Etiqueta: mato

  • Ana Mato Adrover, ministra de sanidad. La pesadilla continúa.

    Vivimos bajo la amenaza de los viernes, ¿qué nos depararán los y las lumbreras del Consejo de Ministros dirigidos por Rajoy?
    Mas de 30 Decretos Leyes a la fecha les han permitido esta ruina y desolación. Nada de debate político en Las Cortes. ¿Sistema democrático? ¡Estas son las mayorías absolutas bien entendidas! Hasta la fecha han hecho todo lo contrario de lo que prometieron. Años inmersos en el desgaste y la desacreditación que yo llamaría achicharramiento del gobierno saliente que ahora, incluso ellos mismos son víctimas de su propia medicina y maldad.
    De cara a Europa no hay quien crea en este proyecto ruinoso en el que se ha convertido este, nuestro país. Pero a mi modo de ver quedan aún dos filones más por exprimir desde el punto de vista de la rentabilidad económica y mercado. Las dos grandes joyas de nuestro recién creado y tan precozmente asesinado Estado de Bienestar: Sanidad y Educación; aún huelen a negocios para buitres. Del futuro del Sistema de Pensiones mejor ni tocarlo. Y si no, díganme, ¿qué persona no daría absolutamente todo, todo, hasta su ruina por la salud de un ser querido, por una educación de calidad para sus hijos?
    Hoy 9 de cada 10 personas encuestadas en España manifiestan que viven peor que en 2011, que han tenido que modificar sus hábitos para sobrevivir. España, país que vive básicamente del turismo, ahora no es rentable ni siquiera invertir en cultura o en hostelería. No hay un duro. Pero estoy segura, segurísima, que ante adversidades en salud como el cáncer por ejemplo, no hay madre, padre, ser viviente, que tire la toalla sin haberse autoexprimido. Esa es la “grandeza” del negocio de la salud y la educación de ahora mismo, la convicción para estos buitres de que el ciudadano de a pié todavía es rentable ante un trance como el referido, que es capaz de endeudarse hasta su ruina por los suyos si hiciese falta. Por contra, la desfachatez de los que más recortan, caso de Madrid, construyendo más que nunca hospitales con dinero público, pero eso sí, pasándolos a manos privadas para que los gestionen y hagan negocios, previo compromiso de suntuosas contrataciones de familiares y demás amistades de gobernantes.
    Y qué me dicen de los “comisionistas”. Idem con la Educación. Y llegamos por fin a la Ministra de Sanidad, Ana Mato, esta política que hace enrojecer de vergüenza ajena cuando se pronuncia en público haciendo declaraciones tremendamente impresentables, torpes, hirientes y sin inmutarse.
    Otra que tampoco se enteró cuando su entonces marido Jesús Sepulveda, exalcalde de Pozuelo de Alarcon-Madrid imputado por el caso Gürtel le puso en la puerta un Jaguar valorado en más de 52 mil euros, o viajaba ella y todo su familia como regalos de Correa…, hasta la niñera!, y dijo tras el informe de Fiscalía lo de que: “No me consta nada”. Pobrecita, no se enteró tampoco en qué negocios andaba metido el que compartía con ella lecho y mantel. Y ahora tanta debilidad la reconvierte en un discurso duro y miserable, dejando al aire su mediocridad y falta de criterio.
    Sobre el cáncer, cortará de cuajo tanta mamografía entre otras pruebas, pero ¿qué nos habíamos creído los de la clase obrera? Cuando está demostrado que la única medicina válida es la prevención, cuando tantos y tantas trabajamos aún por concienciar a las mujeres que una revisión a tiempo puede salvarles la vida, esa ha sido mi propia experiencia, llega esta inconsciente a tirar por tierra todo lo adelantado. ¿Tendremos que cuantificar los resultados de estos recortes en un ascenso de mujeres muertas por cáncer? ¿Llegará ese día? El día que una sóla mujer hija, madre, abuela, nieta, muera por “fallos del sistema”, víctimas colaterales de los recortes, podremos llamarla a boca llena asesina con mayúsculas, y mi voz será la primera.
    Propongo tarea a la Asociación Española contra el Cáncer, qué menos que declararla política non grata, ciudadana perversa y lesiva para la salud de nuestro país a Ana Mato Adrover, ¿la podremos sentar en el banquillo?

