La Hermandad de la Cena ha aprobado por unanimidad en Cabildo de Oficiales que Ricardo Manuel López Almansa pase a ser el nuevo capataz de esta cofradía del Jueves Santo. Él y su equipo de auxiliares serán los encargados de llevar los pasos de sus titulares, confiando la Junta de Gobierno plenamente en su persona.
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Ricardo M. López Almansa, nuevo capataz de La Cena
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Ricardo M. López Almansa, nuevo capataz de La Cena
La Hermandad de la Cena ha aprobado por unanimidad en Cabildo de Oficiales que Ricardo Manuel López Almansa pase a ser el nuevo capataz de esta cofradía del Jueves Santo. Él y su equipo de auxiliares serán los encargados de llevar los pasos de sus titulares, confiando la Junta de Gobierno plenamente en su persona. -
Sociedad civil
(Mateo 22, 15-22) La comprensión que Jesús de Nazaret tiene de la sociedad es profundamente realista, liberadora y actual. Sus parábolas nos muestran una mirada penetrante y crítica a los problemas que golpeaban a los más pobres e indefensos, y una gran libertad para señalar a quienes les hacían sufrir.
Una de las intuiciones más fecunda y actual de esta comprensión es la no confusión entre el ámbito religioso y el político: “dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios” –escucharemos el próximo domingo-.
Ningún gobierno, ningún grupo político, ningún legislador va a responder plenamente a las exigencias de la justicia; como ninguno de nosotros respondemos plenamente a las exigencias de la bondad. Todos estamos llamados por Dios –creyentes y no creyentes- a construir un mundo más humano y más justo; todos hemos de colaborar con su construcción.
Los creyentes, desde la fe, acogemos la luz de la bondad de Dios Padre, y buscamos los caminos que nos lleven a un mundo más fraterno; en pie de igualdad con el resto de los hombres y mujeres de nuestra sociedad: sin imponer, sin arrinconarnos.Sin imponer porque la fe no se impone, y porque las que consideremos leyes justas, también tendrán elementos ambiguos y podrán ser causa de marginación y sufrimiento. Sin arrinconarnos, como algunos querrían, entretenidos en asuntos de sacristía y procesiones. La luz de la fe nos permite vivir en la esperanza de un mundo nuevo, y nos da fuerza para impulsarlo con humildad, con sacrificios, también con alegría.
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Orippo y Los Montecillos ganan el Todos-as Jugamos
Unas jornadas que se han consolidado en su quinta ediciónLos colegios Orippo y Los Montecillos han sido los centros ganadores, en categoría A (3º y 4º de Primaria) y B (5º y 6º de Primaria), respectivamente, de las Jornadas de Intervención Deportiva Social y Educativa de la Zona Sur.
En su quinta edición, estas jornadas han sido todo un éxito, consolidándose plenamente. Por ello, la intención de la Oficina Municipal es llevarlo a cabo en el curso 2012/13 de forma trimestral.

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La lluvia obliga a suspender el séptimo mercado del arte
Se ha trasladado al domingo día 7 de febrero
La inestable situación climatológica que ha caracterizado la despedida de año y la entrada en 2010 ha obligado a la suspensión de la séptima edición del Mercado Alternativo del Arte, que Ateneo Andaluz iba a celebrar el pasado domingo en el parque de El Palmarillo.
La comisión de artistas ha optado por trasladar este evento al primer fin de semana del mes de febrero, concretamente, al domingo día 7.
Esta es la primera vez, en sus más de siete meses de vida, que el mercado alternativo del arte se ha suspendido por motivos metereológicos.
Un evento artístico que ya está plenamente consolidado en el calendario cultural de la ciudad de Dos Hermanas y que congrega todos los meses a un nutrido grupo de artistas de los ámbitos más diversos, así como a un público muy heterogéneo que se da cita en torno al arte.
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Reflexiones sobre el andalucismo
Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.
Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.
Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía. Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista. Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales. Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.
Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.
A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz. Nosotros solemos decir que no hay quien pueda con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia. Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.
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Reflexiones sobre el andalucismo
Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.
Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.
Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía. Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista. Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales. Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.
Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.
A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz. Nosotros solemos decir que no hay quien pueda con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia. Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.
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Reflexiones sobre el andalucismo
Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.
Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.
Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía. Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista. Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales. Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.
Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.
A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz. Nosotros solemos decir que no hay quien pueda con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia. Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.