Etiqueta: parece

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Halloween excusa

    La costumbre americana
    -antes celta y española-
    de disfrazarse de muerto,
    de festejar con la soga
    de la muerte omnipotente
    las luces de vida en sombras
    recabando caramelos
    por portales a deshora,
    en muy poco se parece
    a cierta gentuza en hordas
    buscando la gresca a voces,
    ensuciando hasta la aurora,
    y haciendo el animalito
    -el meón y la meona-
    transformando a Dos Hermanas
    con la macro-botellona.
    Ir de muerto es lo de menos;
    una excusa como otra
    para reventarse el hígado
    y el sueño de las personas
    que se acuerdan de los muertos
    de aquéllos que lo apisonan.

    Los vómitos se suceden,
    el suelo es fango de pota,
    los vecinos que no duermen,
    los bebés que no dan bola,
    los enfermos desvelados,
    los estudiantes que agotan
    horas de estudio nocturno
    -parece que a nadie importa-,
    ciertas calles hechas polvo,
    la paciencia hecha derrota,
    la policía hasta el gorro
    con quejas que se amontonan,
    y todo por cuatro mierdas
    dispuestos a dar la nota

    Y es que al final, son tres gatos,
    la mayoría se porta
    como hay que divertirse.
    ¿Qué ocurre entonces ahora?
    ¿Por qué tantas libertades
    sucumben bajo unas pocas…?

  • Halloween excusa

    La costumbre americana
    -antes celta y española-
    de disfrazarse de muerto,
    de festejar con la soga
    de la muerte omnipotente
    las luces de vida en sombras
    recabando caramelos
    por portales a deshora,
    en muy poco se parece
    a cierta gentuza en hordas
    buscando la gresca a voces,
    ensuciando hasta la aurora,
    y haciendo el animalito
    -el meón y la meona-
    transformando a Dos Hermanas
    con la macro-botellona.
    Ir de muerto es lo de menos;
    una excusa como otra
    para reventarse el hígado
    y el sueño de las personas
    que se acuerdan de los muertos
    de aquéllos que lo apisonan.

    Los vómitos se suceden,
    el suelo es fango de pota,
    los vecinos que no duermen,
    los bebés que no dan bola,
    los enfermos desvelados,
    los estudiantes que agotan
    horas de estudio nocturno
    -parece que a nadie importa-,
    ciertas calles hechas polvo,
    la paciencia hecha derrota,
    la policía hasta el gorro
    con quejas que se amontonan,
    y todo por cuatro mierdas
    dispuestos a dar la nota

    Y es que al final, son tres gatos,
    la mayoría se porta
    como hay que divertirse.
    ¿Qué ocurre entonces ahora?
    ¿Por qué tantas libertades
    sucumben bajo unas pocas…?

  • Secuelas de guerra

    1101TRIAGE

    La cinta que inauguró el pasado viernes la sexta edición del Sevilla Festival de Cine Europeo, que se está celebrando hasta el sábado, es un drama bélico dirigido por Danis Tanovic, que se hizo popular mundialmente (llegando a ganar un Oscar a la mejor película de habla no inglesa) con En tierra de nadie, otra cinta de temática semejante. Aunque la verdad es que existen ciertas diferencias entre ambas películas.

    España, Irlanda, Francia, 2008, 99’
    Título original: Triage.
    Dirección: Danis Tanovic.
    Producción: Marc Baschet, Alan Moloney, Cédomir Kolar, Mariela Besuievski, Tim Baish.
    Guión: Denis Tanovic, basado en la novela de Scott Anderson.
    Fotografía: Seamus Deasy.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: Francesca Calvelly, Gareth Young.
    Intérpretes: Colin Farell, Paz Vega, Christopher Lee, Kelly Reilly, Jaime Sives, Branco Djuric, Ian McElhinney, Juliet Stevenson, Eileen Walsh.

