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  • Un continente de cine

    Película La ignorancia de la Sangre del Festival de Cine Europeo de Sevilla

    XI FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA

    El pasado viernes comenzó en nuestra ciudad una nueva edición (la undécima) del Festival de Cine Europeo, que con cada edición va adquiriendo mayor relevancia, dentro y fuera de nuestras fronteras. Como todos los años, repasemos las películas que integran la sección oficial (en esta primera entrega, las proyectadas hasta ayer).

    Y, como viene siendo costumbre de un tiempo a esta parte, la cinta que sirve de inauguración (aunque fuera de concurso) es una obra española. En este caso, la adaptación de la novela de Robert Wilson La ignorancia de la sangre, rodada en Sevilla, por cierto. El problema de la cinta es que nada funciona. El guión hace aguas por todos lados, la dirección no sabe ni qué hacer ni hacia dónde va, los intérpretes están terribles (desganados, sin que una sola de sus palabras sea creíble), el montaje, la puesta en escena… Una película hecha con medios, con un alto presupuesto, y es lo que jode de verdad.

    Leviathan es la tercera película de Andrey Zvyaginstsev que participa en el SEFF. Cuenta la odisea de un pobre hombre que ve como un corrupto alcalde pretende quitarle las pocas tierras que posee. Temática y tratamiento interesantes, pero comete el error de no concretar. El realizador alarga hasta casi las dos horas y media una trama que muy bien se podría haber quedado en noventa minutos.

    La sueca Turist (seleccionada por su país para competir por los Oscar) es una interesante historia sobre un matrimonio perfecto que empieza a resquebrajarse cuando, estando de vacaciones en la nieve, un alud se les viene encima y el marido huye aterrado, dejando a su suerte a mujer e hijos. El crescendo de la intensidad está muy bien logrado, aunque al final se desinfle ligeramente. Con Amour fou la austriaca Jessica Hausner regresa a Sevilla después de triunfar con Lourdes hace tres años. Aquí, con un estilo más depurado y algo más pausado, cuenta la historia del ideal romántico de un poeta alemán del siglo XIX obsesionado con la idea del suicidio por amor. Repleta de anticlímax y con una magnífica fotografía, huele a premio desde ya.

    La francesa Saint Laurent, basada en la vida del famoso diseñador, y precedida de un tremendo éxito, la cinta es repetitiva, aburrida y nada arriesgada. Al contrario, es muy sutil y evita meterse en berenjenales (lo cuál, tratando la vida de quién trata, y viniendo de la mano de quien viene) es totalmente sorprendente e inexplicable.

    Igualmente aburrida (aunque mucho, muchísimo más morosa) es la portuguesa Cavalo Dinheiro, con la que Pedro Costa vuelve a su estilo esteticista y personajes habituales. Aunque los personajes pueden resultar interesantes, el modo de rodar la historia (planos alargados hasta el extremo) consigue repeler a la mayoría.

    La actriz Asia Argento  dirige  Misunderstood, en la que cuenta (suponemos y esperamos por su bien que exagerando) su infancia con unos padres famosos y que se preocupaban poco por ella. Mantiene un buen nivel y un alto interés todo el metraje, hasta que en los últimos veinte minutos desbarra de lo lindo. Ojo a la niña protagonista. Huele a premio.

    The kindergarten teacher cuenta la historia de una profesora de parvulario que, al descubrir que uno de sus pequeños alumnos es un talentoso poeta con un padre que no está interesado en su arte, se verá obligada a tomar medidas. Magnífica se la mire por donde se la mire, tiene planos con miradas a cámara que descolocan por completo.

    Por último, Hungry Hearts cuenta, con dos interpretaciones maravillosas, cómo una relación matrimonial se desmorona tras tener a su hijo, a causa de una obsesiva y sobre protectora madre. Tiene un arranque bestial. Mantiene una tensión agobiante todo el metraje y consigue trasladar la anguastia al espectador, con una muy acertada elección de los planos.

