Etiqueta: puedo

  • De tu hijo

    (Evangelio de la Trinidad) Llegado este momento de mi vida no puedo sino decirte que todo te lo debo a ti. Hubo un tiempo en el que creía ser, en el que creía poder, en el que creía hacer. Pero todo no eran fantasmas de mi imaginación, caminos por los que me iba acercando a la verdadera y única verdad de mi vida: Tú.

    En ti encuentro el gozo de ser. ¿De qué serviría levantarme, y dormir, y comer, si tú no estuvieras mirándome, si yo no estuviera esperando tu mirada? En ti encuentro que lo puedo todo, y que no puedo nada sin ti.

    No, no hacemos en amor. Es el amor que nos entregamos el que nos hace vivir y ser. Es el amor con que te entregas el que me hace. Y yo… deseo tanto entregarme del todo, sin reservas, sin distancias, sin prudencias, sin razones.

    El único centro de mi vida eres Tú. Y huyes delante de mí –no sé si soy yo, o mi carne, o mi tiempo el que de ti se aleja–; y salgo siempre a buscarte. Anhelando tu presencia. Descubriéndote en todo lo hermoso, en todo lo bueno. Hasta que al encontrarte, a Ti, nos entregamos sin mediaciones, sin límites, sin preservarnos nada ninguno. Hasta que sólo respiramos Amor. Un Amor que es la fuerza de nuestra humanidad caída. Camino de la plenitud en medio de tanta mediocridad. Amor que levanta testigos.

    Testigos de una justicia sin ideologizaciones ni mentiras. Testigos de una familia sin componendas ni conformismos. Testigos de una compasión sin orgullo, sin reservas. Testigos de un amor como el nuestro…

    Quizás este amor no esté de moda, ni en las parejas, ni en las iglesias. ¿Te importan las modas cuando besas o cuando rezas?

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • Cruz Blanca en la calumnia

    La semana pasada nos asaltó, desde diversos medios de comunicación, la noticia de que religiosos de Cruz Blanca de la casa de acogida de Córdoba, estaban denunciados por supuestos abusos deshonestos a discapacitados. Los supuestos abusos se reducen a “tocamientos”, sin llegar la propia acusación, en ningún caso, a mayores.

    Unos meses atrás, esos mismos religiosos, habían denunciado y expulsado de la casa a un joven, interesado en incorporarse a la orden, por abusar de uno de los acogidos. Al calor mediático de esta noticia, y sin ninguna relación con la primera, salta a los titulares otra denuncia a religiosos y trabajadores de la casa de Cruz Blanca en Sevilla, esta vez por supuestos malos tratos a los acogidos, discapacitados psíquicos y físicos profundos.

    En todas las colectividades humanas hay personas resentidas por una razón o por otra. En los centros de trabajo también. Todos lo hemos constatado muchas veces.  Unas veces pueden ser supuestos agravios comparativos, otras intentos de tapar errores propios acusando a los demás, otras veces, simplemente, obsesiones personales que acaban en un deformación grave en la percepción de la realidad.

    Cuando el trabajo es con papeles, o con latas de sardinas, esos agravios u obsesiones se van resolviendo con el tiempo. Pero cuando el trabajo es con personas, y con personas en situación de debilidad por ser niños o por ser discapacitados, la tentación de acusar a quien creemos que nos agravió injustamente es grande. Lo que son gestos de afecto se interpretan como tocamiento indecente; lo que es un mero juego en el que el “niño” se ríe o se enfada dependiendo del día, o una llamada de atención para que deje de hacerse daño o de agredir a los demás, estamos hablando de personas con discapacidades muy graves, se convierte en maltrato.

    En los últimos meses se están multiplicando las acusaciones de abusos deshonestos a los profesores de primaria. Muchos inspectores sospechan que algunas tienen como objetivo el cambio a un centro educativo distinto. Éstas no salen en los medios de comunicación, gracias a Dios. También soy testigo cercano de la acusación a un sacerdote, sin viabilidad jurídica porque no tiene asiento de realidad, al que se le ha hecho un daño grande por lo calumnioso de la intención. Quien delinque ha de asumir sus responsabilidades ante la justicia, esto es insoslayable; pero quien es calumniado merece todo nuestro apoyo.

    La dinámica de los medios de comunicación y el clima de minucioso “seguimiento” a toda actividad de la iglesia ha llevado a estas acusaciones a religiosos de Cruz Blanca a la portada de periódicos y televisiones. El sufrimiento de los religiosos de Cruz Blanca, de la inmensa mayoría de los trabajadores de sus centros, de los voluntarios que colaboran semana tras semana con ellos y que se cuentan por miles, de los familiares de los acogidos, y de los que los conocen de cerca, ha sido grande. Por suerte, los acogidos, en su inocencia, están fuera de esos sufrimientos.

