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  • Dejarse encontrar

    (Juan 20,19-29) PENSAMOS QUE tenemos que buscar a Dios, y nos equivocamos. Pensamos que tenemos que encontrar a Cristo, y erramos en nuestra manera de afrontar nuestra fe y nuestra vida. Pensamos que nuestro esfuerzo es el que nos abre el camino de la vida, y solo cuando, cansados, nos abandonamos estamos en situación de ser encontrados.

    En la vida, el precio que tenemos que pagar por lo que da sentido  es tan grande que nunca podemos costearlo. No podemos comprar el amor verdadero, ni con dinero ni con sacrificados favores. El amor se nos regala gratuitamente o no es amor. No podemos comprar el aprecio de los demás, y si intentamos hacerlo nunca nos apreciarán de manera ajustada a los esfuerzos que hemos hecho para conseguirlo. Las sombras del victimismo y la inseguridad son alargadas, y oscurecen nuestra alma en cuanto nos quedamos solos.

    Los evangelios de estos domingos nos hablan de la experiencia de los discípulos con Cristo Resucitado.

    Tampoco los primeros discípulos pudieron forzar el encuentro con Cristo Resucitado. Lo único que hicieron algunos fue encerrarse en una casa, paralizados por el miedo, dándose un poco de ánimo unos a otros. En ese reconocimiento de la debilidad propia, en esa confianza en que la debilidad ajena puede ser nuestra propia fortaleza, Jesús de Nazaret se presentó en medio de ellos entregándoles una paz profunda, inédita.

    La fe es experiencia de encuentro con Dios; que nos encuentra en nuestra sorpresa por lo gratuito y lo inmerecido que llena la vida. Tener fe es dejar de correr y dejarse encontrar.

     

  • No somos súbditos, somos ciudadanos

    “Por fin mi alegría de estar en un partido político democrático y con valores se ha cumplido”.

    El día 18 de enero del presente tuve la oportunidad de acudir al Auditorio Fibes y escuchar a Albert Rivera, líder del partido ciudadanos que está liderando a través de Movimiento Ciudadano  una esperanza para muchas personas como yo cansadas de la política que se ha estado haciendo en este país en los últimos años.

    Ideas con muchísimo sentido común es lo que oí allí:

    1.-Democratizar los partidos políticos, abrirlos a la sociedad, someterlos al principio del mérito, hacerlos transparentes e implacables con la corrupción.

    2.-Generalizar el mecanismo de las elecciones primarias, conseguir un sistema de representación que devuelva el poder a los ciudadanos, pudiendo los representados escoger a partidos y también directamente a sus representantes a través de listas abiertas, de acuerdo con una ley electoral justa y proporcional.

    3.-Asegurar una separación real de poderes del Estado, alejando a los partidos del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, de los órganos reguladores y de supervisión del sector financieros y de los medios de comunicación.

    4.-Reformar las administraciones públicas poniéndolas realmente al servicio de los ciudadanos y de las empresas, asegurando servicios públicos esenciales y suprimiendo burocracias y duplicidades.

    5.-Pacto Nacional por la educación que mire a una generación, no a una legislatura o a un gobierno y que garantice un sistema educativo de calidad para todos.

    En este país estamos con el agua al cuello, sólo tenemos que mirar el día a día de los ciudadanos de a pié. Yo no estoy dispuesta a vivir resignada y a mirar los toros desde la barrera. Pero depende de nosotros que no nos dejemos seguir controlando indefinidamente. Porque somos un montón de gente los que estamos cansados. Tenemos que mirar al futuro sabiendo que podemos construirlo entre todos, que el cambio es posible y depende de nosotros. Hay que pasar de la indignación a la ilusión.

    Venimos a hacer una política diferente donde se escuche al ciudadano y se le devuelva al lugar que nunca debió perder.
    Venimos a gestionar recursos (recuerden que son de todos) de forma eficaz y eficiente.

    Les animo a que participen como ciudadanos. Que no nos dé miedo dar nuestra opinión.

