Etiqueta: preguntas

  • La Almona acoge una jornada organizada por el Club Tixe

    El Club Tecnológico Tixe, con el apoyo del  Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial de Dos Hermanas (CADE), organismo perteneciente a la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, organizan para el día 27 una jornada sobre  Internalización de la empresa. Apertura de nuevos mercados, que tendrá lugar en el Centro Cultural La Almona.

    Tras la inauguración oficial a las 19:00 horas a cargo de las autoridades, tendrá lugar una mesa redonda sobre la internalización de las pymes andaluzas. La jornada se cerrará a las 21:00 horas, tras los ruegos y preguntas de los asistentes.

    Para más información e inscripción en las jornadas se puede llamar a los teléfonos 95 478 20 04, 95 493 08 59 ó 95 493 02 58.

     

  • La Almona acoge una jornada organizada por el Club Tixe

    El Club Tecnológico Tixe, con el apoyo del  Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial de Dos Hermanas (CADE), organismo perteneciente a la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, organizan para el día 27 una jornada sobre  Internalización de la empresa. Apertura de nuevos mercados, que tendrá lugar en el Centro Cultural La Almona.

    Tras la inauguración oficial a las 19:00 horas a cargo de las autoridades, tendrá lugar una mesa redonda sobre la internalización de las pymes andaluzas. La jornada se cerrará a las 21:00 horas, tras los ruegos y preguntas de los asistentes.

    Para más información e inscripción en las jornadas se puede llamar a los teléfonos 95 478 20 04, 95 493 08 59 ó 95 493 02 58.

     

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Convocada una asamblea general ordinaria en la peña Sevillista

    La nueva peña sevillista Consolación ha convocado a sus socios a una asamblea general ordinaria que tendrá lugar el sábado, día 6, a las 12:00 y 12:30 horas, en primera y segunda convocatoria. En el orden del día, se aprobará la sesión del acta anterior, así como los presupuestos para el presente año; culminando la asamblea con el apartado de ruegos y preguntas.

  • Elección de presidente en la A.VV. La Moneda

    Será este domingo a las 12:00 y 12:15, en primera y segunda convocatoria

    La A.VV. La Moneda y Las Cruces ha convocado para el próximo domingo una doble cita vecinal a las 12:00 y a las 12:15 en primera y segunda convocatoria.Por una parte se desarrollará en su sede una asamblea general ordinaria con el siguiente orden del día: balance económico de 2009, memoria de 2009, presentación de presupuestos para 2010, presentación de actividades, así como ruegos y preguntas.

     

    Posteriormente tendrá lugar la asamblea general extraordinaria para la elección del presidente. El plazo de presentación de candidaturas se cierra el día 23.

  • Encuentro lector con Manuel de Francisco

    1001Presentó a los alumnos del CEIP Los Montecillos ‘El enigma del ornitorrinco’

    Dentro de las actividades que el colegio Los Montecillos organiza dentro del Plan Lector, destaca los encuentros con escritores. En este curso, el invitado ha sido un escritor nazareno, Manuel de Francisco, que presentó el pasado lunes su nuevo libro El Enigma del Ornitorrinco, cuento que están trabajando los alumnos.

    Al acto de presentación ha acudido la concejala de Educación, Ana Conde, la directora de Programas Educativos, Mª Carmen Moreno Cabello, así como la coordinadora del Plan Lectura y Biblioteca del CEIP Ana Mª Matute, María Ballesta y María José Sánchez del CEIP Blas Infante.

    Manuel de Francisco agradeció la presencia de los invitados, sobre todo de los alumnos, con los que mantuvo un diálogo sobre el contenido del libro mediante la realización de una serie de preguntas.

    Asimismo, el autor adelantó el título de su nueva novela que se titulará El enigma de la tarta de galleta de chocolate. Los alumnos le regalaron las ilustraciones que han realizado sobre la historia del libro.Todos, tanto el autor como el público asistente, salieron muy satisfechos con este encuentro literario.

  • Encuentro lector con Manuel de Francisco

    1001Presentó a los alumnos del CEIP Los Montecillos ‘El enigma del ornitorrinco’

    Dentro de las actividades que el colegio Los Montecillos organiza dentro del Plan Lector, destaca los encuentros con escritores. En este curso, el invitado ha sido un escritor nazareno, Manuel de Francisco, que presentó el pasado lunes su nuevo libro El Enigma del Ornitorrinco, cuento que están trabajando los alumnos.

    Al acto de presentación ha acudido la concejala de Educación, Ana Conde, la directora de Programas Educativos, Mª Carmen Moreno Cabello, así como la coordinadora del Plan Lectura y Biblioteca del CEIP Ana Mª Matute, María Ballesta y María José Sánchez del CEIP Blas Infante.

    Manuel de Francisco agradeció la presencia de los invitados, sobre todo de los alumnos, con los que mantuvo un diálogo sobre el contenido del libro mediante la realización de una serie de preguntas.

    Asimismo, el autor adelantó el título de su nueva novela que se titulará El enigma de la tarta de galleta de chocolate. Los alumnos le regalaron las ilustraciones que han realizado sobre la historia del libro.Todos, tanto el autor como el público asistente, salieron muy satisfechos con este encuentro literario.