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  • Cautivo vive una jornada gloriosa en su estreno como Trinitaria

    Misa y procesión extraordinaria de Cautivo por su 75 aniversario

    Numerosos fieles acompañaron al Cristo tanto en la misa como en su procesión extraordinaria

    Satisfacción, tranquilidad y alegría son las sensaciones que están sintiendo en el seno de la Hermandad de Cautivo, tras vivir una jornada histórica para su corporación en torno a su Imagen titular con motivo del 75 aniversario de su fundación.
    Jesús Cautivo tomó la calle el pasado sábado por la tarde, en una jornada de tránsito, meteorológicamente hablando, en la que el mal tiempo se quedó en casa para que la hermandad pudiera cumplir con el rito preestablecido.

    De esta forma el Cristo, en su paso de salida con un original exorno de flores silvestres multicolores y luciendo su túnica blanca, hizo su aparición en la puerta de su casa hermandad en la calle Híspalis, convertida, por una tarde, en un templo al aire libre con 600 sillas.

    Misa y procesión extraordinaria de Cautivo por su 75 aniversario

    Con los sones corales de Regina Coeli se ofició la misa a cargo del ministro provincial de los Padres Trinitarios, Luis Miguel Alaminos Montealegre, quien dio la bienvenida a Cautivo como nueva hermandad Trinitaria. Una misa amena, en la que participaron representantes de todas las cofradías nazarenas, junto con sus estandartes, además de la del Cautivo de San Pablo y La Trinidad de Sevilla, el Consejo de Hermandades, así como el Ayuntamiento, en la persona de José Román Castro, delegado de Fiestas y Servicios.

    Tras la misa y cuando pasaban las diez de la noche, comenzó la procesión triunfal del Cristo por las calles de su feligresía. Con los sones de Presentación al Pueblo y luego de La Estrella, el paso del señor pisó sobre una alfombra de serrín teñido con todos los símbolos de la hermand, a los sones de una saeta de El Sacri y tras los cantos de la coral.
    A partir de este momento, se desbordaron las previsiones y se olvidaron los relojes, entrando en su templo a las 4:15, una hora más tarde de la prevista, debido a la multitud de personas que se agolpaban al paso de la comitiva.

     

  • Suicidio de un padre

    (Juan 3,16-18) “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que cree en él, sino que tengan Vida”.

    Hace unos días saltó a algunos medios de comunicación una noticia de diciembre pasado: “Un padre de familia se ahorcó en una plaza de Hospitalet de Llobregat el día antes de que lo desahuciaran, a él, a su mujer y a su hijo pequeño. Hace tanto frío para dormir a la intemperie—dijo a un amigo”. Seguramente pudo parecer un suceso aislado fruto de circunstancias muy especiales de este hombre angustiado.

     

    Pero en España cada mes son desahuciadas más de 5.000 familias porque no pueden pagar la hipoteca o el alquiler. Los bancos y las cajas de ahorro, con la connivencia de los gobiernos, siguen haciendo pagar a los ciudadanos su avaricia irracional de tiempos de bonanza. Ni con la entrega del piso se conforman. Siguen y siguen ahogando para que paguen los abuelos con sus ahorros, con las  pensiones, o hipotecando su propia casa. La aplicación de la injusta Ley Hipotecaria está oprimiendo y asesinando a los más pobres.

    El próximo domingo celebramos la Santísima Trinidad, y esta fiesta cristiana es una denuncia desgarrada ante una sociedad que está muy lejos de manifestar la entrega radical de amor que significa Trinidad. Una sociedad trinitaria es aquella en la que todos buscan el bien de los demás, y entregan su vida por ello. Una sociedad trinitaria es aquella en la que las personas son diversas, pero todas tienen, y son honradas, con la misma dignidad, con el mismo respeto, con el mismo cuidado. Una sociedad es trinitaria cuando al más débil, al que más sufre se le cuida más; no para hacerlo dependiente y esclavo; sino para hacerlo libre, y que su libertad entregada enriquezca a todos.

    Vivimos, por desgracia, en una sociedad “tri-teísta”, en donde unos adoran al dinero que tienen; otros al poder y los privilegios que han conseguido; y para otros el consumo y la superficialidad son lo único en la vida. Todos los adoradores de estos tres dioses están dispuestos a que otros mueran, eso sí, por su inhumana idolatría.
    Hoy, los creyentes en el Dios Uno y Trino estamos llamados a desenmascarar toda esa idolatría, y a construir la Ciudad que Dios quiere.