Etiqueta: origen

  • Filosofía de baratillo

    Películla Tren de noche a Lisboa

    TREN DE NOCHE A LISBOA

    Un hombre, profesor de Universidad en Berna, encuentra a una chica a punto se suicidarse saltando a las frías aguas del Aar y logra salvarla. La lleva a su trabajo pero ella huye dejando tras de sí un abrigo con un libro de un autor portugués y un billete de tren para esa misma noche a Lisboa. No lo duda y decide dejarlo todo y tomar ese tren, buscando conocer el origen y la historia del escritor, un doctor y poeta que luchó contra el dictador portugués Salazar y cuyos textos le fascinan y le tocan personalmente.

    {xtypo_code}Alemania-Suiza-Portugal, 2013. (111′)
    Título original: Night train to Lisbon
    Dirección: Bille August.
    Producción:  Kerstin Ramcke, Peter Reichenbach, Günther Russ.
    Guión: Greg Latter, Ulrich Herrmann, basado en la novela homónima de Pascal Mercier.
    Fotografía: Filip Zumbrunn.
    Música: Anette Focks.
    Montaje: Hansjörg Weissbrich.
    Intérpretes: Jeremy Irons (Raimund Gregorius), Mélanie Laurent (Stefania, joven), Jack Huston (Amadeu), Martina Gedeck (Mariana), Tom Courtenay (Joao, mayor), August Diehl (Jorge, joven), Bruno Ganz (Jorge, mayor), Lena Olin (Stefania, mayor), Marco D’Almeida (Joao, joven), Beatriz Batarda (Adriana, joven), Charlotte Rampling (Adriana, mayor), Christopher Lee (Padre Bartolomeu). {/xtypo_code}

    La película avanza a base de flash-backs, mezclando la búsqueda de información por parte del profesor en la capital lusa, con los últimos años del poeta autor del libro durante el declive de la dictadura. El fantástico reparto (grandes nombres, pero no grandes actuaciones) demasiado hace con conseguir que el espectador no se duerma, porque el ritmo es cansino y el tedio hace presencia en numerosos momentos.

    La nueva película de Bille August (ganador del primer Oscar para Dinamarca por Pelle, el conquistador), que se presentó en el último festival de Berlín, tiene un reparto espectacular repleto de nombres de calidad de intérpretes alemanes (Bruno Ganz, Martina Gedeck), británicos (Christopher Lee, Charlotte Rampling, Jeremy Irons) y franceses (Mélanie Laurent), que aquí hacen de portugueses. Vale que esto es habitual en el cine, pero ayuda a que la credibilidad no sea precisamente la marca de la casa. Y es que, aunque la cinta tiene momentos de cierta intensidad (sobre todo los que reflejan los momentos históricos de la Resistencia), la intensidad baja muchos enteros en las secuencias de la actualidad, a parte de que la credibilidad de su punto de partida (el porqué se va el profesor a Lisboa, el origen de ese arrebato no se lo cree nadie).

    Y ello sin entrar en esa filosofía de baratillo que destila toda la historia. Así no, August, así no.

     

  • Cine testosterónico

    300: El origen de un imperio

    300: EL ORIGEN DE UN IMPERIO

    Ocho años después de que se estrenara la original y de que Zack Snyder sorprendiera por el tratamiento visual y la fuerza que otorgaba a sus imágenes, nos llega una nueva entrega (que no secuela) de la que imaginamos que será una trilogía, 300. Aunque aquí Snyder se ha quedado en la retaguardia, dedicándose a la producción y escritura del guión, y ha cedido la silla de director a Noam Murro, la esencia sigue siendo básicamente la misma. Misma estética, misma fotografía, mismo gusto por el uso y abuso de imágenes ralentizadas en pleno furor guerrero, abundancia excesiva de violencia y sangre que salpica a la cámara…

