Etiqueta: silencio

  • Vistazul acoge el programa ‘Silencio… se juega’

    Seis representaciones teatrales sobre la relación entre juego y cine

    La concejalía de Igualdad y Educación ha presentado la actividad Silencio…se juega dentro del marco del programa educativo ¿Jugamos? para el alumnado de Primaria.

    El club Vistazul acogerá una representación teatral los días 1, 7, 9, 19, 20 y 21 de diciembre donde participarán activamente escolares de 8 a 12 años de edad que aprenderán la relación entre juego y cine.

    Desde la delegación, se estima una participación de tres mil escolares.

     

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Concentración contra la violencia machista

    Mañana jueves, día 24, a las 19:00 horas, la puerta del ayuntamiento acogerá la concentración mensual convocada por la Concejalía de Igualdad contra la violencia machista, dentro del programa Agárrate a la vida. Bajo el lema de ‘El silencio nos hace cómplices’, la concejalía anima a la participación ciudadana como señal de repulsa por las 11 víctimas que ya han fallecido en el año 2011 en casos de violencia de género.

  • La verdad es sinfónica

    (Juan 10, 27-30) La verdad es sinfónica, no monocorde. No hay nada más aburrido, ni agobiante, que una música que repite machaconamente ritmo y melodía sin parar. La belleza de una pieza de música está en armonizar “frases” melódicas distintas y la diversidad sonora de distintos instrumentos musicales. Por muy bueno que sea el solista, aun si de Plácido Domingo se tratara, si no calla para que podamos escuchar los instrumentos de viento, o el coro de violines, o simplemente el silencio que ordena rítmicamente y va dando pauta a la composición, su voz sería monótona y cansina. ¿Por qué te empeñas, entonces, en hablar y hablar sin escuchar la interpelación que los otros te ofrecen?

    Jesucristo, el Señor, te habla al corazón. A veces desde los principios que te has amasado lenta y laboriosamente. A veces desde los más cercanos que te animan y te apoyan. Otras veces desde los más pobres, que no sólo son presencia de Dios que te pide conversión, sino sujetos de evangelización. Otras desde los que, sin estar de acuerdo contigo, plantean alternativas o, incluso te critican. El discípulo nunca se abroga la sabiduría del maestro. Y los cristianos somos siempre discípulos; todos. Por mucha experiencia y años que tengas en la vida; por mucha razón que tengas en muchas cosas.

    Mira qué hermoso lo que el propio Jesucristo dice de ti: “Mi discípulo escucha mi voz, y yo lo conozco, y me sigue, y yo le doy la vida plena y definitiva”. Es verdad que vendrán momentos duros, en los que tantos ruidos nuestros y de los demás nos dejarán sordos. Pero Cristo nos promete que nadie nos arrebatará de su mano, porque es Dios y nos quiere.

    Todos tenemos que aportar nuestra melodía a la sinfonía de la verdad, que nadie te calle; pero que tu silencio te permita escuchar la melodía de los otros, y sepas cuándo hace falta la dulzura de tu flauta travesera (o quizás seas un profundo violonchelo… o un brillante conjunto de trompetas).

  • Ntro. Padre de Pasión, Ntra. Madre de Amparo

    Descalza y desnuda primavera,
    Que abordas con tus manos la dulzura,
    De jazmines y rosas nazarenas,
    Llenando las calles de hermosura.

    Señor de Pasión en tu andadura,
    Templada y serena tu presencia,
    Lágrimas que rozan la pureza,
    Anuncian con tristeza tu amargura.

    Humilde tu barrio te refugia,
    Y en tus hijos se mece la grandeza,
    Que te brindan su amor y su inocencia,
    Haciendo tu dolor fresca ternura.

    Martes Santo, primavera, tarde oscura,
    El silencio se hace en Las Portadas,
    Tu sereno caminar, Tus vestiduras,
    Son el llanto y el clamor en Dos Hermanas.

    Tras el lento caminar de tu amargura,
    Va llorando con pena nuestra madre,
    Esa Madre de Amparo y desconsuelo,
    Y que sufre tu destino a cada instante.

    ¡Amparo, que las fuerzas no te falten!,
    Que tus hijos no abandonan tu calvario,                                                                                                       
    Nuestro amor será bello estandarte,
    Bajo un palio de rosas coronado.

    Que el clamor de tu hermano costalero,
    Y el silencio de tu hermano penitente,
    Sean el eco de respeto y sentimiento,
    De tu barrio, de tu pueblo, de tu gente.

    Con amor y valentía hoy os brindo,
    Los latidos de mi alma compungida,
    El sentir de este hermano costalero,
    Que ha sufrido por amor en tu agonía.

    Que azahares y jazmines se deshojen,
    Mi Señor de Pasión ante tus andas,
    Y que el cielo de pétalos y flores,
    Sea el Amparo de tus lágrimas calladas.

  • Cerrando una polémica

    Ante una nota aparecida en La Semana de 6 de enero, convocando a la presentación de una imagen de la Virgen por parte de una pretendida asociación parroquial, la parroquia del Amparo reaccionó con unas declaraciones publicadas en el número del día 13 de enero. Otros medios escritos locales y provinciales se hicieron eco y atizaron esta polémica.

     

    Sin embargo un grupo de personas que procesionaron hasta la Cuaresma de 2008 una imagen de Jesús del Silencio por las calles de la barriada de Elcano y Cantely, puestos inmediatamente en contacto con esta parroquia, desmienten haber sido ellos los autores de dicha nota (de hecho La Semana ya ofreció una rectificación el mismo día 13).

    Nos aseguran que la imagen de la Virgen que se presentó el día 10 pertenece a un particular, no es titular de ninguna asociación, no ha recibido bendición canónica, ni va a ser expuesta al culto público. Más aún, la imagen de Jesús del Silencio ha sido retirada del sitio en que se hallaba expuesta para no crear confusión, y nos aseguran que tampoco procesionará en la Cuaresma de este año.

    La parroquia de Ntra. Sra. del Amparo se congratula de todo ello, y en unión con las personas aludidas en la nota publicada quiere cerrar definitivamente una polémica que no beneficia a nadie y empeñarse en potenciar todas las iniciativas que redunden en la evangelización y promoción de esta querida barriada de la feligresía.

  • Presentación de la Imagen de María Santísima de las Angustias

    Titular de la asociación de fieles de Nuestro Padre Jesús del Silencio

    La asociación de fieles de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el desprecio de Herodes sigue dando pasos en su andadura para convertirse en un futuro en hermandad de cofradía nazarena.

     

    La asociación va a presentar este domingo, a las 12:00 horas, en su sede de la calle Juan Sebastián Elcano, local 9, la nueva talla de María Santísima de las Angustias, titular de esta asociación parroquial.

    La talla ha salido de la gubia  del imaginero sevillano Mario Zambrano y habrá que esperar hasta el domingo para que los fieles de esta corporación conozcan de primera mano el resultado de su trabajo.