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  • Reparto y todos, o casi, contentos

    Gala de los Oscar 2015

    OSCAR 2014

    El domingo se celebró la 87º edición de los Oscars, una ceremonia en la que no había un claro favorito pero en la que tampoco nos llevamos grandes sorpresas. La gala, que fue presentada por primera vez por Neil Patrick Harris, comenzó con un muy buen nivel y unas altas expectativas, pero fue bajando paulatinamente, llegando a ser aburrida y morosa en muchos momentos. No hubo un ganador claro en una noche en la que el máximo número de premios que acaparó una película fueron cuatro. Tampoco ayudó a agilizar la ceremonia el que muchos de los premios estuvieran más que cantados desde mucho antes de que la gala comenzara. Así ocurrió, por ejemplo, con los cuatro premios de interpretación.

    Julianne Moore se llevó un merecidísimo Oscar a la mejor actriz por su soberbia interpretación en Siempre Alice. Era su quinta nominación, y fue su primer Oscar. También fue el único premio que se llevó la película. Del mismo modo, el británico Eddie Redmayne ganó el de mejor actor por La teoría del todo, y que también fue el único galardón de la cinta. El caso de los secundarios es distinto: como se esperaba, J.K. Simmons fue el mejor actor de reparto por Whiplash, la sorpresa estuvo en que la cinta se llevó otros dos Oscars más (montaje y mezclas de sonido), convirtiéndola en una de las ganadoras morales de la noche. Y Patricia Arquette se alzó con el de actriz de reparto, el único premio que se llevó Boyhood, la cinta que partía como favorita y que fue la gran derrotada de la noche.

    A pesar de que, en realidad, los premios estuvieron bastante repartidos, se puede considerar como ganadora a la magnífica, soberbia, maravillosa Birdman, que se llevó cuatro Oscars, todos ellos de los considerados premios gordos: mejor fotografía (Emanuel Lubezki ), mejor guión original, mejor director y mejor película del año; premios que hicieron subir tres veces al escenario a Alejandro G. Iñárritu y sirvieron para elevar aún más el ego del director. Otros cuatro se llevó El gran hotel Budapest, pero en este caso de los ‘menores’, pero indispensables para que la cinta logre llegar a las altas cotas que ha llegado: diseño de producción, banda sonora, vestuario y maquillaje y peluquería.

    El resto de premios se repartió entre otras tantas cintas: el de mejor guión adaptado fue a manos de Descifrando Enigma (contra todas las críticas por la ausencia de acercamiento a lo que ocurrió en realidad); la mejor canción fue Glory, de la película Selma (que posiblemente debería haber tenido alguna nominación más); El francotirador, el último trabajo de Clint Eastwood, se alzó con el Oscar a los mejores efectos de sonido; los mejores efectos visuales fueron para Interstellar; ante la (inexplicable) ausencia entre las candidatas de La Lego Película, el Oscar a la mejor cinta de animación fue a manos de Big Hero 6; Por último, la polaca Ida se llevó a casa el premio a la mejor película de habla no inglesa, la primera vez que una cinta de ese país se alzaba con el premio.

  • 16/07/14 La Policía Nacional salva la vida a dos personas en sendas intervenciones humanitarias en Dos Hermanas

    La Policía Nacional en Dos Hermanas ha realizado en dos días diferentes sendas intervenciones humanitarias que han salvado la vida en el primero de los casos a un varón de 66 años y en el segundo a una mujer de edad avanzada.

    El primero de los hechos ocurrió cuando los agentes que se hallaban patrullando la zona fueron requeridos por un hombre que manifestaba que su padre se hallaba en el interior de la vivienda con un fuerte dolor de pecho.  Al acceder al domicilio se encontraron con que la víctima se hallaba tendida en el suelo con una herida en la ceja producida, al parecer, como consecuencia de la caída sufrida por lo que parecía un infarto.  