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014. (102′)
    Título original:  300: Rise of an Empire.
    Dirección: Noam Murro.
    Producción: Mark Canton, Bernie Goldman, Gianni Nunnari, Deborah Snyder, Zack Snyder, Thomas Tull.
    Guión:  Zack Snyder, Kurt Johnstad, basado en la novela gráfica ‘Xerxes’, de Frank Miller.  
    Fotografía: Simon Duggan.
    Música:  Junkie XL.
    Montaje: David Brenner, Wyatt Smith.
    Intérpretes: Sullivan Stapleton (Temístocles), Eva Green (Artemisia), Lena Headey (Reina Gorgo), Hans Matheson (Aesyklos), Callan Mulvey (Scyllias), David Wenham (Dilios), Rodrigo Santoro (Xerxes), Jack O’Connell (Calisto), Andrew Tiernan (Efialtes), Ben Turner (General Artafernes).{/xtypo_code}

    Y si todo es prácticamente igual, ¿qué hace entonces que esta El origen de un imperio sea bastante inferior a la primera? Pues que no hay sorpresa. Que es todo exactamente igual. O mejor dicho, peor. Porque, no nos engañemos, Murro no es Snyder; y en el aspecto del héroe, Stapleton no es Butler (¿quién se iba a imaginar diciendo esto?)

    El general Temístocles intenta que todas las polis griegas se unan para aumentar su fuerza y poder luchar así contra la invasión del poderoso ejército persa liderado por Xerxes y su mano derecha en la batalla, Artemisia. Comienza en la batalla de Maratón, y termina en Salamina. Entre medias, la batalla de las Termópilas de la primera entrega (muy de pasada), el origen de Xerxes (del hombre a la leyenda), la destrucción de Atenas…

    Lo cierto es que todo resulta un poco absurdo y hasta delirante. La película se toma a sí misma demasiado en serio, cuando en el fondo no es más que un mero entretenimiento (flojo). Visualmente potente, dicha potencia cansa pronto. Hay diálogos cargados de supuesta profundidad pero que son bastante risibles; peleas y más peleas en las que uno termina hastiado; personajes sin carisma (prácticamente todos los masculinos) e hipertrofiados…

    Murro incluso se permite modificar la historia (Artemisia era la prudente en la batalla de Salamina, sabía de lo peligroso que era meterse en aquel territorio, pero Xerxes hizo oídos sordos… aquí pasa al contrario)

    Menos mal que tenemos a Eva Green. Ella sola levanta la película con cada aparición. Su mirada refleja la sed de venganza, el hambre de sangre, el odio y el fuego que lleva dentro. Sin ella, esta película (correcta nada más) sería muy inferior.

     

  • ‘Brave Prospector’: una sorpresa llegada de Inglaterra

    2902Venció contra pronóstico en el Premio Cajasol Banca Cívica

    Todos esperaban una victoria de Camuray en los 1.400 metros del Premio Cajasol Banca Cívica (que de haberse producido habría convertido al velocista de la Yeguada Cortiñal en el primer purasangre que gana seis carreras en el Gran Hipódromo de Andalucía) pero sin embargo le pasó por delante Brave Prospector, recién aterrizado en el turf español.

    Pocos apostaron por este nuevo pupilo de Teo Callejo, que adquirió hace unas semanas en Inglaterra por unos 18.000 euros, cantidad considerable pero insignificante si se comparan con los 180.000 euros que su anterior propietario pagó por él a principios de año después de que se colocara en un Listed Race. Sin embargo, y pese a su notable origen, sus carreras a las órdenes de su último preparador en Inglaterra fueron decepcionantes (se llevó siete salidas sin figurar), lo que propició su traslado a España, donde, si repite actuaciones como ésta, a buen seguro se ganará el pienso sobradamente.

    En el Premio Apuesta Mutua Andaluza, carrera número quinientos que se celebraba en el hipódromo nazareno, venció Turrialba por delante de los no menos sorprendentes Chirivito y Esquío. Turrialba, uno de los caballos más regulares del momento en España (rara es la vez que no cobra), se impuso con relativa comodidad en la recta de tribunas después de haber salido de la última curva pegada a los palos.

