Etiqueta: muesca

  • Lluvia no rima con gubia

    Si bien sabes a vida derramada
    desde el cielo que llora en el sembrado.
    Si bien tienes al campo de tu lado.
    Si bien es primavera tu pisada.

    Si bien todo tu ser es algarada
    del yugo, de la azada y del arado.
    Si bien es necesario tu legado
    —aun siendo a veces rabia de riada—.

    Si bien eres tan grande, tan vital,
    eres siempre la espina en el costal;
    una muesca llorada al calendario;

    el agrio olor a espera sin victoria;
    el duelo vertical sin ver la Gloria;
    un velo en que callar al incensario.

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?

  • Astas de silencio…

    El cuerno le salía por la boca.
    Le atravesó la voz con un mazazo
    fiera, como una hoz, de un navajazo
    directo a la garganta, dirigido,
    segando a los sentidos con la herida
    desangrada de espanto, contenida
    de arena hecha quebranto en los tendidos.

    Después todo fue rápido —o fue lento:
    que los tiempos que nutren los instantes
    dependen del valor, que no se achante,
    de saber encajar a las miradas,
    del peso del pasado en la experiencia,
    si existe la quietud en tu conciencia
    o si eres tú quien lleva la cornada…—.

    Ya pasó: otra muesca en el mosaico;
    otra huella de cuerno en otra piel;
    otra mella de toro; otro dintel
    que le lleva a otra tarde, otros alberos…
    ¿Qué les hace enfrentarse con la gloria?
    ¿Por qué encastan su lecho en la memoria?
    ¿De qué pasta están hechos los toreros…?