    Vivimos bajo la amenaza de los viernes, ¿qué nos depararán los y las lumbreras del Consejo de Ministros dirigidos por Rajoy? Mas de 30 Decretos Leyes a la fecha les han permitido esta ruina y desolación. Nada de debate político en Las Cortes. ¿Sistema democrático? ¡Estas son las mayorías absolutas bien entendidas!

     

    Hasta la fecha han hecho todo lo contrario de lo que prometieron. Años inmersos en el desgaste y la desacreditación que yo llamaría achicharramiento del gobierno saliente que ahora, incluso ellos mismos son víctimas de su propia medicina y maldad. De cara a Europa no hay quien crea en este proyecto ruinoso en el que se ha convertido este, nuestro país. Pero a mi modo de ver quedan aún dos filones más por exprimir desde el punto de vista de la rentabilidad económica y mercado. Las dos grandes joyas de nuestro recién creado y tan precozmente asesinado Estado de Bienestar: Sanidad y Educación; aún huelen a negocios para buitres.

    Del futuro del Sistema de Pensiones mejor ni tocarlo. Y si no, díganme, ¿qué persona no daría absolutamente todo, todo, hasta su ruina por la salud de un ser querido, por una educación de calidad para sus hijos? Hoy 9 de cada 10 personas encuestadas en España manifiestan que viven peor que en 2011, que han tenido que modificar sus hábitos para sobrevivir. España, país que vive básicamente del turismo, ahora no es rentable ni siquiera invertir en cultura o en hostelería. No hay un duro. Pero estoy segura, segurísima, que ante adversidades en salud como el cáncer por ejemplo, no hay madre, padre, ser viviente, que tire la toalla sin haberse autoexprimido.

    Esa es la “grandeza” del negocio de la salud y la educación de ahora mismo, la convicción para estos buitres de que el ciudadano de a pié todavía es rentable ante un trance como el referido, que es capaz de endeudarse hasta su ruina por los suyos si hiciese falta. Por contra, la desfachatez de los que más recortan, caso de Madrid, construyendo más que nunca hospitales con dinero público, pero eso sí, pasándolos a manos privadas para que los gestionen y hagan negocios, previo compromiso de suntuosas contrataciones de familiares y demás amistades de gobernantes. 

    Y qué me dicen de los “comisionistas”. Idem con la Educación. Y llegamos por fin a la Ministra de Sanidad, Ana Mato, esta política que hace enrojecer de vergüenza ajena cuando se pronuncia en público haciendo declaraciones tremendamente impresentables, torpes, hirientes y sin inmutarse. Otra que tampoco se enteró cuando su entonces marido Jesús Sepulveda, exalcalde de Pozuelo de Alarcon-Madrid imputado por el caso Gürtel le puso en la puerta un Jaguar valorado en más de 52 mil euros, o viajaba ella y todo su familia como regalos de Correa…, hasta la niñera!, y dijo tras el informe de Fiscalía lo de que: “No me consta nada”. Pobrecita, no se enteró tampoco en qué negocios andaba metido el que compartía con ella lecho y mantel. Y ahora tanta debilidad la reconvierte en un discurso duro y miserable, dejando al aire su mediocridad y falta de criterio.

     Sobre el cáncer, cortará de cuajo tanta mamografía entre otras pruebas, pero ¿qué nos habíamos creído los de la clase obrera? Cuando está demostrado que la única medicina válida es la prevención, cuando tantos y tantas trabajamos aún por concienciar a las mujeres que una revisión a tiempo puede salvarles la vida, esa ha sido mi propia experiencia, llega esta inconsciente a tirar por tierra todo lo adelantado. ¿Tendremos que cuantificar los resultados de estos recortes en un ascenso de mujeres muertas por cáncer? ¿Llegará ese día? El día que una sóla mujer hija, madre, abuela, nieta, muera por “fallos del sistema”, víctimas colaterales de los recortes, podremos llamarla a boca llena asesina con mayúsculas, y mi voz será la primera. Propongo tarea a la Asociación Española contra el Cáncer, qué menos que declararla política non grata, ciudadana perversa y lesiva para la salud de nuestro país a Ana Mato Adrover, ¿la podremos sentar en el banquillo?