    {xtypo_rounded_left3}18.000 euros
    pagó Teo Callejo por Brave Prospector, aunque se vendió antes por 180.000 .{/xtypo_rounded_left3}

    Otra sorpresa llegó en el Premio Fernández y Roche (1.400 metros para ejemplares de dos años no ganadores), en el que se impuso la tan prometedora como inmadura Veleza, potranca preparada por Jorge Rodríguez que hace quince días ya había dejado una gratísima impresión en su primera carrera y que apunta bastante alto.

    Tan buena pinta como Veleza tuvo Vereda, que abrió la mañana con un soberano paseo en la milla del Premio Cría Nacional, reservado a los representantes de la generación precoz de origen español.

    El Premio Cadena SER se lo llevó, también contra pronóstico, Persicus, que acabó por delante de Covelo y de Meari, a priori favoritos.

     

  • Confesiones intimistas de Valme con sones polifónicos

    1501Isabel Mª Caballero conmovió con un pregón muy recogido  y lleno de pequeños detalles

    {xtypo_quote_left}“Nazarenos, despertad, que llega la fiesta, la vida, llenarse de Valme que empieza la romería”{/xtypo_quote_left}

    Como las conversaciones mantenidas  cara a cara en el Sagrario con la Virgen, “con el corazón abierto, las manos extendidas y la piel erizada”, Isabel María Caballero Holgado pregonó el pasado domingo los días grandes de Valme. Una situación nueva para ella, a la que confesó haber llegado sólo por su amor a la Virgen, ya que, “no es tarea fácil hablar de Valme a gente de Valme”.

    Con esta declaración de amor, muy patente durante todo el acto, comenzó un pregón muy íntimo y personal, en el que, sin lugar a la duda, la gran protagonista fue María de Valme. La clave de toda su disertación, como anunció la propia Isabel María, fue un ejemplar antiguo de una  Felicitación Sabatina que alguien dejó en su casa. En ella encontró “el núcleo, la esencia y el origen de lo que siento y debo expresar”.

    Tres términos que han estado muy presentes durante la hora y cuarto de pregón en la que Isa, como se dirigió a ella en más de una ocasión su hermana, Valme Caballero, durante la presentación, ha expuesto la esencia y el origen de su devoción a Valme, así como su evolución con los años. Todo ello cubierto por el mandamiento del amor, “piedra en la que se debe sustentar nuestras vidas”, ya que, “Valme es fuente de amor y así es como vemos los nazarenos a la Virgen”.

    {xtypo_quote_left}“Valme es fuente de amor y así es como ven los nazarenos a la Virgen ”{/xtypo_quote_left}

    La pregonera viajó en el tiempo a su infancia, origen de su devoción a Valme, cuando de manos de sus padres acudía a diario a la parroquia para ver a la Virgen. Basándose en un repaso y descripción minuciosos de su talla, como la pregonera la recuerda de un encuentro inesperado en la sacristía, sin manto ni corona, fue sacando a colación diversos temas de interés en torno a la institución eclesial, como el cuestionado papel del cristiano en la sociedad actual, “a pesar de defender los valores que todos demandan en la sociedad”, o  la necesidad de un mundo mejor, para el que es fundamental el papel de la juventud, a los que animó a “sentir, amar y vivir con el nombre de Valme en sus labios”. Siendo ejemplo, prosiguió, “del valimiento de la Virgen” como portadores de la buena nueva.

    Isabel María se recreó con una prosa muy bien elaborada y con gusto en todos aquellos detalles que rodean a la Virgen, como las varas de nardo para difundir su amor, el cojín sobre el que sustenta sus pies y que, a su vez, es fiel sustento de la devoción a la Virgen, así como los primeros cohetes de las vísperas o las flores de otoño o de Valme, pidiendo a Dos Hermanas que no se olvide “del rizado de los pétalos, como confección amorosa que es voluntad de un pueblo”.

    {xtypo_quote_right}“Necesitamos los nardos para que siembren su fe por todos los rincones”{/xtypo_quote_right}

    Quizás, muchos esperaban un pregón más romero y festivo, que se quedase en el bullicio y la fiesta, en la que Isabel María apenas entró, ya que su  disertación concluyó justo en el momento en el que la Virgen abandona el templo el domingo a primera hora de la mañana, tras la misa de romero,  símbolo de la fusión entre religiosidad y tradición, para ser montada en su carreta. La pregonera se recreó más en los días previos, de los que resaltó el traslado de la Virgen al altar de cultos, como símbolo de “la elevación a los cielos de la reina nazarena” o el Besamano del sábado de vísperas, jornada mágica y cargada de detalles.