     

  • 1971. Construyen una casa a un vecino de Ibarburu en dos días

    Digna de todos los elogios es la muestra de solidaridad que recoge hoy El Correo de Andalucía. Un grupo de vecinos de la barriada de Ibarburu, habiendo conocido las necesidades de un matrimonio con cuatro hijos que se encontraba sin vivienda, le ha construido una, en dos días.

    Haciendo gala de una excelente coordinación, después de dibujar los planos se pusieron manos a la obra, haciendo todos horas extras tras salir de sus respectivos trabajos. Con un ritmo vertiginoso y un ambiente de hermandad (donde no faltó la cerveza y el cante) acabaron la casa ¡en 48 horas!

  • Amor imposible

    Película The Grandmaster

    THE GRANDMASTER

    Este es el ejemplo perfecto de película que se publicita con una frase que define lo que es, pero que a la vez puede llevar a equívoco a un alto número de personas que vayan pensando que se van a encontrar con algo totalmente distinto a lo que, en realidad, van a ver. Cierto que esto es un biopic del maestro del icono de las artes marciales Bruce Lee. Pero Lee ni aparece, ni se le menciona. Y los que vayan esperando encontrarse con multitud de peleas espectaculares van a llevarse un chasco. A ver, peleas hay, y son espectaculares, pero no es ese el asunto principal.

    {xtypo_code}Hong Kong-China, 2013 (130′)
    Título original: Yi dai zong shi.
    Dirección: Wong Kar Wai.
    Producción:  Jacky Pang Yee Wah, Wong Kar Wai
    Guión:  Wong Kar Wai, Jingzhi Zhu, Haofeng Xu.
    Fotografía:  Philippe Le Sourd.
    Música: Nathaniel Méchaly, Shigeru Umebayashi.
    Montaje: William Chang.
    Intérpretes: Tony Leung Chiu Wai, Zhang Ziyi, Qingxiang Wang, Elvis Tsiu, Cung Le, Hye-kyo Song, Chia Yung Liu, Chiu Yee Tsang, Hoi-Pang Lo, Chun Lau, Xiaofei Zhou, Mancheng Wang, Ting Yip Ng, Mang Keung Cho.{/xtypo_code}

    Dos maestros de kung fu, Ip Man, del sur de China, y la bella Gong Er, del norte, se reunen en Foshan, ciudad natal de Ip Man, en la víspera de la invasión japonesa de 1936. También acude el abuelo de Gong Er, gran maestro de renombre, para su ceremonia de jubilación. Durante los años tumultuosos en los que cayó la última dinastía de China, Ip Man y Gong Er se verán envueltos en una historia de traición, honor y amor.

    Casi todas las películas de Kar Wai cuentan (unas más claramente que otras) historias de amores imposibles, que se enfrentan a mil y un obstáculos (y que en ocasiones ni siqueran llegan a ser). Esta no va a ser menos. El proyecto, en el que el director lleva trabajando más de quince años, y cuyo rodaje le ha ocupado los últimos cinco, incluye algunas de las secuencias de peleas más estilizadas, estéticas y bellas que jamás se hayan visto en pantalla (el enfrentamiento en la estación es fantástico), pero lo que de verdad le importa al director es otra cosa. Y llena la cinta de melancolía, de sosegada belleza, con los planos estilizados a los que nos tiene acostumbrados.

    La película tiene logros visuales maravillosos; estéticamente es casi brillante, y en varias ocasiones logra sobrecoger (la mencionada pelea, el largo plano final con el rostro de Zhang Ziyi… Pero el uso y abuso (también habitual en él, pero aquí aún más exagerado) de planos ralentizados, colocados arbitrariamente y con extensa profusión (y que no aportan nada); y el hecho de que esté constantemente moviéndose hacia atrás y hacia delante en el tiempo, con personajes que aparecen y desaparecen sin mayor explicación, hacen que la historia no termine de emocionar como pretende.