    Es terrible que te acusen de maltratar a un enfermo cuando quieres trabajar honradamente por su bien, en el caso de los contratados; o cuando has dejado muchas cosas atrás por consagrarte al servicio del más necesitado. Es terrible que te acusen de maltrato cuando has estado 14 horas en Urgencias con un acogido, por una crisis neurológica; o cuando has evitado con riesgo de recibir un golpe que un acogido, en una crisis, agreda a alguno de sus compañeros.

    Yo soy voluntario en Cruz Blanca de Sevilla, y puedo ser testigo de que los acogidos son profundamente queridos y quieren a los religiosos y los trabajadores del centro. Con ellos juegan, se ríen. Puedo ser testigo de las graves crisis que tienen los acogidos muchas veces, y el talante de paz y serenidad con que se afrontan. Muchos son los voluntarios que colaboran con este centro, por supuesto ninguna obra hecha por hombres es perfecta, pero todos ellos podrían dar fe del clima de afecto que se respira en esta casa.

    En estos momentos ejerzo de capellán de la casa Miguel de Mañara de los hermanos de Cruz Blanca, en ella se encuentra el noviciado, y puedo ser testigo de la grandeza de la vocación de estos religiosos. Una vocación interpelante, joven, atractiva, provocadora: dedicarse de por vida a cuidar a los más débiles entre los débiles, ver en ellos el rostro de Jesucristo, ser testigo del amor de Dios para con los que más sufren. No me extrañaría que esta situación de cruz provocara un aumento de las muchas vocaciones que ya tienen.

  • El Juez Baltasar Garzón

    No era mi intención hacer ningún comentario, ni artículo de opinión sobre un tema que considero cuando menos delicado, esta frase está dicha con la cabeza, pero la rabia y la indignación me sale con el corazón, y también debo decir que es injusto y bochornoso. Injusto y bochornoso para nuestra “joven democracia”, sí, digo bien, “joven”, porque cuando creíamos que vivíamos en un país asentado y ejemplo democrático a nivel internacional, un país que hasta ahora todos los medios de comunicación internacionales, universidades de prestigio y políticos de todo color nos ponían como hoja de ruta a seguir en una transición democrática y el marco de convivencia política que nos habíamos dado entre todos; ahora, sin embargo, nos hemos convertido en una noticia negativa a nivel internacional y, permítanme la expresión, en el hazmerreír de todos.

    Cuando murió el “tirano” yo tenía 10 años, pero fui consciente desde mi corta edad que estaba viviendo unos momentos históricos y trascendentes para mi país. Los viví con ilusión, con anhelo, con fe y esperanza. Y todo aquello fructificó en un Sistema democrático y de convivencia. Ahora es lamentable el espectáculo internacional que estamos dando, con las acusaciones al Juez Garzón, y que conste que este Sr. no es especialmente “santo de mi devoción”, pero no puedo seguir callada ante semejante injusticia.

    Creo que nuestra joven democracia ha fallado, hay organizaciones que debían ser ilegales, igual que lo es Batasuna, no puede ser que Falange Española de las JONS o Manos Limpias con su ideología fascista pongan en entredicho la labor de un Juez, que con sus aciertos y errores, supongo que como todo ser humano, es un referente para muchos ciudadanos de nuestro país y del mundo entero. Parece que el mundo se ha vuelto del revés ¿verdad?

    Ya he dicho que no quería pronunciarme públicamente sobre este tema, fundamentalmente por un respeto total y absoluto a nuestros tribunales de justicia y al Sistema Judicial, pero no he podido permanecer callada cuando los srs. del PP, los acólitos de Arenas, utilizan y tergiversan en plan leguleyo una injusticia de tal calibre.

    Yo no soy experta en leyes, pero con un poquito de sentido común les puedo decir que con la ley en la mano se puede interpretar y defender lo indefendible. Y no se trata de la prescripción legal o no de la muerte y desaparición de un número incalculable de seres humanos, que fueron perseguidos y vilmente asesinados por defender la legalidad vigente, se trata de otro trasfondo, ¿verdad, srs. del PP?

    Y por último no puedo dejar de mencionar a los familiares de esas víctimas, que tienen Derecho a saber qué fue de ellos, a darles si es posible cristiana sepultura (los que sean creyentes, yo si estuviera en su lugar así lo haría), o por lo menos tener la conciencia de que ese sufrimiento y sacrificio no fue en vano y saber que este país perdona, pero no les olvida.

