Etiqueta: Un viaje por la Toscana italiana

  • Un viaje por la Toscana italiana

    VIAJESDesde el centro de Italia (y II)

    El patrimonio artístico de Florencia es excepcional gracias a la contribución de grandes artistas como Botticelli, Leonardo da Vinci, Michelangelo y otros muchos. Visitarla bien y completamente es prácticamente imposible, salvo que se disponga de meses. Aún así, he aquí una visión de Florencia. 

    En la Plaza del Duomo, visita su catedral, el Battistero y subir a la cúpula o al campanario del Duomo. Después, pasea por la ciudad vieja hasta Piazza della Signoria y Ponte Vecchio que puedes cruzar para comer en la peculiar zona de Oltrarno. Antes, visita la Galería dell`Accademia, un museo mediano, el Museo del Bargello o el Museo Opera del Duomo. Tras el almuerzo puedes visitar los Uffizzi. Finalmente, puedes pasear en Piazza Santa Croce cuando los últimos rayos del sol se reflejan sobre la iglesia del mismo nombre. Antes de cenar en uno de los numerosos restaurantes, puedes comprar en las tiendas de marroquinería de la zona.

    La ciudad de Siena es, a todas luces, una joya exquisita de la Edad Media, con edificios del siglo XIII perfectamente conservados. Sus rincones más interesantes se esconden en el entramado de callejuelas y travesías del casco antiguo, la Plaza del Campo y su imponente Catedral. Esta ciudad, al igual que la antigua Roma, se construyó sobre siete colinas y está dividida en 17 barrios o ‘contrade’ que, desde la Edad Media, conservan sus nombres y símbolos de animales míticos. Tiene dos fiestas mayores, que se celebran todos los años el día 2 de julio y el 17 de agosto, conocidas como El Palio. Se trata de una representación fiel y cuidadosa de las originarias celebraciones medievales de carreras de caballos sin montura, en las que los jinetes, que representan a los 17 barrios, compiten por ganar El Palio. A esta celebración preceden semanas de preparación en las que todos los vecinos de los barrios organizan festejos y cenas.

    El color de las banderolas y las farolas resaltan con sus rojos, azules, verdes y amarillos. Las callejuelas repletas de gente ataviada con prendas medievales, los gritos y la música. Cada grupo animando a su animal. Y en el paseo desembocamos en la Plaza del Campo donde se está celebrando la carrera de caballos. Impresionante gentío y colorido. En esta ocasión ganó ‘La Jirafa’. Todos sus seguidores correteaban y gritaban como locos por las angostas calles.
    La Plaza del Campo es una construcción medieval del siglo XII en forma de abanico y delimitada por espléndidos palacios. Casi en el centro hay una elegante fuente de mármol de forma rectangular decorada con relieves. La catedral es el otro gran monumento de Siena. Construida entre 1136 y 1382, es una de las catedrales más importantes de Italia. Sus promotores pretendían que fuera la más grande del antiguo occidente, pero no se llegó a concluir en su momento.

     

  • Un viaje por la Toscana italiana

    Plaza del DuomoDesde el centro de italia (y II)

    El patrimonio artístico de Florencia es excepcional gracias a la contribución de grandes artistas como Botticelli, Leonardo da Vinci, Michelangelo y otros muchos. Visitarla bien y completamente es prácticamente imposible, salvo que se disponga de meses. Aún así, he aquí una visión de Florencia.

    En la Plaza del Duomo, visita su catedral, el Battistero y subir a la cúpula o al campanario del Duomo. Después, pasea por la ciudad vieja hasta Piazza della Signoria y Ponte Vecchio que puedes cruzar para comer en la peculiar zona de Oltrarno. Antes, visita la Galería dell`Accademia, un museo mediano, el Museo del Bargello o el Museo Opera del Duomo. Tras el almuerzo puedes visitar los Uffizzi. Finalmente, puedes pasear en Piazza Santa Croce cuando los últimos rayos del sol se reflejan sobre la iglesia del mismo nombre. Antes de cenar en uno de los numerosos restaurantes, puedes comprar en las tiendas de marroquinería de la zona.

