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  • Flirteando con el desastre

    1302LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO

    Si hay un método infalible de que una adaptación al cine convenza del todo al autor de la novela en cuestión, ese no es otro que el novelista escriba el guión y, además, dirija la cinta. Los personajes funcionarán al mismo nivel que sobre el papel, los ambientes serán los pretendidos en la historia escrita, los sentimientos, las sensaciones, los mensajes… todo será tal como debe ser. Todo encajará como debe encajar y funcionará como debe funcionar. Al menos, en teoría.
    Eso es lo que ha hecho Stephen Chbosky con esta Las ventajas de ser un marginado, filme que se basa en su propia novela, publicada a finales de los noventa, y que revisita con nostalgia los años de instituto de un grupo de adolescentes.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (112′)
    Título original:  The perks of being a wallflower.
    Escrita y dirigida: Stephen Chbosky, basada en una novela propia.
    Producción:  Lianne Halfon, John Malkovich, Russell Smith.
    Música:   Michel Brook.
    Fotografía:  Andrew Dunn.
    Montaje: Mary Jo Markey.
    Intérpretes: Anthony Hopkins Logan Lerman (Charlie), Ezra Miller (Patrick), Emma Watson (Sam), Dylan McDermott (Padre), Kate Walsh (Madre), Nina Dobrev (Candace), Paul Rudd (Sr. Anderson), Mae Whitman (Mary Elizabeth), Erin Wilhemi (Alice), Melanie Lynskey (Tía Helen), Adam Hagenbuch (Bob).{/xtypo_code}

    El protagonista es Charlie, y la historia comienza el primer día de instituto. Los elementos son comunes a otras historias semejantes. El temor a no encajar, las novatadas, los grupos de los chicos populares, profesores majos, etc, etc, etc… Pero Charlie (que es inteligente pero teme demostrarlo, que es tímido y no habla con nadie, que tiene un doloroso pasado en el que su tía (a la que él adoraba) murió en un accidente y su mejor amigo se suicidó recientemente) tiene la suerte de encontrarse con Patrick y Sam, que están en el último año, y le ‘apadrinan’ en el duro trayecto, le encajan en su grupo (que es también el de los que no encaja).

    Las ventajas de ser un marginado flirtea peligrosamente con el cliché en muchos momentos; bordea el desastre y se acerca al precipicio, incluso está a punto de despeñarse en otros tantos; los personajes estan bien interpretados (destacando Ezra Miller), pero ninguno es creíble al cien por cien… Y sin embargo, quizás por casualidad, quizás por la suma de fragmentos incompletos que se autocompletan, el conjunto es satisfactorio y más que aceptable. Claro, todo ello siempre que dejemos de lado los aspectos ‘físicos’ (un chico delgado y ciertamente atractivo no es el tipo habitual que sería marginado por todos los compañeros).

    La cinta tiene un arranque ciertamente flojo, que hace temer lo peor. Pero después de unos quince o veinte minutos, empezamos a ver la luz. Tiene muy buenos momentos, otros que suenan a ya vistos, y otros que son a todas luces improbables. Es, por ejemplo, difícilmente creíble que unos chicos que adoran la música, que tienen un gusto exquisito, sepan quien en Nick Drake, pero desconozcan a David Bowie. Es una de las muchas incongruencias, de las varias cosas-que-no-cuadran en esta cinta, pero que sin embargo consigue con facilidad la identificación con alguno de los personajes, que juega con la nostalgia para los que ya hace algunos años que fuimos adolescentes. En contra tiene que difícilmente llegará a convencer a los jóvenes de hoy.

     

  • Por nuestra seguridad educativa

    Universitarios y universitarias preparan ya sus apuntes y sus libros para empezar con los primeros exámenes. Insomnio, estrés, nervios y no sólo por sus calificaciones sino porque llevan añadido que si no superan un número de asignaturas tendrán que dejar sus estudios.

    Suben las tasas, bajan las becas y nos hunden los sueños. Es difícil estudiar llevando en la cabeza que quizás lo más fácil será irse de España y encontrar trabajo en el extranjero, para así poder continuar con los estudios después; pero más difícil es pensar que todavía tienes hermanos pequeños y hermanas pequeñas, quienes no sabes si podrán optar por una carrera universitaria pública y de calidad.