     

  • El atrevimiento de una nueva y buena cocina de calidad y diseño

    1410Tapería Danperí

    Tapería Danperí abre sus puertas en Agosto del año 2009, y en tan corto espacio de tiempo ya se ha hecho un hueco en las referencias gastronómicas de nuestra ciudad, arriesgándose en un nuevo concepto de tapeo que le hace innovador, sugerente y atrevido, y que visto y degustado su nuevo hacer puedo decir que ya es un punto de referencia imprescindible en la ruta tapera de Dos Hermanas.
    En fin, que ya está dando que hablar este local, ubicado a un paso del centro, que estoy seguro lo hará más, mucho y bien, porque todo en su oferta está cuidado al máximo nivel.

    {xtypo_code}FICHA TÉCNICA
    Propietarios: Paco Roldán y Rosa Mª. Rivas.
    Dirección: Avda. de España, 110. Local J
    Teléfonos: 95 566 71 32 y 667 39 75 23
    Horario: De 12:00 a 16:00 y de 20:00 a cierre.
    Día de cierre: Martes.
    Vacaciones: Abre todo el año.
    Tarjetas: Sí.
    Zona fumadores: Sí.
    Aparcamientos: Sí.

    EL PERSONAL
    Jefa de Cocina: Rosa Mª. Rivas.
    Barra y mesas: Paco Roldán.{/xtypo_code}

    Con su original entrada protagonizada por una cuidada decoración, Tapería Danperí debuta con una cuidada puesta en escena, que incluyen detalles como su ornato y su coqueta vajilla. Su atractiva estética visual va en consonancia con su reflexiva, elaborada y muy personal cocina basada en el producto bien ejecutado.
    Son muchas las positivas peculiaridades que adornan a este local, y entre ellas no es secundaria la que representa el amplio y creativo repertorio de sus tapas.

    1411El estudio y las experiencias adquiridas en años de constancia por sus propietarios Paco Roldán y Rosa María Rivas, se dejan sentir en el buen hacer y en la utilización de buenas materias primas, pero Tapería Danperí tiene ante todo el sello de la casa. Impregnado por la particular visión de sus artífices este local no deja nada a la improvisación. El trabajo en la cocina es esencial, todo se hace allí – como afirma contundente Rosa María – y el adecuado tamaño de su salón permite la presentación de una minuciosa carta de correctas tapas.

    {xtypo_rounded_left3}tapas del día
    Chupachup de queso de cabra.
    Pulpo de la Bahía de Cádiz.
    Carrillada en salsa.
    Queso Artesano Pajarete.
    Lomo de atún encebollado.
    Delicias de berenjenas con salmorejo.
    Moussaka (muy bueno).
    Papas arrugás con mojo picón.
    Timbal de calamares con su tinta.
    Salchichas al vino.{/xtypo_rounded_left3}

    Acompañado de una sosegada atmósfera y el buen hacer de Paco, la propuesta de Tapería Danperí incluye platos como su Chupachup de queso de cabra, tapa estrella de la casa, original y exquisita, la deliciosa Moussaka (carne picada, bechamel, queso y el toque especial), el Pulpo de la Bahía de Cádiz (enteramente casero), la Carrillada en salsa y su Timbal de calamar con su tinta.
    Su carta es amplia y habría que recorrerla con tranquilidad aunque no quiero dejar de pasar sus bien conseguidas Papas ‘arrugás’ con mojo picón o las Delicias de berenjenas con salmorejo. Los postres también recorren el universo creativo de Paco y Rosa Mª con tentaciones como la Tarta de queso, Tarta tres chocolates o su Tarta de caramelo.Tapería Danperí es una fusión de cocina tradicional (por sus guisos), típica (por sus condimentos bien proporcionados) e innovadora (siempre algo nuevo). De esta forma se puede probar lo más representativo de una cocina que no defrauda y que invita a repetir.

    1413Emprendedores y cercanos, Paco y Rosa afirman que el próximo reto de Tapería Danperí es ofrecer nuevos platos para que más personas puedan disfrutar de la gastronomía de este innovador y puntero bar.

    Satisfechos con lo logrado hasta ahora, la ilusión de estos jóvenes propietarios es que este pequeño reducto gastronómico se convierta en una referencia de la culinaria nazarena en suelo sevillano. De momento invitan a todos aquellos que todavía no han probado esta cocina a disfrutar de su sabor, cocción y tradición.

