Etiqueta: prototipo

  • Comienza el desarrollo del primer coche eléctrico

    1101Movand trabaja en el primer prototipo a través de un modelo asiático

    Movand, promotora de la Ciudad de la Energía, ha comenzado el desarrollo de su primer prototipo de coche eléctrico a partir del chásis y carrocería del modelo J0 de la empresa asiática Jac Motors.

    Con esta empresa se ha firmado un preacuerdo por el que Movand realizará su conversión a coche eléctrico, del que saldrá el futuro CM1. De salir bien, ambas empresas se aliarán para la puesta en marcha de una fábtica de coches eléctricos dentro de la Ciudad de la Energía en el término municipal.

    {xtypo_rounded_right3}45 mil metros
    será la dimensión de la fábrica de coches.{/xtypo_rounded_right3}

    Según el prototipo creado por los ingenieros de Movand, la autonomía que tendrá el CM1 será de 120 kilómetros, llegando a alcanzar una velocidad de 150 Km/h.
    Este nuevo proyecto repercutirá  en la economía, no sólo a nivel local, ya que se invertirán cerca de 140 millones de euros, y se prevé la creación de 500 puestos de trabajo directos.

    Mientras tanto, siguen a buen ritmo las obras de construcción de la primera fábrica de motos eléctricas, que estará terminada en el mes de marzo.

     

  • Una palabra

    (Juan 11) UNA PALABRA puede cambiar la vida; o no. La palabra de un juez: “condenados”, puede romper una trama de tráfico o corrupción que llevaba año tras año, década tras década, alimentándose fraudulentamente de la sangre de los más pobres. Pero sólo esa palabra no reconstruye nada, no rehace nada de lo que se destruyó.
    Muchas palabras se necesitan para ir tejiendo la vida. Muchas palabras, muchas miradas; muchas palabras de corrección suave, muchas de ánimo y de aliento, muchas de aprobación y afecto.

    Una palabra pronunciada por todo un pueblo: “¡basta!, puede cambiar la historia. O quedarse en una queja infructuosa y estéril que no pasó de un desahogo. Muchas otras palabras se necesitan para deshacer el camino de la indignidad, y comenzar un camino de honradez y trabajo. Muchas palabras: “Entre todos podemos”, “Si uno comienza muchos lo seguirán”, “Es hora de construir algo nuevo”, “¿Dónde está nuestra juventud, inconformista y creadora?”, “Cuenta conmigo”… Muchas palabras se necesitan.

    En el evangelio del próximo domingo narra cómo Jesús devuelve a la vida a uno de sus mejores amigos. Su palabra poderosa lo hizo salir de la cueva en el que estaba enterrado. Y Lázaro se convirtió en el prototipo de todas las situaciones de nuestra vida en la que necesitamos que la palabra de Jesucristo nos haga levantarnos de la fosa en la que yacemos, muertos a la esperanza.

    Primero reconocer lo evidente: “Señor, ya huele mal”. Segundo poner el corazón sólo en quien lo merece: “Yo creo que tú eres el mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. Y, por fin, escuchar la palabra que nos impulsa: ¡Levántate!

     

  • Una palabra

    (Juan 11) UNA PALABRA puede cambiar la vida; o no. La palabra de un juez: “condenados”, puede romper una trama de tráfico o corrupción que llevaba año tras año, década tras década, alimentándose fraudulentamente de la sangre de los más pobres. Pero sólo esa palabra no reconstruye nada, no rehace nada de lo que se destruyó.
    Muchas palabras se necesitan para ir tejiendo la vida. Muchas palabras, muchas miradas; muchas palabras de corrección suave, muchas de ánimo y de aliento, muchas de aprobación y afecto.

    Una palabra pronunciada por todo un pueblo: “¡basta!, puede cambiar la historia. O quedarse en una queja infructuosa y estéril que no pasó de un desahogo. Muchas otras palabras se necesitan para deshacer el camino de la indignidad, y comenzar un camino de honradez y trabajo. Muchas palabras: “Entre todos podemos”, “Si uno comienza muchos lo seguirán”, “Es hora de construir algo nuevo”, “¿Dónde está nuestra juventud, inconformista y creadora?”, “Cuenta conmigo”… Muchas palabras se necesitan.

    En el evangelio del próximo domingo narra cómo Jesús devuelve a la vida a uno de sus mejores amigos. Su palabra poderosa lo hizo salir de la cueva en el que estaba enterrado. Y Lázaro se convirtió en el prototipo de todas las situaciones de nuestra vida en la que necesitamos que la palabra de Jesucristo nos haga levantarnos de la fosa en la que yacemos, muertos a la esperanza.

    Primero reconocer lo evidente: “Señor, ya huele mal”. Segundo poner el corazón sólo en quien lo merece: “Yo creo que tú eres el mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. Y, por fin, escuchar la palabra que nos impulsa: ¡Levántate!