    La ciudad de Siena es, a todas luces, una joya exquisita de la Edad Media, con edificios del siglo XIII perfectamente conservados. Sus rincones más interesantes se esconden en el entramado de callejuelas y travesías del casco antiguo, la Plaza del Campo y su imponente Catedral. Esta ciudad, al igual que la antigua Roma, se construyó sobre siete colinas y está dividida en 17 barrios o ‘contrade’ que, desde la Edad Media, conservan sus nombres y símbolos de animales míticos. Tiene dos fiestas mayores, que se celebran todos los años el día 2 de julio y el 17 de agosto, conocidas como El Palio. Se trata de una representación fiel y cuidadosa de las originarias celebraciones medievales de carreras de caballos sin montura, en las que los jinetes, que representan a los 17 barrios, compiten por ganar El Palio. A esta celebración preceden semanas de preparación en las que todos los vecinos de los barrios organizan festejos y cenas.

    El color de las banderolas y las farolas resaltan con sus rojos, azules, verdes y amarillos. Las callejuelas repletas de gente ataviada con prendas medievales, los gritos y la música. Cada grupo animando a su animal. Y en el paseo desembocamos en la Plaza del Campo donde se está celebrando la carrera de caballos. Impresionante gentío y colorido. En esta ocasión ganó ‘La Jirafa’. Todos sus seguidores correteaban y gritaban como locos por las angostas calles.

    La Plaza del Campo es una construcción medieval del siglo XII en forma de abanico y delimitada por espléndidos palacios. Casi en el centro hay una elegante fuente de mármol de forma rectangular decorada con relieves. La catedral es el otro gran monumento de Siena. Construida entre 1136 y 1382, es una de las catedrales más importantes de Italia. Sus promotores pretendían que fuera la más grande del antiguo occidente, pero no se llegó a concluir en su momento.

  • Un viaje por la Toscana italiana

    Desde el centro de Italia (I)

    Italia, Norte y Sur, dos mundos distintos, donde el ecuador de estas dos mitades sería Roma. Hablar de la Toscana es fusionar el pasado con el presente y el futuro. Su arte, su cultura, su historia, sus ciudades. Sus inmensos campos de viñedos. Su bello paisaje, sus catedrales… su gente, su gastronomía. La toscana es todo. Ubicada en el centro de Italia, limita con la región de Lacio al sur, Umbría al este, Emilia-Romaña y Liguria al norte, y el Mar Tirreno al oeste. Es una de las 20 regiones de Italia. Su capital es Florencia. Seis localidades de la Toscana son patrimonio de la humanidad por la Unesco: El centro histórico de Florencia (1982), el centro histórico de Siena (1995), la Plaza de la Catedral de Pisa (1987), el centro histórico de San Gimignano (1990), el centro histórico de Pienza (1996) y el Valle de Orcia (2004).
     

    Recorrer y conocer esta región es una tarea difícil: son tantos sitios por conocer que al final dejas algunos sin pisar. Mi ruta fue Siena, San Gimignano y Florencia. San Gimignano es una emblemática ciudadela medieval que se erige sobre una colina, a 324 metros sobre el nivel del mar, dominanda el valle de Elsa.

    La ciudadela es también conocida como “San Gimignano delle belle Torri” como consecuencia  de sus 14 altísimas torres cuadrangulares de distintos diámetros y alturas que constituyen su prestigioso sello internacional. En la Edad Media, la ciudadela contaba con 71 torres, pero la mayoría de ellas cayeron en el curso de las batallas y guerras padecidas a lo largo de los siglos.

    En esta zona de Italia era muy común que las familias construyesen unas viviendas con torres elevadas. Razones de poder, prestigio e incluso supervivencia (en una época de violentas luchas familiares o de facciones locales), favorecieron la proliferación de estas construcciones. Florencia tuvo también más de un centenar. Dicen que los ventanales y agujeros de las torres servían para unir por el aire, mediante pasarelas, unas torres con otras. La medida se encaminaba a relacionarse con las familias aliadas y protegerse ante las disputas urbanas.

    Resulta complicado hablar de Florencia mediante una breve visión de conjunto. El ambiente cultural de esta ciudad, los magníficos monumentos que ésta contiene, su ingente patrimonio escultórico y pictórico, así como sus prestigiosos museos reconocidos internacionalmente, sus emblemáticas mansiones , los frescos excepcionales que adornan las paredes de las mismas y las de los palacios e iglesias florentinas, sin olvidarnos de su rica cultura gastronómica y enológica, hacen que unas líneas no puedan ser más que una cálida tarjeta de visita, entregada a quienes deseen visitar una de las ciudades más bellas de Italia.