Etiqueta: pregonero

  • Hugo Santos deja huella con un pregón muy elaborado y cargado de mensajes

    0901Hora y media dedicó a exponer su visión de la Semana Santa marcada por la fe

    {xtypo_quote_right}“La Semana Santa es la verdad de Dios hecha hombre”{/xtypo_quote_right}

    Nazarenos, levantaos, que la luz ha llegado. Dios va a entrar en Dos Hermanas. Por fin es Domingo de Ramos, por fin es Semana Santa”. Con estas palabras concluyó Hugo Santos Gil el Domingo de Pasión un pregón de la Semana Santa que será recordado por ser sincero, comprometido con la fe cristiana, lleno de vivencias y recuerdos, así como muy rico en su prosa.

    Hora y media antes, los sones de Amargura, de la banda de música de Santa Ana, y posteriormente los de Corpus Cristhi, dieron comienzo a una mañana en la que se vivió un momento muy emotivo. Miguel Gil Pachón, quien ofreciera el pregón de la Semana Santa hace 23 años, dio el relevo a su nieto para que “abra las puertas de la Semana Santa”.

    {xtypo_quote_left}“No rendimos cultos a ídolos de madera, sino a Dios y su madre”{/xtypo_quote_left}

    Hugo Santos se presentó ante el público “desnudo de todo” y sólo provisto con “el corazón y mi palabra”, asegurando que iba a ser sincero y como muestra de esta sinceridad, el pregonero inició su exaltación, entonando un mea culpa y reconociendo “una falta muy grave: no haber sido fiel a la Semana Santa de Dos Hermanas”. Motivo por el cual, Hugo pidió al mundo cofrade “perdón e indulgencia”, proponiendo su pregón como “prueba de arrepentimiento”.

    {xtypo_quote_right}“La fe de los cofrades es alegre, ya que la vida del señor es la que triunfa”{/xtypo_quote_right}

    90 minutos dedicó el pregonero a este ejercicio de arrepentimiento en el que durante toda su disertación cobró un papel protagonista su familia, concretamente su abuelo,  “quien me entregó el tesoro de la Semana Santa y de cuya mano aprendí a ser un capillita”. Por ello el epicentro de su disertación no podía ser otro que el número 9 de la antigua calle El Pinar, el domicilio de su abuela Lola, desde donde Hugo invitó a los presentes a realizar un recorrido por su particular Semana Santa.

    El pregonero optó por huir de la rima poética que otorga al pregonero el aplauso fácil en los momentos de pausa. Un pregón más prosaico, pero de una gran riqueza en su palabra, en la que lo que importaba era lo que se decía y no cómo se decía. Ya que Hugo vertebró su discurso en torno a la idea de que la verdad de la Semana Santa pasa por “la cruz, la muerte, la resurrección y el triunfo de Dios”. El resto son pequeños detalles que la embellecen pero que no deben banalizarla.

     

  • Hugo Santos deja huella con un pregón muy elaborado y cargado de mensajes

    0901Hora y media dedicó a exponer su visión de la Semana Santa marcada por la fe

    {xtypo_quote_right}“La Semana Santa es la verdad de Dios hecha hombre”{/xtypo_quote_right}

    Nazarenos, levantaos, que la luz ha llegado. Dios va a entrar en Dos Hermanas. Por fin es Domingo de Ramos, por fin es Semana Santa”. Con estas palabras concluyó Hugo Santos Gil el Domingo de Pasión un pregón de la Semana Santa que será recordado por ser sincero, comprometido con la fe cristiana, lleno de vivencias y recuerdos, así como muy rico en su prosa.

    Hora y media antes, los sones de Amargura, de la banda de música de Santa Ana, y posteriormente los de Corpus Cristhi, dieron comienzo a una mañana en la que se vivió un momento muy emotivo. Miguel Gil Pachón, quien ofreciera el pregón de la Semana Santa hace 23 años, dio el relevo a su nieto para que “abra las puertas de la Semana Santa”.