    Su pregón fue más de templo, de Sagrario, más de recogimiento que de lucimiento, lo que incidió en una manera más pausada que exaltada de contar las cosas, sin buscar el aplauso con la elevación de las rimas finales tan propias de este tipo de pregones y que facilita el trabajo de los pregoneros. Isabel María no optó por el camino fácil,  sino por otra forma de decir las cosas que a muchos les sonaría a gloria bendita, ya que la pregonera aportó un elemento innovador hasta la fecha en los pregones de Valme: la introducción de cantos polifónicos, entre estrofa  y estrofa, a cargo de la escolanía infantil de la coral Regina Coeli.

    Los que aguardaron hasta el final en la parroquia de Santa María Magdalena vivieron uno de los momentos más bonitos que se recuerdan en una mañana de pregón de Valme. La voz de la pregonera se confundió con las voces de los niños de la escolanía en la parte final de su pregón. Mientras estos cantaban, ella exaltaba un bonito canto de amor a la Virgen de Valme, “mi vida”, que puso en pie al público.

  • Marte panspérmita

    La posibilidad de que haya vida en Marte volvió a ser noticia recientemente por las investigaciones de un equipo de University of Central Florida. Pero no era vida marciana de lo que hablaban, sino vida de la nuestra; vida terrestre. Su trabajo publicado en Applied and Environmental Microbiology contempla la posibilidad de que nuestras sondas y rovers exploradores hayan portado bacterias capaces de adaptarse a las condiciones del planeta rojo.

    La panspermia es la hipótesis de que la vida llegó a la Tierra probablemente portada en meteoritos que cayeron sobre su superficie, tal vez ya en forma de primitivas bacterias, tal vez con los componentes esenciales para desarrollarse aquí. Se trata de una teoría que estimula nuestra imaginación sobre el origen de la vida, aunque tiene una contra: traslada las preguntas fundamentales sobre nuestros orígenes a un lugar del que no sabemos nada, y nos deja con más preguntas de las que resuelve.

    Así pues, dadas las misiones espaciales de los últimos 30 años, Marte podría ser hoy panspérmita por obra y gracia de la NASA y la ESA. A pesar de que las naves son cuidadosamente desinfectadas antes de los lanzamientos, hay un tiempo en el que están inevitablemente expuestas al ambiente, y donde pueden adherirse polizontes microbianos altamente resistentes. No tienen que ser nada exótico; tenemos bacilos, escherichia, estafilococos y estreptococos de lo más comunes que bien podrían aguantar el viaje y establecerse allí. Una vez en Marte, (suponiendo que son la única vida que hay allí, y hallándose en los lugares adecuados) con poca competición la selección natural sería muy tenue, limitándose sólo a las condiciones físicas que el propio planeta impone. Esto les daría la posibilidad de evolucionar rápidamente en número y en diversidad.

    Por tanto, es posible que cuando nosotros mismos vayamos dentro de unas décadas, nos encontremos vida extrañamente familiar… y a la vez no tanto. La deriva evolutiva de estos microorganismos sería irremediablemente diferente a la de sus primos de la Tierra. Esto nos lleva al segundo problema. Al volver de nuestros primeros viajes marcianos, nos podríamos encontrar con “back contamination” (¿contaminación de vuelta?). Es decir, que algunos de ellos hicieran el viaje otra vez a la Tierra, donde pudieran ser perjudiciales para la vida aquí. Esto no es nada nuevo: los astronautas de las misiones lunares hasta la Apolo 14 eran puestos en cuarentena por la posibilidad de que portaran algún tipo de… algo incubado en la Luna.

