Etiqueta: personaje

  • Periodismo basura

    Película Nightcrawler

    NIGHTCRAWLER

    El debut en la dirección de Dan Gilroy (guionista de El legado de Bourne, entre otras) es una cinta de una fuerza innegable. Sátira contra el periodismo más sensacionalista, en la línea de clásicos como Network, Nightcrawler nos presenta a un personaje salvaje y sin escrúpulos que Jake Gyllenhaal borda con maestría, con una interpretación sorprendente.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (117′)
    Escrita y dirigida: Dan Gilroy.
    Producción: Jennifer Fox, Tony Gilroy, Jake Gyllenhaal, David Lancaster, Michel Litvak.
    Fotografía: Robert Elswit.
    Música: James Newton Howard.
    Montaje: John Gilroy.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Louis Bloom), Rene Russo (Nina Romina), Riz Ahmed (Rick), Bill Paxton (Joe Loder), Kevin Rahm (Frank Kruse), Ann Cusack (Linda), Eric Lange (Cámara Ace Video), Michael Hyatt (Detective Frontieri). {/xtypo_code}

    Louis Bloom es un ladronzuelo que descubre por casualidad que puede ganarse un buen dinero grabando los accidentes y atracos, cuanta más sangre haya mejor, y vendiéndola a las cadenas televisivas. Así que se hace con una cámara y un intercomunicador de la policía (ay, Estados Unidos, ese país en el que se puede comprar todo lo que quieras…) para recorrer las calles nocturnas de Los Ángeles recogiendo todos los graves incidentes que puede.

    Lo que el protagonista graba es carnaza, lo que vende es morbo, que es lo que las cadenas buscan y lo que los espectadores esperan. Esta es la crítica contra los media y contra el mismo público que plantea la cinta. Se sirve de un personaje sin escrúpulos y sin moral, un ser que se tiene a sí mismo en muy alta estima, un trepa, un intruso, con el que Jake Gyllenhaal ha creado la mejor interpretación de su carrera, a pesar de que en determinados momentos, el personaje roza la caricatura.

    La cinta ha recibido numerosos halagos allá donde se ha proyectado. Aunque personalmente, no es hasta la mitad de la película cuando la historia logra engancharme. Su primera parte se me hace algo aburrida, sin llegar a conectar ni con el personaje (por supuesto, habría que estar ‘un poco’ enfermo), ni con la historia.

    La crítica a una sociedad morbosa, a unos medios que explotan las miserias de la sociedad comprando y vendiendo carnaza, comerciando con las desgracias ajenas, no es nuevo. La película es oscura, aunque a veces se acerca a esa línea pseudo-cómica que no pretende tocar, y otras es ciertamente previsible. Sin duda es el personaje Gyllenhaal el que mantiene el alto nivel de la cinta, un personaje que a veces recuerda al mítico Travis Bickle de Taxi driver, en su distorsión de la realidad, de la imagen propia dentro de ella, aunque en el fondo lo que aquí interese sea otra cosa,pero poco más.

    Estados Unidos, 2014 (117′)
    Escrita y dirigida: Dan Gilroy.
    Producción: Jennifer Fox, Tony Gilroy, Jake Gyllenhaal, David Lancaster, Michel Litvak.
    Fotografía: Robert Elswit.
    Música: James Newton Howard.
    Montaje: John Gilroy.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Louis Bloom), Rene Russo (Nina Romina), Riz Ahmed (Rick), Bill Paxton (Joe Loder), Kevin Rahm (Frank Kruse), Ann Cusack (Linda), Eric Lange (Cámara Ace Video), Michael Hyatt (Detective Frontieri).
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  • Entrevista a Luisa Martín

    Luisa Martín, protagonista de la obra de teatro El Arte de la Entrevista

    Actriz protagonista de ‘El arte de la entrevista’

    {xtypo_quote_left}Me identifico con el personaje en su energía{/xtypo_quote_left}

    Luisa Martín, famosa por su papel como Juani en la mítica serie de televisión Médico de Familia, se encuentra en plena gira por España con El arte de la entrevista. Esta obra se pondrá en escena este sábado, día 29, a las 21:00 horas en el Teatro Municipal con el cartel de no quedan localidades.

    ¿Qué es lo que más estás aprendiendo de tu papel en El arte de la entrevista?
    A revisar el pasado y a que no se me escape ni siquiera el mío.