    No se entiende por qué el actual Gobierno le hace esto a la juventud, quizás porque la Educación facilita la comprensión de la realidad política, una realidad que pretenden que la tengamos distorsionada para así poder manejarnos. Pero no lo conseguirán, tenemos medios de protestas, de movilización y, lo más importante, sentido común para luchar contra las injusticias que nos vengan. Resignarse ante esto es lo que no podemos hacer, no queremos que se nos exporte cual mercancía, ni que jueguen con nuestros sueños ni con nuestro futuro.

    Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas pedimos al Gobierno que deje de poner trabas en el camino a los jóvenes estudiantes y velen por nuestra seguridad educativa.

     

  • Sombra somos

    HACE CUARENTA años se enseñoreaba por las mejores calles de la ciudad o por la plaza del pueblo. Pelo cardado; joyas al cuello, carmín en los labios; traje, prudente y elegante, pero evidenciando a las claras su precio. Quizás no soportara que nadie la aventajara en lo que entendía por elegancia y finura. Quizás fuera el azote de malas costumbres y liviandades. Se enorgullecía al creerse la primera, la mejor; sufría si descubría que alguien la aventajaba; se hundía si, en algo, era puesta en evidencia.
    Hoy es una anciana sola, la mayor parte del tiempo; viviendo en un rellano grande, inmensamente vacío; acompañada sólo por la mujer de Uruguay que la cuida. También ella profundamente sola, porque ha tenido que dejar padre, madre, hijos, pareja y amigos al otro lado del océano. Dos soledades que conviven, que se alivian, que suspiran juntas.
    “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”.
    El sentido de nuestra vida es amar y ser amado. Todo afán de dominio, de orgullo, de ser los primeros, ¿no tiene el inexorable destino de acabar en el fracaso y en el esperpento?
    Lo que vives y haces te construirá a ti mismo, y construirá Reino de Dios, si lo haces desde la humildad y la alegría de saber quién eres: alguien a quien el Padre mira en su humillación –así nos lo decía una gran mujer, María de Nazaret. Pero humildad no es cobardía –nos aclararía ella misma. Todo lo que Amor te pida hazlo con decisión y arrojo.

    (Marcos 9,30-37) HACE CUARENTA años se enseñoreaba por las mejores calles de la ciudad o por la plaza del pueblo. Pelo cardado; joyas al cuello, carmín en los labios; traje, prudente y elegante, pero evidenciando a las claras su precio. Quizás no soportara que nadie la aventajara en lo que entendía por elegancia y finura.

     

    Quizás fuera el azote de malas costumbres y liviandades. Se enorgullecía al creerse la primera, la mejor; sufría si descubría que alguien la aventajaba; se hundía si, en algo, era puesta en evidencia. Hoy es una anciana sola, la mayor parte del tiempo; viviendo en un rellano grande, inmensamente vacío; acompañada sólo por la mujer de Uruguay que la cuida. También ella profundamente sola, porque ha tenido que dejar padre, madre, hijos, pareja y amigos al otro lado del océano.

    Dos soledades que conviven, que se alivian, que suspiran juntas. “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”.El sentido de nuestra vida es amar y ser amado.

    Todo afán de dominio, de orgullo, de ser los primeros, ¿no tiene el inexorable destino de acabar en el fracaso y en el esperpento?Lo que vives y haces te construirá a ti mismo, y construirá Reino de Dios, si lo haces desde la humildad y la alegría de saber quién eres: alguien a quien el Padre mira en su humillación –así nos lo decía una gran mujer, María de Nazaret. Pero humildad no es cobardía –nos aclararía ella misma. Todo lo que Amor te pida hazlo con decisión y arrojo.

  • Signos de Esperanza

    EL AMOR necesita de la esperanza para iluminar la vida. Sin amor muere nuestro corazón, pero sin esperanza el amor se entristece y no sabe cómo expresarse, cómo abrazar. Necesitamos signos de esperanza, caricias de ternura que nos hacen sentir vivo el amor.
    No solucionará los problemas que estás viviendo, pero comprar una maceta y ponerla en el ricón más visible de tu salón, contemplarla y dejar que te llene de su belleza humilde día a día, alienta tu esperanza de que la vida es más grande que el problema que viviste ayer.
    Quizás no sirva para cambiar mucho las cosas; pero escuchar en nombre del Dios Altísimo que tú eres una persona con dignidad de hijo y que has de tener el derecho de luchar y trabajar día a día por ganarte el sustento diario para ti y para tus hijos, puede alentar tu esperanza para levantarte y seguir buscando el trabajo que tanto necesitas.
    Quizás no arregle la situación social tan difícil que tenemos, pero que las comunidades cristianas den signos de cercanía a las familias que sufren, de denuncia de la ineficacia y las componendas que nos han traído a esta situación en la que estamos, y que busquen caminos concretos de solución, alentará la esperanza de muchos para seguir creyendo, para seguir confiando en el amor de Dios.
    Jesucristo no curó a todos los ciegos que en su tiempo había en Israel, pero sí se preocupó por ellos, sí se acercó con ternura a sus sufrimientos, sí ayudó a algunos y los sacó de su postración personal. Y haciéndolo, alentó la esperanza del pueblo en el amor de Dios Padre.