     

  • Represión o seguridad para los ciudadanos

    Cuando un gobierno elabora una ley que pretende poner límites al derecho de manifestación de los ciudadanos ¿a quién se pretende proteger, a la sociedad o a ellos mismos? El Gobierno dice que la Ley de Seguridad Ciudadana se ha elaborado para dotar de mayor libertad a la ciudadanía pero parece que busca proteger los derechos de esa mayoría silenciosa que no se manifiesta y de la que tanto habla Mariano Rajoy.
    Según los miembros del Gobierno, con esta ley pretenden que los que no acuden a las concentraciones tengan asegurado su derecho al descanso, a pasear por la ciudad o a circular libremente con su vehículo.

    El problema es que los derechos de reunión y manifestación son derechos fundamentales de especial protección según nuestra Constitución y, por tanto, deben primar sobre este supuesto derecho al descanso. Por todo esto, no queda muy claro si lo que pretende el Gobierno es proteger a su mayoría silenciosa o intentar evitar cualquier tipo de protesta.

    La Ley de Seguridad Ciudadana nace rodeada de polémica. Cuando se dieron a conocer los principales artículos de la ley, vimos con asombro que se incluían sanciones, por ejemplo, de hasta 600.000 euros por alterar el orden público en ceremonias religiosas o sanciones económicas y administrativas por tomar imágenes de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

    Ante la presión de distintos sectores de la sociedad, el Ministerio del Interior ha dado un paso atrás y ha rebajado las sanciones más escandalosas. Sin embargo, la ley sigue siendo tremendamente represora.

    Por ejemplo, será una infracción muy grave, sancionada con una multa de entre 30.000 y 600.000 euros, la perturbación muy grave de la seguridad ciudadana no constitutiva de delito en actos públicos, espectáculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones numerosas; entre muchas otras.

    Entre las infracciones graves sancionadas con multas de entre 1.001 y 300.000 euros se encuentran la participación en “alteraciones públicas” llevando capuchas o cualquier prenda que tape el rostro e impida la identificación; impedir (como en el caso de los desahucios) que cualquier autoridad, empleado público o corporación oficial realice su trabajo; no identificarse cuando un miembro de la policía lo requiera; escalar edificios públicos en señal de protesta, o las ofensas a España, las Comunidades Autónomas y Entidades Locales.

    Rajoy y los suyos dicen que estas medidas otorgan de mayor libertad a los ciudadanos porque regulan materias antes no contempladas en la ley.

    Pero en la práctica, las nuevas formas de protesta, como los escarches o los cordones humanos que intentan impedir que las comisiones judiciales accedan a un domicilio para ejecutar un desahucio, serán motivo de sanción.
    Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas queremos reivindicar el derecho de la ciudadanía a manifestarnos libremente. No podemos permitir que la derecha nos recorte también este derecho sólo porque no quiera oír lo que tenemos que decir. En estos dos años muchos hemos perdido nuestro trabajo, hemos tenido que dejar la universidad… pero lo que no podemos perder es nuestra voz. Lo único que nos queda ante este gobierno opresor que utiliza su mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados para hacer y deshacer a su antojo es nuestro derecho a manifestarnos. Tenemos el derecho de poder mostrar nuestro desacuerdo con las medidas adoptadas por el PP.

    Lo único que tenemos es la calle y es en ella donde debemos combatir las injusticias que estamos viviendo.

  • Páginas de a diario

    (Mateo 4,1-11) PIENSAN –hijo mío–, los que poco saben, que las mayores tentaciones vienen cuando uno es joven. Les parece que los deseos de gozar y disfrutar de la vida son fuente de peligros e inmoralidad. Tú ya sabes que todo hay que vivirlo con talento, procurando no hacernos daño y no dañar a quien tenemos al lado. Pero hoy quiero decirte, hijo mío, que las mayores tentaciones las sufrimos los viejos; porque la tentación es el engaño que la muerte esconde en nuestra vida, y como los viejos la tenemos más cerca más fácilmente nos puede engañar.

