
La Peña Sevillista de Dos Hermanas se desplazó el pasado fin de semana a Aracena. Una expedición de unos 60 aficionados sevillistas que visitaron la Gruta de las Maravillas, la ruta del queso o el museo del jamón.

La Peña Sevillista de Dos Hermanas se desplazó el pasado fin de semana a Aracena. Una expedición de unos 60 aficionados sevillistas que visitaron la Gruta de las Maravillas, la ruta del queso o el museo del jamón.
(Juan, 9) Somos listos y sabemos todo lo que tenemos que saber. Y, sin embargo, en algunas cuestiones nos falta «tirarnos a la piscina».
Tu bautismo no es un sacramento que pasó. Pero mientras que de pequeño te bautizaron con un poco de agua en la cabeza, ahora tienes que sumergirte en el agua de la vida que es Cristo para ti. Tú no tienes que andar esperando que Jesús te demuestre la eficacia de su amor, de su perdón, de su nueva humanidad. Ya la has vivido muchas veces en tu vida. Ahora lo que tenemos que hacer es, primero, bendecir su nombre. Tantas y tantas cosas nos pueden hacer bendecir el nombre sobre todo nombre, el nombre de quien se entregó en la cruz por amor. No, lo primero no es pedir, ni siquiera pedir perdón. Lo primero es bendecir.
Después hemos de escuchar su palabra. No hay mayor consuelo, ni mayor exigencia, que escuchar a quien nos quiere consolándonos, pidiéndonos un cambio en nuestra vida. Vivir a la escucha de Dios que habla en nuestro corazón, aunque esté un poco turbio, que habla en los acontecimientos diarios, aunque sean ambiguos. Vivir a la escucha es abrir las ventanas de tu vida a la frescura del amanecer.
Bendiciendo podremos escuchar; y escuchando podremos experimentar las maravillas que Dios hace en la historia, dando fuerza a los padres para que se entreguen por sus hijos; abriendo, con nuestra ayuda, el camino de la vida de los más pobres; forzando, con nuestro compromiso, a la historia a que dé a luz un mundo nuevo. El cristiano no se sienta a esperar que el mundo avance, se levanta para desplegar velas al viento del Espíritu, que no se conforma con las aguas corrompidas en las que navegamos.
«Bendecir su nombre, escuchar su palabra y experimentar con gozo sus maravillas», ¿qué te parece?
ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
Que Tim Burton es uno de los directores actuales cuyas marcas de autoría son más claras no lo duda nadie. Su estética, su mundo, se ven reflejados en todo lo que hace y siempre (o casi) es sumamente fácil adivinar que estamos ante una de sus películas. Alicia en el país de las maravillas no es una excepción. Al contrario, quizá sea uno de los más claros ejemplos de lo que decimos, ya que aquí nos encontramos con un Burton más autorreferencial que nunca, un Burton que se homenajea y se cita a sí mismo, y son muy numerosas las ocasiones en las que uno puede descubrir elementos de filmes anteriores del director.
{xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (108’)
Título original: Alice in Wonderland.
Director: Tim Burton.
Producción: Joe Roth, Jennifer Todd, Suzanne Todd, Richard D. Zanuck.
Guión: Linda Woolverton, basado en los libros de Lewis Carroll.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Música: Danny Elfman
Montaje: Chris Lebenzon.
Intérpretes: Mia Wasikowska (Alicia Kingsley), Johnny Depp (El sombrerero loco), Helena Bonham-Carter (La Reina roja), Anne Hathaway (La Reina blanca), Crispin Glover (Stayne), Matt Lucas (Tweedledee/Tweedledum), Marton Csokas (Charles Kingsley), Tim Pigott-Smith (Lord Ascot).{/xtypo_code}
Podemos pensar que el motivo que le ha llevado a ello es el hecho de que en esta ocasión el guión no es suyo (hipótesis dudosa, ya que desde La novia cadáver Burton no llevaba a la pantalla algo ideado por él, y en aquella ocasión sólo eran los personajes), pero lo cierto es que es así. En ello colabora la música de Danny Elfman, que por mucho que sus defensores digan lo contrario, suena siempre igual. Ya desde el principio, la banda sonora nos recuerda a otras cintas del director, y en numerosos momentos, vemos retazos de Sleepy Hollow, Eduardo Manostijeras o Beetlejuice.
Alicia Kingsley es ya una joven de diecinueve años a la que su madre quiere casar con un lord, aunque ella no está muy convencida de ello, cuando vuelve al mundo mágico en el que se adentró de niña. Sus viejos amigos, a los que ya no recuerda, tienen planes para ella y para salvar su tierra.
En Alicia…, donde se mezclan los dos libros que sobre el personaje escribió Carroll, Burton no está en su mejor momento. Cierto que no llega al nivel tan bajo que marcó con aquella nefasta El planeta de los simios, pero no se puede negar que no es el Burton de otras ocasiones. Aquí, durante la primera hora de metraje, se dedica a recrear un mundo visual fascinante, presentando una galería de personajes y decorados visualmente espléndidos, pero poco más, y donde la trama prácticamente brilla por su ausencia. La cinta, durante este largo apartado, se sustenta en la puesta en escena, en los efectos visuales y en el trabajo de creación digital. Ya en la parte final, la historia toma más importancia y el asunto se vuelve más interesante, aunque nunca termina de convencer, por ser previsible y tener poca consistencia.
Johnny Depp está sobreactuado, Mia Wasikowska es poco consistente, Anne Hathaway (su personaje) no se sabe qué hace ahí (podría desaparecer de la trama y no pasaría nada). La única que salva la cabeza es la que corta las demás, Helena Bonham-Carter, junto a Depp, una habitual en las cintas del director.