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| Para la madre más maravillosa del mundo. Feliz cumple, mamá, y que cumplas muchos más. Te queremos mucho tu hija y marido. Muchos besos. |
Etiqueta: marido
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¡Feliz cumpleaños!
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Para la madre más maravillosa del mundo. Feliz cumple, mamá, y que cumplas muchos más. Te queremos mucho tu hija y marido. Muchos besos. -
1892. La poetisa Antonia Diaz es enterrada en el cementerio de San Sebastián
Casada con Lamarque de Novoa, desde hacía 20 años vivían en la Alquería del Pilar y eran estimados en el puebloCon enorme pesar despidieron los nazarenos ayer sábado, 21 de mayo, a la poetisa Antonia Díaz Fernández, fallecida en Dos Hermanas a los 64 años de edad por una anemia cerebral, según el certificado de defunción. A su sepelio, celebrado en el cementerio de San Sebastián a las once de la mañana, han acudido cientos de nazarenos que la admiraban tanto a ella como a su marido, el también poeta José Lamarque de Novoa.
Antonia Díaz falleció el jueves al filo de la medianoche, y la noticia se propagó como la espuma por los hogares nazarenos. El matrimonio, que reside en la Alquería del Pilar desde hace 20 años (1872) es muy estimado en el pueblo, adonde se acercan con frecuencia a realizar algunas compras. La poetisa, nacida en Marchena en una familia acomodada, siempre se caracterizó por ser muy discrera, renunciando a ocupar un primer plano, papel que siempre cedía a su marido.
Por la elegancia de su lenguaje y la sonoridad de sus versos, estaba considerada una de las mejores poetisas del siglo XIX en idioma castellano. Entre sus títulos más importantes destacan Flores marchitas: baladas y leyendas (1882), Poesías líricas (1867) y la novela por entregas El precio de una dádiva (1875), escrita bajo el seudónimo de Enriqueta Madoz.
La presencia del matrimonio Lamarque-Díaz en Dos Hermanas ha motivado que con frecuencia se hayan apeado en la estación de trenes (frente al recreo de los Lamarque) para realizarles una visita personajes de la realeza, religiosos (como el arzobispo), políticos y sobre todo poetas como Luis Montoto o Juan Ramón Jiménez, amigos personales de la pareja. Todos ellos manifestaron por escrito su cariño por Antonia Díaz y su admiración por el entorno natural y la magnífica biblioteca de la alquería. El Ayuntamiento de Dos Hermanas, como ya ha hecho el de Sevilla, va a proponer el nombre de la poetisa para rotular una de sus calles principales.
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1892. La poetisa Antonia Diaz es enterrada en el cementerio de San Sebastián
Casada con Lamarque de Novoa, desde hacía 20 años vivían en la Alquería del Pilar y eran estimados en el puebloCon enorme pesar despidieron los nazarenos ayer sábado, 21 de mayo, a la poetisa Antonia Díaz Fernández, fallecida en Dos Hermanas a los 64 años de edad por una anemia cerebral, según el certificado de defunción. A su sepelio, celebrado en el cementerio de San Sebastián a las once de la mañana, han acudido cientos de nazarenos que la admiraban tanto a ella como a su marido, el también poeta José Lamarque de Novoa.
Antonia Díaz falleció el jueves al filo de la medianoche, y la noticia se propagó como la espuma por los hogares nazarenos. El matrimonio, que reside en la Alquería del Pilar desde hace 20 años (1872) es muy estimado en el pueblo, adonde se acercan con frecuencia a realizar algunas compras. La poetisa, nacida en Marchena en una familia acomodada, siempre se caracterizó por ser muy discrera, renunciando a ocupar un primer plano, papel que siempre cedía a su marido.
Por la elegancia de su lenguaje y la sonoridad de sus versos, estaba considerada una de las mejores poetisas del siglo XIX en idioma castellano. Entre sus títulos más importantes destacan Flores marchitas: baladas y leyendas (1882), Poesías líricas (1867) y la novela por entregas El precio de una dádiva (1875), escrita bajo el seudónimo de Enriqueta Madoz.
La presencia del matrimonio Lamarque-Díaz en Dos Hermanas ha motivado que con frecuencia se hayan apeado en la estación de trenes (frente al recreo de los Lamarque) para realizarles una visita personajes de la realeza, religiosos (como el arzobispo), políticos y sobre todo poetas como Luis Montoto o Juan Ramón Jiménez, amigos personales de la pareja. Todos ellos manifestaron por escrito su cariño por Antonia Díaz y su admiración por el entorno natural y la magnífica biblioteca de la alquería. El Ayuntamiento de Dos Hermanas, como ya ha hecho el de Sevilla, va a proponer el nombre de la poetisa para rotular una de sus calles principales.