    Los agentes de policía, a través del 091, solicitaron la presencia de los servicios sanitarios realizando hasta la llegada de estos al domicilio las maniobras de reanimación cardiopulmonar a la persona que se encontraba inconsciente, taponando así mismo la herida sangrante. Como resultado de las técnicas practicadas esta persona recuperó la consciencia, siendo trasladado posteriormente al Hospital de Valme, tras haber sido asistida in situ por el 061.    

    El segundo de los hechos ocurrió al día siguiente, cuando una patrulla de la Policía Nacional fue requerida mientras se encontraba por la Plaza de la Mina para atender a una mujer que se encontraba en un establecimiento comercial sangrando abundantemente por un brazo.  

    Al entrar en el comercio los agentes pudieron comprobar que se trataba de una mujer de edad avanzada y que sangraba abundantemente por un brazo a consecuencia de un catéter, por lo que uno de los agentes con ayuda del trabajador del comercio, le realizaron un torniquete en la parte superior, mientras el otro agente solicitaba a través del 091 asistencia médica.  

    La rápida intervención de los agentes, así como la colaboración del trabajador del establecimiento fueron decisivas en la recuperación de la mujer habida cuenta de su edad y las circunstancias en las que ocurrió el hecho.

     

     

  • 1931. La pericia de un maquinista evita una tragedia en un paso a nivel

    Todo se quedó en un susto. Un automóvil de viajeros que hacía el trayecto Sevilla-Dos Hermanas cruzó el paso a nivel de La Venta La Salud sin percatarse su chófer de que estaba cerrado, rompiendo las cadenas. En ese preciso instante cruzaba un tren de mercancías. Gracias a la pericia del maquinista del tren, que frenó el convoy rápidamente, no ocurrió una catástrofe, pues el automóvil iba atestado de viajeros. El chófer, Joaquín Ponce, ha quedado detenido por su temeraria imprudencia.

     

  • Un drama de trazo grueso

    1101La chispa de la vida

    Lo normal es que Álex de la Iglesia haga películas potentes, tanto en el apartado visual como en el temático. Pero a veces se sale de la norma, de lo habitual. Le ocurrió con Perdita Durango, le ocurrió con Los crímenes de Oxford, y le ocurre, si bien es cierto que en menos medida, con esta La chispa de la vida, una película que despierta más expectativas de las que finalmente acaba cumpliendo. No en vano, aunque se ha metido de lleno en el proyecto y lo está defendiendo con uñas y dientes, éste no es un proyecto propio, sino un encargo. Y eso se nota.

    {xtypo_code}España, 2011 (95′)
    Director: Alex de la Iglesia.
    Producción: Franck Ribière, Verane Frediani.
    Guión: Randy Feldman
    Fotografía: Kiko de la Rica.
    Música: Joan Valent.
    Montaje: Pablo Blanco.
    Intérpretes: José Mota (Roberto Gómez), Salma Hayek (Luisa), Blanca Portillo (Mercedes), Juan Luis Galiardo (Alcalde), Fernando Tejero (Johnnie), Manuel Tallafé (Claudio), Antonio Garrido (Dr. Velasco), Carolina Bang (Pilar Álvarez), Eduardo Casanova (Lorenzo), Javier Climent (Javier Gándara), Santiago Segura (David Solar), Nacho Vigalondo (Martín), Juanjo Puigcorbé (Álvaro Caprile), Antonio de la Torre (Kiko Segura), Nerea Camacho (Bárbara).{/xtypo_code}

    La cinta nos cuenta la historia de Roberto Gómez, un creativo publicitario que en el pasado vivió buenos tiempos, gracias a ser el creador del eslogan más famoso de la bebida más famosa, ‘la chispa de la vida’, pero que ahora, tras un par de años en el paro deambula por los despachos buscando trabajo, sufriendo el rechazo y hundiéndose cada vez más en la miseria y en la sensación de derrota.

