Etiqueta: pasar

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Mi palabra no pasará

    (Marcos 13, 24-32) Conforme la vida nos curte con años, vamos reconociendo lo limitados y débiles que somos. Por eso, si escucháramos a alguien decir: “Mi palabra no pasará”, pensaríamos que es un adolescente en fase de afirmación personal absoluta o que está loco.

    No sabemos a ciencia cierta si Jesús dijo estas mismas palabras, para qué engañarnos; pero todavía es más increíble que sus discípulos, lejos de la euforia de un encuentro impactante, sin la disculpa de la inmadurez de los pocos años, en una dinámica de reflexión comunitaria lenta y progresiva, la pusieran en sus labios. ¿Cómo experimentaron la presencia de Cristo en sus vidas para que se dijeran: “Pasará el imperio de Roma como pasó el de Alejandro Magno. Pero sus palabras no pasarán”?

    Y es que hay palabras que no deben y no pueden pasar; hay palabras que estamos seguros, desde la fe en un Dios Padre, que no van a pasar.

    Cuando estás abrumado por la vida y sus problemas y escuchas dentro, muy dentro: “Ven bendito de tu Padre a descansar en mi regazo de tantas circunstancias difíciles…” Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Cuando ves de cerca el rostro de la injusticia y el sufrimiento del inocente y escuchas casi a flor de piel:

    “Bienaventurados los pobres porque para ellos va a reinar Dios en el mundo”. Esas palabras ni han pasado ni pasarán. Escoge tú, ahora, dos palabras de Cristo que ni han pasado ni van a pasar en tu vida, porque gracias a ellas puedes seguir viviendo en la humildad y en la verdad de saberte débil, pero de saberte también hijo.
    Rvdo. José Joaquín Castellón.

  • Los Merinales: El transcurrir del tiempo como arma política.

    Dicen (decimos) muchos, que desde siempre, la clase política profesional –en el gobierno o en la oposición- ha practicado aquello de que “dejar pasar el tiempo es la mejor estrategia política” para, primero cansar al que propone temáticas originales o molestas (ahora denominadas políticamente incorrectas), segundo para transformalas en algo, que en muchas ocasiones, se parecen muy poco a la idea original, y tercero, asumirlas como algo propio, dicho de otro modo fagocitarlas, digerirlas y arrojarlas a la sociedad como algo suyo y, medalla al canto, cuando no justificación de su propia existencia. Para ello solo basta con “dejar pasar el tiempo” y con la mala memoria que tenemos, pues eso ¡¡¡plaff!!! milagro conseguido. El problema, en muchos casos, son las hemerotecas.

    Que cada uno busque, y encontrará, con toda seguridad muchos ejemplos, y además en todos los ámbitos sociales, económicos, mediambientales y, también, de Recuperación de la Memoria Histórica.

    Algunos comienzan a “sacarle punta” a esta temática surgida desde la sociedad civil y relacionada directamente con la represión del franquismo y mientras dejan pasar el tiempo para no ejecutar acuerdos –o todo lo manifestado con anterioridad- como la creación del Memorial_Merinales, rápidamente han visto en la “Ley de la Memoria Histórica” un aliado para ampliar varias miles de hectáreas su término municipal, Dos Hermanas.

    Queipo de Llano “robó” esa parte de Dos Hermanas, pero también la vida de un par de centenares de nazarenos y montó tres campos de concentración en ese municipio. ¿Para cuando la señalización y dignificación de esos lugares, y el homenaje y reconocimiento de aquellos miles de presos políticos que estuvieron como esclavos del franquismo?. Ojalá ambas cuestiones tuvieran el mismo interés para el Gobierno de Dos Hermanas.

  • Los Merinales: El transcurrir del tiempo como arma política.

    Dicen (decimos) muchos, que desde siempre, la clase política profesional –en el gobierno o en la oposición- ha practicado aquello de que “dejar pasar el tiempo es la mejor estrategia política” para, primero cansar al que propone temáticas originales o molestas (ahora denominadas políticamente incorrectas), segundo para transformalas en algo, que en muchas ocasiones, se parecen muy poco a la idea original, y tercero, asumirlas como algo propio, dicho de otro modo fagocitarlas, digerirlas y arrojarlas a la sociedad como algo suyo y, medalla al canto, cuando no justificación de su propia existencia. Para ello solo basta con “dejar pasar el tiempo” y con la mala memoria que tenemos, pues eso ¡¡¡plaff!!! milagro conseguido. El problema, en muchos casos, son las hemerotecas.

    Que cada uno busque, y encontrará, con toda seguridad muchos ejemplos, y además en todos los ámbitos sociales, económicos, mediambientales y, también, de Recuperación de la Memoria Histórica.

    Algunos comienzan a “sacarle punta” a esta temática surgida desde la sociedad civil y relacionada directamente con la represión del franquismo y mientras dejan pasar el tiempo para no ejecutar acuerdos –o todo lo manifestado con anterioridad- como la creación del Memorial_Merinales, rápidamente han visto en la “Ley de la Memoria Histórica” un aliado para ampliar varias miles de hectáreas su término municipal, Dos Hermanas.

    Queipo de Llano “robó” esa parte de Dos Hermanas, pero también la vida de un par de centenares de nazarenos y montó tres campos de concentración en ese municipio. ¿Para cuando la señalización y dignificación de esos lugares, y el homenaje y reconocimiento de aquellos miles de presos políticos que estuvieron como esclavos del franquismo?. Ojalá ambas cuestiones tuvieran el mismo interés para el Gobierno de Dos Hermanas.