    (Marcos 7,31-37) EL AMOR necesita de la esperanza para iluminar la vida. Sin amor muere nuestro corazón, pero sin esperanza el amor se entristece y no sabe cómo expresarse, cómo abrazar. Necesitamos signos de esperanza, caricias de ternura que nos hacen sentir vivo el amor.No solucionará los problemas que estás viviendo, pero comprar una maceta y ponerla en el ricón más visible de tu salón, contemplarla y dejar que te llene de su belleza humilde día a día, alienta tu esperanza de que la vida es más grande que el problema que viviste ayer.

    Quizás no sirva para cambiar mucho las cosas; pero escuchar en nombre del Dios Altísimo que tú eres una persona con dignidad de hijo y que has de tener el derecho de luchar y trabajar día a día por ganarte el sustento diario para ti y para tus hijos, puede alentar tu esperanza para levantarte y seguir buscando el trabajo que tanto necesitas.

    Quizás no arregle la situación social tan difícil que tenemos, pero que las comunidades cristianas den signos de cercanía a las familias que sufren, de denuncia de la ineficacia y las componendas que nos han traído a esta situación en la que estamos, y que busquen caminos concretos de solución, alentará la esperanza de muchos para seguir creyendo, para seguir confiando en el amor de Dios.Jesucristo no curó a todos los ciegos que en su tiempo había en Israel, pero sí se preocupó por ellos, sí se acercó con ternura a sus sufrimientos, sí ayudó a algunos y los sacó de su postración personal. Y haciéndolo, alentó la esperanza del pueblo en el amor de Dios Padre.

     

  • Indignación y decepción

    Soy Ingeniero Industrial, y decidí prepararme oposiciones al cuerpo superior facultativo en la opción de mi ingeniería, para el que se ofertaban 5 plazas en la oferta de empleo público de 2010. Eran mis primeras oposiciones, es cierto, pero he de decir que preparadas a conciencia.

    Comentarios acerca del enchufismo en las oposiciones, son habituales, pero cuando yo los recibía, siempre contestaba escéptica que en este caso, era imposible, debido al escaso número de presentados, y a que la evaluación del 2º ejercicio (tema a desarrollar) se desarrollaría en base a una lectura pública.Sin embargo, los resultados publicados tras ésta, no se correspondían con las actuaciones de los aspirantes; de hecho, la persona con la máxima puntuación, compartía párrafos idénticos de sus temas con otro aspirante y el presidente de la Comisión de Selección incluso le hizo una llamada de atención para que se tranquilizase, pues no se le entendía nada. Sospechosamente, tras acudir a la lectura del segundo ejercicio sólo 7 personas, el número de aprobados en el segundo ejercicio y fase de oposición, coincide con el de plazas ofertadas,5, asignando la Comisión directamente las plazas sin esperar ni siquiera al concurso. Casualmente, una de las personas rescatadas tras bajar la Comisón lícitamente la nota de corte del primer ejercicio, está entre los 5 con plazas, y sin opción a que nadie pueda arrebatársela en el concurso de méritos, cosa que podría haberse producido,debido a su baja nota.

    Como estos dos ejemplos, hay otros muchos indicios de la dudosa transparencia del proceso. Quizás el más relevante, sea que los cinco elegidos optaran por desarrollar los mismo temas; ¿y no debiera ser más fácil valorar un tema cuando se tienen varias muestras del mismo para elegir el que destaca positiva o negativamente.? Y es que las dos personas suspensas elegimos temas distintos al “elegido”, obviando la Comisión, en mi caso, la puesta al día en la actualidad legislativa. Por ello, sólo quiero dejar constancia, para a quien corresponda, que a mí no me han engañado, que yo sé que hice un buen examen y estoy segura que la otra persona suspensa también, y quizás no me hubiera correspondido una plaza, o quizás sí, pero eso nunca se sabrá ya, porque la igualdad y transparencia en el acceso al empleo público que propugna nuestra Constitución en este caso no se ha cumplido.

