Etiqueta: monte

  • Luz y Oscuridad

    Somos tiniebla y luz, somos sombras y claridad, somos ríos de agua fresca que en algunos recodos se remansa acumulando hojas muertas y suciedad que emerge. Somos frágiles personas excelsas y contradictorias. El sufrimiento y la entrega nos asustan; la vulnerabilidad de nuestra piel y nuestro corazón nos harían cerrarnos en nosotros mismos, si no fuera porque nuestra necesidad del otro es más grande que nuestro miedo. Somos débiles personas.

    Más el Padre quiso que pudiéramos reconocer en nuestra propia fragilidad y nuestra vulnerabilidad, en nuestra naturaleza necesitada y contradictoria la huella luminosa de su mano. Por eso nos envió a su Hijo, llama que ilumina a cada hombre que viene a este mundo desde la humildad de una carne humana, de una historia, que podría haber sido como otra de tantas.

    Pero Jesús hizo de su vulnerabilidad su fuerza; hizo de su fragilidad camino de entrega. Subió al monte Tabor y allí asumió consciente y voluntariamente su pasión. Contemplando la vida de Elías y de Moisés, en diálogo profundo con el Padre, decidió que tenía que entregarse por todos para en todos poder mostrar la fuerza del amor del Padre.
    “Dos hombres hablaban con él, eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban con él de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén”.

    ¿Qué experiencia profunda del Padre vivió Jesucristo en este monte?, ¿cómo se vivió a sí mismo desde ese momento?, ¿qué claridad profunda desveló desde entonces para los discípulos?

     

  • Verbena Scout en Montequinto

    0604El grupo scout San José de Calasanz de Montequinto celebró el pasado viernes su Verbena Scout en el patio delantero de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Una celebración que sirvió para recaudar fondos para el próximo campamento en Monte Do Paio, Portugal, del día 16 al 29.

  • Con nosotros

    (Mateo 28,16-20) DE los tres evangelios sinópticos, el que más abunda en los relatos de la resurrección es Lucas, en cuya comunidad no hay ningún testigo directo de aquella experiencia. Mateo y Marcos, que cuentan con el testimonio directo de los apóstoles y de otros discípulos, son parcos en describir el encuentro con el resucitado. Marcos apenas nos ofrece la noticia, y Mateo sólo constata el encuentro en un monte de Galilea en el que los envía a anunciar el evangelio a todos los pueblos. Pero la resurrección de Cristo los marcó para toda la vida, y a través de ellos nos ha marcado a todos los creyentes, y a toda la humanidad.

    Dice la teología que el bautismo imprime carácter; es decir que la experiencia profunda de fe, de la que es signo visible el agua bautismal, una vez que ha echado raíces en una persona no deja de ser fuente de vida en ella. Quien en algún momento en su vida ha tenido verdadera experiencia de intimidad recreadora con Cristo, ya siempre tendrá a Cristo y su mensaje como referencia de vida.

    A los apóstoles los impulsó a llevar la buena noticia de la persona de Jesucristo a todos los pueblos. A cada uno de nosotros, los bautizados, nos ha de llevar a una misión única e importante. En medio de nuestra debilidad intentaremos amar como él mismo nos ama. Setenta veces tropezaremos; setenta nos levantará; setenta veces siete sentiremos en el hondón de nuestra existencia su llamada a ser semillas de nueva humanidad, allí donde quiera que estemos.

    También a ti, un día, en un monte en el que habías quedado con él, te invitó a entregar tu vida a una misión de la que sólo tú puedes responder.

     

  • Tres madres

    (Lucas 23,35-43) EN EL MONTE  hubo tres cruces, la de Jesús y la de otros dos hombres que asesinaron con él, uno a su derecha y otro a su izquierda. En el monte calvario habría también tres madres a los pies de la cruz de sus hijos, María y esas dos mujeres anónimas de la que nadie nos ha hablado.

    El amor maduro y verdadero tiene la capacidad de apreciar lo que otros no ven, de querer gratuitamente, de reconocer las limitaciones de la persona querida sin juzgar, sin echar en cara.

    Aquellas tres madres bajaron consoladas del monte de la tortura y de la muerte por la actitud de Jesucristo. María, mejor que cualquiera de los discípulos, supo apreciar, tras las lágrimas y las quejas contenidas, cómo su hijo al entregar la vida actuaba como juez de vivos y difuntos. No pudo tener mayor consuelo que ver a Jesucristo, en el suplicio, entero y fiel a sí mismo, fiel a su Padre, consciente de que su vida entregada lo erigía en juez y abogado defensor de toda la humanidad.

    La madre de Dimas, así llama la tradición al buen ladrón, bajó del monte con el consuelo de que aquel hombre había llamado a su hijo, en verdad descarriado y en verdad delincuente, “compañero”. “Hoy entrarás a compartir el pan bendito del reino, conmigo”, le había dicho.

    La madre del otro ejecutado no quería que nadie llamara a su hijo pervertido, ni ladrón, ni asesino, ni corrupto, ni embustero… Era su mal genio y su mal pronto que lo traicionaban… También bajo sabiendo que el Nazareno acogería la bondad que ella reconocía en su hijo, sólo con que éste mirara a aquel Hombre.

  • 1926. Se escapa con los ahorros de su novia

    Ha sido denunciado en el Juzgado de El Salvador el tendero nazareno Arturo Sancho, quien hizo creer a su novia, Amalia Sánchez (de oficio, bordadora), que le faltaba algún dinero para arreglar el ajuar matrimonial, y consiguió que le entregara 2.500 pesetas que ella tenía en el Monte de Piedad. Amalia no volvió a tener noticias del novio, hasta hace unos días, cuando recibió una carta diciéndole que no podía casarse. El juez ha ordenado el ingreso del novio en la cárcel.

  • Los Ángeles presenta el cartel de su Cruz de Mayo

    2502La asociación parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles ha presentado el cartel de la XII Cruz de Mayo. El autor vuelve a ser Daniel Jesús Muriel González, quien ha realizado una pintura, en óleo sobre tabla, de líneas muy simples y pinceladas muy sueltas pero con un corte más clásico que en sus carteles anteriores. La imagen representa una cruz arbórea sobre un monte calvario cubierto por las flores de mayo, rodeada de un fondo luminoso que evoca la divinidad y esplendor del símbolo triunfal cristiano.