Etiqueta: testigos

  • 1977. Testigos de Jehová abren su nuevo local

    La congregación Testigos de Jehová ha abierto, en calle Marcelo Espínola 2, un nuevo local, más amplio que el anterior, para realizar sus reuniones. Fue en 1968 cuando un matrimonio nazareno descubrió esta organización, y cinco años después, en 1973, inauguraron su primer local con la asistencia de 220 personas. El nuevo emplazamiento les permitirá seguir creciendo.

  • Fallece un joven de 21 años atropellado por un tractor a la vuelta de la Romería de Valme

    Ayer domingo, sobre las 21:00 horas, falleció un joven de 21 años atropellado por el tractor de un carro cuando regresaba de la Romería de Valme, según han informado fuentes del servicio de emergencias 112. Los hechos ocurrieron en la avenida de Adolfo Suárez, según relatan algunos testigos, tras caerse del carro y ser arrollado por el tractor.

  • 3º repartiendo juego

    (Juan 1,6-8.19-28 ) ¿CÓMO FUE la semana pasada? Un poco dura, ¿verdad? Esta semana, aunque continuamos con la fase intensa del entrenamiento, es más alegre: se trata de aprender a jugar en equipo y de disfrutar con nuestro propio juego.

    Dos ejercicios se nos proponen en este tercer domingo de adviento. El primero es mirar todo lo bueno que tienen las personas que te rodean (…) La tentación es esa, es decir que no abunda la bondad y comenzar a mirar sólo la ambigüedad y el egoísmo que a los otros, como a nosotros mismos, nos limita. La tentación es vivir condenado a los otros. Mira a tu alrededor y valora todo lo noble y generoso que hay; examínalo todo y quédate con lo bueno. Sin ingenuidades, sin condenas, que el juego del evangelio no es un solitario y necesitamos saber que contamos con los demás para adelantar el Reino. No es que seamos todos excelentes, pero podemos ser, en equipo, testigos de la luz, y eso es mucho.

    El segundo ejercicio es soñar. Soñar que llegará un día en el que Jesús mismo, nosotros seremos testigos, anunciará la buena noticia a los más pobres. En que Jesús mismo consolará a los que tienen el corazón desgarrado. En el que sacará a sus hijos de las prisiones en las que están sufriendo. En el que todos nos sentiremos como el campo en primavera cuando brotan todas las semillas y las ramas de los árboles se cuajan de brotes nuevos.

    Sí, sueña, echa a volar la imaginación y la creatividad; en lo cercano y lo lejano; en lo propio y lo ajeno. Que el músculo que tenemos más atrofiado es el de la utopía. Necesitamos soñar, confiar; adelantar con la imaginación lo que parece que no puede ser. Así se dirá de nosotros: “como no sabían que era imposible, lo hicieron realidad”.

     

  • 1895. FALLECE al pasarle por encima el carro que conducÍa

    El vecino de Dos Hermanas Francisco Vázquez Machado falleció ayer a consecuencia de un desgraciado accidente. Los hechos ocurrieron sobre la una de la tarde, cuando Francisco conducía en Sevilla un carro cargado de maíz. Por causas que se desconocen, tuvo la desgracia de caerse en la calzada, de tal suerte que le pasó por encima el propio vehículo. La muerte fue instantánea, según relatan los testigos.

  • Dudas sobre el segundo agresor de la Romería de Valme

    Siguen las declaraciones de testigos ante el juez

    Sigue adelante el proceso judicial por la muerte de Jesús Ruiz de Castro tras recibir una paliza en la pasada Romería de Valme. Dos testigos han declarado ante el juez de instrucción número 9 quienes han coincidido en que la víctima cayó desplomada en dos ocasiones a consecuencia de los golpes y que no pudo defenderse.

    El primero de los testigos ha dicho, ante el juez, que vio como un carro se echó encima de Jesús, quien le recriminó su comportamiento. Fue en ese instante cuando el principal inculpado, según el testigo, “le propinó una patada en la cabeza que lo tumbó”. Otro hombre que estaba en el carró, según la declaración, se bajó  y “comenzó a dar patadas y puñetazos a la víctima hasta que finalmente uno de ellos lo agarró por la espalda mientras el otro le daba más golpes en el abdomen y una mujer le colocaba una navaja en el cuello”. Finalmente, el principal sospechoso le dio un último puñetazo con el que la víctima «cayó redonda al suelo». Puñetazo que fue lo único que vio el segundo de los testigos, quien aseguró ante el juez que “la paliza no era normal”.

    {xtypo_rounded_left3}17 de octubre
    ocurrieron los hechos que provocaron la muerte a Jesús Ruiz de Castro.{/xtypo_rounded_left3}

    El aspecto que presenta más duda es la figura del segundo agresor, ya que todos los testigos coinciden en que era un hombre de entre 35 y 40 años, corpulento y con el pelo corto, y no el hijo de los acusados, un chico que acaba de cumplir los 15 años y luce melena. Éste se encuentra en libertad y se ha acogido a su derecho de no declarar para no perjudicar a sus padres, en prisión provisional.

     

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?