    {xtypo_quote_left}“No rendimos cultos a ídolos de madera, sino a Dios y su madre”{/xtypo_quote_left}

    Hugo Santos se presentó ante el público “desnudo de todo” y sólo provisto con “el corazón y mi palabra”, asegurando que iba a ser sincero y como muestra de esta sinceridad, el pregonero inició su exaltación, entonando un mea culpa y reconociendo “una falta muy grave: no haber sido fiel a la Semana Santa de Dos Hermanas”. Motivo por el cual, Hugo pidió al mundo cofrade “perdón e indulgencia”, proponiendo su pregón como “prueba de arrepentimiento”.

    {xtypo_quote_right}“La fe de los cofrades es alegre, ya que la vida del señor es la que triunfa”{/xtypo_quote_right}

    90 minutos dedicó el pregonero a este ejercicio de arrepentimiento en el que durante toda su disertación cobró un papel protagonista su familia, concretamente su abuelo,  “quien me entregó el tesoro de la Semana Santa y de cuya mano aprendí a ser un capillita”. Por ello el epicentro de su disertación no podía ser otro que el número 9 de la antigua calle El Pinar, el domicilio de su abuela Lola, desde donde Hugo invitó a los presentes a realizar un recorrido por su particular Semana Santa.

    El pregonero optó por huir de la rima poética que otorga al pregonero el aplauso fácil en los momentos de pausa. Un pregón más prosaico, pero de una gran riqueza en su palabra, en la que lo que importaba era lo que se decía y no cómo se decía. Ya que Hugo vertebró su discurso en torno a la idea de que la verdad de la Semana Santa pasa por “la cruz, la muerte, la resurrección y el triunfo de Dios”. El resto son pequeños detalles que la embellecen pero que no deben banalizarla.

     

  • Entrevista a Hugo Santos

    1501Pregonero de Semana Santa

    {xtypo_quote}“El pregón tendrá mi personalidad, aunando recuerdos, impresiones y vivencias”{/xtypo_quote}

    El domingo, a las 12:30 horas, el teatro acogerá el Pregón de la Semana Santa de Hugo Santos Gil. Licenciado en Derecho y profesor de la Universidad de Sevilla, Hugo está vinculado al mundo de las hermandades desde niño,repartiendo su devoción entre las hermandades de La Borriquita, Valme y la Sacramental.

    ¿Qué siente el pregonero de la Semana Santa unos días antes de colocarse tras el atril?
    Temor y temblor. Creo que estas dos palabras resumen bastante bien las sensaciones del pregonero en estos días previos.

    ¿Cuándo y en qué circunstancias le comunican que ha sido designado pregonero?¿Qué fue lo primero que pensó?
    Me lo propusieron a finales del verano pasado y, siendo sincero, mi respuesta inicial fue una negativa rotunda.

    ¿Había pasado por su cabeza alguna vez que pudiera dar el pregón de la Semana Santa?
    La verdad es que no. Quien me conoce bien sabe que no soy muy amigo de los pregones: prefiero la palabra escrita a la hablada. Además, aunque suene a tópico, no considero que tenga méritos para ser pregonero, y estoy convencido de que en nuestras hermandades hay hombres y mujeres –subrayo lo de mujeres– que merecen serlo mucho más que yo. Aún me quedan muchas dudas, y, sobre todo, si he debido aceptar un reto que, seguramente, me viene grande, y para el que pienso que me puede faltar legitimidad.

    ¿Qué requisitos indispensables debe tener una persona para ser pregonero?
    Pienso que dar el pregón siendo joven tiene sus inconvenientes y sus riesgos. A mi modo de ver, el pregón es, o debería ser, el reconocimiento a una trayectoria fecunda en el mundo de las cofradías y de la Semana Santa nazarena. Que fuera una suerte de ‘testamento cofradiero’, a través del cual los jóvenes pudieran aprender de la sabiduría de los mayores.