    Mark y David son dos amigos, experimentados reporteros de guerra, que se encuentran trabajando en el Kurdistán. David, cansado de tanta desesperanza y violencia, desea volver a casa con su mujer, que está a punto de dar a luz. Mark, más ambicioso, decide quedarse unos días, y acaba malherido en un hospital de campaña en las cuevas  de Harir. Al regresar a Dublín, tiempo después, descubre con sorpresa, aunque sin demasiada preocupación, que David no ha regresado. Y además, su reinserción en Dublín resulta harto complicada. Elena, su mujer, preocupada por el estado de su marido, y temiendo que sus problemas puedan ser psicológicos, llama a su abuelo (con el que lleva años sin hablarse), responsable de la purificación de criminales de guerra al final de la Guerra Civil Española.

    Basado en la novela del ex-fotógrafo de guerra Scott Anderson, Triage parece utilizar la guerra como excusa, como si de un ‘macguffin’ se tratara, para centrarse en las consecuencias, en las secuelas que deja en las personas que sufren los conflictos, y que les condicionan para el resto de sus vidas. Triage sería, pues, más un drama psicológico que otra cosa.

    La actriz sevillana Paz Vega (que, por cierto, ya estuvo en la sesión de inauguración del festival hace dos años, con aquel culebrón casi insufrible que fue La casa de las alondras, de los hermanos Taviani) pone la cuota patria en esta coproducción, donde destaca la presencia y el buen hacer del veterano Christopher Lee, que sale victorioso en el ‘tour de force’ que tiene con Colin Farrell, protagonista absoluto de la historia. Y he aquí donde nos topamos con el principal problema de la cinta.

    Todas las tramas, todos los personajes, parecen funcionar exclusivamente para el desarrollo de su personaje. El resto de protagonistas son muy lineales, casi ni evolucionan. Lo mismo le ocurre a la historia. Parece muy intensa, muy emotiva, pero es más simple de lo que parece, y se queda lejos de la, hasta ahora, gran obra de Tanovic, la ya mencionada En tierra de nadie.

  • Secuelas de guerra

    1101TRIAGE

    La cinta que inauguró el pasado viernes la sexta edición del Sevilla Festival de Cine Europeo, que se está celebrando hasta el sábado, es un drama bélico dirigido por Danis Tanovic, que se hizo popular mundialmente (llegando a ganar un Oscar a la mejor película de habla no inglesa) con En tierra de nadie, otra cinta de temática semejante. Aunque la verdad es que existen ciertas diferencias entre ambas películas.

    España, Irlanda, Francia, 2008, 99’
    Título original: Triage.
    Dirección: Danis Tanovic.
    Producción: Marc Baschet, Alan Moloney, Cédomir Kolar, Mariela Besuievski, Tim Baish.
    Guión: Denis Tanovic, basado en la novela de Scott Anderson.
    Fotografía: Seamus Deasy.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: Francesca Calvelly, Gareth Young.
    Intérpretes: Colin Farell, Paz Vega, Christopher Lee, Kelly Reilly, Jaime Sives, Branco Djuric, Ian McElhinney, Juliet Stevenson, Eileen Walsh.

    Mark y David son dos amigos, experimentados reporteros de guerra, que se encuentran trabajando en el Kurdistán. David, cansado de tanta desesperanza y violencia, desea volver a casa con su mujer, que está a punto de dar a luz. Mark, más ambicioso, decide quedarse unos días, y acaba malherido en un hospital de campaña en las cuevas  de Harir. Al regresar a Dublín, tiempo después, descubre con sorpresa, aunque sin demasiada preocupación, que David no ha regresado. Y además, su reinserción en Dublín resulta harto complicada. Elena, su mujer, preocupada por el estado de su marido, y temiendo que sus problemas puedan ser psicológicos, llama a su abuelo (con el que lleva años sin hablarse), responsable de la purificación de criminales de guerra al final de la Guerra Civil Española.

    Basado en la novela del ex-fotógrafo de guerra Scott Anderson, Triage parece utilizar la guerra como excusa, como si de un ‘macguffin’ se tratara, para centrarse en las consecuencias, en las secuelas que deja en las personas que sufren los conflictos, y que les condicionan para el resto de sus vidas. Triage sería, pues, más un drama psicológico que otra cosa.

