Etiqueta: pagado

  • Crece el número de bares que ofrecen un café pendiente

    Dos nuevos establecimientos se suman a esta iniciativa que se extiende a la periferia de la ciudad

    Cada vez son más la buena gente capaz de cambiar el mundo. Este es el lema de la iniciativa Café Pendiente, puesta en marcha por la asociación Dos Hermanas Solidaria, y que desde su lanzamiento  el pasado mes de marzo ha visto incrementado el número de bares participantes y ha tenido una buena acogida.

    El Café Pendiente, una iniciativa importada desde Nápoles, consiste en dejar pagado un café en uno de los establecimientos colaboradores para que se pueda atender a aquellas personas sin recursos de la ciudad. Este proyecto arrancó con 10 bares implicados, a los que se han sumado recientemente dos nuevos establecimientos hosteleros. Si en un principio todos eran de la zona centro de la ciudad, comenta el presidente de Dos Hermanas Solidaria, Juan de Dios Varela, el Café Pendiente comienza a llegar a la periferia, con estos nuevos colaboradores.

    Hasta la fecha se puede dejar un café pagado en Abacería Montes, Bar Canónigo, Cafetería Portillo, Bar Estadio, Bar Avenida, La Alacena, Tempus, Bar Jaula, Lanero y La Tertulia, además de en los bares La Tacita y Carrañaca.
    En cuanto a la acogida de este proyecto, cada vez son más las personas que lo conocen y van colaborando con el mismo. Según Varela, “es mucha la gente que deja pagado su café para el que lo necesite”.

    Para darle más difusión a este programa desde Dos Hermanas Solidaria se está preparando un gesto solidario el próximo sábado, día 7, de 11:00 a 13:30 horas, en la zona de La Mina y Romera, en el que sean las personas más necesitadas las que regalen café a los transeúntes, además de facilitar información del proyecto. Este gesto se enmarca dentro de una actividad más amplia en la que se dará a conocer todas sus iniciativas.

     

  • Lirios en el parque

    (Mateo 5) HACE UNOS días pasaba por el parque de Cantaelgallo y me crucé con una pareja joven que llevaban a una niña pequeña caminando al lado; hablaban con un hombre ya maduro: “Con 400 euros, ya me dirás. –Le decía el padre de la chiquilla al hombre mayor-. Hemos pagado la letra, pagado la luz y, con el resto, hemos comprado la comida que hemos podido. Y ya, a 12 de mes que estamos, sin dinero. Aquí estamos dándole un paseo por el parque a la niña, porque no podemos hacer otra cosa”.

    Qué difícil se hace confiar en la Providencia del Padre cuando todo parece que se viene en contra… Qué duro se hace escuchar de labios bienintencionados: “Confía en Dios, que todo se arreglará”.

    Es difícil, pero éste es el momento de hacerlo; éste es el momento en el que más necesitas confiar. Sin fe en Dios, en la Vida, en Alguien o en Algo, ante los problemas de nuestra vida caemos en una desesperanza y una oscuridad profunda que nos mata el alma.

    “Confía en Dios, que te ayudará a través de tus padres o de un buen amigo. Confía en Dios que te echará una mano, incluso, si tienes que cometer una ilegalidad para salir adelante. Confía en Dios que quiere zamarrear conciencias para que, los que pueden, creen cientos de miles de puestos de trabajo en nuestra tierra”. Qué difícil es creer que el poder de Dios puede conmover a los que Dinero tiene presos por el corazón.

    Las palabras de consuelo, dichas por decir, pueden llegar hasta ofender. Cuando son dichas por quien pasó hambre; por quien no tuvo donde reclinar la cabeza; por quien fue niño sin techo; entonces abren el postigo de una ventana por donde, al amanecer, entrará la luz.