    ¿Dónde y cómo se ha fraguado este pregón? ¿Cómo ha sido el proceso de gestación?
    El pregón se ha ido fraguando en el día a día, y sobre todo por las noches, de madrugada. Al principio fui anotando algunas ideas, y durante estos meses también he leído mucho para encontrar la inspiración necesaria. Aun así, como suele ser habitual en mi forma de hacer, la redacción final me ha ocupado aproximadamente un mes y medio.

    ¿Cuáles son las líneas maestras sobre las que va a discurrir su pregón?
    Desde luego, no será un pregón de los llamados ‘poéticos’. Me parece un error meterse a poeta sin serlo. Y yo es evidente que no lo soy. Me gusta escribir, pero jamás me atrevería a hacer algo que no fuera con mi forma de ser. Ante un reto así, hay que ser absoluta y radicalmente sincero. En este sentido, el pregón tendrá mi personalidad e intentará aunar recuerdos, impresiones y vivencias con el mensaje que quiero transmitir.

    ¿Quién lo presentará en la mañana del domingo día 10, y por qué?
    Me presentará mi abuelo Miguel Gil Pachón, que es quien me ha enseñado la Semana Santa en todos los sentidos. Él fue quien me animó a que aceptara la propuesta, venciendo mi negativa inicial. Para mí es una gran satisfacción que sea el presentador, porque su Pregón del año 1988 fue, quizás, el primer acto cofradiero del que tengo memoria. No creo que sea frecuente que un abuelo y un nieto puedan tener el privilegio de compartir un momento así, lo cual –dicho sea con toda modestia– me enorgullece bastante.

    ¿Cómo es la Semana Santa de Hugo Santos?
    Siempre ha sido para mí un tiempo de gran intensidad, desde sus vísperas hasta el Domingo de Resurrección. Procuro vivir y disfrutar la Semana Santa con alegría, por supuesto gozando de la belleza de las cofradías en la calle, pero sin olvidar nunca su sentido religioso de conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

  • Entrevista a Hugo Santos

    1501Pregonero de Semana Santa

    {xtypo_quote}“El pregón tendrá mi personalidad, aunando recuerdos, impresiones y vivencias”{/xtypo_quote}

    El domingo, a las 12:30 horas, el teatro acogerá el Pregón de la Semana Santa de Hugo Santos Gil. Licenciado en Derecho y profesor de la Universidad de Sevilla, Hugo está vinculado al mundo de las hermandades desde niño,repartiendo su devoción entre las hermandades de La Borriquita, Valme y la Sacramental.

    ¿Qué siente el pregonero de la Semana Santa unos días antes de colocarse tras el atril?
    Temor y temblor. Creo que estas dos palabras resumen bastante bien las sensaciones del pregonero en estos días previos.

    ¿Cuándo y en qué circunstancias le comunican que ha sido designado pregonero?¿Qué fue lo primero que pensó?
    Me lo propusieron a finales del verano pasado y, siendo sincero, mi respuesta inicial fue una negativa rotunda.

    ¿Había pasado por su cabeza alguna vez que pudiera dar el pregón de la Semana Santa?
    La verdad es que no. Quien me conoce bien sabe que no soy muy amigo de los pregones: prefiero la palabra escrita a la hablada. Además, aunque suene a tópico, no considero que tenga méritos para ser pregonero, y estoy convencido de que en nuestras hermandades hay hombres y mujeres –subrayo lo de mujeres– que merecen serlo mucho más que yo. Aún me quedan muchas dudas, y, sobre todo, si he debido aceptar un reto que, seguramente, me viene grande, y para el que pienso que me puede faltar legitimidad.

    ¿Qué requisitos indispensables debe tener una persona para ser pregonero?
    Pienso que dar el pregón siendo joven tiene sus inconvenientes y sus riesgos. A mi modo de ver, el pregón es, o debería ser, el reconocimiento a una trayectoria fecunda en el mundo de las cofradías y de la Semana Santa nazarena. Que fuera una suerte de ‘testamento cofradiero’, a través del cual los jóvenes pudieran aprender de la sabiduría de los mayores.

