Etiqueta: ricos

  • El regalo más necesario

    (Mt 2, 1-12) POR NO perder la costumbre, aunque con la edad parece que no es lo propio, esperemos que los reyes nos hayan traído el regalo que necesitamos. La que algunos han llamado la generación perdida puede convertirse en la generación de la esperanza.

    La voracidad de la avaricia, la pobredumbre de la corrupción y la indolencia cómplice de la gran mayoría se llevaron por delante las ilusiones y los proyectos de millones de jóvenes. Eso todos lo sabemos y ya está escrito. Pero lo que está aún por escribir es lo que esa generación va a hacer con el solar baldío que le hemos dejado en herencia. Los que han buscado la puerta entreabierta de la emigración al extranjero volverán, con más experiencia de la que aquí se les negaba. Los que se han quedado porque no les daba la edad, o porque algo o alguien los arraigaba a su tierra, tienen que escribir también el futuro. Despiertos ya de ensoñaciones ideológicas maniqueas, conscientes de que sin las virtudes del esfuerzo y la creatividad no van a conseguir nada, con el arrojo que otorga la necesidad, pueden ser la generación que necesitamos.

    Os tenemos que pedir perdón. Os criamos como niños ricos, y nuestra riqueza no era más que fachada y especulación. Os dimos demasiados caprichos, y no os enseñamos a recorrer el camino de la vida con alta moral y humilde realismo.

    Nosotros os tenemos que pedir perdón, y vosotros tenéis que sacudiros la conciencia victimista que os paraliza.
    Más difícil lo tuvo el que nació en el Pesebre y se ha convertido en esperanza para todas las generaciones de la historia.

     

  • Los mismos con diferentes disfraz

    El 10 de julio la OCDE señalaba que la tasa de paro para 2013 apuntaría al 25,3%, situando ya a España como la economía desarrollada con mayor tasa de paro.

    El 27 de noviembre, la misma organización señala que la tasa de desempleo rozará el 27%, superando así los seis millones de parados. Esto demostraría las mentiras del gobierno central, ya que la economía española caería el triple de lo pronosticado por el ejecutivo. Después de la enorme reforma laboral del Partido Popular, que ya vemos cómo está dando sus frutos -fracaso, recesión y paro-, la OCDE propone, para aliviar el sufrimiento de nuestro país, abaratar aún más el despido.

    Una vez vistas las propuestas de la OCDE y las de nuestro gobierno algunos “se echaron a llorar”, pero otros, motivados por un enorme afán de superación, pensaron que todavía quedaba Europa, que nos ayudarían. Y la solución de nuestra pretendida dueña Angela Merkel fue incrementar las listas del INEM, exigiendo el despido de miles de trabajadores del sector bancario como condición para entregarnos un rescate para nuestra banca.

    Creemos que han actuado por encima de sus posibilidades, que han abusado de nosotros sin piedad y que ahora es el momento de la ciudadanía. Es momento de que las ayudas lleguen hasta nosotros y nosotras, y no a la banca. Es momento de que salgamos a la calle para recuperar los derechos que nos han robado, porque recordad que como no logremos la adquisición de esos derechos nunca dejaremos atrás la crisis sin que los ricos sean mucho más ricos y los pobres estén en la miseria más absoluta.

  • Justicia para ricos y pobres

    Artículo 14 de la Constitución Española: “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

    La justicia debe tratar a todos por igual, sin hacer distinciones. Este es el motivo por el que habitualmente la justicia es representada por la diosa griega Temis. Una venda tapa sus ojos, indicando que la justicia no entiende de clases sociales, riquezas o intereses particulares. En una mano Temis sostiene una balanza en la que debe poner los hechos y argumentos de ambas partes. En la otra mano, empuña una espada para castigar al infractor. Pero esta representación de la justicia está cambiando. Temis ya no tiene venda en los ojos. Ahora puede ver, y lo que es peor, puede discriminar. Ya no somos iguales ante la ley, ahora valemos el dinero que llevamos en la cartera.

