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  • Con los mejores deseos de paz

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    Los colegios centran los actos del Día de la Paz en reforzar una educación en valores

    En el entorno del 30 de enero, los centros de enseñanza de la ciudad se han sumado un año más a la conmemoración del Día de la Paz.

    En el Colegio María Zambrano se han hecho coreografías, un mural y una bizcochada solidaria.

    Con una gran paloma blanca en la que toda la comunidad educativa plasmó sus manos de colores lo ha celebrado el Colegio Blas Infante. Además de entregar los premios Nobel de la Paz al alumnado.

    En el Colegio Antonio Gala también se han plasmado las manos sobre el mural de una paloma, se ha formado la palabra paz, se han coloreado y recortado palomas, además de escribir sus mejores deseos.

    Un gran corazón se formó en el patio del IES Jesús del Gran Poder, donde su alumnado realizó una exhibición de la coreografía de La Canción del Vaso.

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    En El Palmarillo se han hecho audiciones de lecturas variadas, además de un acto solidario para la recogida de material escolar destinado a los niños y niñas de Marruecos, así como de actuaciones en el patio.

    Recital de poesías, interpretación de canciones, la realización de un mural del árbol de la paz con lazos, la entrega de diplomas a los mejores compañeros y la exposición fotográfica de Javier Rodríguez Fito en el Juan Ramón Jiménez.

    En el Ramón Carande se leyeron poesías, se interpretó el Himno de la Alegría con flautas y la canción Yo estoy orgulloso de ser bajito, además de una suelta de globos.

    En el Colegio Europa se tiraron a un contenedor las palabras negativas y se resaltaron las positivas, se presentó el cartel ‘Buscando siempre la Paz’ y se soltaron globos.

    En el Colegio 19 de Abril se estudió la vida de Nelson Mandela, leyéndose frases suyas y culminando los actos con el baile de la paz.

    Mandela también estuvo muy presente en el Valme Coronada,  donde se hizo un puzzle con su figura y se rescataron sus ideas, cantando, además, algunos temas con mensajes de paz.

  • Patinazo de Eastwood

    1101INVICTUS

    Decir que Clint Eastwood es un magnífico director no es nada nuevo. Antes al contrario, son varias las películas que demuestran este hecho. Pero también es cierto que todos los maestros se equivocan. Tres ejemplos claros: Francis Ford Coppola, que tras varias muestras de su enorme talento, metió la pata con Jack, o la reciente e insufrible Tetro; Steven Spielberg, por su lado, perpetró las dolorosas La guerra de los mundos y Amistad; y Tim Burton, maestro en tantos y tantos filmes, machacó su historial con aquel petardo que fue el remake de El planeta de los simios. Ahora le ha llegado el turno a Eastwood.

     

    {xtypo_code}Estado Unidos, 2009. (134’)
    Título original: Invictus.
    Director: Clint Eastwood.
    Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz, Lori McCreary, Mace Neufeld.
    Guión: Anthony Peckham, basado en la novela de John Carlin.
    Fotografía:  Tom Stern.
    Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens.
    Montaje:  Joel Cox, Gary Roach.
    Intérpretes: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Tony Kgoroge (Jasón Tshabalala), Patrick Mokofeng (Linga Moonsamy), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Adjoa Andoh (Brenda Mazibuko), Marguerite Wheatley (Nerine).{/xtypo_code}

    Y es que el bueno de Clint se dejó convencer por Morgan Freeman para llevar a la pantalla la novela de John Carlin sobre el final del apartheid en Sudáfrica y la transición a un país democrático de la mano de Nelson Mandela. A priori, una historia interesante, con un buen director, un buen guionista, un buen equipo técnico y un gran reparto. Pero sólo a priori.

    El argumento se centra en un acontecimiento en concreto, el mundial de rugby celebrado en el país en 1995, para ejemplificar el proceso político en el que Mandela metió al país. De este modo, salvando las distancias, Invictus se convierte en una más (con mayor calidad, eso sí, que algo debe tener el ser Clint Eastwood) de esas cintas que abundan, la mayoría de una ínfima calidad, en la que un mal equipo de una deporte cualquiera, que no le gana a nadie, acaba siendo el campeón del torneo de turno (teniendo en cuenta que la película está basada en un libro basado, a su vez, en hechos reales, tampoco puede decirse que haya destripado demasiado).

    Lo último de Eastwood es de lo más flojo que se le recuerda, rodada de modo correcto (no podemos olvidar quién está detrás de la cámara), pero que es una cinta previsible, con bastante menos intensidad de la que se le presuponía, basada además en un deporte que no tiene tanto interés en nuestro país, con varios momentos carentes de toda credibilidad (la secuencia en la que el equipo, hasta entonces, bastante partidario del régimen anterior, acude a regañadientes a un gueto a jugar con los niños negros es el ejemplo más claro).

    El trabajo de Morgan Freeman es el de un gran actor, pero el resultado final no es el que se esperaba. Invictus es una cinta floja, previsible, demasiado larga y con una historia que pierde lo más interesante de la historia (todo lo que tiene que ver con el mandato de Nelson Mandela) a favor de una historia más baladí, centrada en el triunfo deportivo de un equipo segundón.