Etiqueta: trailer

  • Huerta Palacios tomada por las tecnologías convergentes

    Inauguración de la exposición Tecnorevolución de La Caixa

    La Caixa trae a la ciudad una exposición itinerante en un trailer interactivo

    Ayer martes se inauguró en Huerta Palacios la última oferta expositiva de la Obra Social de La Caixa, que lleva visitando Dos Hermanas con sus exposiciones desde hace 11 años.

    Tecnorevolución, descubre los avances en tecnologías convergentes es el nombre de la muestra que, hasta el próximo día 11 de octubre, se puede visitar en un trailer instalado en esta plaza.

    Una exposición interactiva en la que, a través de siete módulos, sus visitantes podrán conocer un poco más la nanotecnología, la biotecnología, las ciencias cognitivas, así como las Tecnologías de la Información y la Comunicación; y su presencia cada vez mayor en la vida cotidiana.

    {xtypo_rounded_left3}902 906 666
    es el teléfono para visitas guiadas de grupos a la exposición de La Caixa. {/xtypo_rounded_left3}

    Desde la presencia que tiene la nano y la biotecnología en un pantalón vaquero o una raqueta de tenis, a la prevención y control de la propagación de un virus con las tecnologías TIC, también se muestra como estas tecnologías convergentes se aplican al tratamiento del cáncer o la creación musical.

    La exposición abrirá sus puertas en horario de 9:30 a 13:30 y de 18:00 a 21:00 horas, de lunes a viernes, así como de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00, los sábados, domingos y festivos. También existe la posibilidad de realizar visitas guiadas, todos los días a las 19:00 horas y los fines de semana también a las 12:30.

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.

     

  • Vidas infinitas

    1101PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

    Enésima adaptación cinematográfica de un famoso videojuego (y las que quedan por llegar), Prince of Persia ofrece muy poco, si bien es cierto que es algo más de lo que este humilde cronista (que, afortunadamente, no había visto el trailer del filme antes de ver la película en sí) esperaba en un principio.

    La cinta, que nace de la unión de las productoras de Jerry Bruckheimer y la Disney, tiene guiños de ambas: desde ese comienzo en el que hasta el más desconectado del mundo reconocerá la cita a El Rey León, hasta las secuencias de luchas y persecuciones exageradas hasta el límite típicas en las del primero de los nombrados. Pero el principal problema, algo habitual (por cierto) desde hace bastante tiempo en el cine que nos llega desde los grandes estudios norteamericanos, es doble: por un lado, su principal misterio se desvela ya en el trailer de la película (de ahí que antes mencionara la fortuna de no haberlo visto); y por otro, su previsibilidad total y absoluta.

    Dastan fue adoptado de niño por el rey Sharaman y criado como uno más de sus hijos. Años después, debe unir sus fuerzas y habilidades a las de sus hermanos para conquistar la ciudad sagrada de Alamut, pero descubre que todo ha sido una farsa cuando su padrastro es asesinado y él, culpado de la muerte. Así que huye con la princesa Tamina, y juntos deben enfrentarse a fuerzas oscuras, descubrir la trama detrás de lo ocurrido, y proteger una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (114′)
    Título original: Prince of Persia: The sands of time.
    Director: Mike Newell.
    Producción: Jerry Bruckheimer.
    Guión: Boaz Yakin, Doug Miro, Carlo Bernard, basado en la serie de videojuegos creados por Jordan Mechner.
    Fotografía:  John Seale.
    Música: Harry Gregson-Williams.
    Montaje: Mick Audesly, Michael Kahn, Martin Walsh.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Ben Kingsley (Nizam), Alfred Molina (Jeque Amar), Steve Toussaint (Seso), Tobby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (Rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis), Gísli Örn Gardarsson (Líder de los Hassanssin).{/xtypo_code}

    Prince of Persia (la película) es un exacerbado desparrame de luchas y acrobacias (eso ya se esperaba, el juego del que procede era así), donde los efectos especiales juegan un papel fundamental (ídem de lo mismo), y donde la mayor parte del presupuesto (a tenor de lo visto en la pantalla) ha ido a la creación de decorados, efectos y para el gimnasio de Jake Gyllenhaal, más cachas que nunca.

    El problema fundamental es que la película se hace larguísima, y por ello, como el argumento tampoco es tan extenso, tienen que incluir innumerables escenas de luchas y escapadas, tienen que repetir una y otra vez el extraordinario poder de la daga mágica (para que no lo olvidemos entre puñado de palomitas y sorbo de refresco de cola), y (como si de un videojuego se tratase, nunca mejor dicho), el creador ha conseguido el truco para que el protagonista no sufra más de lo necesario en ningún enfrentamiento (apenas hay sangre, pese a todas las peleas, no en vano es una cinta para toda la familia), pudiendo volver a repetirlo en caso de que algo salga mal, logrando así tener vidas infinitas.

    Divertida a ratos, pesada en otros momentos, predecible siempre, cabría destacar la nota cómica que pone un irónico Alfred Molina, que, no obstante, llega a resultar algo cargante.