La Rociera empató ante el Mairena en este partido fuera de casa
Valioso punto el conseguido por la PD Rociera ante el Mairena. Los pupilos de Emilio López sacaron petróleo del empate (0-0) obtenido en el estadio municipal de San Bartolomé, sobre un terreno de juego en muy malas condiciones, frente al equipo que dirige Eusebio Navarro y que no está pasando, en la actualidad, por su mejor momento.
El partido fue anodino durante el primer tiempo. El toma y daca entre ambos equipos propició que el juego se desarrollara fundamentalmente en el centro del campo, dejando poco sitio para soñar con el espectáculo deportivo.
La tónica del partido cambió un poco durante la segunda mitad. El Mairena tomó las riendas del juego y obligó a la Rociera a ajustar sus líneas ante los continuos ataques de los anfitriones. Ante esta situación, Rivas tuvo unas notables intervenciones. Como por ejemplo, la falta directa que chocó contra el larguero o la acción de Edu que se marchó fuera.
Los auriazules, por su parte, plantearon pocas ocasiones de disparo a puerta, y las que llevaron a cabo, no concentraron ningún tipo de peligro para los maireneros.
Tras este encuentro y el punto sumado a su cuenta, los rocieros se medirán, este próximo domingo a las 12:00 horas en el Miguel Román, al Sevilla FC C.
Esta es la instantánea que, esta mañana, nuestro camarógrafo captó en el Cortijo de Cuarto. Mientras el pueblo nazareno acompaña a la Virgen para salir de Dos Hermanas, en la Ermita de Valme, todavía solitaria, el sacristán José Tinoco Rodríguez ya lo tiene todo dispuesto para la llegada. Muy temprano, acompañado de su hija Filomena, de 8 años, arregló el altar y vistió el púlpito que se ve tras ellos. José Tinoco (nacido en 1876, ahora con 47 años) fue uno de los muchos soldados nazarenos que marchó a la guerra de Cuba. De allí regresó en 1898 con una bronquitis asmática. Ahora, casado con Carmen Plaza, se dedica, con su voz grave, a cantar en duelos y misas de difuntos en Santa María Magdalena.
Fueron a trabajar a Berlín, y allí se llevaron una desagradable sorpresa