Etiqueta: naturaleza

  • Plásticos

    Numerosos y geniales inventos de los siglos XIX y XX van quedando hoy casi en el recuerdo. Ayudaron al bienestar de la humanidad durante décadas y están siendo relegados actualmente a meros fósiles.

     

    Alcanzaron su zenit pero les llegó el momento del nadir. Valgan algunos ejemplos. La lámpara de incandescencia de Edison que iluminó un siglo nuestros hogares y ciudades está siendo sustituida por otras de más bajo consumo y de menor emisión calorífica; los motores de explosión de los automóviles pronto darán paso a los eléctricos; las culonas pantallas de TV y monitores de los ordenadores son ahora planas ocupando menos espacio en los escritorios; las gafas dieron paso a las lentillas y éstas se suprimen porque las deficiencias visuales se corrigen por láser; discos de vinilo sucumbieron frente a los cassetes y éstos a los CD; las cocinas de butano prácticamente son inexistentes, sustituidas por vitrocerámicas o de inducción. La lista de las sustituciones es interiminable. Ha llegado el momento de los plásticos, o sea de la eliminación de ellos. Pero con una connotación o un matiz. Volver a lo anterior.Sí, las antiguas talegas o bolsas de tela, las cestas de mimbre para la compra que quedaron olvidadas en el desván, que fueron desplazadas por plásticos durante más de cincuenta años cobran en el siglo XXI valor y utilidad.

    Los plásticos son un invento del hombre. Son materias sintéticas originadas por procesos químicos no naturales que el científico elabora artificialmente en su laboratorio y que posteriormente presenta a la industria para su producción masiva. Por tanto los plásticos son entes que la naturaleza no conoce porque no proceden de forma natural de ella misma. No son degradables, no se oxidan, no se pudren, no retornan al polvo ni a ninguna forma mineral. Las bacterias necrófilas no los conocen, ni los hongos, ni ningún cualesquiera organismo. No son degradados porque no existe agente que los degrade.

    Por tanto, permanecen inalterables durante siglos. Se estima que una sencilla bolsa de plastico puede durar 400 años. Más que un cadáver o un árbol caído. Por otra parte existen en nuestra localidad, y en otras, grandes superficies comerciales que aprovechándose de la cuestión ecológica no van a proveer a los clientes de las mencionadas bolsas plásticas. En cambio se pondrán a la venta otras reutilizables a un módico precio. ¿El consumidor verá en la factura algún cambio? ¿los plásticos no servidos se deducirán del importe de la compra?

  • Más de 150 personas pasan por la plataforma 060.es

    Se ha dado a conocer la nueva administración electrónica

    La Plataforma 060.es, una iniciativa del Ministerio de la Presidencia, con la colaboración del Ministerio de Industria, pasó la semana pasada por la ciudad de Dos Hermanas para dar a conocer entre los ciudadanos las ventajas que ofrece la web www.060.es para los trámites con las administraciones general, autonómica y local.

     

    El equipo de 060.es colocó varios stands informativos desde el martes al viernes en varios puntos de la ciudad, como el edificio Huerta Palacios, el Ayuntamiento o la oficina de Telecentro en el Aula de la Naturaleza de Fuente del Rey.

    Por estos puntos informativos han pasado más de 70 personas que han mostrado su interés  por esta herramienta.

    Asimismo se han realizado varios cursos para formar en esta nueva tecnología, en el salón de pleno del Ayuntamiento, en la sala de ordenadores de la biblioteca municipal y en el Aula de la Naturaleza de Fuente del Rey. Más de 80 personas han pasado por ellos.

    {xtypo_code}Tema de interés

    DNI-e: Uno de los temas que más interés han despertado entre los ciudadanos que se han acercado a los puntos informativos y formativos de la plataforma 060.es ha sido la utilidad que se le puede dar al nuevo DNI electrónico, por su desconocimiento al respecto.{/xtypo_code}

  • ¿Un nuevo cine?

    1701AVATAR

    De lo nuevo de James Cameron (esta Avatar) se ha escrito más (bastante más) antes de su estreno que después de éste. En cierto sentido, tiene su lógica (sólo hace cinco días que llegó a las pantallas y hace bastantes meses que se empezó a hablar de ella). Pero el caso es que se ha dicho mucho, y se ha escrito más, referente a que el director de Terminator y de Titanic (ha hecho muchas más, pero parece que todo el mundo le recordará por éstas) ha conseguido revolucionar el cine, que Avatar va a hacer historia y que cambiará para siempre el modo en que el público interacciona con la película. El problema es evidente: que todo esto se ha dicho antes de ver la película, sin poder comprobar si todo ello es cierto.

    Estados Unidos, 2009. (153’)
    Escrita y dirigida: James Cameron.
    Producción: James Cameron, Jon Landau.z.
    Música:  James Horner.
    Fotografía:  Mauro Fiore.
    Montaje:  James Cameron, John Refoua, Stephen Rivkin.
    Intérpretes: Sam Worthington, Zoë Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel Moore, CCH Pounder, Wes Studi, Laz Alonso, Dileep Rao.

    La gran baza de la cinta es más que evidente: su aspecto visual, la construcción y la estética de ese nuevo mundo que es Pandora, su naturaleza y todos sus seres. Pero volvemos a lo de siempre, a lo que ya hemos repetido hasta la saciedad: una buena estética, unos efectos visuales potentes, no son suficientes para hacer una buena película, si no van acompañados de una gran historia. Cosa que, en esta ocasión, no ocurre.

    Avatar es una historia de amor en tiempos de guerra. Un amor interracial (ciertamente cursi) y un amor a la naturaleza aún mayor. Pero el mensaje se centra en una crítica a las invasiones de territorios (los humanos, con la Tierra prácticamente desolada, acuden a un planeta para obtener de él un mineral carísimo con el que hacer un gran negocio) y la guerra preventiva (explicada y mostrada de modo muy tosco). Pero lo peor es que en los momentos de mayor conflicto, los momentos de lucha, los enfrentamientos más cruentos, tienen en la mayoría de ocasiones aspecto de videojuego.

    Dicen que para disfrutar Avatar en todo su esplendor hay que verla en su versión en tres dimensiones, aunque esto sólo es válido para las secuencias creadas digitalmente (según la productora, el 60% del metraje), donde (ahí sí hay que dar la razón) la cinta creada por Cameron es espectacular.

    No conviene contar mucho del argumento, para ello ya está el trailer (en cuatro minutos se cuenta toda la película) y de hecho la historia (como todas las grandes producciones que provienen de Hollywood en los últimos tiempos) no es tan compleja como alargada (dos horas y media).

    Con un parón en la intensidad del ritmo casi a mitad del metraje, Avatar es una cinta que supuestamente revolucionará el mundo del cine. Estéticamente espectacular, con una construcción visual impresionante (la naturaleza de Pandora es maravillosa), la obra de Cameron conquistará al público, aunque es dudoso que dicha revolución llegue. Más que nada porque pocas veces se podrán gastar 300 millones para realizar una película.