Etiqueta: sociedad

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Fe y seguimiento

    “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo. No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.
    ¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando? ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?
    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó?
    Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.
    Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

    (Lucas 9,18-24) “EN EL evangelio está claro, de nada vale decir: “Señor, Señor”, si no nos llenamos del Espíritu de Jesús y no vamos haciendo, en nuestras circunstancias y con nuestras limitaciones, lo que Él hizo.

     

    No hay fe verdadera sin seguimiento de la vida y la persona de Cristo.¿De qué nos sirve ahora quejarnos de la crisis, cuando hemos estado callados años y años con los abusos y las injusticias que la han propiciado? ¿De qué sirve quejarnos de los políticos si nunca vamos a cambiar el sentido de nuestro voto y si no vamos a participar en nuestra sociedad para que vaya cambiando?

    ¿De qué sirve decir que queremos una sociedad más justa si no hacemos nada por construirla? ¿De qué sirven nuestras buenas intenciones si no se concretan nunca en ninguna lucha transformadora?

    Cuando subían de manera desorbitada los precios de las hipotecas, ¿cuántas manifestaciones se convocaron para protestar con la esclavitud a 40 años de tantos y tantos jóvenes? 

    Quizás es que los de la construcción cobraban mucho más de lo que podían haber imaginado, y unos por otros callábamos. Cuando nos enterábamos que quien perteneciera al Partido se colocaba de inmediato, ¿quién levantó la voz, quién protestó? Quizás es que muchos teníamos la secreta esperanza de beneficiarnos de tanta “generosidad” –despilfarro fraudulento y delictivo– con el dinero público.Ser cristianos de “bodas, bautizos y comuniones”, o sólo de cultos y adoraciones, no es ser cristiano. Seguir a Cristo es querer estar con Él día a día, y construir entre todos, con justicia y prudencia, un mundo más digno.

  • Romper el mito

    1101KICK-ASS

    Cuando, en Hollywood, los argumentos originales brillan por su ausencia, cuando son muy pocas las novelas que tengan una fuerza y un calado como para trasladarse al cine, y las versiones fílmicas de videojuegos suelen ser malas películas (la más reciente, Prince of Persia, lo demuestra claramente), lo único que nos queda son las adaptaciones de los cómics. Aunque no todas ellas han dado el resultado esperado, como es obvio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (107′)
    Título original: Kick-Ass.
    Director: Matthew Vaughn.
    Producción: Adam Bohling, Tarquin Pack, Brad Pitt, David Reid, Kris Thykier, Matthew Vaughn..
    Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en el comic de Mark Millar y John Romita Jr.
    Fotografía:  Ben Davis.
    Música: Marius de Vries, Ilan Eshkeri, Henry Jackman, John Murphy.
    Montaje: Eddie Hamilton, Jon Harris, Pietro Scalia.
    Intérpretes: Aaron Johnson (Dave Lizewski / Kick-Ass), Mark Strong (Frank D’Amico), Christopher Mintz-Plasse (Chris D’Amico / Bruma Roja), Nicolas Cage (Damon Macready / Big Daddy), Chloë Grace Moretz (Mindy Macready / Hit Girl), Clark Duke (Marty), Evan Peters (Todd), Lindsy Fonseca (Katie Deauxma), Sophie Wu (Erika Cho), Xander Berkeley (Detective Gigante), Omari Hardwick (Sargento Williams), Garrett Brown (Sr. Lizewski), Deborah Twiss (Sra. Zane).{/xtypo_code}

    La última en sufrir la traslación de viñetas a imágenes reales ha sido la creación de Mark Millar y John Romita Jr, Kick-Ass, con un resultado que supera todas las expectativas (al menos, las de este que suscribe). Matthew Vaughn, director, productor y guionista de esta cinta, y eso que se han suavizado (demasiado para algunos, aunque siempre necesarias en una adaptación) las escenas de drogas y violencia que aparecían en la original, para hacerla más accesible a un mayor número de espectadores.

    El protagonista es Dave Lizewski, un pobre chico, invisible para las chicas y amante de los comics, que se pregunta cómo es posible que nadie haya tratado de convertirse en un super-héroe, defensor de la justicia y enemigo de los malos. Se enfunda en un traje de buzo comprado por internet y, autobautizado como Kick-Ass (literalmente ‘patada en el culo’) se lanza a la calle. Y descubre la respuesta a las primeras de cambio: porque duele, y mucho. Pero las palizas que recibe no le detendrán en su lucha. Afortunadamente para él, hay una pareja de verdaderos luchadores, que le ayudará en sus fines, aunque sus objetivos sean desconocidos para Dave.