    El mayor engaño, la mayor tentación, el mayor pecado es renunciar a la alegría del amor. En la juventud todo empuja a vivir, a tener ilusión y a vivir amando la vida. Las decepciones que se repiten, la experiencia de que nuestras expectativas no se cumplen, la pérdida de seres queridos… parece que te empujan a desconfiar de todo, a olvidarte del amor a la vida, a desconfiar del amor infinito de Dios. Entonces uno se queda vacío y sin alma. La mayor tentación, con diferencia, es renunciar a vivir en el amor.

    Estamos creados para amar –hasta la brisa de la mañana se nos asemeja caricia–, y cuando nos cerramos en nosotros mismos, en nuestros deseos de tener, en nuestros logros y metas, en lo que disfrutamos con egoísmo, vamos cerrando las puertas y ventanas por las que nos llega la música de la vida.

    ¡Qué triste es vivir sin amar a nadie! Y te digo esto a ti, que eres mi hijo; y te reconozco esto a ti, a quien tenía que querer con toda el alma… Pero me siento tan mal que no puedo sino confesártelo, como quien confiesa el pecado más grande.
    El caso es que no sé cuando empecé a dejar de amar…; no lo sé.

     

  • Impunidad, no; perdón

    (Mateo 5,38-48) El que te odia sólo puede decir que te ha vencido si ha conseguido que lo odies.

    Muchas veces tenemos que afrontar a personas que nos han hecho daño. Nos sentimos insultados, que no habían respetado nuestra dignidad, y que lo hicieron conscientemente, para hacernos daño. Tenemos, además, que pagar las consecuencias de aquella injusticia, de aquel acto inicuo, quizás años.

    Por eso, tenemos todo el derecho del mundo para odiar a quien tanto daño nos hizo. Tenemos derecho, sí; pero no debemos hacerlo. Porque el odio y el rencor, el afán de venganza y de responder con la misma moneda, dan cabida en lo más íntimo de nosotros aquel acto miserable, aquella palabra-puñal.  

    “La oscuridad no puede deshacer la oscuridad; únicamente la luz puede hacerlo. El odio nunca puede terminar el odio; únicamente el amor puede hacerlo”, decía Martin Luther King. Sólo el amor puede construir el futuro. La violencia sólo destruye, también la violencia justificada. La revancha sólo destruye sobre la destrucción. Sólo el amor tiene la capacidad de sembrar semillas de las que pueden brotar árboles que den sombra y frutos y frescor.

    Hasta la lucha social contra las injusticias, para que sea verdadera senda de un futuro más humano, hemos de hacerla con amor. Con amor a los que sufren, para que dejen de sufrir, con perdón a los que explotan para que palpemos que el futuro está siempre abierto. Pero perdón no significa impunidad, porque sólo asumiendo las consecuencias de nuestros actos aprendemos a ser personas.

     

  • Entrega de los alimentos a Cruz Roja

    0703
    La Federación  Nazarena  de Comerciantes ha entregado al banco de alimentos de Cruz Roja Española la recaudación de la campaña solidaria Tenemos Motivos para Ayudar  llevada a cabo en la Navidad. Fenaco ha agradecido la labor de los colaboradores y de los voluntarios de Cruz Roja.

  • Gracias por vuestra generosidad

    Les escribo estas breves líneas para daros las gracias personalmente por lo que habéis contribuido, en estas fechas tan señaladas. Me parece que con la ayuda de todos podemos hacer un mundo mucho mejor y pequeñas o grandes aportaciones como las que habéis realizado contribuyen a este respecto.

    Por esta razón en nombre de todos GRACIAS, de verdad porque habéis hecho casi sin daros cuenta, feliz a muchas personas y esto es muy importante, como decía antes, para los tiempos que corren. Esto es sintomático de que el corazón de las personas como vosotros está y es consciente de, no que estamos en crisis que lo sabemos, sino de que queremos salir de ella.

    Gracias a todos y a todas por vuestra colaboración y lo que tenemos los Cristianos, no es más que daros a aquél que nos ha nacido en Navidad. Que se ha encarnado no solo para entendernos y acompañarnos sino para hacer más fácil nuestro acercamiento a la Vida Eterna, a la salvación, a la Felicidad que todos deseamos.

