Etiqueta: reza

  • 1927. Coplas a la Virgen del Coro de Campanilleros

    2404Es morena, chiquita y bonita / la Virgen del Valme Reina celestial, /Dos Hermanas a tus plantas reza / tus gracias divinas vienen a implorar. /Con tu manto cobija a este pueblo / que te venera con fe sin igual”. Así reza la letra de la segunda de las diez estrofas que el Coro de Campanilleros de Dos Hermanas ha mandado editar para cantárselas a la Virgen de Valme este domingo. Las coplas (reproducidas arriba) están siendo repartidas por Dos Hermanas para que todos los nazarenos puedan cantarlas.

  • Apariencias y realidad

    1501UN DIOS SALVAJE

    No cabe duda que ese ser de pequeño tamaño y aspecto extraño que es Roman Polanski es todo un maestro del cine, aunque en ocasiones se preste más atención a los aspectos privados (y ciertamente oscuros) de su pasado. Pero aquí hablamos de cine, y no de los gustos y perversiones de cada uno (si así fuera, con seguridad muchas de las estrellas de hoy no serían tan apreciadas), y Un dios salvaje es una cinta fabulosa, cine del bueno, del que se disfruta de principio a fin.

    {xtypo_code}Francia-Alemania-Polonia-España, 2011. (79′)
    Título original:  Carnage.
    Director:  Roman Polanski.
    Producción: Saïd Ben Saïd.
    Guión:  Yasmina Reza y Roman Polanski, basado en la obra teatral homónima de Yasmina Reza.
    Fotografía: Pawel Edelman.
    Música: Alexandre Desplat.
    Montaje: Hervé de Luze.
    Intérpretes: Jodie Foster (Penelope Longstreet), Kate Winslet (Nancy Cowan), Christoph Waltz (Alan Cowan), John C. Reilly (Michael Longstreet).{/xtypo_code}

    Basada en la obra teatral homónima de Yasmina Reza, la última creación de Polanski encierra en un piso de Nueva York a dos matrimonios que intentan arreglar la situación después de que el hijo de unos haya agredido al de los otros. Lo que en un principio son buenas formas, modales, educación, poco a poco va degenerando en insultos, en malos modos, en enfrentamientos brutales, sin llegar en ningún momento (eso sí) a las manos.

    La película muestra a la maravilla lo que pretende, que todos somos de una forma, pero que lo ocultamos con infinidad de capas. Aquí, las máscaras caen, y las apariencias dejan paso a las realidades en cuanto unas copas de alcohol liberan de los corsés de falsa educación y respeto que se sienten unos por otros. Aparecen las miserias, la frustración, las acusaciones, la violencia soterrada, la lucha de clases, hasta llegar a una catártica resolución… en un enfrentamiento que no tiene fin, ya que (como si fuera El ángel exterminador, de Buñuel) los visitantes se despiden una y otra vez, pero la separación no se produce, y la reunión sigue y sigue y sigue…
    Polanski muestra una mala leche, una comicidad y una inteligencia sin límites. Son numerosos los momentos en los que remata una frase con algo que nos hace sonreir, es una cinta furiosa, pero divertida a la vez, una de las más cómicas (si no la más) de las que jamás haya dirigido el director polaco.

    Un guión soberbio, que supera con creces la obra de teatro de la que procede (según dicen los que han visto sobre las tablas la obra de Reza), una muestra del enorme talento y sobrehumano genio de Polanski para el cine, con planos medidos al milímetro, incluso con la decoración de la casa y ese juego de espejos que mantiene el enfrentamiento de los personajes en todo momento.

    Y, por supuesto, un póquer de intérpretes que roza la perfección. Todos ellos son destacables, todos están magníficos, desde Jodie Foster y Kate Winslet, dos estrellas de la pantalla con un don, a Christoph Waltz y John C. Reilly, dos de los mejores actores de reparto de la actualidad. Todos ellos están fantásticos y ayudan a que la película alcance los niveles que alcanza.

     

  • Un hombre justo perseguido

    DICEN ALGUNOS especialistas en la Biblia que los evangelios de la pasión se redactaron teniendo presentes textos del Antiguo Testamento, el cuarto cántico del Siervo (Isaías 52-53) y el Salmo 22. Las coincidencias son tales que no hay porqué dudarlo. Es más, los primeros sorprendidos por la similitud de la pasión de Jesucristo y estos antiguos textos serían los propios discípulos.

    El Salmo 22 es un poema de fuerza desgarradora y de expresividad sin parangón. “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? Te queda lejos mi clamor, el rugido de mis palabras”. Es un requerimiento intenso, urgente, de quien se sabe radicalmente necesitado de su Dios. No es una protesta, brota de la necesidad de explicarse un hecho incomprensible: “Me persiguen a muerte, precisamente, por buscar tu justicia, Señor”. Una oración tan personal indica una intimidad radical con Dios, en medio de la angustia y de un dolor inhumano.

    Los que lo persiguen son dibujados con rasgos de fieras salvajes. Son como un “tropel de novillos”, como “toros que me cercan”, como “león que descuartiza y ruge”, “como mastines que amenazan desgarrar mis brazos y mis piernas”. El que así reza no los condena, no los juzga; sólo describe la amenaza que siente cernirse sobre él.
    Dios no está lejos del clamor del justo perseguido, y salva su vida de la espada, de las fauces del león. Por eso, el que reza no sólo le da las gracias, sino que “cuenta su fama ante sus hermanos, ante la gran asamblea”; y “hasta los confines de la tierra, todas las familias de los pueblos” sabrán que Dios salva y consuela, da fortaleza y llena de ánimo a los que por buscar la justicia se ven envueltos en cualquier tipo de problemas.