    Kick-Ass comienza como una cinta delirante y paródica sobre los superhéroes, para (poco a poco) ir convirtiéndose en una historia de superhéroes reales (aunque sin poderes), con elevadas dosis de violencia (los héroes clásicos -Superman, Spiderman, Batman…- no matan, casi ni hacen heridas), con múltiples asesinatos, mutilaciones, y con (eso sí) una impecable factura técnica.

    Aunque lo que más ampollas ha levantado entre la puritana sociedad americana no ha sido tanto la violencia que se ve en la cinta, sobre todo las sanguinarias actuaciones de Hit-Girl, una criaturita de once años que causa auténticas matanzas casi en cada aparición, como el vocabulario repleto de palabras malsonantes de la niña (esto ha sido lo que realmente ha molestado).

    La película, una vez que se entra en el juego, se ve con auténtico deleite, es una cinta fantástica, con muy buena dirección, un guión pasado de rosca (que en el comic iba aún más allá), e interpretado con maestría (sobre todo) por los secundarios Christoper Mitz-Plasse y la jovencísima Chloë Moretz, que (para la futura segunda parte, al menos es la pretensión del director, tendrá su némesis, y grandes enfrentamientos y peleas, con la mal hablada y violenta novia del enemigo de Kick-Ass, que si todo sale según sus planes será… Miley Cyrus.

    Kick-Ass va a suponer un punto de inflexión en las pelis de superhéroes, cinta magnífica, que no llega a obra maestra porque no termina de rematar la faena.

     

  • Romper el mito

    1101KICK-ASS

    Cuando, en Hollywood, los argumentos originales brillan por su ausencia, cuando son muy pocas las novelas que tengan una fuerza y un calado como para trasladarse al cine, y las versiones fílmicas de videojuegos suelen ser malas películas (la más reciente, Prince of Persia, lo demuestra claramente), lo único que nos queda son las adaptaciones de los cómics. Aunque no todas ellas han dado el resultado esperado, como es obvio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (107′)
    Título original: Kick-Ass.
    Director: Matthew Vaughn.
    Producción: Adam Bohling, Tarquin Pack, Brad Pitt, David Reid, Kris Thykier, Matthew Vaughn..
    Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en el comic de Mark Millar y John Romita Jr.
    Fotografía:  Ben Davis.
    Música: Marius de Vries, Ilan Eshkeri, Henry Jackman, John Murphy.
    Montaje: Eddie Hamilton, Jon Harris, Pietro Scalia.
    Intérpretes: Aaron Johnson (Dave Lizewski / Kick-Ass), Mark Strong (Frank D’Amico), Christopher Mintz-Plasse (Chris D’Amico / Bruma Roja), Nicolas Cage (Damon Macready / Big Daddy), Chloë Grace Moretz (Mindy Macready / Hit Girl), Clark Duke (Marty), Evan Peters (Todd), Lindsy Fonseca (Katie Deauxma), Sophie Wu (Erika Cho), Xander Berkeley (Detective Gigante), Omari Hardwick (Sargento Williams), Garrett Brown (Sr. Lizewski), Deborah Twiss (Sra. Zane).{/xtypo_code}

    La última en sufrir la traslación de viñetas a imágenes reales ha sido la creación de Mark Millar y John Romita Jr, Kick-Ass, con un resultado que supera todas las expectativas (al menos, las de este que suscribe). Matthew Vaughn, director, productor y guionista de esta cinta, y eso que se han suavizado (demasiado para algunos, aunque siempre necesarias en una adaptación) las escenas de drogas y violencia que aparecían en la original, para hacerla más accesible a un mayor número de espectadores.

    El protagonista es Dave Lizewski, un pobre chico, invisible para las chicas y amante de los comics, que se pregunta cómo es posible que nadie haya tratado de convertirse en un super-héroe, defensor de la justicia y enemigo de los malos. Se enfunda en un traje de buzo comprado por internet y, autobautizado como Kick-Ass (literalmente ‘patada en el culo’) se lanza a la calle. Y descubre la respuesta a las primeras de cambio: porque duele, y mucho. Pero las palizas que recibe no le detendrán en su lucha. Afortunadamente para él, hay una pareja de verdaderos luchadores, que le ayudará en sus fines, aunque sus objetivos sean desconocidos para Dave.