     

  • Una prueba de fe

    0901LA VIDA DE PI

    Tras no pocas vicisitudes, lógicas si tenemos en cuenta el contenido del libro de Yann Martel en el que se basa la película, por fin llega a nuestras pantallas La vida de Pi. Directores tan conocidos como M. Night Shyamalan, Alfonso Cuarón o Jean-Pierre Jeunet estuvieron a punto de hacerse cargo de este proyecto, pero, por una u otra razón, terminaron dejándolo de lado. Por suerte, Ang Lee asumió el reto de sacar adelante esta complicada adaptación y, desde luego, el resultado no podía haber sido más positivo. No es una obra perfecta y, aunque existe un nexo que une claramente los tres principales actos en los que se divide el filme (el tema de la espiritualidad), unos resultan más apasionantes que otros.

    {xtypo_code}USA, 2012. (127′)
    Dirección:  Ang Lee.
    Producción:  David Womark, Gil Netter y Ang Lee.  
    Guión:  David Magee; basado en la novela homónima de Yann Martel.
    Fotografía:  Daniel Aranyó.
    Música:   Mychael Danna.
    Montaje:  Claudio Miranda.
    Intérpretes:  Suraj Sharma (Pi Patel), Irrfan Khan (Pi adulto), Tabu (Gita Patel), Rafe Spall  (escritor), Adil Hussain (padre de Pi), Gérard Depardieu (Cook). Guion: David Magee; basado en la novela homónima de Yann Martel.{/xtypo_code}

    Personamente me quedaría con el central, esto es, aquel en el que el protagonista de la historia ha de sobrevivir en un bote con la única compañía de un tigre. Que las aventuras de un solo personaje consigan mantener nuestro interés durante tantos minutos, especialmente cuando se desarrollan en un espacio muy pequeño, no es una tarea fácil, y ello a pesar de que aquí aparece una segunda estrella (en este caso en forma de animal). El prólogo sirve para que conozcamos al héroe del relato, aunque quizás podría haberse abreviado un poco, mientras que la conclusión permite resaltar el marcado mensaje religioso que se esconde en La vida de Pi (y que, aunque no coincida con la forma de pensar de cada espectador, tampoco considero que moleste mucho).

    Los mayores halagos de la cinta se los lleva Ang Lee, quien confecciona un título casi perfecto desde un punto de vista técnico. Sus preciosistas imágenes no caen en la pedantería, convirtiéndose en un gran logro el uso que se hace de los efectos especiales (sobre todo si tenemos en cuenta que poseen un marcado tono realista). Eso sí, está claro que, a la hora de abordar los sentimientos de sus personajes, este cineasta no tiene nada que ver con, por ejemplo, Steven Spielberg, de ahí que a veces le cueste transmitirnos sus emociones (algo que, sin embargo, parte del público agradecerá, pues no son pocos los que acusan al responsable de War horse de ser un realizador sensiblero). Para acabar, quisiera destacar la labor de Suraj Sharma, un desconocido joven que debuta en el mundo de la actuación y que es capaz de llevar todo el peso del largometraje. A su lado cabe citar a unos meritorios Irrfan Khan, Rafe Spall, Adil Hussain y Tabu (Gérard Depardieu tan sólo hace un cameo).

     

