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  • 1982. Isabelita Martínez cierra su sastrería de caballero tras más de 40 años

    1982. Isabelita Martínez cierra su sastrería de caballero tras más de 40 años

    Trabajaron con ella hasta 30 mujeres, que en vísperas de fiesta cosían hasta la una de la madrugada

    Aunque todavía suena el teléfono, desde diversos puntos de Andalucía, preguntando por ella, ya no saldrán más trajes del taller de Isabelita Martínez Varela. Esta nazarena, virtuosa de la aguja, ha dado por concluida su larga trayectoria como sastra. Atrás quedan miles de horas de hilo y dedal,  sacando adelante pedidos junto a sus aprendizas, que en los mejores momentos superó el número de 30.

    Con 14 años (en 1938) entró de aprendiza con Castejón, en la calle Aníbal González, y sólo tres años después abrió su propio taller, en la casa de sus padres en Jesús del Gran Poder. Lo que en un principio iba a ser un pequeño  negocio para atender las necesidades de la familia, pronto eclosionó en una sastrería de considerable tamaño. Al taller principal se sumaron otros dos que confeccionaban pantalones y chalecos.  Los ingresos incluso permitieron a su padre abrir un taller de herrería en otra dependencia de la casa.

    El cosario traía de Sevilla telas de Peyré  y los botones llegaban de Barcelona. Isabel se especializó en trajes de caballero y, poco a poco, gracias a  la elegancia de sus diseños y lo asequible de sus precios (150 pesetas un traje), empezaron a llover los pedidos. Lo que le reportó más fama fue la exquisitez de sus marselleses, chalequillos de jinete de los que todavía se conservan algunos en Dos Hermanas. Cuentan que en una romería de Valme hizo tantos trajes y marselleses que el zapatero Antonio Cabeza le dedicó la letra de una sevillana, que se cantó al entrar la Virgen en Bellavista.

    1982. Isabelita Martínez cierra su sastrería de caballero tras más de 40 añosLos novios, en la puerta
    Para lograr el respeto de sus empleadas y la seriedad en la entrega de los pedidos, la disciplina fue una de las normas de la sastrería.  Todas las tardes se rezaba el rosario (eso sí: sin dejar de coser) y se cumplían los horarios a rajatabla. Las mañanas, de 9 a 1, y por las tardes, de 3 a 8. A la hora de la salida se concentraba una pequeña multitud de muchachos a la puerta del taller: eran los novios esperando a sus chicas costureras.

    Pero en vísperas de fiesta (Santiago, el Corpus, el Valme…) los novios no tenían más remedio que verse menos. El trabajo se agolpaba, había que entregar los trajes a tiempo. Entonces el turno era triple. Las costureras volvían al taller tras la cena y cosían hasta la una de la madrugada. ¡Cuántas veces se ha metido en la cama Isabel con su marido, Luis, ya dormido!.
    A veces cortaban la luz por las noches, eran tiempos de penuria. Entonces Isabel se acostaba, y a las cuatro de la madrugada, se levantaba. Su padre encendía el torno y ella se ponía a coser.

    Nos cuenta, orgullosa, que nunca se aprovechó de nadie, ni siquiera de los más pudientes que iban a hacerse sus trajes a medida. Entre sus clientes se encontraban los marqueses de Osuna, los Lissén o la infanta María Dolores de Borbón, que enviaba un coche para llevarla a la Huerta de la Princesa a tomarle medidas a su marido, el príncipe Czartoryski, y su hijo Adán.

    Isabelita se merece un descanso después de cuatro décadas de trabajo. Quiere viajar con su marido, conocer Europa, Egipto, la África imperial. Le deseamos una feliz y larga jubilación.

    1982. Isabelita Martínez cierra su sastrería de caballero tras más de 40 años

    Compañeras y amigas
    Tantas horas juntas en el taller dan para mucho. Isabel y sus aprendizas también aprovechan para divertirse cuando sueltan las agujas. Desde arriba, de izquierda a derecha: Rosita Barrero, Matilde la Currana, Dolores López, Trini, prima de Rosita, Angelita. Pepa, Isabel, Rosario Prior, María. Abajo: María Varela, Dolores, Rosarito Mendez, Anita Prior y María Alonso. Fotografía tomada el 1 de junio de 1947.

    Hay varios años de diferencia con esta otra imagen, en la que aparecen, de izquierda a derecha: Rosario Prior, Isabel, Josefina Domínguez, Encarnación Barbero, Guadalupe Mejías, Conchita la del francés, María Luque, Juana Anquela, Josefa Monge, María Zamora, Carmen Claro, María Montesinos, Isabel Martínez jr., Antonia Nicasio, Trinidad Méndez, Manoli Martínez, Pepita Rubio, Ani Barbero, Mariquita Inés, Esperanza Ramírez, Conchita la Chamorra y Conchita Cotán. Ausentes: Carmen Blanco, Anita Velasco, Dolores López, Mª Luz Román y Matilde.