    Kick-Ass comienza como una cinta delirante y paródica sobre los superhéroes, para (poco a poco) ir convirtiéndose en una historia de superhéroes reales (aunque sin poderes), con elevadas dosis de violencia (los héroes clásicos -Superman, Spiderman, Batman…- no matan, casi ni hacen heridas), con múltiples asesinatos, mutilaciones, y con (eso sí) una impecable factura técnica.

    Aunque lo que más ampollas ha levantado entre la puritana sociedad americana no ha sido tanto la violencia que se ve en la cinta, sobre todo las sanguinarias actuaciones de Hit-Girl, una criaturita de once años que causa auténticas matanzas casi en cada aparición, como el vocabulario repleto de palabras malsonantes de la niña (esto ha sido lo que realmente ha molestado).

    La película, una vez que se entra en el juego, se ve con auténtico deleite, es una cinta fantástica, con muy buena dirección, un guión pasado de rosca (que en el comic iba aún más allá), e interpretado con maestría (sobre todo) por los secundarios Christoper Mitz-Plasse y la jovencísima Chloë Moretz, que (para la futura segunda parte, al menos es la pretensión del director, tendrá su némesis, y grandes enfrentamientos y peleas, con la mal hablada y violenta novia del enemigo de Kick-Ass, que si todo sale según sus planes será… Miley Cyrus.

    Kick-Ass va a suponer un punto de inflexión en las pelis de superhéroes, cinta magnífica, que no llega a obra maestra porque no termina de rematar la faena.

     

  • Romper el mito

    1101KICK-ASS

    Cuando, en Hollywood, los argumentos originales brillan por su ausencia, cuando son muy pocas las novelas que tengan una fuerza y un calado como para trasladarse al cine, y las versiones fílmicas de videojuegos suelen ser malas películas (la más reciente, Prince of Persia, lo demuestra claramente), lo único que nos queda son las adaptaciones de los cómics. Aunque no todas ellas han dado el resultado esperado, como es obvio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (107′)
    Título original: Kick-Ass.
    Director: Matthew Vaughn.
    Producción: Adam Bohling, Tarquin Pack, Brad Pitt, David Reid, Kris Thykier, Matthew Vaughn..
    Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en el comic de Mark Millar y John Romita Jr.
    Fotografía:  Ben Davis.
    Música: Marius de Vries, Ilan Eshkeri, Henry Jackman, John Murphy.
    Montaje: Eddie Hamilton, Jon Harris, Pietro Scalia.
    Intérpretes: Aaron Johnson (Dave Lizewski / Kick-Ass), Mark Strong (Frank D’Amico), Christopher Mintz-Plasse (Chris D’Amico / Bruma Roja), Nicolas Cage (Damon Macready / Big Daddy), Chloë Grace Moretz (Mindy Macready / Hit Girl), Clark Duke (Marty), Evan Peters (Todd), Lindsy Fonseca (Katie Deauxma), Sophie Wu (Erika Cho), Xander Berkeley (Detective Gigante), Omari Hardwick (Sargento Williams), Garrett Brown (Sr. Lizewski), Deborah Twiss (Sra. Zane).{/xtypo_code}

    La última en sufrir la traslación de viñetas a imágenes reales ha sido la creación de Mark Millar y John Romita Jr, Kick-Ass, con un resultado que supera todas las expectativas (al menos, las de este que suscribe). Matthew Vaughn, director, productor y guionista de esta cinta, y eso que se han suavizado (demasiado para algunos, aunque siempre necesarias en una adaptación) las escenas de drogas y violencia que aparecían en la original, para hacerla más accesible a un mayor número de espectadores.

    El protagonista es Dave Lizewski, un pobre chico, invisible para las chicas y amante de los comics, que se pregunta cómo es posible que nadie haya tratado de convertirse en un super-héroe, defensor de la justicia y enemigo de los malos. Se enfunda en un traje de buzo comprado por internet y, autobautizado como Kick-Ass (literalmente ‘patada en el culo’) se lanza a la calle. Y descubre la respuesta a las primeras de cambio: porque duele, y mucho. Pero las palizas que recibe no le detendrán en su lucha. Afortunadamente para él, hay una pareja de verdaderos luchadores, que le ayudará en sus fines, aunque sus objetivos sean desconocidos para Dave.