    ¿Dónde y cómo se ha fraguado este pregón? ¿Cómo ha sido el proceso de gestación?
    El pregón se ha ido fraguando en el día a día, y sobre todo por las noches, de madrugada. Al principio fui anotando algunas ideas, y durante estos meses también he leído mucho para encontrar la inspiración necesaria. Aun así, como suele ser habitual en mi forma de hacer, la redacción final me ha ocupado aproximadamente un mes y medio.

    ¿Cuáles son las líneas maestras sobre las que va a discurrir su pregón?
    Desde luego, no será un pregón de los llamados ‘poéticos’. Me parece un error meterse a poeta sin serlo. Y yo es evidente que no lo soy. Me gusta escribir, pero jamás me atrevería a hacer algo que no fuera con mi forma de ser. Ante un reto así, hay que ser absoluta y radicalmente sincero. En este sentido, el pregón tendrá mi personalidad e intentará aunar recuerdos, impresiones y vivencias con el mensaje que quiero transmitir.

    ¿Quién lo presentará en la mañana del domingo día 10, y por qué?
    Me presentará mi abuelo Miguel Gil Pachón, que es quien me ha enseñado la Semana Santa en todos los sentidos. Él fue quien me animó a que aceptara la propuesta, venciendo mi negativa inicial. Para mí es una gran satisfacción que sea el presentador, porque su Pregón del año 1988 fue, quizás, el primer acto cofradiero del que tengo memoria. No creo que sea frecuente que un abuelo y un nieto puedan tener el privilegio de compartir un momento así, lo cual –dicho sea con toda modestia– me enorgullece bastante.

    ¿Cómo es la Semana Santa de Hugo Santos?
    Siempre ha sido para mí un tiempo de gran intensidad, desde sus vísperas hasta el Domingo de Resurrección. Procuro vivir y disfrutar la Semana Santa con alegría, por supuesto gozando de la belleza de las cofradías en la calle, pero sin olvidar nunca su sentido religioso de conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

  • Entrevista a Hugo Santos

    1501Pregonero de Semana Santa

    {xtypo_quote}“El pregón tendrá mi personalidad, aunando recuerdos, impresiones y vivencias”{/xtypo_quote}

    El domingo, a las 12:30 horas, el teatro acogerá el Pregón de la Semana Santa de Hugo Santos Gil. Licenciado en Derecho y profesor de la Universidad de Sevilla, Hugo está vinculado al mundo de las hermandades desde niño,repartiendo su devoción entre las hermandades de La Borriquita, Valme y la Sacramental.

    ¿Qué siente el pregonero de la Semana Santa unos días antes de colocarse tras el atril?
    Temor y temblor. Creo que estas dos palabras resumen bastante bien las sensaciones del pregonero en estos días previos.

    ¿Cuándo y en qué circunstancias le comunican que ha sido designado pregonero?¿Qué fue lo primero que pensó?
    Me lo propusieron a finales del verano pasado y, siendo sincero, mi respuesta inicial fue una negativa rotunda.

    ¿Había pasado por su cabeza alguna vez que pudiera dar el pregón de la Semana Santa?
    La verdad es que no. Quien me conoce bien sabe que no soy muy amigo de los pregones: prefiero la palabra escrita a la hablada. Además, aunque suene a tópico, no considero que tenga méritos para ser pregonero, y estoy convencido de que en nuestras hermandades hay hombres y mujeres –subrayo lo de mujeres– que merecen serlo mucho más que yo. Aún me quedan muchas dudas, y, sobre todo, si he debido aceptar un reto que, seguramente, me viene grande, y para el que pienso que me puede faltar legitimidad.