    ¿Cómo es la obra y cuál es su argumento?
    Es la última que ha escrito Juan Mayorga, último Premio Nacional de arte dramático. La obra en sí habla de los recuerdos, de la evolución de la cabeza y de cómo el pasado cada uno lo ve de forma distinta. Y el argumento parte de que mi hija tiene que hacer un trabajo con una cámara fotográfica para filosofía y en este caso, le sugiero que le haga una entrevista a la abuela. A partir de ese momento se desata un tsunami.

    ¿Cómo es su personaje?
    Es autosuficiente, decidida, con un alto nivel adquisitivo. Una mujer con un puesto importante, que trabaja con proveedores y que a su vez vive con una capa protectora, al cuidar de su madre y criar a su hija sola , ya  que su padre es seguidor de Bruce Springsteen y decide seguirlo por todas partes.

    ¿Le ha resultado difícil hacerse con el personaje?
    No, pocos meses antes de empezar a ensayar, mi madre murió de una enfermedad neurológica parecida. Además, mi marido tiene una hija que tiene 18 años, una edad parecida a la que tiene mi hija en la obra.

    ¿Piensas que el carácter de este personaje se asemeja a alguno de los que ha interpretado antes?
    Todos se parecen en algo, es una madre y  siempre en alguna faceta coincido. Aunque no es un personaje que se parezca demasiado a otros que he hecho antes, a pesar de que los papeles de ejecutiva y madre ya los he desempeñado.

    ¿En qué se ha podido sentir identificada o conectada en relación a su vida, con la historia y el personaje que está interpretando?
    En la energía. El personaje tiene mucha energía y yo también la tengo.

    ¿Encuentra alguna relación del contenido de esta obra con una película o un reality show que conozca?
    No, no tiene nada que ver. La cámara es un quinto personaje, debido a que a través de la cámara los personajes nos abrimos más y contamos nuestros asuntos.

    ¿Qué es lo que más le gusta del teatro que no tenga el cine o la televisión?
    El público en directo.

     

  • Entrevista a Javier Gurruchaga

    Javier Gurruchaga, obra Pluto

    Actor de la obra Pluto

    {xtypo_quote}Al ver la obra te das cuenta de que se parece a lo que está cayendo ahora {/xtypo_quote}

    El viernes, día 10, a las 21:00 horas, el teatro municipal acoge el estreno de Pluto, una versión de la obra de Aristófanes, que interpreta Javier Gurruchaga. Este afamado músico y actor, además de showman, introducirá al espectador en un mundo de corrupción y desigualdades que sigue muy vigente. Las entradas están agotadas.

    Una democracia en horas bajas, una alta corrupción política y altas dosis de pobrezas son el contexto de Pluto, la obra que Aristófanes crease en el siglo IV a.c. ¿Tan poco hemos cambiado en estos dos mil años?
    A medida que vas viendo la obra, te das cuenta que se parece demasiado a lo que está cayendo ahora, es un fiel retrato y  2.500 años después, sigue la gente corrupta y las desigualdades, aunque contado desde la ironía propia de Aristófanes.

    ¿Cómo es el Pluto de Javier Gurruchaga?
    La directora, Magüi Mira, quería que fuese un Pluto tímido e introvertido, un pobre hombre. Sin embargo, el otro personaje que interpreto, la Vieja Pobreza es más eufórica, devoradora y autoritaria. Mientras que ella se alía con los ricos, Pluto se siente impotente porque no puede hacer nada. Es un gran disparate y me siento muy a gusto con la dirección que se le ha dado a mi personaje.

    La obra se presenta como una sátira. ¿Con humor y con risas se afronta mejor tanta injusticia social?
    Se afronta mejor y se hace más liviano el tiempo que dura la función, sobre todo con la música que hemos compuesto para la obra y que la convierte casi en un musical.

    Dicen que Pluto es una utopía del reparto justo de la riqueza. ¿Cree que esta utopía se podrá convertir algún día en realidad?
    Ojalá se pudiera resolver, ya que si no seguirían resurgiendo estos líderes y flautistas de Amelín, que surgen cada día, porque sigue existiendo el problema. Yo soy cada vez más escéptico.

    Si tuviera que poner a algún personaje real y actual para encarnar al Pluto de Aristófanes, ¿por quién se decantaría?
    Hay un abanico importante de estos flautistas de Amelín y cuando ves la obra te das cuenta que siempre han existido y que todos estos términos, demagogia, política o autocracia vienen de la época clásica.