     

  • Made in Soderbergh

    0901INDOMABLE

    Tras haber declarado, hace un par de años, que se iba a retirar de la dirección, para hacer otras cosas, porque dirigir ya no le divertía, Steven Soderbergh parece que, o bien se ha arrepentido de sus palabras, o bien quiere decir adiós a lo grande.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011 (93′).
    Título original:  Haywire.
    Dirección: Steven Soderbergh.
    Producción: Gregory Jacobs.
    Guion: Lem Dobbs.
    Fotografía: Steven Soderbergh.
    Música: David Holmes.
    Montaje: Steven Soderbergh.
    Intérpretes: Gina Carano (Mallory Kane), Ewan McGregor (Kenneth), Channing Tatum (Aaron), Michael Angarano (Scott), Michael Douglas (Coblenz), Antonio Banderas (Rodrigo), Michael Fassbender (Paul), Matthieu Kassovitz (Studer), Bill Paxton (John Kane), Aaron Cohen (Jamie).{/xtypo_code}

    Digo esto porque a las tres películas que tiene en preparación (una ya en la fase de montaje, las otras en las primeras fases del proyecto) hay que sumar las otras tres que rodó el año pasado (La última vez que ví a Michael Gregg, aún sin fecha de estreno en España; Contagio, que vimos el pasado octubre; y esta Indomable, cinta que nos recuerda sin duda a su autor, que recupera modos y estilos ya utilizados en muchas de sus anteriores filmes).

    Para los seguidores de Soderbergh esta es una buena noticia, aunque sólo en parte. El montaje fragmentado, con constantes idas y venidas de una historia a otra, atrás y adelante en el tiempo, aportando la información con cuentagotas, para llegar al momento culminante, en el momento oportuno, es algo a lo que ya nos tiene acostumbrados, sea cual sea el género en el que se encuentre. Desde Traffic, a Ocean’s eleven, pasando por la infravalorada (quizás por ese estúpido título que tuvo la cinta en nuestro país) Un romance muy peligroso. Y aquí también usa y abusa de esas melodías cuasi-funkies que ya compuso su colaborador habitual (David Holmes) para la última de las mencionadas.

    La forma es buena, y mantendría al espectador pegado a la butaca, de no ser porque la historia no es nueva. Mallory, una agente encubierta (quizás ahí esté la novedad, que es una mujer) que es la mejor en su campo, tras una misión exitosa en Barcelona, es enviada por su jefe inmediatamente a un nuevo destino donde, cuando todo se tuerza, descubrirá que la han traicionado. Entonces tendrá que valerse de sus habilidades y no confiar en nadie para salir de la situación y vengarse.

    Indomable tiene buenos momentos, buenas escenas de acción (Gina Carano, la protagonista, que debuta en el cine con esta cinta, es luchadora profesional y eso, en las peleas, se nota), alguna que otra persecución notable, buen montaje y músicas (aunque estos sean los habituales del director y ya estén algo vistos), y un reparto con nombres bastante conocidos. Pero, lo dicho, el argumento está algo manido, y se ve venir desde lejos. Se nota, además, que se ha hecho con pocos medios. Es un decir, claro; para una producción de este calibre el presupuesto es escaso, unos 23 millones, que (por otro lado) son muchos comparados con cualquier otra filmografía. El problema es que esos millones no se ven en la pantalla (¿se los habrán gastado todos en el reparto?)

    Se salva porque es un puro entretenimiento, porque Soderbergh ha llevado al extremo la máxima que ha guiado su carrera, y es que él hace cine para divertirse. Y aunque ya sabemos cómo va a acabar la cosa, sobre todo viendo cómo se las gasta la muchacha, disfrutamos el camino. Que no es poco.

     

  • Rebélate

    La juventud debe demostrar que es el futuro, en palabras de Miguel Hernández: “La juventud siempre avanza, la juventud siempre vence y la solución de España de la juventud depende”

    Por ello, la abstención no es una solución válida, al contrario, es el primer paso al fin de la democracia. La juventud debe acudir a las urnas exigiendo más democracia y de mejor calidad.

    Vivimos en una democracia en la que tanto PSOE como PP han regalado la soberanía del pueblo a los poderosos. Una democracia que para garantizar la resignación del pueblo nos educan en el analfabetismo político, en un bipartidismo que cada día nos hunde un poco más.