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¿Y si no hay maltrato, qué?
Cada día que pasa nos encontramos con un nuevo caso de malos tratos y a tenor de lo visto en los informativos casi a diario, la sociedad no tiene la menor duda de que la mujer es la eterna víctima de esta lacra repugnante. Pero lo peor de todo llega en algunas ocasiones cuando es hallada muerta a manos de su cónyuge, dejando tras de sí años de un amenazado silencio y toda una relación tortuosa de abusos y sufrimiento.
Para evitar esta situación, se puso en marcha la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, una serie de principios rectores que podrían resumirse en dar amparo y protección frente al maltrato y que parece estar dando sus primeros resultados satisfactorios. Por eso me gustaría centrar mi atención sobre un pequeño enunciado de esta ley, es muy breve y dice así: “…la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres…”, tras leer esto se da por hecho la inferioridad del sexo femenino en este tipo de situaciones, reafirmando la mala intención del hombre en la mayoría de los casos. Pero sepan ustedes que no siempre es así.
¿Se han preguntado alguna vez qué ocurriría si la mujer no utilizara los recursos que le ofrece esta ley para proteger su integridad física y moral, sino más bien para aprovecharlos como ventaja incuestionable y sacar partido en beneficio suyo? Y todo ello sin que ni siquiera aparezca el elemento base, el citado maltrato.
Permítanme que yo les responda a esta delicada cuestión y como ejemplo les pondré el caso real de un joven de nuestra ciudad, que hace unos meses pasó en un segundo de ser un vecino normal a un maltratador a ojos de todo el mundo.
Su entonces mujer interpuso una denuncia por malos tratos. Como en su cuerpo no existía indicio alguno de palizas, porque jamás se habían producido, alegó maltrato psicológico, que también está recogido en la ley que nos ocupa. Esta joven, aconsejada en todo momento por su padre, fue exprimiendo al máximo todas las posibilidades recogidas en este artículo, con el único fin de dejar a su marido en la calle, con lo puesto y con una “cruz al hombro” que no le correspondía cargar. Y lo consiguió.Sólo era cuestión de un momento, porque instantes después, dos agentes de la policía invitarían a este nazareno a marcharse de su hogar en mitad de la noche, esposado como un delincuente y con el cartel de malo sellado en la frente como única explicación. Si la justicia funcionase así de rápida para otros menesteres, otro gallo nos cantaría.
No les voy a narrar lo que esta “señora” alegó en su declaración ante el juez, optaré por callármelo, me produce vergüenza ajena ver hasta dónde puede llegar la maldad de una persona. Sí les diré que se quedó con su vivienda, reservada para el primogénito que ambos tienen en común hasta la mayoría de edad y que no hace falta que les reseñe que pensaba disfrutar ella, claro. Todo el mundo quiere un hogar sin tener que pagar la hipoteca.
Maltratador y toxicómano, porque también era adicto a las drogas, al menos así lo confesó ella cuando detalló ante el tribunal que tenía que trabajar para poder costear los vicios de su marido, algo que me sorprende porque quienes la conocen bien saben de sobra que nunca ha dado un palo al agua. Les confieso de paso que no tenía conocimiento alguno de las ventajas a nivel laboral que puede llegar a tener una víctima de malos tratos, curioso.
Y podría seguir con muchísimas más cosas, pero como he dicho anteriormente, la cortedad me puede.
Me gustaría invitarles ahora a la reflexión sobre lo que acaban de leer, sobre el hecho de que cada vez haya más hombres denunciados por maltrato que nunca han levantado la mano a nadie y lo más grave, que el número de mujeres que mienten ante la ley para su agasajo personal aumente considerablemente. Esta actitud en ellas no merece castigo, si les sale la jugada, bien, y si no, no pasa nada. Creo firmemente que no es justo.
Afortunadamente para este buen ciudadano se acabó el calvario, la justicia esta vez se ha dado cuenta del engaño y ha sabido reaccionar a tiempo. Sin derecho a apelación, esta chica se ha marchado de rositas, la treta no le ha funcionado, pero eso es lo de menos, porque a ninguna mujer de estas la rectitud de un juez le ha parado los pies y les ha recordado que con esta manera de proceder solo ahondan más la herida a las víctimas del maltrato, las que sí son injuriadas de verdad.
