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  • La paz de los valientes

    (Juan 14, 23-39) EL CRISTIANISMO no es para pusilánimes. Jesús fue un hombre de paz, y fue sembrando la paz por dónde quiera que iba. Proclamó, desde su experiencia personal, la bienaventuranza de los que construyen la paz; y la fundó en el don más grande y hermoso: “Dichosos los que construyen la paz porque serán llamados hijos de Dios”. Quien siembra paz, se experimenta hijo.

    Pero la paz es fruto de la justicia, de la verdad y de la solidaridad, y no siempre cuenta con el beneplácito de los que se benefician de la injusticia, la mentira y el egoísmo. Por ello quien quiera, con su propia vida, sembrar paz que se prepare para afrontar conflictos. En ellos se ve cómo la paz es un verdadero fruto del Espíritu.

    Fue en la última cena, sabiendo que iba a afrontar toda la violencia de la que el ser in-humano es capaz, y allí nos dejó dicho: “Mi paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón, ni se acobarde”. Desde entonces, los cristianos sabemos que lo nuestro no es la paz de los cementerios, ni la paz del silencio cómplice, ni la paz de reírle las gracias al poderoso, ni la paz de ignorar a los que sufren.

    Sólo desde la paz construiremos el Reino sin dejar víctimas en la cuneta; sin que el odio ni el rencor nos prive de lo que, precisamente, queremos construir. El perdón no puede disculparnos de la justicia; la justicia no puede ser excusa de insolidaridad. La solidaridad sólo se vive combatiendo la mentira y la muerte. La experiencia profunda de paz es el único camino de la verdad y la vida. Por todo ello, la paz es un don del Espíritu.

     

  • 1925. La Hermandad de Valme no irá con sus insignias a la Romería de Quintillo

    La Hermandad de Valme ha acordado en cabildo general, celebrado en la noche de ayer, abstenerse de concurrir con sus insignias y estandartes a la Romería de Quintillo, que el Comité de Turismo de Sevilla ha organizado para el próximo domingo 3 de mayo.

    La Hermandad entiende que, por su antigüedad y tradición, de forma alguna puede consentir que a otra Hermandad con menos historial se la quiera colocar a mayor altura, que de derecho y de hecho le corresponde a la de Valme. “¿Cómo es que se pretende que la Hermandad de Valme preste su concurso a una romería que se celebra en los dominios de Dos Hermanas y se prescinde de una capilla histórica como la ermita de Cuarto?, preguntó alguien anoche.

     

  • El nazareno y su Virgen

    Nazareno, nazareno que soñáis
    tenéis   que despertar
    que en su carreta de plata
    y perfumada de nardos
    vuestra madre viene ya

    Andar deprisa que los caballos
    ya están en la puerta
    y las carretas cargadas
    de mujeres y de flores
    ya se pueden ver llegar

    Anda nazareno moreno,
    de color de aceituna
    deja ceñir tu cuerpo esbelto
    por tu traje de campero
    que realza tu figura

    Coge tu sombrero
    de ala ancha, que después hará calor
    y cuelga de tu cuello la medalla
    de la Virgen, que tu padre te entregó

    Anda y acompaña a tu Virgen
    que tan bonita que va
    acompáñala que no esté sola
    y rézale una salve
    caminito de su altar

    Déjala allí que descanse
    de tan largo caminar
    y déjala allí que la recen
    todo el que la quiera rezar

    Pero luego nazareno
    no la vayas a dejar
    que de pena
    de seguro lloraría
    porque quiere regresar

    Tráela por el camino de vuelta
    y aunque la luz del día te falte
    con la luna y las estrellas
    entre lágrimas, suspiros y besos
    volverá nuestra virgen de Valme

    Regresará a su Iglesia
    a su tierra natal
    a su Dos Hermanas del alma
    que nunca podrá olvidar

    Gracias, nazareno por traerla,
    ahora si, podrás de nuevo soñar…

  • El nazareno y su Virgen

    Nazareno, nazareno que soñáis
    tenéis   que despertar
    que en su carreta de plata
    y perfumada de nardos
    vuestra madre viene ya

    Andar deprisa que los caballos
    ya están en la puerta
    y las carretas cargadas
    de mujeres y de flores
    ya se pueden ver llegar

    Anda nazareno moreno,
    de color de aceituna
    deja ceñir tu cuerpo esbelto
    por tu traje de campero
    que realza tu figura

    Coge tu sombrero
    de ala ancha, que después hará calor
    y cuelga de tu cuello la medalla
    de la Virgen, que tu padre te entregó

    Anda y acompaña a tu Virgen
    que tan bonita que va
    acompáñala que no esté sola
    y rézale una salve
    caminito de su altar

    Déjala allí que descanse
    de tan largo caminar
    y déjala allí que la recen
    todo el que la quiera rezar

    Pero luego nazareno
    no la vayas a dejar
    que de pena
    de seguro lloraría
    porque quiere regresar

    Tráela por el camino de vuelta
    y aunque la luz del día te falte
    con la luna y las estrellas
    entre lágrimas, suspiros y besos
    volverá nuestra virgen de Valme

    Regresará a su Iglesia
    a su tierra natal
    a su Dos Hermanas del alma
    que nunca podrá olvidar

    Gracias, nazareno por traerla,
    ahora si, podrás de nuevo soñar…