    Esta gran depresión nos está expulsando a los jóvenes del sistema, a la miseria: Somos la generación mejor preparada de la historia del país y ahora vivimos peor que nuestros padres. Y con el “Pensionazo” viviremos peor que nuestros abuelos.
    Estas son algunas razones para que el día 20 llenemos las urnas de rebeldía, que nos enfrentemos al sistema para darle la vuelta hacia contenidos y propuestas que realmente necesitamos y no hacia aquello que “necesitan” los mercados.
    Es necesaria una lucha seria contra el paro y por el empleo digno juvenil, con la derogación de las reformas laborales, el control de las becas para evitar enmascaramientos de puestos de trabajo o un salario mínimo de 1100 euros.

    Reconocer realmente el derecho a la vivienda, con parques públicos de alquiler o la regulación de la dación en pago. Respecto a la educación se debe garantizar un sistema educativo 100% público, desde la educación infantil, primaria y secundaria, pasando por el bachillerato y FP hasta la universidad. Es en esta última, en la universidad, donde exigimos la inmediata paralización tanto del Espacio Europeo de Educación Superior como de la Estrategia Universidad 2015 que adaptan las carreras a las demandas de los mercados, la privatizan y la mercantilizan.

    Estos son algunos de los puntos, quizás los principales, que de no aplicarse nos lastrarán aún más. Somos una fuerza imparable, que salimos a la calle y que hemos decidido comprometernos con nuestro tiempo y no resignarnos. La meta es el 20 de noviembre, o quizás, el principio.

     

  • La tristeza que acaba con todo

    1101MELANCOLÍA

    Hay directores polémicos más allá de su trabajo cinematográfico. Directores que cada vez que abren la boca para expresar alguna opinión personal, más allá de sus películas, levantan escándalos. Y Lars Von Trier es uno de ellos, quizás el que más. Cierto que también hay gente que se escandaliza con cualquier cosa, y que le presta demasiada atención a asuntos a los que habría que considerar con la importancia justa. Pero las declaraciones del director danés muchas veces (aunque no debería ser así) no hacen más que enturbiar su trabajo fílmico.

    {xtypo_code}Dinamarca-Suecia-Francia-Alemania, 2011. (136′)
    Título original: Melancholia.
    Escrita y dirigida:  Lars Von Trier.
    Producción: Meta Louise Foldager, Louise Vesth.
    Fotografía:  Manuel Alberto Claro.
    Montaje: Molly Marlene Stensgaard, Morten Hoejbjerg.
    Intérpretes: Kirsten Dunst (Justine), Charlotte Gainsbourg (Claire), Kiefer Sutherland (John), Charlotte Rampling (Gaby), John Hurt (Dexter), Alexander Skarsgaard (Michael), Stellan Skarsgaard (Jack), Brady Corbet (Jim), Udo Kier (Planificador), Cameron Spurr (Leo).{/xtypo_code}

    Su último trabajo, después de aquel Anticristo que tuvo tantos detractores (o quizás más) como defensores es esta esperada Melancolía, en la que vuelve a contar con Charlotte Gainsbourg, aunque en esta ocasión (casi) todo el peso de la cinta recae en una fantástica (nunca creí que diría esto) Kirsten Dunst, su protagonista absoluta e indiscutible .

    Justine acaba de casarse con Michael, y celebran la boda en una enorme mansión con campo de golf propio, propiedad de John, marido de su hermana Claire. Mientras, un enorme planeta errante aparece en el cielo. Aunque su trayectoria parece indicar que se estrellará contra la Tierra, los científicos afirman que pasará de largo. Sin embargo, lo que debería ser una celebración llena de alegría no lo es para Justine, a la que una profunda tristeza la abate, arrastrando con ella a todos los miembros de su familia.

    Melancolía comienza ya de modo brutal, con unas imágenes poéticas, bellísimas, y Von Trier consigue que ya desde ese mismo momento caigas rendido ante su película. Después, la larga secuencia de la boda te atrapa, consigue que estemos en tensión ante los sucesos, los conflictos a los que asistimos, y que no podamos despegarnos de la silla hasta el final.

    La cinta está llena de momentos dolorosamente divertidos, incluso solo dolorosos, pero Von Trier en ningún momento demuestra que no se preocupe por sus personajes. El danés es un provocador nato, y lo ha demostrado en numerosas ocasiones, pero aquí estamos ante una cinta bella, quizás la más bella y dulce representación de la aniquilación de la humanidad que hayamos visto en una pantalla. Porque Melancolía es eso, una historia sobre el apocalipsis. Aunque reducirla a esa sencilla frase sería demasiado simplista.