    1982. Isabelita Martínez cierra su sastrería de caballero tras más de 40 años

    Zapatitos blancos
    Las amigas de la sastrería, a pesar de terminar exhaustas en las vísperas de fiesta, solían alquilar un carro para ir a ver las carretas del Rocío o el Valme. Otras veces iban andando, haciendo promesa, a ver a la Virgen de los Reyes a Sevilla. En esta foto, todas con zapatos blancos, acaban de salir de misa y se dirigen, por la calle Real, a dar un paseo por El Arenal. Son Lucía, Dolores, Matilde, Isabel, Angelita, Ramona y Rosario.

    Rica clientela
    El empresario de la aceituna Antonio Lissén era uno de los clientes asiduos de Isabel, que acudía a su casa para tomarle las medidas.También ha enviado trajes a Argentina, Francia y Méjico. En la otra foto, Isabel junto a su primera hija (Ana María; la segunda es Mª Dolores) y su marido, el peluquero Luis de Miguel Hernández (sobrino de Fray Bienvenido), que tiene su local en calle Romera.

  • ¡Muchas Felicidades!

    ¡Felicidades!

    Para el mejor padre, marido, suegro y compañero de trabajo. Muchas felicidades

  • ¡Feliz cumpleaños!

    ¡Feliz Cumpleaños!

    Que cumplas muchos más a nuestro lado. Que seas muy feliz. Te queremos. Tu marido y tu hija.

  • Puesta de largo como novelistas en La Almona

    Presentación del nuevo libro de Rosa Mª Martos

    El centro cultural La Almona acogió el pasado jueves la presentación del libro Cáncer, hasta que la muerte nos separe. La primera incursión en el mundo de la narrativa de la poetisa Rosa María Martos Guillén en un libro que rinde homenaje a su marido, víctima de esta enfermedad. Un acto en el que familiares y amigos lo recordaron y rindieron homenaje.

     

  • Estreno en la narrativa con un homenaje a su marido

    Rosa María Martos Guillén

    Rosa Mª Martos presenta mañana su libro ‘Cáncer, hasta que la muerte nos separe’

    Rosa María Martos Guillén se estrena en el terreno de la narrativa en prosa con un libro con el que quiere rendir homenaje a la figura de su marido. Cáncer, hasta que la muerte nos separe es el título de este, el quinto libro de la poetisa. Rosa comparte con el lector, a modo de autobiografía, “mis años vividos junto a mi marido Miguel, sobre todo en los años de su enfermedad, entre finales de 2003 y 2008”.

    Ha sido uno de los proyectos más difíciles para la escritora nazarena, y no por el cambio de registro narrativo, sino por la temática que aborda. Rosa ha dedicado tres años de su vida, “ya que me ha costado mucho trabajo escribirlo”, acompañando la narración de sus vivencias con fotografías de su familia.

    Con este libro lo que Rosa pretende es que “quede constancia de la lucha de mi marido contra la enfermedad, para que sea un ejemplo para sus hijos, su familia y todas aquellas personas que lo querían”.

    El libro, prologado por el doctor Miguel Ángel Gómez, se acompaña con un disco en el que se refleja en imágenes su vida. Vídeo que se proyectará mañana jueves, día 24, a las 19:00 horas, durante el acto de presentación que tendrá lugar en el Centro Cultural La Almona y que será presentado por el poeta local José María García Domínguez. También se ofrecerán actuaciones musicales, se leerán poemas e intervendrán todas aquellas personas que quieran hacer su aportación algo al acto.

  • ¡Felicidades, Verónica!

    ¡Felicidades, Verónica!

    En el día de tu cumpleaños, de parte de tus padres, hermanos y tu marido. Un beso muy grande.

  • Quitad la losa

    (Juan 11,3-45) “CUANDO MURIÓ mi marido pensé morirme yo también. Él era el Sol de mi vida y sin él todo se volvió noche y oscuridad. En aquel tiempo no se hablaba tanto  de “depresión”, pero yo creo que caí en una depresión profunda. Ni el cariño que sentía por mis hijos, que entonces eran pequeños, podía poner un poco de luz en la tumba en la que me había metido. Yo nunca volveré a ser feliz –pensaba, con pensamientos con que me castigaba por estar viva-. Una losa me hundía en mi propio dolor.

