Etiqueta: reconoce

  • Agradecer

    (Mc 9, 2-10) Hay palabras que crean en el mero pronunciarse. Palabras que realizan incluso lo inesperado, lo que ni buscábamos siquiera. Así es la palabra que da las gracias.

    Quien da las gracias reconoce la bondad que con él han hecho; re-acoge el don que se le hizo; re-valora el bien que se le entregó. Quien da las gracias hace crecer el don, la bondad y el bien. A veces los dones que recibimos nos parece que ya nos lo merecíamos, y no les hacemos aprecio. Disfrutamos lo que se nos da, pero no nos recreamos en ello, ni nos recreamos en el amor o la bondad de la persona que nos los entrega. Quien da las gracias se recrea en el amor y en el bien con el que lo miran; re-disfruta, espiritualmente, aquel gesto de bondad material que se le dio. Pudo ser un favor pequeño, una hora de tiempo, un largo recorrido de amistad, o toda una vida que nos entrega y en la que se nos entrega quien nos quiere. Esto es mucho, pero es sólo lo que en la misma persona agraciada sucede.

    Quien da las gracias crea también gracia en los demás; ofrece el don de su sonrisa; entrega un bien de sí mismo, de su propia vida, al dejar a un lado lo recibido para mirar a los ojos a quien lo agració. Quien da las gracias alegra, recrea, enamora.

    Ser agradecido es la virtud más importante de un cristiano. Dar las gracias, cotidiana constantemente, llena nuestro corazón de alegría. Quien no es capaz de agradecer nunca tiene bastante, nunca está contento, nunca vive lleno de gracia; deja el agua correr sin que empape su vida. Quien da las gracias reconoce que el Donante es el verdadero don. ¿Cómo no agradecerte tu Hijo entregado por nosotros y el Espíritu que nos recrea descubriéndonos la Gracia?

  • Cáritas Arciprestal apuesta por descentralizar sus servicios

    0702El Servicio de Orientación Laboral se traslada a Sevilla y el resto de proyectos a las Cáritas Parroquiales

    Cáritas Arcipretal de Dos Hermanas apuesta para el presente curso por una descentralización de sus servicios, reforzando para ello el papel de las nueve Cáritas Parroquiales que se distribuyen por toda la ciudad. Así lo ha comunicado su coordinador arciprestal, Andrés Gotor, quien también apunta a motivos de “optimización de recursos” la decisión de que el Servicio de Orientación Laboral que se desarrollaba en su sede central de Calderón de la Barca haya sido trasladado al Centro de Integración Laboral de Cáritas en Sevilla.

    El futuro de este espacio, apunta Gotor, “es que se cierre”, trasladando el resto de proyectos que se venían desarrollando en la sede, como la asesoría jurídica para inmigrantes, las clases de alfabetización y el aula de informática básica, a las Cáritas Parroquiales. Asegurando, sin lugar a duda, que todos estos proyectos van a continuar. Lo que se pretende, confiesa, “ es reforzar el papel de las parroquias por su cercanía con la ciudadanía, ya que Dos Hermanas cuenta con unas Cáritas muy bien constituidas”.

    Cada vez son más los casos que tiene que atender Cáritas, así como más diversos sus perfiles, como reconoce su coordinador, por lo que en el nuevo curso se centrarán en las necesidades perentorias de las familias de acogida, trabajando por “una atención integral de las personas que más lo necesitan para que puedan salir de su situación”. Insistiendo, a su vez, “en la sensibilización de la sociedad”, aunque, como reconoce Gotor, “las contribuciones en estos tiempos de crisis no han descendido sino que se han incrementado”.
    Sin olvidar la campaña institucional de Cáritas.

    {xtypo_code}Operación leche y lentejas
    Tras dedicar todo el mes de septiembre a la recogida de garbanzos  para las familias necesitadas, Cáritas Parroquial La Oliva dedicará el mes de octubre a recoger leche y lentejas. El reto, alcanzar 500 kilos de lentejas y 1.000 litros de leche para atender a su feligresía.{/xtypo_code}

     

  • La Herradura recibe el Premio Arco Iris

    El Centro Nazareno de Terapias Ecuestres La Herradura ha sido galardonado por el Consejo Andaluz de Cooperación de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía con el Premio Arco Iris del Cooperativismo 2010.