    Cuando se baje el telón, ¿qué moraleja le gustaría que quedase en el público?
    Lo que Aristófanes pretendió con esta obra, censurada en su tiempo era sugerir, proponer un intercambio de ideas y reflexiones abiertas a la interpretación del público. La idea es que salgan satisfechos por haber pasado un buen rato. La obra gusta porque se cuentan verdades como puño y se tocan temas muy actuales.

    Al encargarse de la música de la obra, ¿vamos a sentir reminiscencias del Javier de la Orquesta Mondragón?
    Hay un guiño a esa época, con el funky o el blues, pero con una impronta más rockera. La obra arranca con un blue-soul de Ray Charles, que era ciego, como mi personaje que no ve. Por lo que es una música muy Aristófanes pero pasando por Mondragón.

    En su trayectoria teatral predominan los clásicos¿Qué le aportan este tipo de obras para embarcarse en estos proyectos?
    En ocasiones es un requisito para ir a Mérida, donde he estado tres veces y salido airoso, como con Golfos de Roma, uno de mis mayores éxitos teatrales. Pero ahora también estoy trabajando en un texto de Ionesco y otro de Arniches.

  • Fernán Caballero en el Día del Libro

    La Concejalía de Igualdad y Educación está preparando la conmemoración del Día del Libro (15 de abril) con una actividad dirigida a los 3.258 alumnos de tercer ciclo de Primaria. Lo que se va a celebrar es una gymkana, bajo el título de Fernán Caballero y los Libros Voladores, cuyo objetivo es dar a conocer la historia literaria de la ciudad y este personaje emblemático.

  • Entrevista a Anabel Alonso

    Anabel Alonso

    Actriz

    {xtypo_quote_left}Lastres es una comedia muy bestia, extrema y sin pudor {/xtypo_quote_left}

    Hablar de Anabel Alonso es hacerlo del cine, la televisión y el teatro de las últimas décadas. Uno de los rostros más carismáticos de la interpretación que el viernes llega a Dos Hermanas para presentar con Ana Fernández y Marta Belenguer la obra Lastres, en la que interpreta a Concha.

    Con la obra de teatro Lastres no se cumple el dicho de amigas para siempre, ¿no?
    Hombre, se cumple otro dicho, pero si lo digo se destripa la trama. Lo que sí es verdad es que es  la historia de tres amigas de toda la vida que se distanciaron y con el tiempo una de ellas organiza un reencuentro para una posible reconciliación, pero la cosa acaba torciéndose.

     

    ¿Cómo es Concha, el personaje que interpreta en esta obra?
    Lo que me gusta es que ni la que es buena es tan buena ni la mala es tan mala. Concha es una bocazas que no tiene filtros a la hora de decir las cosas y que se escuda en esa sinceridad para ser cruel y dar en los puntos debiles de sus amigas.

    ¿Se puede vivir cuando se arrastran muchos lastres del pasado?
    Se puede vivir, mal o regular, pero se puede. El problema es cuando se piensa que tienes las cosas superadas, pero no, están enquistadas y hay que soltar los lastres cuanto antes.

    Lastres es una de esas comedias que regalan al espectador mucho más que risas. ¿Con qué mensaje hay que quedarse una vez que se sale del teatro tras disfrutar de la obra?
    Es una de comedia extrema, muy bestia y sin pudor. Pero hay que quedarse con dos ideas. Por una parte, que no se puede culpar a los demás de tus equivocaciones y carencias. Y, por otra, que hay que poner límites a la gente y decirle que no siga por ahí porque le puede hacer daño a los demás.
     

