Etiqueta: trance

  • 1969. Regresa el primer nazareno que hace la ‘mili’ en Guinea

    1969. Regresa el primer nazareno que hace la ‘mili’ en Guinea

    Ya ha regresado a casa, tras 18 meses, Francisco Blanco Jiménez, primer nazareno que realiza el servicio militar en la colonia de Guinea Ecuatorial. De oficio carpintero y electricista, el sueño de Francisco era ver mundo a bordo del Juan Sebastián Elcano.

    Pero por diversos azares llegó en diciembre de 1967 al puerto de Santa Isabel, en Fernando Poo, y ha sido en otro barco, la “Fragata Pizarro”, en el que ha conocido lugares tan exóticos como Isla Príncipe o Nigeria. También tuvo que vivir el duro trance de la independencia de Guinea, el pasado 12 de octubre.

    Entre sus anécdotas, este nazareno que ahora tiene 24 años cuenta que, en el reemplazo posterior al suyo, llegaron otros dos nazarenos. A uno de ellos, Vicente, tuvo que llevarle una lata de leche condensada con miga de pan para que no se muriera de desnutrición.

     

  • En memoria de Antonio Prieto

    Algo se muere en el alma cuando un amigo se va…. Qué trance estaría pasando el autor de esta composición, real o imaginariamente, para expresar de manera tan clara y concisa el sentimiento de dolor y frustración por la marcha de un amigo. Cuando esa marcha es definitiva y el amigo es un ser tan querido como Antonio Prieto, quisiéramos tener la fluidez de lenguaje del poeta para manifestar ese dolor que nos embarga a quienes le conocimos y disfrutamos de su amistad.

     

    Antonio fue lo que en todas las acepciones del término bueno significa ser bueno: fue un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, un buen esposo, un buen padre, un buen profesional, cuyo trabajo amaba y ejecutaba con maestría, de tal suerte que San Pedro le habrá encargado alguna obra en el Cielo.

    Siempre tenía la sonrisa en la boca; siempre podías pedirle un favor con la seguridad de que te lo haría si estaba en su mano. Era un hombre de extracción humilde que mejoró su posición a base de tesón y esfuerzo. Siempre mantuvo los mismos amigos a los que era fiel en su amistad.

    Su matrimonio con Rocío (dulce Rocío, alegre, positiva, cariñosa, siempre riendo) le hizo ser menos introvertido, más abierto. Rocío le transmitió su frescura y su alegría por la vida. Alegría y frescura que una enfermedad cruel (todas las enfermedades son crueles) se ha encargado de arrebatarle a Antonio. Sus familiares y amigos hemos dejado de disfrutar de una magnífica persona; pero existirá mientras vivamos porque siempre le recordaremos, como se recuerdan las personas queridas.
    A Rocío se le ha quebrado el alma con la pérdida de su hombre. Mientra vivió se quisieron de manera profunda y cómplice, con un cariño que da envidia sana. Que esa alegría y fuerza que siempre has tenido, querida Rocío, te sirvan para sobrellevar este trance.

    Y tu madre, Antonio. No hay palabras para describir la entereza de una señora que tanto ha sufrido, acompañándote y recordando seguramente cuando te parió. Las madres, Antonio, las madres, las esposas y las madres, cuánto debemos a unas y otras.. y los amigos “El Marqués de Baldomero”, el de Cala, Manolo el de la Motilla, Pepe El Gordo, Juan Rincón, y tantos otros, a los que nos has dejado una huella que no se puede borrar.