  • Con Andalucía no se juega

    Hay quien dice que la mejor defensa es un buen ataque, pero cuando el ataque se basa en argumentos maliciosos y objetivamente falsos, se convierte a todas luces en una afrenta.

    Los ataques de los populares a la comunidad andaluza se han convertido en una constante. Ana Mato abrió la veda afirmando que nuestros niños están en el suelo en las escuelas, asegurando además, que en las comunidades gestionadas por su partido se han hecho las cosas bien. Tal vez la señora Mato no sepa que en la Comunidad Valenciana, estandarte de la derecha, más de 400 colegios están al borde del cierre debido a los impagos de la Generalitat. Entre otros motivos, porque el gobierno autonómico se comprometió a hacerse cargo del pago de un bono-libro que jamás llegó.

    El último de estos ataques es quizás el más injusto. La vicepresidenta del gobierno ha mostrado su preocupación por el estado de las finanzas andaluzas mientras Javier Arenas defendía que dudar de la solvencia de la comunidad no constituía un ataque. Es curioso que les preocupe este tema y no muestren ni la más mínima preocupación por un tema tan grave como son las cuentas valencianas, ya que el gobierno central ha tenido que adelantar dinero a la Generalitat para pagar una deuda que acumula con un banco extranjero de más de 120 millones de euros.

    Tampoco parece preocuparles la deuda de más de 14.000 millones de euros de la Comunidad de Madrid, ni que el ayuntamiento de Madrid atesore él solo casi la mitad de la deuda de todas las capitales de provincia juntas.

    Lo único cierto es que estas falsedades responden a un único motivo: la proximidad de las elecciones andaluzas y el deseo de la derecha, encabezado por Rajoy y Arenas de conseguir el único territorio español que hasta el momento no han podido gobernar. Pero los andaluces merecemos dirigentes que crean en nuestras posibilidades, que apuesten firmemente por nuestros recursos y por las generaciones más jóvenes. No merecemos a aquellos que se sirven de la mentira y la manipulación únicamente para sacar provecho político.

     

  • Con Andalucía no se juega

    Hay quien dice que la mejor defensa es un buen ataque, pero cuando el ataque se basa en argumentos maliciosos y objetivamente falsos, se convierte a todas luces en una afrenta.

    Los ataques de los populares a la comunidad andaluza se han convertido en una constante. Ana Mato abrió la veda afirmando que nuestros niños están en el suelo en las escuelas, asegurando además, que en las comunidades gestionadas por su partido se han hecho las cosas bien. Tal vez la señora Mato no sepa que en la Comunidad Valenciana, estandarte de la derecha, más de 400 colegios están al borde del cierre debido a los impagos de la Generalitat. Entre otros motivos, porque el gobierno autonómico se comprometió a hacerse cargo del pago de un bono-libro que jamás llegó.

    El último de estos ataques es quizás el más injusto. La vicepresidenta del gobierno ha mostrado su preocupación por el estado de las finanzas andaluzas mientras Javier Arenas defendía que dudar de la solvencia de la comunidad no constituía un ataque. Es curioso que les preocupe este tema y no muestren ni la más mínima preocupación por un tema tan grave como son las cuentas valencianas, ya que el gobierno central ha tenido que adelantar dinero a la Generalitat para pagar una deuda que acumula con un banco extranjero de más de 120 millones de euros.

    Tampoco parece preocuparles la deuda de más de 14.000 millones de euros de la Comunidad de Madrid, ni que el ayuntamiento de Madrid atesore él solo casi la mitad de la deuda de todas las capitales de provincia juntas.

    Lo único cierto es que estas falsedades responden a un único motivo: la proximidad de las elecciones andaluzas y el deseo de la derecha, encabezado por Rajoy y Arenas de conseguir el único territorio español que hasta el momento no han podido gobernar. Pero los andaluces merecemos dirigentes que crean en nuestras posibilidades, que apuesten firmemente por nuestros recursos y por las generaciones más jóvenes. No merecemos a aquellos que se sirven de la mentira y la manipulación únicamente para sacar provecho político.