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  • Represión o seguridad para los ciudadanos

    Cuando un gobierno elabora una ley que pretende poner límites al derecho de manifestación de los ciudadanos ¿a quién se pretende proteger, a la sociedad o a ellos mismos? El Gobierno dice que la Ley de Seguridad Ciudadana se ha elaborado para dotar de mayor libertad a la ciudadanía pero parece que busca proteger los derechos de esa mayoría silenciosa que no se manifiesta y de la que tanto habla Mariano Rajoy.
    Según los miembros del Gobierno, con esta ley pretenden que los que no acuden a las concentraciones tengan asegurado su derecho al descanso, a pasear por la ciudad o a circular libremente con su vehículo.

    El problema es que los derechos de reunión y manifestación son derechos fundamentales de especial protección según nuestra Constitución y, por tanto, deben primar sobre este supuesto derecho al descanso. Por todo esto, no queda muy claro si lo que pretende el Gobierno es proteger a su mayoría silenciosa o intentar evitar cualquier tipo de protesta.

    La Ley de Seguridad Ciudadana nace rodeada de polémica. Cuando se dieron a conocer los principales artículos de la ley, vimos con asombro que se incluían sanciones, por ejemplo, de hasta 600.000 euros por alterar el orden público en ceremonias religiosas o sanciones económicas y administrativas por tomar imágenes de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

    Ante la presión de distintos sectores de la sociedad, el Ministerio del Interior ha dado un paso atrás y ha rebajado las sanciones más escandalosas. Sin embargo, la ley sigue siendo tremendamente represora.

    Por ejemplo, será una infracción muy grave, sancionada con una multa de entre 30.000 y 600.000 euros, la perturbación muy grave de la seguridad ciudadana no constitutiva de delito en actos públicos, espectáculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones numerosas; entre muchas otras.

    Entre las infracciones graves sancionadas con multas de entre 1.001 y 300.000 euros se encuentran la participación en “alteraciones públicas” llevando capuchas o cualquier prenda que tape el rostro e impida la identificación; impedir (como en el caso de los desahucios) que cualquier autoridad, empleado público o corporación oficial realice su trabajo; no identificarse cuando un miembro de la policía lo requiera; escalar edificios públicos en señal de protesta, o las ofensas a España, las Comunidades Autónomas y Entidades Locales.

    Rajoy y los suyos dicen que estas medidas otorgan de mayor libertad a los ciudadanos porque regulan materias antes no contempladas en la ley.

    Pero en la práctica, las nuevas formas de protesta, como los escarches o los cordones humanos que intentan impedir que las comisiones judiciales accedan a un domicilio para ejecutar un desahucio, serán motivo de sanción.
    Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas queremos reivindicar el derecho de la ciudadanía a manifestarnos libremente. No podemos permitir que la derecha nos recorte también este derecho sólo porque no quiera oír lo que tenemos que decir. En estos dos años muchos hemos perdido nuestro trabajo, hemos tenido que dejar la universidad… pero lo que no podemos perder es nuestra voz. Lo único que nos queda ante este gobierno opresor que utiliza su mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados para hacer y deshacer a su antojo es nuestro derecho a manifestarnos. Tenemos el derecho de poder mostrar nuestro desacuerdo con las medidas adoptadas por el PP.

    Lo único que tenemos es la calle y es en ella donde debemos combatir las injusticias que estamos viviendo.

  • Manifiesto contra la violencia de género

    La violencia contra la mujer constituye un obstáculo para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz. Es la consecuencia más dramática de unas relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a que el hombre domine a la mujer y la discrimine impidiendo su plena realización como persona.

    Aunque todas podemos ser víctimas de violencia, algunos grupos de mujeres, como las que pertenecen a minorías, las mujeres indígenas, las refugiadas, las mujeres emigrantes, las mujeres que viven en comunidades rurales o remotas, las mujeres indigentes, las mujeres recluidas en instituciones o detenidas, las niñas, las mujeres con discapacidad, las mujeres de edad y las mujeres en situaciones de conflicto armado, son particularmente vulnerables a la violencia.

    Por ello, no debemos olvidar que los derechos humanos de la mujer y de la niña son una parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales que es necesario promover y proteger.

    En definitiva, la lacra de la violencia hacia la mujer es un problema estructural. Vivimos en una cultura machista y depende de todas las personas conseguir que no lo sea. Por ello tenemos que trabajar para que en nuestro entorno predominen el respeto mutuo y la buena convivencia, para que en nuestro día a día sólo haya buenos tratos.

     

  • 1879. Prohibidos los tiros en la Pascua de Resurrección

    Desde esta Semana Santa quedan prohibidos los disparos de arcabuz para celebrar tanto la Pascua de Resurrección como la Nochebuena. Así queda  recogido en las nuevas ordenanzas municipales, en aras de proteger a los vecinos y evitar desgracias por el uso de las armas, sobre todo cuando son usadas por menores de edad.