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  • 1929. Las letras del carnaval se mofan de las obras de adoquinado

    Especialmente corrosivas han sido algunas de las letras que las murgas de este año han dedicado al Ayuntamiento de Dos Hermanas, tradicional blanco de los letristas nazarenos. Con motivo de las obras de adoquinado en las calles del centro, las puertas de algunas casas han quedado por debajo del nivel de la calle, lo que ha provocado situaciones inverosímiles como la ocurrida, en calle Castelar, a Manuel Jurado Zambruno, conocido por  ‘Coronel’, que ha tenido que vender su burra por no poder entrar por la puerta. Estas son dos de las letras más aplaudidas este año:

    Por la obra del adoquinado de la calle Castelar / le ocurrió un caso a un vecino que es muy digno de contar. / La puerta se la dejaron lo mismo que un ventanillo / para entrar al interior hay que volverse topillo. / La casa de Coronel es digna de visitar, / tuvo que vender la burra porque no podía entrar.

    Por las Morerillas ya no pasa el agua,/ han hecho un rebaje que marca y resbala. / Han puesto las calles en tan malas condiciones / que parecen las casas cuevas de ratones. / ¿Y eso está bonito? Que por la mañana / ellas parecen erizos cuando van para la plaza. / Eso será del frío que de noche pasan.

     

  • Estrecho de Gibraltar

    Seis de la mañana, fuerte viento de Levante.

    Un carguero Chipriota dio el aviso pero no les recogió. El helicóptero no pudo despegar por el mal tiempo, la patrullera; estaba averiada.

    Tres horas más tarde se pudo hacer el rescate; quince desaparecidos…

    Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.

    Dostoyevki.

  • A contraluz

    (Lucas 17, 11-19) Las dificultades y los problemas de nuestra vida a veces se resuelven, y a veces no. Hay sombras que parecen poner en duda la existencia de la luz. Hay situaciones que vivimos tan terribles y absurdas que parecen poner en duda que nuestra vida pueda tener algún sentido.

    Pero las sombras sólo manifiestan la  relativa carencia, momentánea y pasajera, de la luz que las hace posible. Sin luz no hay sombras. Sólo queda la Nada más asfixiante, ante la que ni pronunciar palabra tiene sentido.

    Si no creyéramos en un Horizonte de bondad y de plenitud (al que llamamos Padre porque sólo una persona puede ser la plenitud verdadera de otra)…, si no creyéramos en Dios como Padre el acontecimiento más terrible que podamos imaginar tendría el mismo valor que el imperceptible evaporarse del agua de un vaso olvidado en la cocina. Sin horizonte de sentido, no tiene sentido hablar de absurdo. Sin un Padre de Bondad nadie hay que escuche nuestras quejas y lamentos.

    Desde la fe toda sombra adquiere un sentido profundo que la redime y la hace, no sólo soportable, sino, fuente de vida. Un hombre encarcelado por sus creencias, los sufrimientos de una terrible enfermedad, la falta de agradecimiento de la mayoría…, todo adquiere un sentido nuevo.

    No te desesperes a causa de las sombras de tu vida; haz memoria continua y agradecida de Jesucristo, que resucitado de entre los muertos vive enteramente para darnos vida.