    {xtypo_rounded_right3}31 de enero
    a las 21:00 horas Lastres se estrena en el teatro municipal con las entradas agotadas.{/xtypo_rounded_right3}

    El teatro es un género vivo y lleno de improvisaciones, ¿ha evolucionado mucho la obra desde su estreno hasta la actualidad?
    Dentro del caos de la obra, no se ha desvirtuado nada, porque fue un texto muy difícil de memorizar y en el que hay que hilar muy fino para no equivocar a la que viene detrás. Además, somos muy disciplinadas.
    ¿Qué destacaría de su experiencia con Marta Belenguer y Ana Fernández?
    Que somos muy diferentes como personas y como actrices y durante la gira nos hemos hecho amigas y compaginado muy bien nuestro trabajo. La diversidad enriquece y estamos disfrutando mucho.
    ¿Cómo reacciona el público con Lastres?
    Está mal que yo lo diga, pero el público disfruta mucho y acaba muchas veces en pie. Espero que en Dos Hermanas sea igual.
    ¿Qué supuso para su carrera el doblaje de Dory en Buscando a Nemo?
    Toda una sorpresa sobre todo al ver que diez años después se me sigue preguntando. Fui muy osada cuando me lo propusieron porque era mi primera experiencia y el director de doblaje me ayudó mucho, porque doblar a Dory era agotador, ya que hablaba más rápido que yo. Estoy muy orgullosa y feliz. Y me gustaría estar en la segunda parte si se confirman los rumores.
    ¿Qué papel ocupa en su galería sentimental el personaje de Pruden de la serie de televisión Los ladrones van a la oficina?
    La Pruden es la madre del cordero. Con el tiempo me he dado cuenta de la dimensión de esta serie y del reparto, ya que en aquel momento yo era una niñata. No tengo palabra para expresar lo que és compartir escena con los grandes intérpretes del país, con los que, cada almuerzo, era como estar en el Café Gijón.
    Con una trayectoria como la suya, ¿en qué coyuntura profesional le gustaría verse en un futuro inmediato?
    Aún me queda mucho por hacer y mucho por aprender, pero me gustaría algún papel de época que nunca he hecho, como en Águila Roja. También me gustaría algo de revista o de cine de terror. Una de las cosas que he aprendido en mi carrera es que hay que ser humilde y estar abierto a todo. Tienes que elegir sobre lo que te ofrecen.

  • El amor está escrito

    1101RUBY SPARKS

    Hija de guionistas y nieta del cuasi mítico y doblemente oscarizado Elia Kazan, la joven Zoe Kazan debuta como autora del libreto de una película después de un puñado de papeles secundarios y unos pocos protagonistas en películas más o menos conocidas (La vida privada de Pippa Lee, Revolutionary Road, Happythanktoumoreplease, Fracture…). Casi casi lo mismo que recientemente ha hecho Brit Marling, escribir las historias que le gustaría protagonizar e interpretarlas. Así nació Ruby Sparks, una comedia romántica algo diferente (es la pretensión), que ahonda en los temas de los problemas de las relaciones con un controlador, a la vez que recurre a la metaficción, a las historias dentro de historias.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (104′)
    Directores: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
    Producción:  Albert Berger, Ron Yerxa.  
    Guión: Zoe Kazan.
    Fotografía: Matthew Libatique.
    Música: Nick Urata.
    Montaje: Pamela Martin.
    Intérpretes: Paul Dano (Calvin Weir-Fields), Zoe Kazan (Ruby Sparks), Chris Messina (Harry), Annette Bening (Gertrude), Antonio Banderas (Mort), Toni Trucks (Susie), Aasif Mandvi (Cyrus Modi), Steve Coogan (Langdon Tharp), Deborah Ann Woll (Lila), Elliott Gould (Dr Rosenthal), Alia Shawkat (Mabel).{/xtypo_code}

    Calvin Weir-Fields tuvo un éxito rotundo con su primera novela siendo aún casi un adolescente. Desde entonces sufre un bloqueo creativo y es incapaz de crear nada. Además, acaba de salir de modo doloroso de una relación y está bastante hundido. Un día sueña con una chica de la que se enamora, y surge la chispa que le hace volver a crear, con una voracidad increible, una buena historia en la que él es el protagonista junto a la chica de sus sueños, a la que le crea una vida, una historia, y a la que llama Ruby Sparks. Hasta que una mañana, Ruby aparece en carne y hueso en su cocina.

