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  • El viaje en ferry no le sentó bien

    La Rociera cayó nada menos que por 5-0 en su visita a Ceuta

    Día aciaga para la Rociera. Todo pareció jugar en su contra esta semana. Si duro, largo y caro fue el viaje hasta la tierra de su rival, Ceuta, peor le fue en el terreno de juego. El cuadro nazareno cayó nada menos que por 5-0 ante el conjunto ceutí, líder de la clasificación, que impuso su ley sin mayores problemas, ante un cuadro auriazul mermado por las numerosas bajas presentadas en el partido a domicilio: Gordi, Chiqui Carmona, Rivas, Iván Pérez, David Antón, Fran Ruiz, el meta Manolín y Guerra.

    El equipo caballa pronto abrió la veda goleadora. En el minuto 8, una acción conjunta de Said y de Ito, que remató de cabeza, culminó con el 1-0 en el marcador. Los nazarenos trataron de hacer frente a su rival y aguantaron las embestidas hasta casi el descanso. En el minuto 44, Ito marcó el segundo de su equipo y su compañero Said, justo un minuto después, el 3-0. Cinco minutos después, ya en la segunda mitad, Pucho marcó el cuarto tanto ceutí.

    Si mal pintaban las cosas para los nazarenos, aún pintaron peor a partir del minuto 54. Un disparo lejano de Pucho rebotó en el nazareno Sema, marcando gol en propia meta.

    La Rociera trató de recomponer un poco su papel de partido y por ello, le dio entrada a tres jugadores (Rubén, Miguel León y Sol en lugar de Miguelito, Sema y Emilio) sin tampoco propiciar ningún cambio de rumbo. Para colmo, Guti le hizo una entrada a Ito que se saldó con la expulsión por roja directa del primero.

    Tras este duro revés, la Rociera sólo piensa en volver a la senda de la victoria tras encadenar dos derrotas consecutivas. El conjunto auriazul recibirá este domingo a las 12:00 horas al Atlético Sanluqueño, en el Miguel Román.

  • Un abultado tropiezo en Arahal tras once jornadas puntuando

    1602La Rociera, que perdió por 4-0, no ve peligrar el liderato

    No fue su día ni afrontó el encuentro como los anteriores. La Rociera cayó esta última jornada ante el Arahal por 4-0. Un traspiés tras once jornadas ininterrumpidas puntuando, lo que no hace ni tan siquiera que se tambalee su liderato, anclado a lo más alto de la torre con 46 puntos, a seis del segundo, el Betis C.

    Desde los primeros compases de juego el Arahal dejó bien claro que iba a por todas para hacerse con los tres puntos. A ello se unió que desde el plantel nazareno se cometieron más errores que en otras jornadas.

    Así, con una equivocación un tanto absurda, llegó el primero para la cuenta arahalense. Minuto 12. El ex nazareno Sema efectuó un lanzamiento, a la par que el meta rociero Rivas dió un paso en falso, colándose el esférico en su portería. Júbilo en las gradas del campo del Arahal, que contó con un público entregado a la causa local a la par que muy hostil con los visitantes. Ocho minutos después del tanto de Sema, un saque de esquina dio alas para el segundo de la mañana, obra de Chano.
    Moral por las nubes entre las filas locales. Marcador y cronómetro en contra para los visitantes. Aunque la cuenta de goles aún no estaba cerrada. En el 43, otro ex nazareno, Villalón, elevó el tercero a la cuenta de su equipo a través de una contra en la que pudo haber cometido fuera de juego.

    Ante la manta de goles recibida, la Rociera trató de enmendarse de cara al segundo tiempo.  Y en efecto, los pupilos de David Fernández abrieron líneas, aunque la mala fortuna frustró todas sus buenas intenciones. Así, escasos minutos después de reanudarse el juego, en el 48, de nuevo el antiguo rojiazul Villalón, marcó el 4-0 definitivo.

    Al poco, para colmo, el irregular colegiado Vázquez Hernández dejó a la Rociera con uno menos, el defensa Miguelito, que encima tuvo que pedir asistencia médica al tener el tobillo inflamado.

    Nadie es perfecto y un traspiés lo puede sufrir cualquiera. Por ello, nada menos que por todo lo que han conseguido los integrantes de la modesta Rociera merecen un diez. Y si pudiera ser, la merecida colaboración institucional que nunca llega. Al menos, para esas promesas del fútbol condenadas a jugar en un patatal.