Es curioso este tiempo tecnológico,
que por ser muchas veces sorprendente
y otras muchas tan pobre y decadente,
tiene un punto curioso y paradójico.
Y es así: que el Alzheimer –dato ilógico–
amordace y destruya a tanta gente
ajena a que Internet tienda otro puente,
parece un sinsentido cronológico.
Al mirar al presente, sin embargo,
la esperanza despierta del letargo
y la luz siempre acaba por brillar.
De esta forma, y en pos del periodismo,
un joven nazareno, por sí mismo,
lo ha querido con un premio demostrar.