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  • 1939. Los soldados de Mussolini abandonan Dos Hermanas tras el final de la Guerra Civil

    1601Durante su estancia en un antiguo almacén, miles de italianos han tenido tiempo de pasear por el pueblo e ir al cine

    Llegaron a Dos Hermanas hace más de dos años, una noche de principios de 1937, atravesando con sus enormes camiones de guerra una Plaza del Arenal encharcada por las lluvias de los días previos.

    La aparición de la larga caravana en la calle Real sorprendió a los nazarenos (que a esa hora se disponían ya a dormir: eran las diez de la noche), no tanto por el gran estruendo de sus máquinas, sino por el lógico susto de ver a tantos cientos de soldados con intenciones desconocidas.

    Habían llegado las tropas italianas y su intención era quedarse. Después se supo que varias familias nazarenas sí estaban avisadas, a través de una carta del Comandante Militar, con orden de ofrecer alojamiento “por un tiempo” a sus principales oficiales.

    Los envió Mussolini
    Se les conoce por CTV (Cuerpo de Tropas Voluntarias). Son milicianos y camisas negras del Partido Fascista italiano, a los que Mussolini envió a España para ayudar al general Franco en la causa nacionalista. En diciembre de 1936 desembarcaron en Cádiz  tres mil de ellos y poco a poco llegaron más, hasta alcanzar la cifra de más de 50.000 combatientes.

    Unas semanas más tarde establecieron una de sus bases en Dos Hermanas. Levantaron su campamento en el abandonado almacén de Los Lobillos (en la carretera de Alcalá), ideal por su espacio y por disponer en sus cercanías de una cantera de albero donde realizaban prácticas militares.

    Poco después de su llegada, abandonaron temporalmente Dos Hermanas para participar en la ocupación de Málaga (en febrero de 1937) y en la fracasada ofensiva a Guadalajara.

    La guerra, el cine y el amor
    Los soldados italianos han disfrutado en Dos Hermanas de largos períodos de inactividad, y en estos 29 meses se han dejado ver con frecuencia por nuestro pueblo, todo lo contrario que los pilotos alemanes, recluidos en la Hacienda de Villanueva del Pítamo.

    No se ha escuchado de nadie decir que el “Corpo Trouppe” haya provocado altercado alguno. Más bien al contrario: varias decenas de ellos se han aficionado a comer en la céntrica Fonda de Campos, donde han hecho amistad con nazarenos, y otros muchos no han faltado a las sesiones del salón de cine, al término de las cuales todo el público se levantaba para escuchar los himnos nacionales de España, Italia y Alemania.

    Algunos soldados incluso se han dedicado a conquistar los corazones de  muchachas nazarenas, como Maruja Velázquez o Conchita Gómez, cuyos noviazgos con oficiales italianos van por muy buen camino.

    A muchas jovencitas se les veía ayer diciendo adiós con sus pañuelos. La guerra ha terminado, y los italianos partirán el próximo día  1 de Junio desde Cádiz. Un tren especialmente fletado para ellos les esperaba ayer en la estación nazarena (engalanada con banderitas de papel), donde el pueblo en masa fue a despedirles. ¡Arrivederci!

     

  • 1668. Los nazarenos se quejan de tener que atender a las tropas

    Por mandato real deben alojar a los soldados en sus casas, lo que provoca graves perjuicios

    El concejo de Dos Hermanas se ha reunido para tratar de evitar los graves perjuicios que sufren los vecinos nazarenos cada vez que pasan por la villa las diferentes compañías de soldados, camino casi siempre de embarcar a Indias por el río Guadalquivir o rumbo al puerto de Cádiz.

    Los vecinos tienen el deber inexcusable de alojar a los tercios en sus casas, lo cual supone una doble carga: por un lado provoca unos gastos que difícilmente se cobran, y por otro la pérdida de tiempo que supone para la mayoría de los nazarenos, que deben desatender sus oficios del campo.

    El concejo ha decidido acuartelar las tropas en una sola casa.

     

  • 1821. hombres a caballo entran en el pueblo para llevarse a los quintos

    Se ha extendido en Dos Hermanas una marejada de rumores después de que anoche 14 hombres armados, vestidos aparentemente con uniformes, entraran a caballo por las calles exigiendo a la fuerza se le entregaran los quintos del último sorteo. Estos se sentían con poca voluntad de alistarse al Ejército de la Fe, y burlaron sus esperanzas ocultándose cada cual como pudo. Según algunos, querían aparentar ser un destacamento de tropas. Lo cierto es que reina una gran incertidumbre avivada por la lucha entre liberales y absolutistas, especialmente desde que el año pasado el rey Fernando VII se viera obligado a jurar la Constitución.