    El tema del personaje que sale de la ficción y se pasea por el mundo real no es nuevo. Ni siquiera el hecho de que el personaje no se percate de que su existencia no es real. Tampoco que el creador, consciente de su poder, controle al personaje cuando las cosas no salen como quiere. Ejemplos de las opciones anteriores los hay (casi) a patadas: Más extraño que la ficción, la holandesa Öber, o la mítica La rosa púrpura del Cairo, una de las obras maestras de Woody Allen. Lo que Zoe Kazan hace aquí es mezclarlo todo con la comedia romántica. Presenta la tesis de una pareja en la que amor y control van de la mano, y lo hace con frescura y cierto tono ácido. También habla del miedo al papel en blanco del creador, de la presión ante el trabajo tras un triunfo en un primer trabajo,

    Aunque tiene ciertos momentos de lucidez, algunos toques de comedia ciertamente simpáticos, y otros tantos emotivos, aunque el tratamiento de la historia se aleja de la clásica comedia romántica, a pesar de que los personajes (sobre todo los secundarios) tienen enjundia, lo cierto es que Ruby Sparks termina cayendo en los mismos clichés de los que pretende burlarse. Tras un buen arranque y un apetecible desarrollo, al final cierra con un final arquetípico que ya hemos visto en otras ocasiones.

     

  • 2006. Transformismo en la velaíta de El Chaparral

    1804Esta noche, en la velaíta de El Chaparral, llama la atención la actuación de Luci Espinar y Kristo Strabagantha, el dúo de transformistas que está gozando de gran éxito no solo en Dos Hermanas, sino también en el resto de Andalucía. Casi 6.000 personas asistieron a su desternillante espectáculo de la pasada semana en Tíjola (Almería). Tras el maquillaje de “Luci Reina” (la de la izquierda) se esconde el joven nazareno José Espinar, que se decidió a entrar en este mundo tras cantar un día, de manera improvisada, la sevillana de Los Bloques, de Martirio. Ahora, el personaje que más le piden es el de Rocío Jurado. Su pareja de show es Juan Cristobal Báez, de San Roque, al que le van más los play backs de Mónica Naranjo.

  • Por alusiones

    Por alusiones contesto a un comentario publicado en este periódico que ha hecho un personaje, que al parecer se llama Mercedes Cordero. Soy el señor del pelo blanco y bigote, que ella llama personaje.

    El pasado día 20 de abril, en la celebración de un pleno de nuestro municipio, se encontraba una señora gruesa, rubia, sentada en una fila por delante a la mía. Ella puso oídos a un comentario que yo hice y manifiestó en el periódico algo que yo no dije. Le faltó tiempo para emplear calificativos malsonantes que no había oído.

    Mi comentario real fue “todo el mundo no puede ser catedrático y el que no sirva para estudiar no tiene porqué repetir y repetir, puede hacer un curso y trabajar, que no pasa nada, simpre ha habido obreros y empresarios”. Ella puso lo que le dió la gana de interpretar en ese momento. Hizo un escrito en el que daba a entender que yo utilicé los conceptos “inútiles” y “esmayaos” que por ser despectivos jamás empleo.

    Así es que señora Cordero si usted está de sátrapa en los plenos, busque otro reo. Y si lo hace para sumar puntos para las próximas elecciones y subir puestos en las lisas del PSOE, no mienta así le lucirá mejor el pelo.

     

  • Un espejo en el cielo

    1101KATMANDÚ

    Icíar Bollaín es uno de los exponentes más claros del cine español donde la conciencia social es prioritaria. Si nos olvidamos de su ópera prima, aquella Hola, ¿estás sola?, el resto de su filmografía está claramente orientada en ese sentido. Podríamos considerarla (salvando ciertas distancias) como la Ken Loach española (y de hecho, ambos tienen en común los guiones de Paul Laverty).

    {xtypo_code}España, 2011 (104′)
    Escrita y dirigida por:  Icíar Bollaín.
    Producción: Luis del Val, Larry Levene.
    Fotografía: Antonio Riestra.
    Música: Pascal Gaigne.
    Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
    Intérpretes: Verónica Echegui (Laia), Saumyata Bhattarai (Sharmila), Norbu Tsering Gurung (Tsering) .{/xtypo_code}

    Desde el  retrato del maltratador y su víctima de Te doy mis ojos, a la guerra del agua en Cochabamba junto a la barbarie de los conquistadores españoles en América de También la lluvia, pasando por las vicisitudes y las dificultades para sobrevivir de los inmigrantes en España de Flores de otro mundo. En esta ocasión, Bollaín se ha basado en las experiencias de la profesora catalana Victoria Subirana en Nepal para mostrarnos las difíciles condiones de vida del país, la imposibilidad de acceder a la educación de ciertos sectores de la población y el abuso y venta de niñas a burdeles.