  • No todos somos iguales

    En los últimos días ha saltado una noticia en todos los medios de comunicación, ante la cual me he quedado estupefacto: “Los clubes de fútbol profesionales mantienen una deuda con la Agencia Tributaria de 752 millones de euros a fecha 1 de enero de 2012” según los datos facilitados por el Gobierno, en respuesta a una pregunta hecha por IU en el Congreso de los Diputados.
    Así de sencillo; esto supone que ningún gobierno desde que se promulgo la ley del deporte para convertir los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas, ha hecho cumplir la ley a estas entidades privadas, como se le hace a cualquier empresa o ciudadano de este país. Esto además de intolerable, es profundamente injusto con los millones de personas que ven cómo pierden su vivienda por no poder pagar su hipoteca y además sufren recortes en servicios tan esenciales como la sanidad y la educación como consecuencia de la crisis que estamos sufriendo.
    Los distintos estamentos del estado han sido tremendamente generosos con estos clubs de fútbol. Yo, que soy un apasionado de este deporte desde niño, aficionado del Real Betis para más datos, club que precisamente está en concurso de acreedores por su nefasta política empresarial, entiendo perfectamente que lo consideremos el deporte nacional y que levante pasiones. Pero esto no es justificación para que la Hacienda Pública no exija las mismas garantías a la deuda de los clubes que a efectos fiscales son igual que la de cualquier contribuyente; a menos, que en las esferas del poder político se considere al fútbol “algo más” rentable que una práctica deportiva que genera miles de millones al año para unos cuantos  privilegiados.
    Es evidente que en España tenemos la mejor liga del mundo, los mejores jugadores y la mejor selección, todos los títulos conseguidos en las competiciones internacionales en los últimos años así lo demuestra. Pero a pesar de esto, hay preguntas fundamentales que debemos hacer. Tenemos el mejor fútbol del mundo pero ¿a qué precio? Un país como el nuestro, que duplica en tasa de paro la media Europea, con ocho millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza, con una tasa de paro juvenil que supera el 46%, que está a la cola de los países desarrollados en I+D+I. Que tiene al estado, comunidades autónomas y ayuntamientos endeudados hasta las cejas ¿se lo puede permitir?
    No se trata solamente de la deuda que tienen estas entidades deportivas con Hacienda. Los expertos calculan que la deuda general que arrastran incluyendo lo que deben a la Seguridad Social y a los futbolistas ronda los 4.000 millones de euros. Es absolutamente  impresentable que las autoridades del Estado y la mayoría de los políticos españoles continúen manteniendo este vergonzoso tinglado del fútbol español. A menos, que sigan creyendo en aquella teoría del Imperio Romano de que al pópulo se le contenta con pan y circo.

    En los últimos días ha saltado una noticia en todos los medios de comunicación, ante la cual me he quedado estupefacto: “Los clubes de fútbol profesionales mantienen una deuda con la Agencia Tributaria de 752 millones de euros a fecha 1 de enero de 2012” según los datos facilitados por el Gobierno, en respuesta a una pregunta hecha por IU en el Congreso de los Diputados. Así de sencillo; esto supone que ningún gobierno desde que se promulgo la ley del deporte para convertir los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas, ha hecho cumplir la ley a estas entidades privadas, como se le hace a cualquier empresa o ciudadano de este país.

     

    Esto además de intolerable, es profundamente injusto con los millones de personas que ven cómo pierden su vivienda por no poder pagar su hipoteca y además sufren recortes en servicios tan esenciales como la sanidad y la educación como consecuencia de la crisis que estamos sufriendo.Los distintos estamentos del estado han sido tremendamente generosos con estos clubs de fútbol. Yo, que soy un apasionado de este deporte desde niño, aficionado del Real Betis para más datos, club que precisamente está en concurso de acreedores por su nefasta política empresarial, entiendo perfectamente que lo consideremos el deporte nacional y que levante pasiones. Pero esto no es justificación para que la Hacienda Pública no exija las mismas garantías a la deuda de los clubes que a efectos fiscales son igual que la de cualquier contribuyente; a menos, que en las esferas del poder político se considere al fútbol “algo más” rentable que una práctica deportiva que genera miles de millones al año para unos cuantos  privilegiados.

    Es evidente que en España tenemos la mejor liga del mundo, los mejores jugadores y la mejor selección, todos los títulos conseguidos en las competiciones internacionales en los últimos años así lo demuestra. Pero a pesar de esto, hay preguntas fundamentales que debemos hacer. Tenemos el mejor fútbol del mundo pero ¿a qué precio? Un país como el nuestro, que duplica en tasa de paro la media Europea, con ocho millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza, con una tasa de paro juvenil que supera el 46%, que está a la cola de los países desarrollados en I+D+I. Que tiene al estado, comunidades autónomas y ayuntamientos endeudados hasta las cejas ¿se lo puede permitir? No se trata solamente de la deuda que tienen estas entidades deportivas con Hacienda. Los expertos calculan que la deuda general que arrastran incluyendo lo que deben a la Seguridad Social y a los futbolistas ronda los 4.000 millones de euros. Es absolutamente  impresentable que las autoridades del Estado y la mayoría de los políticos españoles continúen manteniendo este vergonzoso tinglado del fútbol español. A menos, que sigan creyendo en aquella teoría del Imperio Romano de que al pópulo se le contenta con pan y circo.

