La Cruz de Mayo Nuestra Señora de los Ángeles ya se ha convertido en asociación parroquial. Fue el pasado día 14 en una eucaristía celebrada en la parroquia del Ave María, donde se leyó una bendición del Papa Benedicto XVI.
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La Cruz de Mayo de Los Ángeles ya es asociación parroquial
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La Cruz de Mayo de Los Ángeles ya es asociación parroquial
La Cruz de Mayo Nuestra Señora de los Ángeles ya se ha convertido en asociación parroquial. Fue el pasado día 14 en una eucaristía celebrada en la parroquia del Ave María, donde se leyó una bendición del Papa Benedicto XVI. -
¡Felicidades, papá!
Tu niño. -
Por ahí no, papá
No sé cómo decírtelo, seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal.
Me regalaste un balón cuando apenas empezaba a andar, aún no iba a la escuela cuando me apuntaste a un equipo.
Me gusta entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el domingo, como hacen todos los equipos chicos y grandes.
Pero cuando vas a los partidos… no sé, ya no es como antes.
Ahora no me das una palmadita cuando termina el partido, ni me invitas a un bocata.
Vas a la grada pensando que todos son enemigos, insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a otros padres.
¿Por qué has cambiado? Creo que sufres, y no lo entiendo. Me repites que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que sólo vale ganar.
Ese entrenador del que dices que es un inepto es mi amigo, el que me enseña a divertirme jugando.
El chaval que el otro día salió en mi puesto ¿te acuerdas?. Sí, hombre, aquél a quien estuviste toda la tarde criticando porque “no servía ni para llevarme la bolsa”… Pues ese chico está en mi clase: cuando lo vi, me dio vergüenza.
No quiero decepcionarte, a veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar cientos de millones como tú quieres.
Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo, pero me gusta tanto, papá, por favor, no me obligues a decirte que no quiero que vengas a verme jugar.