    Este cambio es el resultado de la implantación de las tasas judiciales, una iniciativa con la que la derecha, a través del ministro Gallardón pretende descongestionar los juzgados; una medida contra la que se han manifestado jueces, abogados y fiscales. A partir de ahora se van a aplicar unas tasas totalmente injustas y que impiden a los que menos tienen el acceso a la justicia.

    Pero el problema de la saturación en la justicia española no es un problema de dinero. Faltan medios, falta personal, faltan instalaciones y por encima de todo, hace falta informatizar un sistema tan obsoleto como es nuestro sistema judicial.

    Cuando Gallardón fue nombrado ministro de Justicia afirmó que iba a ser un ministro reformista. Ahora entendemos bien por qué dijo esto. Su objetivo parece ser el de modificar todas las leyes que garantizan nuestros derechos para satisfacer a la derecha más rancia, las que dejan a los trabajadores al margen, las que castigan a los que menos tienen. Las que dividen a la sociedad entre ricos y pobres.

     

  • Enseñando a mirar

    (Marcos 12,38-44) FRENTE AL Templo de Jerusalén, la institución que acumulaba más riqueza a costa de los pobres de todo el oriente, Jesús les enseña a sus discípulos a mirar la realidad. Les hace caer en la cuenta de que aquellos que tenían fama de dirigentes sabios y prudentes, vestían con ropas caras, se afanaban por ser los primeros, banquetean cada día espléndidamente y se quedaban con los dineros de las personas más pobres.

    También, les hace mirar con atención a una mujer pobre, viuda y sin recursos, que estaba dando el dinero que le quedaba para agrandar aquel tesoro, para dispendio de aquellos dirigentes injustos. De los primeros señala su iniquidad, de la segunda su inmensa generosidad.

    También nosotros tenemos que aprender a mirar la realidad. Y, sin mucho esfuerzo, descubriremos quién ha empobrecido inicuamente a nuestro pueblo. Sin mucho esfuerzo veremos a los ricos de siempre que querían ser más ricos, especulando y estafando a las familias sencillas; abogados y economistas de prestigiosas familias que se hicieron inmensamente ricos en el curso de unos pocos años. También veremos a políticos que, con agradables palabras en los labios, buscaban perpetuarse en el poder para seguir medrando y siendo los primeros; veremos que hablando de progreso nos hundían en una inhumana tasa de paro, con familias sin vivienda y una generación de jóvenes sin futuro.

    Pero criticar, sin más, nada construye. Necesitamos empresarios y políticos, discípulos de Cristo, que pongan todas sus capacidades al servicio de su pueblo. Sí, discípulos de Cristo. Qué fácil es manipular las grandes palabras; sin embargo, cuánto poder tiene, aquel que murió desnudo en la cruz para el discípulo. Por eso he dicho discípulos de Cristo, y no meramente cristianos.

     

  • 1948. Robin Hood, en el Cine Español

    2304Como cada fin de semana, los nazarenos vuelven a tener en la gran pantalla el mejor de los entretenimientos. El Cine Español estrena el sábado, 27 de noviembre, en única sesión, la maravillosa película “Robin Hood”, traducida al español como “Robin de los Bosques”. La historia de este legendario ladrón que robaba a los ricos para repartir el dinero entre los pobres ha sido dirigida por Michael Curtis y está protagonizada por Errol Flynn y Olivia de Havilland.