     

    Lo ha hecho en la modalidad  de mejor experiencia cooperativa Juvenil, galardón que reconoce la labor realizada por aquellas empresas que han potenciado en su actividad los principios cooperativos y han desempeñado una gestión empresarial eficaz,  mediante una actividad continuada y relevante.

     

  • “Estoy acostumbrada a hablar con la Virgen a solas, no delante de la gente”

    2101Soledad Ávalos, camarera de la Virgen, ofrecerá el XXVI Pregón de la Esperanza

    Lleva 22 años vistiendo a la Virgen de la Esperanza, un legado que recibió de su madre cuando falleció y ella apenas contaba con 16 años. Ahora, dos décadas después, Soledad Ávalos Simón ha sido elegida para ofrecer el pregón de la Esperanza el próximo domingo en la parroquia del Rocío.

    “Crees que es algo que te va a pasar”, comenta la pregonera, “pero no te lo esperas”. Tras sentir una gran alegría inicial, Soledad recapacitó y se dio cuenta de en “qué lío me había metido”, ya que “yo estoy acostumbrada a hablar con la Virgen a solas pero no delante de tanta gente”. Por lo que reconoce que ésta ha sido una de las mayores trabas que ha sentido desde que el pasado mes de julio le comunicaran la buena nueva.

    Desde entonces, Soledad reconoce que no ha parado, ya que “no escribía desde que estaba estudiando y aún le estoy dando los últimos retoques”. Unas vacaciones de verano que este año han tenido para la pregonera un mayor sabor a Esperanza, ya que fue cuando más avanzó el texto. Luego, compaginándolo con sus actividades como madre de dos niños, “escribía en cualquier sitio, esperando en el coche a que mis hijos terminasen sus actividades extraescolares, llevando siempre conmigo la carpeta del pregón, ya que la inspiración te puede llegar en cualquier momento, aunque estés rodeada de gente”.

    {xtypo_rounded_right3}13:30 horas
    dará comienzo el pregón el próximo domingo, día 19, en la parroquia del Rocío.{/xtypo_rounded_right3}

    El resultado será un pregón en el que Soledad trasmita al público presente sus experiencias junto a la Virgen, sobre todo, profundizar en lo que fue la vida de María, “todo lo que nos dio y lo poco que nosotros le damos a ella”. También, prosigue, “voy a hablar de mi madre, ya que todo el mundo ha hablado de ella en sus pregones y esperan que yo lo haga”. “Lo que no sé”, reconoce, “es cómo voy a aguantar el tirón”.

    Ésta será la primera vez que se enfrente al  hecho de dar un pregón, “y espero que la última”, ya que, reconoce, “no he tenido el tiempo y la tranquilidad necesaria para hacerlo con mis quehaceres como madre”. Cuando te pasa algo así, confiesa, “te das cuenta que no escribes pero piensas y llegará un momento en que tienes que plasmarlo en un papel, dando rienda suelta a tu corazón”. Por ello, Soledad reconoce que un pregón es algo muy personal y que no se ha inspirado ni basado en ninguno de los que la han precedido en el atril. Un pregón con mucha poesía, ya que, “aunque nunca la había escrito antes, ha sido lo que más fácil me salía”.

    Soledad será presentada por Manuel Begines, prioste de la Virgen cuando falleció su madre, y que la acompañó en su labor de camarera durante sus primeros años. “Lo he elegido por su amistad y porque en aquel momento nos unió algo muy fuerte”. Soledad reconoce que será “uno de los días más bonitos de mi vida, que guardaré entre los mejores momentos, como el del nacimiento de mis dos hijos”.

     

  • Ser testigo

    (Juan 18, 33-37) A veces no es fácil ser testigo. En una situación de miedo o de presión social, todo el mundo se convierte en ciego y en mudo; nadie quiere ver nada, nadie quiere saber nada. No es extraño; hay verdades que si se dicen alto y claro reclaman un profundo cambio de las personas y las situaciones encartadas; y no siempre es fácil decir la verdad.

    Un testigo en contra es más incómodo que el adversario con el que nos enfrentamos. El testigo, sin intereses de por medio, dice lo que ha visto y reclama, aun sin decirlo, la verdadera justicia. Por eso en nuestro pueblo, y en todos, a quien levanta la voz denunciando situaciones injustas se le intenta adjudicar oscuros intereses partidarios para invalidar su testimonio. Nada nuevo, ¿verdad?