    ¿Qué requisitos indispensables debe tener una persona para ser pregonero?
    Pienso que dar el pregón siendo joven tiene sus inconvenientes y sus riesgos. A mi modo de ver, el pregón es, o debería ser, el reconocimiento a una trayectoria fecunda en el mundo de las cofradías y de la Semana Santa nazarena. Que fuera una suerte de ‘testamento cofradiero’, a través del cual los jóvenes pudieran aprender de la sabiduría de los mayores.

    ¿Dónde y cómo se ha fraguado este pregón? ¿Cómo ha sido el proceso de gestación?
    El pregón se ha ido fraguando en el día a día, y sobre todo por las noches, de madrugada. Al principio fui anotando algunas ideas, y durante estos meses también he leído mucho para encontrar la inspiración necesaria. Aun así, como suele ser habitual en mi forma de hacer, la redacción final me ha ocupado aproximadamente un mes y medio.

    ¿Cuáles son las líneas maestras sobre las que va a discurrir su pregón?
    Desde luego, no será un pregón de los llamados ‘poéticos’. Me parece un error meterse a poeta sin serlo. Y yo es evidente que no lo soy. Me gusta escribir, pero jamás me atrevería a hacer algo que no fuera con mi forma de ser. Ante un reto así, hay que ser absoluta y radicalmente sincero. En este sentido, el pregón tendrá mi personalidad e intentará aunar recuerdos, impresiones y vivencias con el mensaje que quiero transmitir.

    ¿Quién lo presentará en la mañana del domingo día 10, y por qué?
    Me presentará mi abuelo Miguel Gil Pachón, que es quien me ha enseñado la Semana Santa en todos los sentidos. Él fue quien me animó a que aceptara la propuesta, venciendo mi negativa inicial. Para mí es una gran satisfacción que sea el presentador, porque su Pregón del año 1988 fue, quizás, el primer acto cofradiero del que tengo memoria. No creo que sea frecuente que un abuelo y un nieto puedan tener el privilegio de compartir un momento así, lo cual –dicho sea con toda modestia– me enorgullece bastante.

    ¿Cómo es la Semana Santa de Hugo Santos?
    Siempre ha sido para mí un tiempo de gran intensidad, desde sus vísperas hasta el Domingo de Resurrección. Procuro vivir y disfrutar la Semana Santa con alegría, por supuesto gozando de la belleza de las cofradías en la calle, pero sin olvidar nunca su sentido religioso de conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

  • Gómez Candela pregonero de las Glorias

    La Hermandad de Amargura ha hecho público el próximo pregonero de las Glorias de María. Responsabilidad que en esta ocasión ha recaído en el hermano y contraguía de la corporación, Miguel Ángel Gómez Candela.

    El pregón tendrá lugar en la capilla de la cofradía el día 21 de mayo, a las 21:00 horas, y el pregonero estará presentado por el actual diputado mayor de gobierno, Antonio Manuel Cano Benítez.

     

  • El pregón del corazón y del respeto a las tradiciones del pueblo

    1501La familia y su amor a Valme brillaron en las líneas de su disertación

    {xtypo_quote_right}“Te quiero en el sagrario, te quiero en romería, te quiero dentro de mí todos los días de mi vida”{/xtypo_quote_right}

    El pregón de la romería que José Ortega Ramos pronunció el pasado domingo a las plantas de la Virgen de Valme fue un pregón de corazón, más que de palabras. Un pregón de sentimientos más que de técnica, en el que lo importante no era lo bonito que se decían las cosas, sino las cosas bonitas que se decían.

    El propio pregonero insistió en este aspecto durante el acto, dirigiéndose, al principio del mismo, a la junta de gobierno para advertirles que “sabéis que no puedo hacer un buen pregón, pero lo haré de corazón”. Y así fue, ya que corazón fue lo que le sobró precisamente al pregón de Pepe Ortega, como lo presentó su  propio hijo, Rafael Ortega, de quien dijo que no necesitaba presentación. Algo para lo que sólo bastaba con echar un vistazo el pasado domingo a la parroquia de Santa María Magdalena, donde no cabía ni un alma, ya que nadie se quería perder las vivencias y sentimientos del pregonero en torno a la Virgen.

