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  • 1900. Muere uno de los carreteros contagiados de triquinosis en Dos Hermanas

    Ha fallecido en Sevilla uno de los cuatro carreteros que contrajeron triquinosis en Dos Hermanas el pasado 14 de diciembre, según informa la Inspección de Salud. Se trata de uno de los cuatro carreteros que, habiendo llegado a Dos Hermanas con una carga de harina, decidieron pernoctar en la posada del pueblo. Cuando se sentaron a cenar, el posadero les presentó un plato de arroz con magro de cerdo, del que no sabían que estaba atacado de triquina.

    Al día siguiente, antes de ir a cargar trigo a Lugar Nuevo, empezaron a sentir fuertes dolores en ojos, mandíbulas y piernas, hasta el punto de que solo uno pudo trabajar y dos de ellos, Bernardo López y Francisco Fernández, fueron ingresados. A pesar de los desvelos del alcalde, Manuel Rodríguez, y de los inspectores de salud, las intoxicaciones por triquinosis se han extendido a Benacazón, Espartinas y Sanlúcar la Mayor.

     

  • La cizaña no es trigo

    (Mateo 13, 24-43) UN SEMBRADOR descubrió que un enemigo suyo le había sembrado cizaña, donde él, antes, había sembrado trigo; donde crecía la cizaña no podía prosperar el trigo. Pero ya estaban crecidos cuando se pudo dar cuenta, y no podía arrancar la cizaña sin perjudicar las espigas de trigo. Tenía que esperar a la cosecha; ese era el momento de separar cizaña, quemarla, y recoger el trigo de la cosecha.

    Muchas enseñanzas tiene esta parábola, pero una de ellas, muy importante para nuestro tiempo, es la importancia del discernir en la vida lo que perjudica y daña a las personas. Vivimos una época en que hay tantos que se aprovechan injustamente de su cargo y su posición de poder, que parece que quien no abusa de su cargo es un ingenuo y un extraño puritano. “Todo el mundo lo hace”…, pues aunque todo el mundo lo haga no puede ser normal. Porque la norma es el camino que se sigue para hacer bien algo. Quien abusa de su poder, quien peca de amigismo, quien en vez de trabajar honradamente se dedica a escurrir el bulto y a “que otro ya lo haga”, es cizaña que envenena nuestro campo.

    Nos hemos acostumbrado a que lo que muchas personas hacen, aunque sea poco educado, poco honrado o poco ético, es lo normal. Y no es así. No puede ser normal la corrupción; no puede ser normal la falta de moral en el trabajo; no puede ser normal el que en las relaciones de pareja se vaya a aprovecharse en vez de a enamorarse; no puede ser normal que lo primero en la vida sea el dinero y después lo que con dinero se consigue…Por no señalar la cizaña como cizaña, está invadiendo todo el campo.

    La norma de nuestra vida, a lo que Dios en su Hijo Jesucristo, nos llama es vivir mirándolo a Él, contemplando cómo ayudaba a los demás olvidándose de sí mismo, cómo se ganaba el pan necesario con sus manos trabajadoras, cómo vivió escuchando lo que el Padre le pedía y poniéndolo por obra, amando a los demás, alegrándose en ese amor verdadero a todos, a los pobres y sencillos.