    Cada caso tiene sus propios inconvenientes. Si traemos microorganismos con antepasados terrestres, corremos el riesgo de infectar ecosistemas que después de todo hablan el mismo lenguaje genético que los nuevos visitantes. Si en cambio trajéramos otro tipo de vida (no de origen terrestre), sería muy raro que pudieran infectarnos (no se entenderían con nuestro ADN). Entre las cosas que sí podrían hacer está el hacerse huéspedes no deseados en organismos vivos, metabolizar productos tóxicos dentro o fuera de ellos, e incluso si me apuran, metabolizar algún tipo de recurso de la Tierra, alterando el ciclo atmosférico, o el ciclo del agua. Todo pura especulación, pero es el tipo de tema que le dispara la imaginación a cualquiera.

  • Marte panspérmita

    La posibilidad de que haya vida en Marte volvió a ser noticia recientemente por las investigaciones de un equipo de University of Central Florida. Pero no era vida marciana de lo que hablaban, sino vida de la nuestra; vida terrestre. Su trabajo publicado en Applied and Environmental Microbiology contempla la posibilidad de que nuestras sondas y rovers exploradores hayan portado bacterias capaces de adaptarse a las condiciones del planeta rojo.

    La panspermia es la hipótesis de que la vida llegó a la Tierra probablemente portada en meteoritos que cayeron sobre su superficie, tal vez ya en forma de primitivas bacterias, tal vez con los componentes esenciales para desarrollarse aquí. Se trata de una teoría que estimula nuestra imaginación sobre el origen de la vida, aunque tiene una contra: traslada las preguntas fundamentales sobre nuestros orígenes a un lugar del que no sabemos nada, y nos deja con más preguntas de las que resuelve.

    Así pues, dadas las misiones espaciales de los últimos 30 años, Marte podría ser hoy panspérmita por obra y gracia de la NASA y la ESA. A pesar de que las naves son cuidadosamente desinfectadas antes de los lanzamientos, hay un tiempo en el que están inevitablemente expuestas al ambiente, y donde pueden adherirse polizontes microbianos altamente resistentes. No tienen que ser nada exótico; tenemos bacilos, escherichia, estafilococos y estreptococos de lo más comunes que bien podrían aguantar el viaje y establecerse allí. Una vez en Marte, (suponiendo que son la única vida que hay allí, y hallándose en los lugares adecuados) con poca competición la selección natural sería muy tenue, limitándose sólo a las condiciones físicas que el propio planeta impone. Esto les daría la posibilidad de evolucionar rápidamente en número y en diversidad.

    Por tanto, es posible que cuando nosotros mismos vayamos dentro de unas décadas, nos encontremos vida extrañamente familiar… y a la vez no tanto. La deriva evolutiva de estos microorganismos sería irremediablemente diferente a la de sus primos de la Tierra. Esto nos lleva al segundo problema. Al volver de nuestros primeros viajes marcianos, nos podríamos encontrar con “back contamination” (¿contaminación de vuelta?). Es decir, que algunos de ellos hicieran el viaje otra vez a la Tierra, donde pudieran ser perjudiciales para la vida aquí. Esto no es nada nuevo: los astronautas de las misiones lunares hasta la Apolo 14 eran puestos en cuarentena por la posibilidad de que portaran algún tipo de… algo incubado en la Luna.

    Cada caso tiene sus propios inconvenientes. Si traemos microorganismos con antepasados terrestres, corremos el riesgo de infectar ecosistemas que después de todo hablan el mismo lenguaje genético que los nuevos visitantes. Si en cambio trajéramos otro tipo de vida (no de origen terrestre), sería muy raro que pudieran infectarnos (no se entenderían con nuestro ADN). Entre las cosas que sí podrían hacer está el hacerse huéspedes no deseados en organismos vivos, metabolizar productos tóxicos dentro o fuera de ellos, e incluso si me apuran, metabolizar algún tipo de recurso de la Tierra, alterando el ciclo atmosférico, o el ciclo del agua. Todo pura especulación, pero es el tipo de tema que le dispara la imaginación a cualquiera.