    Ni la fe en Dios me consolaba. Yo sabía que él tenía que resucitar en la resurrección del último día. Pero mientras yo estaba sin él, y él estaba frío e inerte en una fosa. Todo se lo estaba perdiendo, la vida que tanto le gustaba vivir; ver a sus hijos crecer a quienes tanto quería… todo se lo estaba perdiendo. ¿Quién se puede consolar de una pérdida así?

    Pasados los primeros meses de la desesperación más aguda –meses que fueron casi dos años-, en uno de mis muchos momentos de profunda e inmisericorde soledad, pude mirar a Cristo. Y sin escuchar palabras se encendió una pequeña luz en mi vida: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque haya muerto, vivirá”. Aquella frase se convirtió en roca firme en la que asentar mis pies tanto tiempo en el vacío; en un abrazo caluroso que confortaba mi espíritu tanto tiempo aterido. A partir de aquel momento tengo la firme convicción de que mi marido vive, con una vida distinta y más plena, que sigue queriendo a sus hijos, que ya van siendo hombres, que me sigue queriendo a mí con un cariño distinto, más luminoso, más puro.

    ¡Qué duro fue vivir sin confiar en que Cristo es la resurrección y la vida!”.

  • En memoria de ‘La Dolores’

    ‘La Dolores’ se ha ido luchando hasta el final, hasta el último aliento, sufriendo en voz alta y en silencio, despues de una cruzada de más de 2 años.
    Si es verdad que hay algo esperándonos, se llame como se llame, espero que a ella le toque un paraiso donde sufra menos que aquí.
    Tu marido, hijos, nietos, nuera y yerno te echan de menos. Allá donde estés, un beso. A la abuela Loli.

  • ¡Felicidades Fran!

    ¡Felicidades Fran!

    Un añito más. ¡Pero si eres muy chico! Además, lo llevas genial… jejeje. De tus padres, hermanos, sobrinos, marido y, por supuesto, de tus compis del trabajo. ¡Ah! Y de parte de Truman… “Guau”. Te queremos.

  • Manifiesto contra la violencia de género

    Empecé a escribir notas hace algún tiempo, sobre todo recogiendo cifras, números, estadísticas, indicadores de género que vienen muy bien para evaluar y modificar planes de actuación.

    Después pensé en muchas mujeres cercanas y aunque todo esto es necesario considerarlo para avanzar en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, coloqué sus caras en mi imaginario, sus historias en mi corazón y sus palabras en este texto.

    María, Marta, Yolanda, Lucía, Mercedes, Esperanza, Pepa, Sandra, Aurora, Magdalena, Selena, Cristina, Pura, Rosa, Lola, Remedios, Chary, Encarna, Isabel… y muchas mujeres más. Hoy estáis más presentes, vuestras historias compartidas os hacen más visibles que nunca y siempre con la esperanza que mañana podáis ser más libres.

    – Me llamo María no sé casi ni leer, ni escribir, me casé con mi marido muy enamorada, es un hombre muy listo.
    Mi vida transcurre de casa al colegio y del colegio a la panadería y después otra vez a casa. Ya no voy al mercado, la compra la hace mi marido, dice que no controlo, que gasto demasiado.

    Tengo cuatro hijos que son mi alegría, criaturas que tienen necesidades básicas comen, crecen, saltan en el parque, van al cole, a la biblioteca y callan, callan y se acurrucan cuando entra su padre por la puerta..

    No sé, si esa respuesta es porque sienten mi miedo o simplemente, no les gustan las voces, los porrazos, los insultos, o el olor a alcohol cuando se acerca a darles un beso de ¡buenas noches!

    Me parece importante que lo haga cuando no viene muy tarde, pero no me gusta cuando les despierta, si protestan, la toma conmigo dice que les pongo en contra suya y que cualquier día se los lleva y no les veré más. ¿Y si me marcho con ellos yo? ¿dónde? Eso no debería ni pensarlo.

    ¿Cuántas mujeres viven con miedo la llegada a casa de su pareja? ¿Cuántas criaturas borrarían ese momento del día? ¿Las casas de acogidas, son el capricho de una tendencia política o un logro social?

    – Soy Marta, licenciada, con puesto fijo en la administración. Tengo dos niñas de 15 y 19 años y no puedo soportar más mi tortura permanente y sistemática. Me castiga con los calificativos más sutiles.

    Me somete a las vejaciones que le da la gana, no puedo hacerme la dormida, ni esperar a que se duerma, su violencia es silenciosa me espera, siempre me espera y me golpea, es lo que merezco por haber sonreído, insinuado o mirado y ya no sé si es verdad, si lleva razón.

    Siempre critica mis actuaciones y las pocas decisiones que me atrevo a tomar, he dejado de defenderme. No tengo fuerzas, no puedo más, quiero salir de aquí, pero ¿cómo?