     

  • Un hombre justo perseguido

    DICEN ALGUNOS especialistas en la Biblia que los evangelios de la pasión se redactaron teniendo presentes textos del Antiguo Testamento, el cuarto cántico del Siervo (Isaías 52-53) y el Salmo 22. Las coincidencias son tales que no hay porqué dudarlo. Es más, los primeros sorprendidos por la similitud de la pasión de Jesucristo y estos antiguos textos serían los propios discípulos.

    El Salmo 22 es un poema de fuerza desgarradora y de expresividad sin parangón. “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? Te queda lejos mi clamor, el rugido de mis palabras”. Es un requerimiento intenso, urgente, de quien se sabe radicalmente necesitado de su Dios. No es una protesta, brota de la necesidad de explicarse un hecho incomprensible: “Me persiguen a muerte, precisamente, por buscar tu justicia, Señor”. Una oración tan personal indica una intimidad radical con Dios, en medio de la angustia y de un dolor inhumano.

    Los que lo persiguen son dibujados con rasgos de fieras salvajes. Son como un “tropel de novillos”, como “toros que me cercan”, como “león que descuartiza y ruge”, “como mastines que amenazan desgarrar mis brazos y mis piernas”. El que así reza no los condena, no los juzga; sólo describe la amenaza que siente cernirse sobre él.
    Dios no está lejos del clamor del justo perseguido, y salva su vida de la espada, de las fauces del león. Por eso, el que reza no sólo le da las gracias, sino que “cuenta su fama ante sus hermanos, ante la gran asamblea”; y “hasta los confines de la tierra, todas las familias de los pueblos” sabrán que Dios salva y consuela, da fortaleza y llena de ánimo a los que por buscar la justicia se ven envueltos en cualquier tipo de problemas.

     

  • Todo el mundo quiere a Julia

    1501COME REZA AMA

    Se presenta como una de las cintas que promete un seguro éxito de taquilla, y proviene de un libro que se ha vendido bastante bien, pero lo cierto es que la presencia de Julia Roberts (permanentemente en pantalla), y las localizaciones turísticas y exóticas en las que se desarrolla la historia, a medio camino entre un libro de viajes y otro de autoayuda, no consiguen levantar una película que ya ha nacido lastrada.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (133′).
    Título original:  Eat pray love.
    Dirección: Ryan Murphy.
    Producción: Dede Gardner.
    Guión: Ryan Murphy y Jennifer Salt, basado en el libro de Elizabeth Gilbert.  
    Fotografía: Robert Richardson.
    Música: Dario Marianelli.
    Montaje: Brad Buecker.
    Intérpretes: Julia Roberts (Liz Gilbert), Billy Cudrup (Stephen), Viola Davis (Delia Shiraz), James Franco (David Piccolo), Tuva Novotny (Sofi), Luca Argentero (Giovanni), Giuseppe Gandini (Luca Spaghetti), Elena Arvigo (Maria), Andrea di Stefano (Giulio), Richard Jenkins (Richard de Texas), Sophie Thompson (Corella), Rushita Singh (Tulsi), Hadi Subiyanto (Ketut), Javier Bardem (Felipe), Christine Hakim (Wayan Nuriasih), Anakia Lapae (Tutti), Arlene Tur (Armenia).{/xtypo_code}

    La historia, basada como decimos en un superventas escrito por Elizabeth Gilbert, y en el que ésta cuenta sus propias experiencias y cómo logró encontrarse a sí misma cuando entró en crisis de personalidad viajando por el mundo, tiene tres capítulos claros (los ‘come’, ‘reza’ y ‘ama’ del título), desarrollados a su vez en tres localizaciones diferentes. Al inicio de cada una, el director nos ofrece una visita turística mostrándonos los decorados más espectaculares y (en ocasiones) conocidos de Roma, India y Bali, por donde la protagonista se pasea, sin que le surja el más mínimo problema, haciendo que todo el mundo se convierta en su amigo/a del alma, y que todos la adoren, sin que uno logre explicarse cómo logra sobrevivir si está (literalmente) sin blanca tras un traumático (parece ser, aunque no termina de estar demasiado claro, ya que es ella la que abandona al marido porque ya no está enamorada, y es ella la que se lo da todo a él, que se niega a aceptarlo, por que lo que él quiere es que se quede ella) divorcio.

    Liz Gilbert tiene todo lo que podría desear para ser feliz: una carrera como escritora de éxito, un marido que la adora, una gran casa, unos buenos amigos que la idolatran… pero se encuentra perdida y confusa. Tanto que decide romper con todo, divorciarse e irse lejos, viajar durante meses para encontrarse a sí misma, conociendo a mucha gente y descubriendo el placer de la comida y el poder de la meditación.

    Come Reza Ama es una película alargada hasta el extremo (más de dos horas que podían haberse quedado en hora y media con facilidad), aburrida, con multitud de tópicos, una espiritualidad más propia de Sexo en Nueva York que de la religión (cualquier religión) y que únicamente levanta el vuelo cuando entra en acción Richard Jenkins, el único intérprete que demuestra tener cierta entidad y el único que tiene una escena verdaderamente intensa (en la que confiesa los motivos que le llevaron hasta la India).
    En definitiva, una película que provoca numerosos bostezos, en la que se puede pasar el tiempo comiendo (palomitas, chocolatinas…), rezando para que termine pronto, y que cuando las luces se encienden, amando el hecho de que ninguna película pueda durar para siempre.