  • Marte panspérmita

    La posibilidad de que haya vida en Marte volvió a ser noticia recientemente por las investigaciones de un equipo de University of Central Florida. Pero no era vida marciana de lo que hablaban, sino vida de la nuestra; vida terrestre. Su trabajo publicado en Applied and Environmental Microbiology contempla la posibilidad de que nuestras sondas y rovers exploradores hayan portado bacterias capaces de adaptarse a las condiciones del planeta rojo.

    La panspermia es la hipótesis de que la vida llegó a la Tierra probablemente portada en meteoritos que cayeron sobre su superficie, tal vez ya en forma de primitivas bacterias, tal vez con los componentes esenciales para desarrollarse aquí. Se trata de una teoría que estimula nuestra imaginación sobre el origen de la vida, aunque tiene una contra: traslada las preguntas fundamentales sobre nuestros orígenes a un lugar del que no sabemos nada, y nos deja con más preguntas de las que resuelve.

    Así pues, dadas las misiones espaciales de los últimos 30 años, Marte podría ser hoy panspérmita por obra y gracia de la NASA y la ESA. A pesar de que las naves son cuidadosamente desinfectadas antes de los lanzamientos, hay un tiempo en el que están inevitablemente expuestas al ambiente, y donde pueden adherirse polizontes microbianos altamente resistentes. No tienen que ser nada exótico; tenemos bacilos, escherichia, estafilococos y estreptococos de lo más comunes que bien podrían aguantar el viaje y establecerse allí. Una vez en Marte, (suponiendo que son la única vida que hay allí, y hallándose en los lugares adecuados) con poca competición la selección natural sería muy tenue, limitándose sólo a las condiciones físicas que el propio planeta impone. Esto les daría la posibilidad de evolucionar rápidamente en número y en diversidad.

    Por tanto, es posible que cuando nosotros mismos vayamos dentro de unas décadas, nos encontremos vida extrañamente familiar… y a la vez no tanto. La deriva evolutiva de estos microorganismos sería irremediablemente diferente a la de sus primos de la Tierra. Esto nos lleva al segundo problema. Al volver de nuestros primeros viajes marcianos, nos podríamos encontrar con “back contamination” (¿contaminación de vuelta?). Es decir, que algunos de ellos hicieran el viaje otra vez a la Tierra, donde pudieran ser perjudiciales para la vida aquí. Esto no es nada nuevo: los astronautas de las misiones lunares hasta la Apolo 14 eran puestos en cuarentena por la posibilidad de que portaran algún tipo de… algo incubado en la Luna.

    Cada caso tiene sus propios inconvenientes. Si traemos microorganismos con antepasados terrestres, corremos el riesgo de infectar ecosistemas que después de todo hablan el mismo lenguaje genético que los nuevos visitantes. Si en cambio trajéramos otro tipo de vida (no de origen terrestre), sería muy raro que pudieran infectarnos (no se entenderían con nuestro ADN). Entre las cosas que sí podrían hacer está el hacerse huéspedes no deseados en organismos vivos, metabolizar productos tóxicos dentro o fuera de ellos, e incluso si me apuran, metabolizar algún tipo de recurso de la Tierra, alterando el ciclo atmosférico, o el ciclo del agua. Todo pura especulación, pero es el tipo de tema que le dispara la imaginación a cualquiera.

  • El origen evolutivo de la religión

    2301El tema de por qué Homo Sapiens se volvió religioso todavía caldea muchos debates científicos. El desarrollo de nuestro inquisidor córtex cerebral nos debió poner en una situación bastante comprometida. Despertamos en un Universo (como dice Dawkins) al que encima tenemos que darle sentido. Y una forma de explicar las cosas, de unir los puntos, es la alegoría. La historia del origen de todo y de qué poderes nos gobiernan. Una historia contada como a nosotros nos gusta, a veces culebrónicamente, otras magistralmente. Tanto, que la convertimos en autoridad, y en cultura; el origen de las religiones.

    Los menos amigos del hecho religioso añaden también a esto que la necesidad de entender nuestro mundo fue bien aprovechada por aquellos que buscaban poder, y ocuparon el nicho socialmente estratégico que hoy (por ejemplo en occidente) llamamos sacerdocio (como individuo) o presbiterio (como colectivo).