    La actriz sevillana Paz Vega (que, por cierto, ya estuvo en la sesión de inauguración del festival hace dos años, con aquel culebrón casi insufrible que fue La casa de las alondras, de los hermanos Taviani) pone la cuota patria en esta coproducción, donde destaca la presencia y el buen hacer del veterano Christopher Lee, que sale victorioso en el ‘tour de force’ que tiene con Colin Farrell, protagonista absoluto de la historia. Y he aquí donde nos topamos con el principal problema de la cinta.

    Todas las tramas, todos los personajes, parecen funcionar exclusivamente para el desarrollo de su personaje. El resto de protagonistas son muy lineales, casi ni evolucionan. Lo mismo le ocurre a la historia. Parece muy intensa, muy emotiva, pero es más simple de lo que parece, y se queda lejos de la, hasta ahora, gran obra de Tanovic, la ya mencionada En tierra de nadie.

  • Secuelas de guerra

    1101TRIAGE

    La cinta que inauguró el pasado viernes la sexta edición del Sevilla Festival de Cine Europeo, que se está celebrando hasta el sábado, es un drama bélico dirigido por Danis Tanovic, que se hizo popular mundialmente (llegando a ganar un Oscar a la mejor película de habla no inglesa) con En tierra de nadie, otra cinta de temática semejante. Aunque la verdad es que existen ciertas diferencias entre ambas películas.

    España, Irlanda, Francia, 2008, 99’
    Título original: Triage.
    Dirección: Danis Tanovic.
    Producción: Marc Baschet, Alan Moloney, Cédomir Kolar, Mariela Besuievski, Tim Baish.
    Guión: Denis Tanovic, basado en la novela de Scott Anderson.
    Fotografía: Seamus Deasy.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: Francesca Calvelly, Gareth Young.
    Intérpretes: Colin Farell, Paz Vega, Christopher Lee, Kelly Reilly, Jaime Sives, Branco Djuric, Ian McElhinney, Juliet Stevenson, Eileen Walsh.

    Mark y David son dos amigos, experimentados reporteros de guerra, que se encuentran trabajando en el Kurdistán. David, cansado de tanta desesperanza y violencia, desea volver a casa con su mujer, que está a punto de dar a luz. Mark, más ambicioso, decide quedarse unos días, y acaba malherido en un hospital de campaña en las cuevas  de Harir. Al regresar a Dublín, tiempo después, descubre con sorpresa, aunque sin demasiada preocupación, que David no ha regresado. Y además, su reinserción en Dublín resulta harto complicada. Elena, su mujer, preocupada por el estado de su marido, y temiendo que sus problemas puedan ser psicológicos, llama a su abuelo (con el que lleva años sin hablarse), responsable de la purificación de criminales de guerra al final de la Guerra Civil Española.

    Basado en la novela del ex-fotógrafo de guerra Scott Anderson, Triage parece utilizar la guerra como excusa, como si de un ‘macguffin’ se tratara, para centrarse en las consecuencias, en las secuelas que deja en las personas que sufren los conflictos, y que les condicionan para el resto de sus vidas. Triage sería, pues, más un drama psicológico que otra cosa.

    La actriz sevillana Paz Vega (que, por cierto, ya estuvo en la sesión de inauguración del festival hace dos años, con aquel culebrón casi insufrible que fue La casa de las alondras, de los hermanos Taviani) pone la cuota patria en esta coproducción, donde destaca la presencia y el buen hacer del veterano Christopher Lee, que sale victorioso en el ‘tour de force’ que tiene con Colin Farrell, protagonista absoluto de la historia. Y he aquí donde nos topamos con el principal problema de la cinta.

    Todas las tramas, todos los personajes, parecen funcionar exclusivamente para el desarrollo de su personaje. El resto de protagonistas son muy lineales, casi ni evolucionan. Lo mismo le ocurre a la historia. Parece muy intensa, muy emotiva, pero es más simple de lo que parece, y se queda lejos de la, hasta ahora, gran obra de Tanovic, la ya mencionada En tierra de nadie.