    La familia
    Si hubo un elemento muy presente durante la larga exaltación de José Ortega, ya que fue un pregón de los largos, este fue sin duda la familia. Ortega recurrió a ella en varios momentos del mismo, como cuando compartió con los presentes como se vive en su hogar esta tradición. Especial protagonismo concedió  el pregonero a sus dos nietas, Lola y Rocío, a través de las cuales, insistió en la necesidad de acercar a los niños a Valme, “ahora que se quiere borrar el sentido cristiano de nuestras vidas”.

    También tuvo un emotivo recuerdo para su “madre en la tierra”, Dolores, “quien me inculcó la devoción a Valme” y de quien sabía que allá en el cielo “estaría contenta y presumiendo de hijo pregonero”. Ortega aprovechó la coyuntura para tener un especial recuerdo para aquellos carreteros que ya no preparan su carreta para la romería terrenal, haciendo un simpático guiño a cómo sería una Romería de Valme en el cielo.

    {xtypo_quote}“La flor de la Virgen es el pueblo, que comparte en sus manos con su hijo”{/xtypo_quote}

    Peticiones de un pregonero

    Además de la familia, la osadía fue otro de los distintivos del pregón de Ortega Ramos, quien aprovechó el púlpito y la ocasión que se le prestaba para lanzar una serie de mensajes a todo aquel que los quisiera captar.

    De entrada se preguntó en voz alta qué se podría hacer para que la Virgen estuviese en procesión todos los días, “con muchas chicotás en su recorrido diario para dar sólo muestra de amor y fe”.

    Para el 40 aniversario de la Coronación Canónica, el pregonero pidió a  la junta de gobierno, reconociendo que “seguro que me he pasado”, que se llevara a la Virgen a todas las capillas de Dos Hermanas, “ya que a la Virgen hay que compartirla, puesto que a ella le gusta estar con todos sus hijos, hasta los que no la quieren”.

    También tuvo palabras para los carreteros, a los que animó a seguir con la tradición, “16 pétalos de flor, 32 pellizcos de amor”; y un emotivo recuerdo para las cinco personas fallecidas en la empresa de pirotecnia de Benacazón, “que trabajaban para hacer posible una tradición”.

    José Ortega pidió que se declarase la carreta de la Virgen como monumento nacional y que se declare la romería como “fiesta de interés religioso y para estar con la familia”.

    Por tener tuvo palabras hasta para la gerencia del Hospital de Valme para que pase a denominarse Hospital Virgen de Valme y para el delegado de Fiestas Mayores, José Román, a quien pidió que “a la carretera vieja de Bellavista ni tocarla, ya que es el camino hacia el cielo de los nazarenos. Quizás ensancharla y hacerla más campera”.

    Por último, como el pregón le supo a poco al pregonero, solicitó a la junta de gobierno que quería “hacer otro pregón al final de mis días, porque con este no tengo bastante para decirle a la Virgen de Valme lo que la quería”. Dándole las gracias a la hermandad “por hacerme tan feliz, ya que en mi corazón hay hoy una catedral de campanas y alegría”.

     

  • El pregón del corazón y del respeto a las tradiciones del pueblo

    1501La familia y su amor a Valme brillaron en las líneas de su disertación

    {xtypo_quote_right}“Te quiero en el sagrario, te quiero en romería, te quiero dentro de mí todos los días de mi vida”{/xtypo_quote_right}

    El pregón de la romería que José Ortega Ramos pronunció el pasado domingo a las plantas de la Virgen de Valme fue un pregón de corazón, más que de palabras. Un pregón de sentimientos más que de técnica, en el que lo importante no era lo bonito que se decían las cosas, sino las cosas bonitas que se decían.