    La cuestión es peliaguda y digna de estudiarse desde todos sus vértices. El pasado 8 de febrero salió el último número de Trends in Cognitive Sciences (Tendencias en las Ciencias Cognitivas) en la que Pyysi­ainen y Hauser han publicado un estudio sobre la relación de la religión y la moral en cuanto a sus orígenes. El punto de partida de su trabajo es la controversia entre los que defienden que la religión surge como una adaptación evolutiva que permitiera la cooperación entre individuos sin parentesco (es decir, que surge después del desarrollo de nuestras capacidades cognitivas), y aquellos que defienden que la religión no es más que un subproducto (sofisticado, eso sí) de lo que ya vienen haciendo otras especies cuando se comportan de forma altruista, sin por ello haber necesitado desarrollar un cerebro como el nuestro.

    La manera de contestar a este dilema es la siguiente: si la religión (en cuanto a la moral) es post-cognitiva, entonces tendrá un carácter marcadamente antropológico y cultural, que permitiría a distintos pueblos desarrollar diferentes morales fundamentales. En caso contrario, habría que mirar más atrás en el árbol evolutivo para encontrar el elemento distintivo común a todas las culturas.

    El estudio hace un repaso de los trabajos ya publicados en los que se muestra que diferentes culturas responden de forma análoga cuando se pregunta a sus individuos por cuestiones morales que antes no se habían planteado. Esto pone a Pyysi­ainen y Hauser sobre la pista de que la religión es pre-cognitiva, y procede de una forma de altruismo animal que no identificaríamos como religión en primer lugar. Los autores añaden que esto no quita para que además la religión pueda ser un elemento que facilite la estabilidad y la cooperación a nivel social. La religión es además según este estudio el cauce habitual por el que las distintas civilizaciones han cristalizado sus intuiciones morales. Y estamos tan acostumbrados a que sea de esta forma, que cualquier ataque a la religión es habitualmente visto como un ataque a nuestros más básicos principios morales.

  • La comunidad educativa visita la plaza de abastos

    1904Degustaron churros y prepararon macedonia con la fruta comprada

    El alumnado de primer ciclo de Primaria, padres y madres, abuelos y profesores acompañantes del colegio Antonio Gala disfrutaron el pasado viernes de un día muy culinario y saludable.

    La jornada comenzó con un paseo hasta la plaza de La Mina donde degustaron unos deliciosos churros. A continuación, por grupos, visitaron todos los puestos de la plaza de abastos donde los niños se interesaron por los artículos a la venta, sus nombres, precios, utilidad, así como su  origen natural o preparado.

    Tras comprar algo de fruta, la expedición se desplazó de nuevo al colegio y allí se preparó una macedonia para disfrute del alumnado, como punto y final de la jornada.

    Con el desarrollo de esta actividad se han cumplido una serie de objetivos: desarrollar la curiosidad por conocer el origen de los alimentos naturales, fomentar el aprendizaje de una alimentación natural y saludable, así como aumentar la riqueza de vocabulario relacionado con los alimentos.

  • La comunidad educativa visita la plaza de abastos

    1904Degustaron churros y prepararon macedonia con la fruta comprada

    El alumnado de primer ciclo de Primaria, padres y madres, abuelos y profesores acompañantes del colegio Antonio Gala disfrutaron el pasado viernes de un día muy culinario y saludable.

    La jornada comenzó con un paseo hasta la plaza de La Mina donde degustaron unos deliciosos churros. A continuación, por grupos, visitaron todos los puestos de la plaza de abastos donde los niños se interesaron por los artículos a la venta, sus nombres, precios, utilidad, así como su  origen natural o preparado.

    Tras comprar algo de fruta, la expedición se desplazó de nuevo al colegio y allí se preparó una macedonia para disfrute del alumnado, como punto y final de la jornada.

    Con el desarrollo de esta actividad se han cumplido una serie de objetivos: desarrollar la curiosidad por conocer el origen de los alimentos naturales, fomentar el aprendizaje de una alimentación natural y saludable, así como aumentar la riqueza de vocabulario relacionado con los alimentos.