    Desesperado, escapa buscando un recuerdo, el hotel de su luna de miel, pero encuentra un museo, en el que se cuela sin ser visto, cuando están a punto de inaugurarlo. Un accidente hace que acabe con una barra de hierro incrustada en la cabeza, y los medios y cámaras que esperaban la fiesta se encuentran con esta nueva noticia.

    De la Iglesia pretende hacer una película de denuncia, no sólo de la crisis y de la situación de desempleo que vive tantísima gente, de la desazón y del dolor con el que deben sobrevivir día a día, sino también acerca de la crisis de valores de la sociedad, que espera con ansia y devora el mal ajeno en televisión, y de los medios (algunos más que otros) que acuden a la desgracia como hienas a la carroña. El problema es que llega un momento en que no te lo crees. Hay situaciones que son demasiado suaves, la realidad ya ha demostrado que la cosa es mucho peor; y hay otros momentos que son tan exagerados que resultan ridículos e inverosímiles. Pero lo peor es que de la Iglesia utiliza trazos demasiado gruesos, pinta con brocha gorda y demuestra que se ha olvidado la sutileza en casa, mostrando a los buenos como almas bondadosas, caritativas, y a los malos como seres malignos, malvados, sin ningún sentimiento (el personaje que interpreta Puigcorbé, y la situación en la que lo encontramos en su casa, es sencillamente imposible de creer).

    Entre los intérpretes, José Mota sorprende en un papel completamente distinto al que nos tiene acostumbrados. Salma Hayek está un pelín insulsa. Y entre el resto de secundarios, un poco de cal y un poco de arena. Y con contadísimas excepciones, personajes planos, sin evolución.

    La sátira con la que empieza y parece que va a explotar, se va diluyendo poco a poco, y la historia termina convertida en un drama convencional, con algunos planos y situaciones ridículas, en una de las cintas más flojas del director bilbaíno.

     

  • Providencia y libertad

    (Juan 14,15-21) PODEMOS decir que creemos en Dios, y considerarlo ajeno a nuestra vida, como el Ser que dio comienzo al mundo. Podemos decir que creemos en Jesucristo, sin acoger su presencia de resucitado acompañando nuestro camino. Pero al creer en el Espíritu la vivencia racionalista y fría de la fe se llena de calor y de color.

    Cuando creemos en el Espíritu, creemos en el impulso hacia el bien que el Padre imprime en nuestra vida. Creer en el Espíritu es creer en la Providencia de Dios; en su presencia bondadosa y benefactora, en el interior de la historia y de nuestra vida.

    Cuando creemos en el Espíritu, sabemos que enfermedad, dificultades y problemas, todo, puede servirnos para el bien. No es el azar, ni la necesidad lo que gobierna, en lo profundo, nuestra vida. Junto con las causas y los azares contamos con la presencia de Quien –desde nuestra intimidad y desde lo íntimo de la vida—nos ayuda y nos protege. La Providencia de Dios en nuestras vidas tiene nombre propio. Su nombre es Espíritu.

    Cuando creemos en el Espíritu, creemos que nuestra vida es, siempre, para Dios lo más importante. No es que sea lo más importante para nosotros, que ya es decir, es que es lo más importante para Dios mismo. Para Dios no hay normas, ni leyes, ni tradiciones, ni dogmas, siquiera, más importante que ninguno de sus hijos. Cuando caminas en la fe en el Espíritu tu propia vida y la vida de los que te rodean se convierte en un absoluto.

    Cuando creemos en el Espíritu nuestra existencia y la historia se abren a la novedad de lo insospechado. Así le ocurrió a los primeros cristianos, así le ocurrió al imperio esclavista que residía en Roma. El Espíritu es como un vendaval que se lleva lo viejo y lo caduco, y nos hace vivir en la juventud de Dios. Yo conozco jóvenes que lo llevan siendo 50 años, y 60, y 70. La persona que conozco que lleva más tiempo siendo joven, se llama Rosario, es religiosa, y cuida leprosos en Macao. Lleva siendo joven 85 años.