    El propio pregonero insistió en este aspecto durante el acto, dirigiéndose, al principio del mismo, a la junta de gobierno para advertirles que “sabéis que no puedo hacer un buen pregón, pero lo haré de corazón”. Y así fue, ya que corazón fue lo que le sobró precisamente al pregón de Pepe Ortega, como lo presentó su  propio hijo, Rafael Ortega, de quien dijo que no necesitaba presentación. Algo para lo que sólo bastaba con echar un vistazo el pasado domingo a la parroquia de Santa María Magdalena, donde no cabía ni un alma, ya que nadie se quería perder las vivencias y sentimientos del pregonero en torno a la Virgen.

    La familia
    Si hubo un elemento muy presente durante la larga exaltación de José Ortega, ya que fue un pregón de los largos, este fue sin duda la familia. Ortega recurrió a ella en varios momentos del mismo, como cuando compartió con los presentes como se vive en su hogar esta tradición. Especial protagonismo concedió  el pregonero a sus dos nietas, Lola y Rocío, a través de las cuales, insistió en la necesidad de acercar a los niños a Valme, “ahora que se quiere borrar el sentido cristiano de nuestras vidas”.

    También tuvo un emotivo recuerdo para su “madre en la tierra”, Dolores, “quien me inculcó la devoción a Valme” y de quien sabía que allá en el cielo “estaría contenta y presumiendo de hijo pregonero”. Ortega aprovechó la coyuntura para tener un especial recuerdo para aquellos carreteros que ya no preparan su carreta para la romería terrenal, haciendo un simpático guiño a cómo sería una Romería de Valme en el cielo.

    {xtypo_quote}“La flor de la Virgen es el pueblo, que comparte en sus manos con su hijo”{/xtypo_quote}

    Peticiones de un pregonero

    Además de la familia, la osadía fue otro de los distintivos del pregón de Ortega Ramos, quien aprovechó el púlpito y la ocasión que se le prestaba para lanzar una serie de mensajes a todo aquel que los quisiera captar.

    De entrada se preguntó en voz alta qué se podría hacer para que la Virgen estuviese en procesión todos los días, “con muchas chicotás en su recorrido diario para dar sólo muestra de amor y fe”.

    Para el 40 aniversario de la Coronación Canónica, el pregonero pidió a  la junta de gobierno, reconociendo que “seguro que me he pasado”, que se llevara a la Virgen a todas las capillas de Dos Hermanas, “ya que a la Virgen hay que compartirla, puesto que a ella le gusta estar con todos sus hijos, hasta los que no la quieren”.

    También tuvo palabras para los carreteros, a los que animó a seguir con la tradición, “16 pétalos de flor, 32 pellizcos de amor”; y un emotivo recuerdo para las cinco personas fallecidas en la empresa de pirotecnia de Benacazón, “que trabajaban para hacer posible una tradición”.

    José Ortega pidió que se declarase la carreta de la Virgen como monumento nacional y que se declare la romería como “fiesta de interés religioso y para estar con la familia”.

    Por tener tuvo palabras hasta para la gerencia del Hospital de Valme para que pase a denominarse Hospital Virgen de Valme y para el delegado de Fiestas Mayores, José Román, a quien pidió que “a la carretera vieja de Bellavista ni tocarla, ya que es el camino hacia el cielo de los nazarenos. Quizás ensancharla y hacerla más campera”.

    Por último, como el pregón le supo a poco al pregonero, solicitó a la junta de gobierno que quería “hacer otro pregón al final de mis días, porque con este no tengo bastante para decirle a la Virgen de Valme lo que la quería”. Dándole las gracias a la hermandad “por hacerme tan feliz, ya que en mi corazón hay hoy una catedral de campanas y alegría”.

     

  • “El nazareno no habla de María, la lleva en su corazón”

    1601Antonio M. Cano hace del Pregón de las Glorias de María una catequesis viva

    Lo que Antonio Manuel Cano Benítez realizó el pasado domingo durante el pregón de las Glorias de María en su capilla de Amargura fue una auténtica catequesis viva que no dejó indiferente a nadie. Tras poner sus ilusiones bajo el manto de la Virgen, el pregonero empezó, como no podía ser de otra manera, con una oración y un Dios te Salve a la Virgen de la Amargura, una advocación que en ningún momento abandonó las páginas de su exaltación.

