la carga cultural en la que nos formamos nos impide mirar con mirada nítida alguna de las verdades más evidentes. Nos hemos acostumbrado tanto a ver las imágenes de Jesucristo crucificado, a comparar una talla con otra, a diferenciar sus distintos rostros y expresiones, que no alcanzamos siempre a considerar que se trata de un hombre cruelmente torturado y asesinado. (más…)