  • Un drama de trazo grueso

    1101La chispa de la vida

    Lo normal es que Álex de la Iglesia haga películas potentes, tanto en el apartado visual como en el temático. Pero a veces se sale de la norma, de lo habitual. Le ocurrió con Perdita Durango, le ocurrió con Los crímenes de Oxford, y le ocurre, si bien es cierto que en menos medida, con esta La chispa de la vida, una película que despierta más expectativas de las que finalmente acaba cumpliendo. No en vano, aunque se ha metido de lleno en el proyecto y lo está defendiendo con uñas y dientes, éste no es un proyecto propio, sino un encargo. Y eso se nota.

    {xtypo_code}España, 2011 (95′)
    Director: Alex de la Iglesia.
    Producción: Franck Ribière, Verane Frediani.
    Guión: Randy Feldman
    Fotografía: Kiko de la Rica.
    Música: Joan Valent.
    Montaje: Pablo Blanco.
    Intérpretes: José Mota (Roberto Gómez), Salma Hayek (Luisa), Blanca Portillo (Mercedes), Juan Luis Galiardo (Alcalde), Fernando Tejero (Johnnie), Manuel Tallafé (Claudio), Antonio Garrido (Dr. Velasco), Carolina Bang (Pilar Álvarez), Eduardo Casanova (Lorenzo), Javier Climent (Javier Gándara), Santiago Segura (David Solar), Nacho Vigalondo (Martín), Juanjo Puigcorbé (Álvaro Caprile), Antonio de la Torre (Kiko Segura), Nerea Camacho (Bárbara).{/xtypo_code}

    La cinta nos cuenta la historia de Roberto Gómez, un creativo publicitario que en el pasado vivió buenos tiempos, gracias a ser el creador del eslogan más famoso de la bebida más famosa, ‘la chispa de la vida’, pero que ahora, tras un par de años en el paro deambula por los despachos buscando trabajo, sufriendo el rechazo y hundiéndose cada vez más en la miseria y en la sensación de derrota.

    Desesperado, escapa buscando un recuerdo, el hotel de su luna de miel, pero encuentra un museo, en el que se cuela sin ser visto, cuando están a punto de inaugurarlo. Un accidente hace que acabe con una barra de hierro incrustada en la cabeza, y los medios y cámaras que esperaban la fiesta se encuentran con esta nueva noticia.

    De la Iglesia pretende hacer una película de denuncia, no sólo de la crisis y de la situación de desempleo que vive tantísima gente, de la desazón y del dolor con el que deben sobrevivir día a día, sino también acerca de la crisis de valores de la sociedad, que espera con ansia y devora el mal ajeno en televisión, y de los medios (algunos más que otros) que acuden a la desgracia como hienas a la carroña. El problema es que llega un momento en que no te lo crees. Hay situaciones que son demasiado suaves, la realidad ya ha demostrado que la cosa es mucho peor; y hay otros momentos que son tan exagerados que resultan ridículos e inverosímiles. Pero lo peor es que de la Iglesia utiliza trazos demasiado gruesos, pinta con brocha gorda y demuestra que se ha olvidado la sutileza en casa, mostrando a los buenos como almas bondadosas, caritativas, y a los malos como seres malignos, malvados, sin ningún sentimiento (el personaje que interpreta Puigcorbé, y la situación en la que lo encontramos en su casa, es sencillamente imposible de creer).

    Entre los intérpretes, José Mota sorprende en un papel completamente distinto al que nos tiene acostumbrados. Salma Hayek está un pelín insulsa. Y entre el resto de secundarios, un poco de cal y un poco de arena. Y con contadísimas excepciones, personajes planos, sin evolución.

    La sátira con la que empieza y parece que va a explotar, se va diluyendo poco a poco, y la historia termina convertida en un drama convencional, con algunos planos y situaciones ridículas, en una de las cintas más flojas del director bilbaíno.