     

  • Pensamiento a lomos de un borrico

    Jerusalén: principio de la historia.
    Allí, sobre un borrico y, a sus puertas,
    Jesús desentrañaba las alertas
    a un pueblo condenado a sus euforias.

    Comienza Su final de entre las palmas
    surgidas sobre el vasto griterío;
    movidas del clamor de aquel gentío
    que avivaba entre vítores sus almas.

    Y ocurrió que las gentes, sin temor,
    alumbraban, por Él, los derroteros
    por los que ya no andara el carpintero
    y empezara a pisar El Salvador.

    Y ocurrió que aquel pueblo que gritara
    efervescente, pleno en alegría,
    displicente, en pasando pocos días,
    lo abandonó a su suerte prefijada.

    Me pregunto si soy uno de esos
    que a la vez que derrama la alabanza,
    impregna en el veneno de su lanza
    objetos tan ruines e inconfesos,

    que ya no reconoce en sus pisadas
    las huellas del valor sin el orgullo,
    las mellas de vergüenza en el repullo
    de ver su esencia rota, acomplejada.

     

  • Pensamiento a lomos de un borrico

    Jerusalén: principio de la historia.
    Allí, sobre un borrico y, a sus puertas,
    Jesús desentrañaba las alertas
    a un pueblo condenado a sus euforias.

    Comienza Su final de entre las palmas
    surgidas sobre el vasto griterío;
    movidas del clamor de aquel gentío
    que avivaba entre vítores sus almas.

    Y ocurrió que las gentes, sin temor,
    alumbraban, por Él, los derroteros
    por los que ya no andara el carpintero
    y empezara a pisar El Salvador.

    Y ocurrió que aquel pueblo que gritara
    efervescente, pleno en alegría,
    displicente, en pasando pocos días,
    lo abandonó a su suerte prefijada.

    Me pregunto si soy uno de esos
    que a la vez que derrama la alabanza,
    impregna en el veneno de su lanza
    objetos tan ruines e inconfesos,

    que ya no reconoce en sus pisadas
    las huellas del valor sin el orgullo,
    las mellas de vergüenza en el repullo
    de ver su esencia rota, acomplejada.

     

  • Y por la mañana: paseo por los barrios

    0701La meteorología también respetó la visita de los Reyes a las barriadas

    Aunque el cielo amaneció plagado de nubes y el ambiente era húmedo, la lluvia también respetó la visita que los Reyes Magos hacen cada mañana del día 6 a las barriadas de Dos Hermanas.

    No faltaron las cabalgatas tradicionales de Doctor Fleming, Las Portadas o Montequinto (ésta la tarde del día 5), así como las visitas a algunas asociaciones de vecinos o clubes sociales, donde los Reyes Magos hicieron entrega de sus juguetes a los niños de los socios.

    Así ocurrió en la asociación vecinal de Cantely o en los clubes David Rivas y Vistazul. Las actividades de animación y los desayunos de chocolate con churros pusieron la guinda a la jornada en el resto de las entidades vecinales.

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    0704

     

  • Adelanto

    Jerusalén: prisión, palacio, altar…
    igual lleva entre palmas al Mesías
    que lo entrega a su suerte en pocos días
    a aquellos que aún lo tienen por llegar.

    Jesús de Nazaret, el carpintero,
    decía ser Mesías salvador
    y esgrimiendo un mensaje rompedor
    tiñó de Amor y sangre su sendero.

    Parecen repetirse las escenas
    de verlo con el zafio y el mendigo;
    proclamando el amor al enemigo;
    logrando seguidores por docenas.

    Y ocurrió: aquel que entrara en la ciudad
    rodeado de palmas y de honores,
    no tarda en ser vendido por traidores
    bañando en plata ruin su mezquindad…

    Traición y amor: las aguas de un aljibe
    tan grande como triste —como cierto—;
    voraz por el futuro o el ancestro.
    Y así la rueda sigue, sigue, sigue…