    Kick-Ass comienza como una cinta delirante y paródica sobre los superhéroes, para (poco a poco) ir convirtiéndose en una historia de superhéroes reales (aunque sin poderes), con elevadas dosis de violencia (los héroes clásicos -Superman, Spiderman, Batman…- no matan, casi ni hacen heridas), con múltiples asesinatos, mutilaciones, y con (eso sí) una impecable factura técnica.

    Aunque lo que más ampollas ha levantado entre la puritana sociedad americana no ha sido tanto la violencia que se ve en la cinta, sobre todo las sanguinarias actuaciones de Hit-Girl, una criaturita de once años que causa auténticas matanzas casi en cada aparición, como el vocabulario repleto de palabras malsonantes de la niña (esto ha sido lo que realmente ha molestado).

    La película, una vez que se entra en el juego, se ve con auténtico deleite, es una cinta fantástica, con muy buena dirección, un guión pasado de rosca (que en el comic iba aún más allá), e interpretado con maestría (sobre todo) por los secundarios Christoper Mitz-Plasse y la jovencísima Chloë Moretz, que (para la futura segunda parte, al menos es la pretensión del director, tendrá su némesis, y grandes enfrentamientos y peleas, con la mal hablada y violenta novia del enemigo de Kick-Ass, que si todo sale según sus planes será… Miley Cyrus.

    Kick-Ass va a suponer un punto de inflexión en las pelis de superhéroes, cinta magnífica, que no llega a obra maestra porque no termina de rematar la faena.

     

  • Romper el mito

    1101KICK-ASS

    Cuando, en Hollywood, los argumentos originales brillan por su ausencia, cuando son muy pocas las novelas que tengan una fuerza y un calado como para trasladarse al cine, y las versiones fílmicas de videojuegos suelen ser malas películas (la más reciente, Prince of Persia, lo demuestra claramente), lo único que nos queda son las adaptaciones de los cómics. Aunque no todas ellas han dado el resultado esperado, como es obvio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (107′)
    Título original: Kick-Ass.
    Director: Matthew Vaughn.
    Producción: Adam Bohling, Tarquin Pack, Brad Pitt, David Reid, Kris Thykier, Matthew Vaughn..
    Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en el comic de Mark Millar y John Romita Jr.
    Fotografía:  Ben Davis.
    Música: Marius de Vries, Ilan Eshkeri, Henry Jackman, John Murphy.
    Montaje: Eddie Hamilton, Jon Harris, Pietro Scalia.
    Intérpretes: Aaron Johnson (Dave Lizewski / Kick-Ass), Mark Strong (Frank D’Amico), Christopher Mintz-Plasse (Chris D’Amico / Bruma Roja), Nicolas Cage (Damon Macready / Big Daddy), Chloë Grace Moretz (Mindy Macready / Hit Girl), Clark Duke (Marty), Evan Peters (Todd), Lindsy Fonseca (Katie Deauxma), Sophie Wu (Erika Cho), Xander Berkeley (Detective Gigante), Omari Hardwick (Sargento Williams), Garrett Brown (Sr. Lizewski), Deborah Twiss (Sra. Zane).{/xtypo_code}

    La última en sufrir la traslación de viñetas a imágenes reales ha sido la creación de Mark Millar y John Romita Jr, Kick-Ass, con un resultado que supera todas las expectativas (al menos, las de este que suscribe). Matthew Vaughn, director, productor y guionista de esta cinta, y eso que se han suavizado (demasiado para algunos, aunque siempre necesarias en una adaptación) las escenas de drogas y violencia que aparecían en la original, para hacerla más accesible a un mayor número de espectadores.

    El protagonista es Dave Lizewski, un pobre chico, invisible para las chicas y amante de los comics, que se pregunta cómo es posible que nadie haya tratado de convertirse en un super-héroe, defensor de la justicia y enemigo de los malos. Se enfunda en un traje de buzo comprado por internet y, autobautizado como Kick-Ass (literalmente ‘patada en el culo’) se lanza a la calle. Y descubre la respuesta a las primeras de cambio: porque duele, y mucho. Pero las palizas que recibe no le detendrán en su lucha. Afortunadamente para él, hay una pareja de verdaderos luchadores, que le ayudará en sus fines, aunque sus objetivos sean desconocidos para Dave.

    Kick-Ass comienza como una cinta delirante y paródica sobre los superhéroes, para (poco a poco) ir convirtiéndose en una historia de superhéroes reales (aunque sin poderes), con elevadas dosis de violencia (los héroes clásicos -Superman, Spiderman, Batman…- no matan, casi ni hacen heridas), con múltiples asesinatos, mutilaciones, y con (eso sí) una impecable factura técnica.