    Laia es una joven maestra que llega a principios de los noventa a Katmandú como voluntaria en una escuela local. Allí descubrirá la pobreza y el desolador panorama que deja fuera del sistema a los más necesitados. Tras contraer un matrimonio de conveniencia que le permita legalizar su situación,  Laia se embarca en el ambicioso proyecto de crear una escuela en un barrio de chabolas de la ciudad.

    La cinta está repleta de buenas intenciones, pero no termina de convencer. La historia huele a melodrama barato de telenovela, los flash-backs son aburridos y sonrojantes y las secuencias dobladas son verdaderamente lamentables. Únicamente la tripleta de intérpretes, con una fantástica Verónica Echegui a la cabeza, una actriz que en pantalla queda de lo más natural y fresca, y que crece más y más a cada película que hace.

    Cierto que la puesta en escena está muy lograda, y que los paisajes son impresionantes, situando a Laia en decorados paradisíacos; cierto que la música tampoco está mal. Pero lo fundamental, la historia, no acompaña. Y el modo en que está contada, tampoco. La mayoría de elipsis (alguna demasiado larga) son muy bruscas, demasiado abruptas; algunas situaciones resultan forzadas. Y lo que es peor, el final, con esa mirada y esa media sonrisa de la protagonista, suena mal, suena muy mal, parece un “a rey muerto, rey puesto”. Y eso deja en muy mal lugar al personaje que hasta entonces nos ha llevado hasta allí, al personaje que nos ha enamorado.

     

  • Un espejo en el cielo

    1101KATMANDÚ

    Icíar Bollaín es uno de los exponentes más claros del cine español donde la conciencia social es prioritaria. Si nos olvidamos de su ópera prima, aquella Hola, ¿estás sola?, el resto de su filmografía está claramente orientada en ese sentido. Podríamos considerarla (salvando ciertas distancias) como la Ken Loach española (y de hecho, ambos tienen en común los guiones de Paul Laverty).

    {xtypo_code}España, 2011 (104′)
    Escrita y dirigida por:  Icíar Bollaín.
    Producción: Luis del Val, Larry Levene.
    Fotografía: Antonio Riestra.
    Música: Pascal Gaigne.
    Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
    Intérpretes: Verónica Echegui (Laia), Saumyata Bhattarai (Sharmila), Norbu Tsering Gurung (Tsering) .{/xtypo_code}

    Desde el  retrato del maltratador y su víctima de Te doy mis ojos, a la guerra del agua en Cochabamba junto a la barbarie de los conquistadores españoles en América de También la lluvia, pasando por las vicisitudes y las dificultades para sobrevivir de los inmigrantes en España de Flores de otro mundo. En esta ocasión, Bollaín se ha basado en las experiencias de la profesora catalana Victoria Subirana en Nepal para mostrarnos las difíciles condiones de vida del país, la imposibilidad de acceder a la educación de ciertos sectores de la población y el abuso y venta de niñas a burdeles.

    Laia es una joven maestra que llega a principios de los noventa a Katmandú como voluntaria en una escuela local. Allí descubrirá la pobreza y el desolador panorama que deja fuera del sistema a los más necesitados. Tras contraer un matrimonio de conveniencia que le permita legalizar su situación,  Laia se embarca en el ambicioso proyecto de crear una escuela en un barrio de chabolas de la ciudad.

    La cinta está repleta de buenas intenciones, pero no termina de convencer. La historia huele a melodrama barato de telenovela, los flash-backs son aburridos y sonrojantes y las secuencias dobladas son verdaderamente lamentables. Únicamente la tripleta de intérpretes, con una fantástica Verónica Echegui a la cabeza, una actriz que en pantalla queda de lo más natural y fresca, y que crece más y más a cada película que hace.

    Cierto que la puesta en escena está muy lograda, y que los paisajes son impresionantes, situando a Laia en decorados paradisíacos; cierto que la música tampoco está mal. Pero lo fundamental, la historia, no acompaña. Y el modo en que está contada, tampoco. La mayoría de elipsis (alguna demasiado larga) son muy bruscas, demasiado abruptas; algunas situaciones resultan forzadas. Y lo que es peor, el final, con esa mirada y esa media sonrisa de la protagonista, suena mal, suena muy mal, parece un “a rey muerto, rey puesto”. Y eso deja en muy mal lugar al personaje que hasta entonces nos ha llevado hasta allí, al personaje que nos ha enamorado.