  • Francisco Javier Martín

    0501Director de la UGC Olivar de Quinto

    {xtypo_quote_left}“Queremos que todo pase por el prisma de la calidad y la innovación en el centro de salud”{/xtypo_quote_left}

    El próximo domingo se cumple el primer año de vida de la Unidad de Gestión Clínica Olivar de Quintos. Al frente de la misma está Francisco Javier Martín Fernández, el que hasta la fecha fue director del centro de salud de Montequinto, donde desempeñaba su cargo de médico de familia desde 2001.

    ¿Qué le motivó a ponerse al frente de un centro de salud que comenzaba su andadura?
    Un nuevo proyecto para mejorar lo que ya había hecho durante mi etapa como director del centro de salud de Montequinto. Un centro nuevo siempre es una nueva oportunidad y para mí era un reto nuevo, ya que nunca antes había estrenado un centro de salud como director.
    ¿Cuál es el balance que hace de este primer año de funcionamiento?
    Con las dificultades por las que atraviesa el país en este momento, el balance es muy positivo. Tenemos un sistema de calidad que identifica las áreas de mejora, por lo que de forma continua revisamos lo que hacemos e introducimos todas las mejoras necesarias.
    ¿Qué aporta la unidad de gestión clínica Olivar de Quinto a la atención sanitaria primaria en Montequinto?
    Desde el punto de vista funcional, que cualquier usuario sea consciente que su médico de cabecera puede proporcionarle la totalidad de la cartera de servicios, inclusive la atención de las urgencias, lo que supone una mejora en la accesibilidad a los mismos. Funcionamos como microunidades, incluidas por dos médicos, dos enfermeros, un auxiliar de clínica y un administrativo, por lo que el usuario siempre tiene a quien dirigirse cuando no se encuentra su médico de referencia. Sin olvidar que Montequinto cuenta por primera vez con servicio de radiología sin ir a Sevilla.
    ¿Cómo definiría a los profesionales que integran su equipo de trabajo?
    Un equipo de trabajo excelente y no porque lo diga yo, sino porque están acreditados por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía. Un equipo con actitud y aptitud, habilidades, conocimiento y nuevas prácticas, así como con iniciativa creativa, pendientes de su trabajo, del equipo y de los pacientes.
    Aún no han hecho pública encuestas de satisfacción de usuarios, pero ¿qué valoración del centro tienen?
    Hemos hecho encuestas propias y lo que más valoran es la atención de los profesionales y la limpieza del centro. Al principio les costó adaptarse al tipo de organización que teníamos y lo que peor valoraban era que no teníamos mostrador de información. Sin embargo ahora valoran positivamente las consultas de atención a la ciudadanía por la intimidad que les ofrece en lugar de información.
    Un centro que está iniciando su andadura tiene mucho que hacer aún, pero ¿cuáles son los proyectos que se manejan?
    Estamos inmersos en la puesta en marcha de la página web del centro, en la obtención del distintivo de calidad Manos Seguras para cirugía menor, así como la acreditación en calidad del centro y sus profesionales, aunque ya tenemos a tres acreditados en grado excelente. Queremos que todo pase por el prisma de la calidad y la innovación.
    ¿Tiene prevista alguna actividad de aniversario?
    El 18 de mayo vamos a celebrar una jornada de puertas abiertas con la realización de diversos talleres: deshabituación tabáquica, alimentación infantil, recursos sociosanitarios, ejercicio físico para mayores, relajación para embarazada o risoterapia. Cerrando la jornada con un acto institucional en el que se entregarán diplomas a cuidadoras de pacientes dependientes y a las orientadoras de los colegios. Vamos a invitar, además de a las instituciones, a las entidades sociales de Montequinto y al colegio Olivar de Quintos, por su cercanía.