    Es tan sutil, el padre perfecto la pareja ideal, el mejor hijo, el yerno más atento, el amigo entregado, pero a solas en la habitación los golpes solo cesan cuando caigo destrozada. Necesita relajarse antes de dormir y lo hace conmigo.
    Ante mis hijas soy una tontorrona, una mujer torpe, lenta, no estoy en lo que estoy, me está fallando la memoria y él es un pobre hombre que soporta a una mujer zombi solo por ellas.

    ¿Cuántas mujeres son anuladas, burladas, confundidas, utilizadas, golpeadas, obligadas a hacer lo que no quieren o no desean? ¿Esto es solo cosa de mujeres aburridas que no tienen otra cosa que hacer?

    – Tengo 17 años, me llamo Yolanda y estudio 2ª de bachillerato, hasta hace muy poco tenía muchas amigas, ahora tengo un novio.

    Desde que salgo con Sergi, él es el centro de mi vida, sin él no soy nada. Lo quiero y me quiere mucho, ¡pero es un chico muy especial.

    Es celoso ¡eso es que me quiere de verdad! aunque, a veces se pasa, no quiere que me pinte, que me ponga cierta ropa para que no provoque a los demás chicos y sobre todo lo que llevo peor es que no le gusten mis amistades.
    Estoy un poco triste, a mis amigas no les cae bien mi chico y él no soporta que me junte con ellas. Si le dejo me quedaré sola.

    Esta mañana hemos tenido bronca, me rompió el móvil cuando vio los WhatsApps de felicitación de mis amigas y amigos., se enfadó muchísimo y me empujó. He faltado al Instituto, tenía el examen de química pero era más importante hacer las paces. Me ha regalado un anillo precioso.

    ¿Por qué se confunde el sentimiento amoroso?¿Por qué los celos, la dependencia emocional, el control, la posesión son considerados como imprescindibles dentro de algunas parejas? La juventud es nuestro futuro, no podemos permitir que nos alteren y reduzcan su educación, nos secuestrarían la esperanza de una sociedad más justa e igualitaria.

    – No, no soy una doña nadie, ni una mendiga voluntaria soy Pura tengo 61 año desde hace dos años vivo en la calle, de albergue en albergue en el mejor de los casos, si tengo suerte.

    De repente mi vida dio algunos giros, mi marido se marcho ¡no me soportaba! en realidad tenía otra alternativa. Me quede con mi hija un par de años muy tranquila, estaba cansada de vivir con su indiferencia y sus eternos silencios, éramos una pareja silenciosa y triste.

    Mi hija se llama Belén la crié con mucho cariño, esfuerzo, dedicación y trabajo. Vive en Inglaterra tiene allí su familia es muy guapa y es féliz.

    Después de 25 años de trabajo, mi empresa entra en regulación de empleo y me veo en la calle, todo lo demás es predecible y sencillo, deudas, una hipoteca a punto de terminar, intereses, depresión, desahucio y ¡aquí estoy!. No, mi hija no puede verme así, no sería justo para ella, no sería fácil para nadie.

    Le escribo todas las semanas, quiere venir a verme pero ¿A dónde?.Quizás en este nuevo año mi vida vuelva a cambiar, encuentre un trabajo, pueda alquilar algo y ver a mi hija.

    En medio de una crisis económica, como la actual, las reducciones salariales, los despidos siempre afectan con mayor incidencia a los puestos más sensibles. Las mujeres están peor pagadas, menos consideradas, son más vulnerables en sus economías ¿cuántas familias y sobre todo cuántas mujeres con cargas familiares están siendo desahuciadas? ¿Qué está pasando con los impagos de las pensiones alimenticias?

    Estamos hablando de la feminización de la pobreza a marchas forzadas.

    Violencia machista ejercida contra las mujeres es el asesinato, el maltrato físico, el insulto, la aniquilación de la autoestima, el aislamiento social, la falta de respeto, la sumisión, el mantenimiento de los roles tradicionales y uso del lenguaje sexistas, pero también y más que nunca la pobreza.

    Entiendo que esto que no deseamos, tiene también una responsabilidad social. La ciudadanía no puede permanecer impasible. Los recortes económicos no pueden centrarse en aspectos sociales y educativos tan necesarios en estos momentos, más que nunca no podemos dejar cargada la mochila a las personas más desfavorecidas.

    En el nombre de estas mujeres, en la de sus hijos e hijas, y en el nombre de la Asociación de Mujeres Grupo de Teatro Piruetas la cual represento, expresamos nuestra más enérgica protesta, ante todos estos recortes que supongan una pérdida de esperanza en nuestro presente y en nuestro futuro.
    Esta sociedad no se merece ni un paso atrás.