  • Otra crisis perdida

    Hace ya muchos meses que la crisis económica llena las páginas de la prensa, ocupa las pantallas de la tele y está en boca de políticos, aficionados y tertulianos. La quiebra del sistema financiero desencadenó la alarma de los países desarrollados, con repercusiones en todo el mundo. Se habló de un fracaso del sistema, erosionado por la ambición desmedida, la ganancia fácil, la especulación y la falta de escrúpulos. Y llegó a plantearse el cambio del sistema capitalista.
    Recientemente ya se empieza a hablar de recuperación, de brotes verdes; y la ilusión de volver rápidamente a lo de antes, hace pensar que va a ser una crisis perdida, pero no superada. Pasado el susto, la crisis, o sea, el aviso del sistema, otra vez vuelta a las andadas. Los poderosos recobrarán el aliento, pero no habrán escarmentado. Introducirán algunas correcciones, algunas mejoras, eliminarán algunos fallos, controlarán algunos abusos, pero todo seguirá igual que antes. Igual de mal para la mayoría de los pueblos y de sus gentes empobrecidas hasta el extremo. Porque, desengañémonos, los ricos volverán a ser ricos y los pobres tendrán que seguir conformándose con las migajas que caen de las mesas de los ricos. Eso sí, en pomposos planes de cooperación para que todo siga igual.
    Se habrá perdido la gran ocasión, la oportunidad, servida en bandeja de plata por la crisis, de encararse con el sistema y poner coto a los abusos de un capitalismo que pretende seguir dominando el mundo, degradando la naturaleza y el medio ambiente explotando a los seres humanos reducidos a “mano de obra” y humillando miserablemente las democracias políticas, que no económicas. Porque lo único que interesa es el crecimiento, la rentabilidad, el desarrollo, el beneficio… ¿de quiénes.? De la humanidad, desde luego, no. Mil millones de seres humanos pasan hambre y tres mil millones están desnutridos. Pero ¿qué importan cuatro mil millones de personas, si crece el producto interior bruto y se recupera el ritmo de un desarrollo sostenible para los mismos se siempre…aunque sea insoportable para la mayoría.?
    Pensamiento de “ un futuro común”: La crisis económica es la oportunidad de liberarse del pasado y cambiar el sistema.(Situación).
    El evangelio nos insta a mirar con la cabeza bien alta el futuro, sin volver a las andadas.(La Palabra).
    Y es que hace falta esperanza y solidaridad para afrontar, sin trampas, “un futuro común”. (Compromiso).

    Hace ya muchos meses que la crisis económica llena las páginas de la prensa, ocupa las pantallas de la tele y está en boca de políticos, aficionados y tertulianos. La quiebra del sistema financiero desencadenó la alarma de los países desarrollados, con repercusiones en todo el mundo.Se habló de un fracaso del sistema, erosionado por la ambición desmedida, la ganancia fácil, la especulación y la falta de escrúpulos. Y llegó a plantearse el cambio del sistema capitalista.

    Recientemente ya se empieza a hablar de recuperación, de brotes verdes; y la ilusión de volver rápidamente a lo de antes, hace pensar que va a ser una crisis perdida, pero no superada. Pasado el susto, la crisis, o sea, el aviso del sistema, otra vez vuelta a las andadas. Los poderosos recobrarán el aliento, pero no habrán escarmentado. Introducirán algunas correcciones, algunas mejoras, eliminarán algunos fallos, controlarán algunos abusos, pero todo seguirá igual que antes. Igual de mal para la mayoría de los pueblos y de sus gentes empobrecidas hasta el extremo. Porque, desengañémonos, los ricos volverán a ser ricos y los pobres tendrán que seguir conformándose con las migajas que caen de las mesas de los ricos. Eso sí, en pomposos planes de cooperación para que todo siga igual.

    Se habrá perdido la gran ocasión, la oportunidad, servida en bandeja de plata por la crisis, de encararse con el sistema y poner coto a los abusos de un capitalismo que pretende seguir dominando el mundo, degradando la naturaleza y el medio ambiente explotando a los seres humanos reducidos a “mano de obra” y humillando miserablemente las democracias políticas, que no económicas. Porque lo único que interesa es el crecimiento, la rentabilidad, el desarrollo, el beneficio… ¿de quiénes.? De la humanidad, desde luego, no. Mil millones de seres humanos pasan hambre y tres mil millones están desnutridos. Pero ¿qué importan cuatro mil millones de personas, si crece el producto interior bruto y se recupera el ritmo de un desarrollo sostenible para los mismos se siempre…aunque sea insoportable para la mayoría.?

    Pensamiento de “ un futuro común”: La crisis económica es la oportunidad de liberarse del pasado y cambiar el sistema.(Situación).El evangelio nos insta a mirar con la cabeza bien alta el futuro, sin volver a las andadas.(La Palabra).Y es que hace falta esperanza y solidaridad para afrontar, sin trampas, “un futuro común”. (Compromiso).