    En el evangelio de esta semana Jesús afronta su muerte delante de Pilatos, el gobernante que personifica la primacía de los propios intereses ante la justicia y al bien común. Jesús es una persona, Pilatos una máscara detrás de la que se refugia un pobre hombre. El propio Pilatos reconoce a Jesucristo como “Ecce Homo” (He aquí la Persona), y así lo presenta al pueblo. Pero ante sus intereses, ninguna verdad es lo bastante evidente. Su cobardía va a dar la oportunidad a Jesús de mostrar, hasta el extremo, la humanidad que traía, a sembrar su misma vida en la historia y a regarla con su propia sangre.

    La disyuntiva existencial es clara: o tras Jesús, con tus fallos y debilidades, o lavarte las manos con Pilatos, una y otra vez sin que nunca estén límpias.

  • Ser testigo

    (Juan 18, 33-37) A veces no es fácil ser testigo. En una situación de miedo o de presión social, todo el mundo se convierte en ciego y en mudo; nadie quiere ver nada, nadie quiere saber nada. No es extraño; hay verdades que si se dicen alto y claro reclaman un profundo cambio de las personas y las situaciones encartadas; y no siempre es fácil decir la verdad.

    Un testigo en contra es más incómodo que el adversario con el que nos enfrentamos. El testigo, sin intereses de por medio, dice lo que ha visto y reclama, aun sin decirlo, la verdadera justicia. Por eso en nuestro pueblo, y en todos, a quien levanta la voz denunciando situaciones injustas se le intenta adjudicar oscuros intereses partidarios para invalidar su testimonio. Nada nuevo, ¿verdad?

    En el evangelio de esta semana Jesús afronta su muerte delante de Pilatos, el gobernante que personifica la primacía de los propios intereses ante la justicia y al bien común. Jesús es una persona, Pilatos una máscara detrás de la que se refugia un pobre hombre. El propio Pilatos reconoce a Jesucristo como “Ecce Homo” (He aquí la Persona), y así lo presenta al pueblo. Pero ante sus intereses, ninguna verdad es lo bastante evidente. Su cobardía va a dar la oportunidad a Jesús de mostrar, hasta el extremo, la humanidad que traía, a sembrar su misma vida en la historia y a regarla con su propia sangre.

    La disyuntiva existencial es clara: o tras Jesús, con tus fallos y debilidades, o lavarte las manos con Pilatos, una y otra vez sin que nunca estén límpias.

  • Ser testigo

    (Juan 18, 33-37) A veces no es fácil ser testigo. En una situación de miedo o de presión social, todo el mundo se convierte en ciego y en mudo; nadie quiere ver nada, nadie quiere saber nada. No es extraño; hay verdades que si se dicen alto y claro reclaman un profundo cambio de las personas y las situaciones encartadas; y no siempre es fácil decir la verdad.

    Un testigo en contra es más incómodo que el adversario con el que nos enfrentamos. El testigo, sin intereses de por medio, dice lo que ha visto y reclama, aun sin decirlo, la verdadera justicia. Por eso en nuestro pueblo, y en todos, a quien levanta la voz denunciando situaciones injustas se le intenta adjudicar oscuros intereses partidarios para invalidar su testimonio. Nada nuevo, ¿verdad?

    En el evangelio de esta semana Jesús afronta su muerte delante de Pilatos, el gobernante que personifica la primacía de los propios intereses ante la justicia y al bien común. Jesús es una persona, Pilatos una máscara detrás de la que se refugia un pobre hombre. El propio Pilatos reconoce a Jesucristo como “Ecce Homo” (He aquí la Persona), y así lo presenta al pueblo. Pero ante sus intereses, ninguna verdad es lo bastante evidente. Su cobardía va a dar la oportunidad a Jesús de mostrar, hasta el extremo, la humanidad que traía, a sembrar su misma vida en la historia y a regarla con su propia sangre.

    La disyuntiva existencial es clara: o tras Jesús, con tus fallos y debilidades, o lavarte las manos con Pilatos, una y otra vez sin que nunca estén límpias.