    Aunque lo que más ampollas ha levantado entre la puritana sociedad americana no ha sido tanto la violencia que se ve en la cinta, sobre todo las sanguinarias actuaciones de Hit-Girl, una criaturita de once años que causa auténticas matanzas casi en cada aparición, como el vocabulario repleto de palabras malsonantes de la niña (esto ha sido lo que realmente ha molestado).

    La película, una vez que se entra en el juego, se ve con auténtico deleite, es una cinta fantástica, con muy buena dirección, un guión pasado de rosca (que en el comic iba aún más allá), e interpretado con maestría (sobre todo) por los secundarios Christoper Mitz-Plasse y la jovencísima Chloë Moretz, que (para la futura segunda parte, al menos es la pretensión del director, tendrá su némesis, y grandes enfrentamientos y peleas, con la mal hablada y violenta novia del enemigo de Kick-Ass, que si todo sale según sus planes será… Miley Cyrus.

    Kick-Ass va a suponer un punto de inflexión en las pelis de superhéroes, cinta magnífica, que no llega a obra maestra porque no termina de rematar la faena.

     

  • Montecillos no es igual a gueto

    No hay derecho, no es justo que, “alguien o algunos”, ya sean “agentes sociales,  vecinales, eclesiásticos,  políticos, o cualquier otro espécimen por conocer”, metan (veladamente o concienzudamente) a todo un barrio, a toda una zona determinada del pueblo, en el saco que más asco les da, el de la discriminación, la marginación, el r…, la x…, etc., aprovechándose (como es costumbre en ciertos politiquillos y algunos sectores), de unos hechos que todos condenamos y lamentamos, pero que no tienen nada que ver con la convivencia diaria que se respira en los distintos barrios de la Zona Sur de Dos Hermanas.

    Cierto es que los hechos acaecidos el pasado mes de octubre de 2009 en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Los Montecillos crearon una alarma social y vecinal que rara vez se había producido en la zona, pero también es cierto que en dichos acontecimientos solo se vieron involucrados (según los medios de comunicación), entre 15 y 20 vecinos, la mayoría de ellos de una misma familia, lo que supone el 0,10 % de la población de la Zona Sur.

    También es cierto que el pasado lunes 19 de abril, en calle Manzanilla (Ibarburu, no Montecillos) fueron agredidos Agentes de Policía Nacional, tras proceder a la detención de un vecino que se encontraba en busca y captura desde lo ocurrido en octubre en la Casa Cuartel de la Guardia  Civil, y que los agresores y el detenido (según los medios de comunicación) pertenecen a la misma familia involucrada en los hechos ocurridos en el mes de octubre de 2009. En total son 5 miembros de una misma familia (padre y cuatro hijos) los que actualmente están en prisión imputados por lo ocurrido.

    No se pueden ni deben mezclar estos lamentables y puntuales hechos delictivos con el devenir diario, donde también  se producen actos antisociales y delictivos en el mismo numero o proporción que en cualquier otra zona de la ciudad y en los que intervienen jóvenes provenientes de familias totalmente normalizadas que por “azares de la vida” no le dan importancia alguna a la convivencia que todos aspiramos pero en la que también todos debemos aportar nuestro granito de arena y no echarle la culpa a los demás como hacemos casi siempre, por no decir siempre.

    Antes de generalizar, de discriminar, marginar, etc., a toda la Zona Sur de Dos Hermanas, quizás tendríamos que, con la mano en el corazón, con la mano abierta, con el puño cerrado o con la mano donde les parezca oportuno, preguntarnos porqué existen estas Familias multiproblemáticas y desestructuradas en nuestra sociedad y qué parte de responsabilidad nos corresponde a cada uno de nosotros por el simple hecho de ser vecinos de  unas personas que casi con toda seguridad, no han tenido las mismas oportunidades que el resto de la población y algunas de las que les ha brindado esta sociedad consumista, son las que los han arrastrado al pozo donde viven.

    Creo que no se puede, ni se debe generalizar como se está haciendo con la Zona Sur de Dos Hermanas y mucho menos sacar provecho para uso partidista y particular. Como tampoco se debe generalizar con otros temas  actuales y que tanto daño están haciendo a nuestra maltrecha sociedad. ¿Se imaginan estos titulares?: PP = Corrupción y Fraude – Iglesia = Pederastia y Abusos. ¿A que no hay derecho? ¿A que no es justo?