosegada belleza, con los planos estilizados a los que nos tiene acostumbrados.

    La película tiene logros visuales maravillosos; estéticamente es casi brillante, y en varias ocasiones logra sobrecoger (la mencionada pelea, el largo plano final con el rostro de Zhang Ziyi… Pero el uso y abuso (también habitual en él, pero aquí aún más exagerado) de planos ralentizados, colocados arbitrariamente y con extensa profusión (y que no aportan nada); y el hecho de que esté constantemente moviéndose hacia atrás y hacia delante en el tiempo, con personajes que aparecen y desaparecen sin mayor explicación, hacen que la historia no termine de emocionar como pretende.

  • Ser solidarios, ser críticos

    En el XII Congreso Estatal del Voluntariado celebrado recientemente, el Presidente de la Plataforma del Voluntariado de España, Luciano Poyato, inauguró las sesiones con un discurso soberbio. En una de sus afirmaciones más comprometidas, a modo de autocrítica, solicitó al movimiento voluntario “que vuestras acciones vayan más allá de la mera acción cotidiana y puntual y se participe en las políticas públicas, para así luchar decididamente contra las estructuras que perpetúan un sistema injusto”.

    En nombre de toda la Plataforma, exigió a las Autoridades un diálogo directo con las organizaciones para que se les considere “interlocutores sociales de pleno derecho” en lugar de “auxiliares de las políticas públicas”. Pero la clave de todo su discurso quedó resumida en un simple renglón: “Somos solidarios, sí, pero ante todo, somos críticos” en clara alusión a ese tipo de ONG’S con tanta dependencia de las subvenciones públicas. En este sentido afirmó Poyato que “las organizaciones sociales no deben descuidar la reivindicación por la que nacieron, y no perderse en el mecanismo de las subvenciones-proyecto”.

    El Presidente de la Plataforma pidió al voluntariado “que luchéis  para que se os dé un lugar protagonista en el diseño de las políticas públicas, especialmente las más pegadas a vuestro territorio”. Así pues, consideró que el voluntariado no sólo debe realizar un trabajo solidario, sino también ofrecer propuestas y alternativas que vayan destinadas a mejorar las condiciones de vida de vuestros lugares.

    Aunque las Jornadas se desarrollaron en Murcia, en torno al Día Internacional del Voluntariado, bien se podían haber celebrado en alguno de los grandes auditorios que tiene nuestra ciudad, porque el Presidente de la Plataforma Nacional dibujó, a mí entender, un claro diagnóstico de cómo respira su tejido social. Habría que crear un movimiento social ciudadano que renuncie libremente a las ataduras que acarrean las subvenciones, para así poder actuar con total independencia y libertad en los asuntos de nuestros pueblos y ciudades. Hay otras alternativas para conseguir esos fondos que necesitamos. Y es que, hoy por hoy, para revindicar de verdad mejoras en nuestros barrios y más calidad de vida para sus vecinos, hacen falta muy pocos medios; sobre todo cargarse de compromiso, arrojo e imaginación.

  • Ser solidarios, ser críticos

    En el XII Congreso Estatal del Voluntariado celebrado recientemente, el Presidente de la Plataforma del Voluntariado de España, Luciano Poyato, inauguró las sesiones con un discurso soberbio. En una de sus afirmaciones más comprometidas, a modo de autocrítica, solicitó al movimiento voluntario “que vuestras acciones vayan más allá de la mera acción cotidiana y puntual y se participe en las políticas públicas, para así luchar decididamente contra las estructuras que perpetúan un sistema injusto”.

    En nombre de toda la Plataforma, exigió a las Autoridades un diálogo directo con las organizaciones para que se les considere “interlocutores sociales de pleno derecho” en lugar de “auxiliares de las políticas públicas”. Pero la clave de todo su discurso quedó resumida en un simple renglón: “Somos solidarios, sí, pero ante todo, somos críticos” en clara alusión a ese tipo de ONG’S con tanta dependencia de las subvenciones públicas. En este sentido afirmó Poyato que “las organizaciones sociales no deben descuidar la reivindicación por la que nacieron, y no perderse en el mecanismo de las subvenciones-proyecto”.

    El Presidente de la Plataforma pidió al voluntariado “que luchéis  para que se os dé un lugar protagonista en el diseño de las políticas públicas, especialmente las más pegadas a vuestro territorio”. Así pues, consideró que el voluntariado no sólo debe realizar un trabajo solidario, sino también ofrecer propuestas y alternativas que vayan destinadas a mejorar las condiciones de vida de vuestros lugares.

    Aunque las Jornadas se desarrollaron en Murcia, en torno al Día Internacional del Voluntariado, bien se podían haber celebrado en alguno de los grandes auditorios que tiene nuestra ciudad, porque el Presidente de la Plataforma Nacional dibujó, a mí entender, un claro diagnóstico de cómo respira su tejido social. Habría que crear un movimiento social ciudadano que renuncie libremente a las ataduras que acarrean las subvenciones, para así poder actuar con total independencia y libertad en los asuntos de nuestros pueblos y ciudades. Hay otras alternativas para conseguir esos fondos que necesitamos. Y es que, hoy por hoy, para revindicar de verdad mejoras en nuestros barrios y más calidad de vida para sus vecinos, hacen falta muy pocos medios; sobre todo cargarse de compromiso, arrojo e imaginación.