En este terreno tan delicado como es la violencia de género, se debe saber muy bien hasta dónde se puede llegar o hasta dónde se puede hablar, sobre todo ante quienes lo han sufrido en sus propias carnes. Hay infinidad de maneras de herir a una persona, quedando en un segundo plano si se es hombre o mujer. Eso no importa tanto cuando has de vivir para siempre encadenado al mal recuerdo de unas esposas en tus muñecas, a la incertidumbre de interminables horas en un sucio y oscuro calabozo, a tener que aparecer ante los que te quieren de verdad amordazado como un ladrón, caminando cabizbajo hacia un atril para intentar defender lo poco que te hayan dejado de integridad como buen ciudadano, padre y mejor persona.
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Una pasión que arrastra
PARTIRNo faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.
Francia, 2009
Título original: Partir.
Dirección: Catherine Corsini.
Producción: Fabienne Vonier.
Guión: Catherine Corsini.
Fotografía: Agnès Godard.
Música: Simon Jacquet.
Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.
A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.
Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal. -
Una pasión que arrastra
PARTIRNo faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.
Francia, 2009
Título original: Partir.
Dirección: Catherine Corsini.
Producción: Fabienne Vonier.
Guión: Catherine Corsini.
Fotografía: Agnès Godard.
Música: Simon Jacquet.
Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.
A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.
Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal. -
Una pasión que arrastra
PARTIRNo faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.
Francia, 2009
Título original: Partir.
Dirección: Catherine Corsini.
Producción: Fabienne Vonier.
Guión: Catherine Corsini.
Fotografía: Agnès Godard.
Música: Simon Jacquet.
Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.
A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.
Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal. -
Una pasión que arrastra
PARTIRNo faltará quien, al conocer el argumento de esta película, la compare con la Infiel que hizo Adrian Líen hace unos años, y al papel que allí hacía Diane Lane, con el que en esta interpreta una magnífica Kristin Scott Thomas. Y de hecho los parecidos iniciales son numerosos, pero se quedan ahí, en la superficie. La película de Catherine Corsini va más allá de lo que Lyne se atrevía siquiera a imaginar.
Francia, 2009
Título original: Partir.
Dirección: Catherine Corsini.
Producción: Fabienne Vonier.
Guión: Catherine Corsini.
Fotografía: Agnès Godard.
Música: Simon Jacquet.
Intérpretes: Kristin Scott-Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Anne Marlange, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gerard Lartigau.Partir está protagonizada por Suzanne, una mujer entrada ya en los cuarenta, que vive en el sur de Francia una vida acomodada con sus hijos y su marido, un conocido doctor. Aburrida de no hacer nada, quiere volver a ejercer como fisioterapeuta y abrir una consulta. Durante las obras de la misma conoce a Iván, un obrero español, que siempre ha vivido a salto de mata. Entre ambos surge una pasión incontrolable y ella decide dejarlo todo para dar rienda suelta a su pasión.
A priori podría parecer que era una película convencional, como las que ya hemos visto muchas, pero no es así. Corsini ha sabido construir una obra consistente, con fuerza, una obra definitivamente feminista, en la que Kristin Scott-Thomas es la protagonista absoluta y realiza uno de los mejores trabajos de su carrera (y decir esto es decir mucho). Y es feminista porque es ella la que toma las riendas de la situación, a pesar de las dificultades, de que es la única que puede perder algo al iniciar la nueva relación, lo deja todo (familia, trabajo, la comodidad de una vida desahogada, y a un marido que la tiene más como un trofeo, como nivel de status, que como a una esposa), y se va para iniciar una nueva vida, movida por la pasión que la arrastra.
Lo fácil hubiese sido rodar lo bonito que es el amor, llenar el metraje de escenas románticas, con los amantes realizándose carantoñas y disfrutando de su mutua compañía, pero Corsini opta por lo arriesgado y toma otro camino. Lo que la directora hace tras esos primeros momentos de deleite de la pareja (que también los hay), es mostrar la dureza de la situación, lo complicado que se vuelve todo cuando llegan las dificultades (que llegan, y más pronto que tarde), y cuando el dinero que en su vida anterior tenía, ya no está.
Película más que interesante, con un guión más que sólido, una ambientación muy bien cuidada, y una protagonista colosal.