    Antonio Manuel Cano venía dispuesto a hablar de María al público presente, tras la realización de una tesis intensiva sobre la figura de la madre de Dios que el pregonero había plasmado en su exposición. Aunque él mismo reconoció durante su exaltación que “el nazareno no habla de María, no le hace falta, porque lleva a María en su corazón”. Afirmando seguidamente que “María es Dos Hermanas y ella lo sabe”.

    Con un lenguaje en el que predominaba la prosa sobre el verso, sin que este estuviera ausente durante la hora de exaltación, y acompañado en todo momento por su costal, el pregonero profundizó en la figura de María a través de la vida cofrade de la ciudad de Dos Hermanas. Alusiones y guiños costaleros no faltaron en un pregón que estuvo guiado en todo momento, como hilo conductor, por un concepto clave: la fe.

    Antonio Manuel buceó en la historia de su hermandad de la Amargura, para presentar a la Virgen desde diferentes perspectivas: la belleza de su rostro, el amor a la Virgen, María dolorosa y de gloria, María como madre de la Iglesia, la Virgen vista por los ojos, o plantas, de un costalero que la lleva sobre sus hombros o la Virgen como Madre.

    Para terminar, Antonio Manuel realizó un paseo por la Dos Hermanas de su vida, en la que salieron a la luz multitud de personajes populares del pueblo, para definir a esta ciudad como una tierra de pureza y muy mariana, en la que también está presente la figura de Santa Ángela, muy vinculada a su hermandad, y con la que concluyó su exaltación.

     

  • “El nazareno no habla de María, la lleva en su corazón”

    1601Antonio M. Cano hace del Pregón de las Glorias de María una catequesis viva

    Lo que Antonio Manuel Cano Benítez realizó el pasado domingo durante el pregón de las Glorias de María en su capilla de Amargura fue una auténtica catequesis viva que no dejó indiferente a nadie. Tras poner sus ilusiones bajo el manto de la Virgen, el pregonero empezó, como no podía ser de otra manera, con una oración y un Dios te Salve a la Virgen de la Amargura, una advocación que en ningún momento abandonó las páginas de su exaltación.

    Antonio Manuel Cano venía dispuesto a hablar de María al público presente, tras la realización de una tesis intensiva sobre la figura de la madre de Dios que el pregonero había plasmado en su exposición. Aunque él mismo reconoció durante su exaltación que “el nazareno no habla de María, no le hace falta, porque lleva a María en su corazón”. Afirmando seguidamente que “María es Dos Hermanas y ella lo sabe”.

    Con un lenguaje en el que predominaba la prosa sobre el verso, sin que este estuviera ausente durante la hora de exaltación, y acompañado en todo momento por su costal, el pregonero profundizó en la figura de María a través de la vida cofrade de la ciudad de Dos Hermanas. Alusiones y guiños costaleros no faltaron en un pregón que estuvo guiado en todo momento, como hilo conductor, por un concepto clave: la fe.

    Antonio Manuel buceó en la historia de su hermandad de la Amargura, para presentar a la Virgen desde diferentes perspectivas: la belleza de su rostro, el amor a la Virgen, María dolorosa y de gloria, María como madre de la Iglesia, la Virgen vista por los ojos, o plantas, de un costalero que la lleva sobre sus hombros o la Virgen como Madre.

    Para terminar, Antonio Manuel realizó un paseo por la Dos Hermanas de su vida, en la que salieron a la luz multitud de personajes populares del pueblo, para definir a esta ciudad como una tierra de pureza y muy mariana, en la que también está presente la figura de Santa Ángela, muy vinculada a su hermandad, y con la que concluyó su exaltación.