    Habrá quien eche en falta una explicación acerca del origen de la tristeza de la protagonista (fantástica Kirsten Dunst, que recibió el premio a la mejor actriz en el pasado Festival de Cannes), ya se han dejado oír voces al respecto, pero la depresión, la melancolía, muchas veces no tiene un origen claro, un motivo que la sustente, simplemente está ahí, aparece.

    La Melancolía de Von Trier es una experiencia poderosa que hay que disfrutar, cine en estado puro, de mano de uno de los creadores más imaginativos y polémicos del panorama actual. Más allá de una historia sobre la desaparición del mundo, esta no es más que una metáfora, y la cinta sería más bien una indagación, una meditación sobre el poder de la depresión como enfermedad en la sociedad actual.

     

  • ¿A quién buscáis?

    (Pasión según san Juan) Era noche cerrada y el viento traía oscuros presagios. Jesús lo esperaba, los discípulos también; aunque no sabían el día ni la hora. Llegaron sigilosamente, pero ya no había motivo para el sigilo, estaban acorralados. La guardia pretoriana se acercó a ellos, y Jesús, poniéndose en pie, les pregunta: ¿A quién buscáis?

    También nosotros durante esta semana buscamos a Jesús. Aquellos romanos buscaban a un sedicioso. Y nosotros, ¿a quién buscamos? ¿Una manifestación cultural?, ¿una de nuestras tradiciones más antiguas?, ¿el bullicio y el ir donde todos están?

    Recuerdo que de pequeño ante las imágenes de Semana Santa muchos hombres y mujeres hacían la señal de la cruz, rezaban un quedo Padrenuestro, incluso, algunos, hincaban la rodilla en el suelo. Ellos, al ir a las procesiones, buscaban a Jesucristo.

    Contemplar a Jesucristo en su pasión, contemplarlo con profundidad religiosa, o incluso simplemente humana, no nos deja igual. Cuando interiorizamos la vida de aquel hombre sufriendo hasta la muerte por amar a todas las personas, especialmente a los más pobres, nuestro corazón se conmueve sensiblemente. Esa experiencia sensible debe llevarnos a acoger el amor y el perdón de Dios para nosotros, y la llamada a construir un mundo más justo y solidario.

    Pero quizás es pedir demasiado. No son las procesiones momento ni lugar para, en silencio, mirar al que traspasaron; reconocer nuestra limitación y nuestro pecado; ofrecerle a Dios nuestra vida, reconocerle en aquella persona concreta a quienes muchos desprecian; acoger la gracia de la conversión a la bondad y a la honradez que nos pide. Quizás no sea lugar apropiado, ¿o quizás sí?

  • ¿A quién buscáis?

    (Pasión según san Juan) Era noche cerrada y el viento traía oscuros presagios. Jesús lo esperaba, los discípulos también; aunque no sabían el día ni la hora. Llegaron sigilosamente, pero ya no había motivo para el sigilo, estaban acorralados. La guardia pretoriana se acercó a ellos, y Jesús, poniéndose en pie, les pregunta: ¿A quién buscáis?

    También nosotros durante esta semana buscamos a Jesús. Aquellos romanos buscaban a un sedicioso. Y nosotros, ¿a quién buscamos? ¿Una manifestación cultural?, ¿una de nuestras tradiciones más antiguas?, ¿el bullicio y el ir donde todos están?

    Recuerdo que de pequeño ante las imágenes de Semana Santa muchos hombres y mujeres hacían la señal de la cruz, rezaban un quedo Padrenuestro, incluso, algunos, hincaban la rodilla en el suelo. Ellos, al ir a las procesiones, buscaban a Jesucristo.

    Contemplar a Jesucristo en su pasión, contemplarlo con profundidad religiosa, o incluso simplemente humana, no nos deja igual. Cuando interiorizamos la vida de aquel hombre sufriendo hasta la muerte por amar a todas las personas, especialmente a los más pobres, nuestro corazón se conmueve sensiblemente. Esa experiencia sensible debe llevarnos a acoger el amor y el perdón de Dios para nosotros, y la llamada a construir un mundo más justo y solidario.

    Pero quizás es pedir demasiado. No son las procesiones momento ni lugar para, en silencio, mirar al que traspasaron; reconocer nuestra limitación y nuestro pecado; ofrecerle a Dios nuestra vida, reconocerle en aquella persona concreta a quienes muchos desprecian; acoger la gracia de la conversión a la bondad y a la honradez que nos pide. Quizás no sea lugar apropiado, ¿o quizás sí?