    {xtypo_code}Tan bien como en sevilla
    Al entrar en el establecimiento llama la atención la originalidad de los dos relojes indicando la ausencia de diferencia horaria entre Dos Hermanas y Sevilla. Como la calidad del tapeo que ofrece Danperí respecto a la capital, cuando menos igual y, por qué no, incluso mejor.{/xtypo_code}

  • Este PA no negocia con tránsfugas

    Hace ya algún tiempo, incluso me podría remontar a mucho antes de las elecciones municipales de 2007, que vengo soportando los insultos, ofensas y falsedades, que por parte de usted, Sr. Ruiz Giraldo y de sus “compinches” –Sr. Francisco Domínguez, más conocido como “Fran” en sus ambientes y del Sr. José Antonio Pino, reconocido y conocido en política por su transfuguismo, cuando en su día, traicionó al grupo político que representaba en aquellos momentos en el Ayuntamiento, Izquierda Unida (después deambularía por Izquierda Andaluza, seguidamente  sería PSA, y ahora trata de “coger” ese sillón que tanto ansía, en el PA)–.

     

    Usted, Sr. Giraldo, el más veterano de todos en estas injurias, con ese afán de protagonismo que le caracteriza, también creo que ha militado en Izquierda Unida, antes de llegar a ingresar en el PA de Dos Hermanas, después abandonó el PA y formó parte de la candidatura del PSA en las elecciones municipales de 2007, eso sí como independiente, porque según palabras de su compañero Fran, aquí en Dos Hermanas, el único militante del PSA, al menos en esos momentos, era única y exclusivamente, el Sr. Pino. Mire, Sr. Giraldo, como decía, llevo aguantando mucho tiempo sobre mi persona y sobre mi hacer político toda clase de mentiras que han querido arrojar e inventar y hasta ahora no había movido un solo dedo para tratar de defenderme porque no puedo dar explicaciones de algo que yo no he hecho, y por lo tanto tengo mi conciencia tan tranquila que no me merece la pena perder mi tiempo en ello; porque siempre ha sido contra mi persona o mi forma de hacer política y eso, quiénes realmente me importan y me conocen, saben que no es cierto nada de lo dicho; y porque saliendo al paso, lo único que conseguía era ponerme a su altura.

    Pero el pasado día 13 de enero, le ha tocado a un Partido Político, el PA de Dos Hermanas, a cuyo Comité pertenezco todavía, aunque a usted y a sus compinches les pese, y ahí sí que no puedo permanecer callada, más que nada por el respeto que se merecen todas las personas que en su día nos dieron su confianza. Como es costumbre en ustedes, vuelven a mentir de una manera ruin y descabellada. Les voy a aclarar cómo están las cosas en el PA de Dos Hermanas: aquí existe todavía un Comité reglamentariamente constituido, que no ha negociado nada, absolutamente nada con ningún tipo de PSA, ni va a negociar. Porque este Comité ni negocia ni trabaja con tránsfugas; este comité lo único que aceptaba era la integración del PSA en el PA y como eso no ha sido así, yo dimití en su día tanto del Comité Nacional como del Provincial, porque en política he tenido las cosas muy claras y siempre he tratado de mantener mi integridad y mi dignidad, tanto política como personal. Este tipo de Unión, Coalición, Pacto, llámenlo como quieran, creo que ni saben cómo llamarle, porque la verdad es que las locuras no tienen nombre, rompe con todos mis principios y valores. Por lo tanto, para no formar parte ni ser cómplice de semejante delirio, presenté mi dimisión, creo que algunos de ustedes dentro de ese afán por verme desaparecida en política van diciendo por ahí que yo he dejado el Partido, pues lo siento por ustedes, que sé que lo están deseando, pero todavía van a tener que aguantarme un ratito.

    Lo dejaré, pero eso será en su momento, lamentablemente y doliéndonos en el alma, no podemos trabajar, hay cosas que una no puede evitar en la vida y ésta ha sido una de ellas. Comprendo que tengan mucha prisa por coger el mando del Andalucismo aquí en Dos Hermanas y por eso he dudado en algún momento en seguir adelante aunque fuese con tránsfugas, pero a mí me enseñaron que la Dignidad nunca se ha de perder y mucho menos en política. Además, sentía que si me permitía trabajar con tránsfugas, estaba traicionando a todos los andalucistas de bien, al andalucismo y sobre todo a mi querida Andalucía, que ya bastante vendida está, pero les puedo asegurar que si algo he aprendido en política es a tener paciencia. Así que adelante, les estamos esperando.